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Vegetta777 - Saga de Planeta Vegetta - Capítulo 8

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8: MIENTRAS TANTO 8: MIENTRAS TANTO UN AVISO HACIA LOS IGNORANTES: Ángel montado sobre el oso, se dispondría a llegar a la base lo más rápido posible, mientras que las palabras que Vegetta y el Ilusionista rondaban en su mente: —Dime Ángel, en todos estos años que estuviste junto a Cries, ¿se comportó de una forma muy extraña?

—preguntó Vegetta con extrañeza —O hubo momentos en el que se apartaba de ti para hablar solo?

Ángel intentaba recordar si algo de esto le había pasado, pero nada.

Solo se le venían recuerdos de misiones que pasaron juntos, las veces que ambos se salvaban de la muerte.

«¿Qué fue lo que cambió, amigo?

Ambos pasamos por tanto.

Prácticamente nos unimos casi a la vez.

¿Qué fue lo que cambió, idiota?».

Antes de que pudiera pasar otro pensamiento por su mente, oyó un pequeño rugido del oso: «Raaaaw».

Ángel levantó la mirada.

Veía un montón de lobos nocturnos rodeándolos.

—Todos aquí, ¡cálmense!

Soy yo, Ángel.

No hay porque ponerse violento.

—Tú no eres Ángel —dijo uno de los lobos nocturnos que les rodeaba—.

Eso es porque él ya está muerto.

—¿Eh?

—Sí.

Además, sus signos vitales indican ese destino —dijo otro lobo nocturno—.

—Seguramente sea una ilusión del ilusionista que lucharon hace un tiempo el equipo de recolección de gemas —dijo un tercer integrante de lobo nocturno—.

No creas que nos vas a vencer a todos nosotros.

Ángel, muy confundido, decide activar su traje de lobo nocturno para demostrar que está vivo.

«No me hagan luchar en contra de ustedes…».

En eso, todos los lobos de la zona fueron a atacarlo.

Ángel no parecía convencido de atacarles, pero después de esquivar un par de zarpazos, les lanzó ataques combinados de garras y cabezazos.

«¡Oso, úsalo!».

En eso el oso saltaría muy alto, y, al aterrizar, aturdiría a todos los presentes; excepto a Ángel, que había saltado justo antes del impacto de la bola de pelos grisácea.

—¡Qué mierda!, ¡¿el oso no era una ilusión también?!, ¿acaso son reales?

En eso, Ángel dispuesto a no luchas más decidió ponerse delante de uno de ellos, el líder de esta legión de lobos nocturnos encargados de proteger la zona, Abeel.

«Ven, atácame.

Bien debes saber la definición de una ilusión.

Si soy una, desaparecería apenas me des un ataque.

Pero si no soy, empezaré a sangrar desde el lugar donde me atacarás».

—Será un placer atacar a esta ilusión.

Cuando Abeel le dio un zarpazo por todo el torso de Ángel, este empezó a sangrar.

Abeel, sin creérselo, empezaría a soltar algunas lágrimas.

Este agacharía la mirada, y, con su mirada borrosa, empezaría a seguir dándole zarpazos al torso de Ángel.

«¿P-Por qué?, ¿p-por qué?, ¡¿Por qué sangras?!, ¡¿No se supone que… que estás muerto?!».

Ángel lo detendría, y le daría una palmada en la cabeza.

«¿No te dije que seguía con vida?».

En eso, tanto Abeel como el resto de lobos a su alrededor correrían a abrazar al que una vez habían creído muerto.

—P-Pensé que te había… —Sí, yo también me creía muerto.

Ahora, si no quieren que muera de verdad, llévenme con la enfermería de la base.

Estuviste practicando dar zarpazos más profundos, ¿verdad, amigo?

—dijo Ángel antes de caer rendido, siendo lo último que escuchó fue: -«Llevémoslo rápido, acabamos de recuperarlo, y no pienso perderlo otra vez».

