Vegetta777 - Saga de Planeta Vegetta - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 EL ILUSIONISTA
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4: EL ILUSIONISTA 4: EL ILUSIONISTA LA ÚLTIMA CONVERSACIÓN NORMAL: Después de ese pequeño descanso, Vegetta, Ángel y Cries están corriendo hacia la cueva de “El ilusionista”, o algo así le habían dicho a Vegetta.
—Déjame ver si entendí, ustedes estuvieron luchando en contra de ilusiones… Entonces lograron superarlas y salieron con vida.
—¡Exacto!, somos muy poderosos —dijo Ángel enorgullecido.
—Sí, sí, la cueva del guardián me lo demostró y mucho.
Cries deja su silencio para recalcarle a Vegetta que, a diferencia de la batalla contra el guardián, esta es una lucha mental.
«No te confíes, Vegetta, nosotros estuvimos a punto…».
Su palabra es interrumpida por el grito de Ángel sobre la cercanía de la cueva.
—Antes de que entremos, ¿reconoces la zona?
—Sí… Allí caí, ahí luché contra el oso, y aquí me noquearon, bobos.
—Perdón, la verdad nunca pensé que llegarías a ser tan importante.
Muchos de los “promesa” quedan malheridos de gravedad o incluso mueren al luchar contra Wolf King.
A decir verdad, tú luchaste con una versión muy débil de este.
Tuviste mucha suerte… —Gracias por los ánimos, ¿eh, Ángel?
—¡Cállense los dos!, ya llegamos.
ENTRANDO A LA CUEVA: Entrando a la cueva, los tres tienen solo una cosa en mente: Encontrar la piedra preciosa faltante.
«Mira Vegetta, aquí fue dónde luchaste contra ese oso, ¿a qué te causa nostalgia?».
Vegetta ignoraría lo dicho por Ángel para adentrarse un poco más en la cueva: «Tal y como lo imaginé, esta cueva es muy pequeña».
Tanto Cries como Ángel soltarían una carcajada: «Aviéntate sobre estas rocas, Vegetta».
Vegetta algo incrédulo, tocaría las rocas que le habían señalado… Tal y como pensaba, solo sentía a las rocas: «Son tontos o que les pa…» Antes que terminara la frase, Ángel correría y daría un salto a esas rocas, logrando atravesarlas.
«¡¿Ah?!» Una vez Cries y Vegetta también entraron, Ángel le explicaría que ese es un truco del ilusionista: «No te fíes, sus ilusiones pueden parecer reales, pero no lo son».
Vegetta mira a su alrededor: «¡Ala, qué bonito, chaval!, esta cueva es más grande de lo que pensé.
La estructura es hermosa.
Y mira esa forma de esas rocas, ¡parece una U invertida!».
Vegetta volvería en sí.
—Oye, Ángel, utiliza tus habilidades de visión para encontrarla.
Así como lo hiciste la primera vez.
Cries daría unos pasos delante de ellos: «Dile, Ángel».
—Bueno, Vegetta, no puedo hacerlo.
—Pero, ¿por qué?
—El ilusionista tiene la capacidad de esconder la piedra detrás de sus ilusiones.
Es imperceptible para mí.
Antes de que Vegetta diga una palabra, una voz empezaría a escucharse dentro de la cueva: «Con que ustedes volvieron, ¡eh!, no les bastó con quitarme mi única fuente de libertad.
Ahora, ¿a qué vienen?, ¿vinieron a devolverme lo que es mío?
Pues venga y devolvédmela, ¡ladrones con forma de lobo!» —Vaya, sí que parece enojado, bueno y, ¿cómo lo vencemos?
—preguntó Vegetta preparándose para la batalla, y luego tras no obtener una respuesta-: ¡Oigan!, ¿cómo lo vencieron?
COMIENZA EL JUEGO: Inmediatamente, alrededor de ellos, un montón de flechas gigantes comenzaron a ser disparadas de la nada.
«¡Esquívenlo!».
Los tres lo esquivaron.
Pero en eso más flechas continuaron.
Esta vez solo lo esquivó Ángel y Vegetta: «¡¿Cries?!».
—No se preocupen, chicos.
Seguro es solo una ilusión.
Miren, las anteriores flechas desaparecieron apenas las esquivamos.
Seguro que estas también son… —antes de que termine su discurso, las flechas le dieron y ¡eran reales!
Esto provocó que Cries sea noqueado, además, las flechas desaparecieron: «Ángel, mira el cuerpo de Cries, las flechas al desaparecer se convirtieron en rocas afiladas, seguro las camufla; algunas flechas son ilusiones y otras son rocas afiladas decoradas como una ilusión».
Ángel pondría su mano en su cabeza: «¿Y cómo identificamos cada una?» —No sé, se supone que ustedes saben —dijo Vegetta mientras esquivaba la quinta ráfaga de flechas y luego pensar un poco—, solo esquiva hasta que el enemigo venga, y, ¡mira, está ahí!, pero, ¿por qué son cinco?
Los cinco ilusionistas comenzaron a atacarles, junto a ellos venía otra ráfaga de flechas detrás de ellos.
Vegetta y Ángel esquivarían las flechas e intentarían atacar al ilusionista: «¡Devuélvanme mi piedra preciosa!».
—Ángel, ya no veo a Cries.