PONTE AL TANTO DE LA SITUACIÓN, JEFE: Ángel se levantó en una camilla dentro de la base.

Por todo su cuerpo se extendía un montón de vendas, estas no solo le sanaban lo pasado con Abeel y su grupo, sino que también le vendaron las heridas sin sanar que obtuvo cuando luchó contra el ilusionista.

Al frente de él, un viejo Wolf King lo observaba con mucha cautela.

—Veo que despertaste, hijo.

Dime, ¿qué tal te sientes?

—J-Jefe… Yo… —Asumo que el reporte tanto de Cries era falso.

No lo culpo, nosotros también pensábamos que… —Cries nos hizo esto.

Ante el abrupto comentario de Ángel; Wolf King se lo quedó mirando un rato.

Como si no supiera como reaccionar ante este comentario.

—Cuando Vegetta y yo estábamos luchando contra el ilusionista, él nos dejó en este estado.

Él no dio un reporte falso porque pensó en nuestra muerte.

Él estaba dispuesto a matarnos.

—dijo Ángel sin mucho ánimo, evitando el contacto visual con aquel anciano que está en frente de él.

Wolf King, atónito, solo pudo responderle con una pregunta.

«¿Y Vegetta?».

Inmediatamente, Ángel se precipitó, como si acabara de acordarse de que tiene un trabajo que hacer.

—Necesito ver la habitación de Cries, ahora.

—dijo Ángel, levantándose de la camilla, aunque rápidamente tocó el suelo.

Aún no había recobrado todas sus fuerzas.

Abeel que permanecía cerca del lugar, acudió rápidamente a ayudar a Ángel, levantándolo.

Con mucha dificultad, Ángel les explicó a Abeel y a Wolf King la situación.

«Vegetta ahora mismo está luchando para obtener la última gema, resulta que la gema del ilusionista no lo tenía él, por lo que tanto el ilusionista como Vegetta llegaron a la conclusión que Cries lo escondió en algún sitio, p-por favor.

Búsquelo».

—¡Abeel, ponlo en la camilla, y llama a la mayoría de los lobos presentes!, diles que vayan a la tercera cueva a ayudar a Vegetta.

Ahora me encargo de encontrar lo que dijiste, hijo.

—Ven, Ángel, no te ejerzas mucha presión.

Cuando te revisamos hoy, estabas en una condición horrenda.

Imagino que Vegetta estaría igual.

Además, ¿Qué fue lo que realmente les pasó ahí?

—Q-Quisiera no recordarlo —dijo Ángel mientras se le humedecían los ojos.

AHÍ ESTÁ: Wolf King corría a toda velocidad.

No podía creer lo que está pasando.

Intentaba recordar algún comportamiento extraño en Cries, pero nada.

Es más, apenas recordaba algo.

«Qué me pasa.

Yo no era así.

¿Tanto salí afectado por la edad?».

Cuando al fin logró llegar a la habitación de Cries, buscó por todas partes, en su armario, en su cama e incluso movió todo para ver si había una abertura o algo.

«¿Por qué me estoy alterando?, si obtiene las tres gemas, solo desaparecerán los monstros hostiles, ¿no?

—pensaba—, pero, es como si algo dentro de mí me dijera que hay algo más detrás de las gemas, ¿por qué me siento así?».

—A-Abeel, p-por favor a-ayúdalo, s-seguro no lo e-encuentra —dijo Ángel muy cansado, mientras tenía activo su máscara de lobo nocturno.

—Está bien, pero no te esfuerces, amigo —dijo Abeel, mientras corría lo más que podía.

—Q-Que mala suerte —pensó Ángel agitadamente— no hay muchos lobos disponibles, y, por lo que veo, Cries lo escondió muy bien, o lo ocultó en otro sitio… —pensó Ángel desanimadamente, y luego de una pequeña pausa se dijo—.

No.

Aunque haya cambiado, sigo conociendo parte de él.