—No te confundas, Vegetta.
Él está noqueado en el mismo lugar.
Seguro el ilusionista lo escondió con una ilusión para que lo pisemos o lo ataquemos por error.
¡Ten cuidado!
—Entendido.
—¡No crean que yo juego así de sucio contra ustedes!
—dijo un ilusionista que se desvaneció por un ataque de Ángel.
—A diferencia de ustedes, yo soy muy justo —dijo el otro ilusionista que se desvaneció por un ataque de Vegetta.
—¡No somos escoria como ustedes!
Dijeron dos copias antes de desvanecerse por un ataque combinado de Vegetta y Ángel.
Solo quedaría uno.
Vegetta lo tiene en la mira: «Seguro que este es el real».
Vegetta se lanzaría directamente al ilusionista y… ¡Era falso!
«¿Qué?», además, el lugar donde estaba parado el último ilusionista, también es una ilusión.
Vegetta caería por el acantilado: «¡Ángel!
Ahhhh».
Ángel intentaría ayudarle, pero una roca cayó sobre este, tacleándolo.
Es el ilusionista verdadero.
—Ahora, ¿Qué dices?, ¿ya me das mi objeto?
ATAQUE DE FURIA: Ángel lucharía contra el ilusionista, esquivando flechas sin saber si tienen o no rocas afiladas, además de ataques de un montón de ilusionistas.
«Deja de mentir, tú tienes aún tu piedra preciosa, ¡usaste una ilusión!».
El ilusionista levantando más la voz empezaría a gritarle: «¡¿Tú crees que nací ayer o qué te pasa?!, devuélveme mi piedra preciosa».
Ahora los ataques son más veloces.
Muchas rocas le dieron en su torso y uno en la espalda: «Lo que más me molesta, es que vengas a recalcarme que yo tengo la piedra que me quitaron, ¡acaso no recuerdas que fuiste tú quien me distrajo mientras tu amigo robaba la piedra preciosa!, ¡acaso no fuiste tú y tu amigo que se escaparon con la piedra!, aceptaría mi derrota si siquiera me hubieran vencido limpiamente, ¡cobardes de mierda!
Ahora vienes a decirme que su escape terminó con, por lo que veo, mi piedra desaparecida».
Cada vez más ataques de furia son lanzados a Ángel.
Mientras que Vegetta cae hacia lo que parecía un abismo.
«Alto, seguro es una ilusión —Se decía».
Mientras cae, mira en el suelo flechas puntiagudas apuntando hacia él.
«Ilusión, ilusión, pero para asegurarme», Vegetta lanzaría un ataque de garras.
Sus dedos atravesarían las flechas: «Lo sabía».
Al caer sentia un montón de pinchazos como si le hubieran clavado muchas rocas; él vuelve a hacer el mismo ataque.
Donde ahora sí se daría cuenta.
¡Sí, son rocas puntiagudas!, pero son muy pequeñas.
Aunque el daño es menor, sabría que el ilusionista le tendió una trampa.
Vegetta caería rendido.
¿UN SUEÑO O UNA ILUSIÓN?: —Oye Vegetta, despierta, no te duermas en el trabajo.
Vegetta despertaría.
«Estoy en un sillón, y… —Se quedaría anonadado, Willy está ahí con él— Willy, ¿qué haces aquí compañero?».
—¿Cómo que qué hago aquí?, si soy tu jefe de servicios administrativos; jefe de obra, Vegetta.
Vegetta no se lo cree.
Hace rato estaba en una batalla a muerte, y ahora… «No se quede ahí sin hacer nada, ven y sígame a ver la obra».
Mientras caminan, Vegetta vería un montón de casas bien construidas y simétricamente perfectas: «Todas estas casas fueron construidas por su gran dedicación al arte de la arquitectura».
—Jefe Vegetta, Jefe Willy, un gusto.
—Hola, Jefe de Producción Fargan.
Vegetta solo estaría mirándoles, «Ilusión, seguro».
Rápidamente, tocaría el brazo de Willy y Fargan.
«¿Reales?».
—Vegetta no te precipites —dijo Willy—, sígamos, la construcción está cerca.
—Antes de todo, yo no soy jefe de… Vegetta se daría cuenta de que su ropa no es la misma que llevó a la cueva.
La toca, pero no siente nada raro.
«Ya entendí, perdí la conciencia, y estoy durmiendo.
Perdón Ángel, pero quiero seguir aquí un rato más, seguro que puedes».
De vuelta con Ángel: —Listo, ahora está noqueado.
Voy a preparar una ilusión.
“Dream illusion”—dijo el ilusionista mientras se apartaba—.
Bien, ahora a revisar si está mi piedra por ahí.
Mientras camina.
Una sombra corre tras él.
—Espera, ¿qué?
El ilusionista cae al suelo —Bien.
Gracias por deshacerte de esos dos.
Ahora que no están, me serás de ayuda para descubrir dónde está la tercera gema.
Antes de quedar completamente noqueado.
El ilusionista mira encima de él.
Observa la cara de Cries con una sonrisa que le da un escalofrío.
—Ups.
No quedó noqueado al completo.
Dicho esto último.
Cries le lanzaría un ataque que dejaría noqueado al ilusionista.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Sthefano_Ascate Próxima semana, solo 1 capítulo
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