Alguien que no tiene otro lugar a donde ir.

Alguien que su única familia éramos nosotros.

Alguien que todo este tiempo mintió.

Seguramente, si Vegetta estuviera acá no estaría tirado en esta cama esperando que las buenas noticias pasen.

Debo ir a buscar también, aunque me esfuerce más de lo debido.

Soy el único que desbloqueó una forma de ver más allá de lo impensable.

S-Solo d-debo i-ir.

Mientras Ángel se arrastraba, alguien lo levantó y lo puso sobre su lomo.

Ahora su velocidad aumentó bastante.

«O-Oso, e-eres t-t-tú».

El oso había entrado a la fuerza dentro de la base.

Tenía algunos arañazos debajo de sus rodillas; simbolizando su lucha con el grupo de Abeel para entrar.

Mientras que oso conducía a Ángel hacia el lugar donde este le indica.

Activaba alarmas a lo largo de toda la base.

—Wolf King, ¿escuchas eso?

—Sí, Abeel, alguien activó muchas alarmas.

En ello, muchos lobos corrieron rápidamente a defender su base.

En cuanto llegaron, dijeron.

«¡Miren, un oso entró!, y al parecer se está llevando a uno de los nuestros».

La manada salió a atarlo.

Ángel, muy malherido intentaba gritar.

«¡Deten…!».

Pero cada vez que lo intentaba hacer, se le acaba el aire rápidamente o directamente escupía sangre.

Su condición no le permitía hacer mucho.

El oso, aún con los ataques recibieron solo se limitaba a seguir adelante, apartando todo aquel que le estorbara.

Lo único que tenía en mente era lo que su amigo el ilusionista le dijo antes de partir.

«Por favor, ayúdalos.

Sé que le guardas rencor al salvaje triple siete este, pero ayúdales.

Tal vez sea nuestro boleto para poder salir a cazar juntos».

Malherido, y con la meta a la vista.

El oso decidió parar abruptamente, dejando que sus patas traseras se levantaran lo máximo que podía.

Ángel salió disparado.

Él solo podía ver como el oso caía mientras un grupo de lobos nocturnos lo atacaban sin piedad.

Él solo pudo susurrar una sola frase.

«Perdón por meterte en esto».

Ángel cayó cerca a la puerta.

Y con su último aliento, se levantó y activó su máscara.

Apenas podía distinguir algo entre tanto líquido rojo y partes muy húmedas de ojo.

Lo encontró.

Apenas lo vio, de un salto lanzó un zarpazo a distancia.

—¡Ángel!

—gritaron Wolf King y Abeel.

Ese zarpazo logró dar justo en una zona entre la pared y el techo.

—Espera, ¿acaba de lanzar un zarpazo a distancia?

—se preguntó Abeel, mientras corría a ayudar a su amigo.

—Ve y atiéndelo —dijo Wolf King, mientras veía el lugar donde el zarpazo dio— con que aquí te escondías.

En ello, Wolf King encuentra las dos gemas, y lo que parecía ser un libro.

H, N y F: —Y eso fue lo que pasó —le dijo Abeel a todo el grupo de lobos nocturnos reunidos—, me impresiona lo rápido que llega uno cuando su hogar es invadido, ¿no?

—No es eso.

Nuestros transmisores de la máscara no se activaron.

—¿Qué?

—Abeel, activo su transmisión, poniéndolo en modo: Recibir mensajes.

Solo podía escuchar una gran interferencia— Que raro, en el modo: Dar mensajes está normal.

Esto explica por qué nadie respondía.

Después de ello, Wolf King se reúne con ellos.

Observa una gran cantidad de lobos nocturnos alrededor de dos camillas, una para un muy malherido Ángel, y otra para una bestia peluda grisácea que también la habían vendado y tratado con mucho cuidado.

—Chicos, me temo informarle que… —dijo Wolf King.

—No te preocupes, ya les puse al tanto de la situación —dijo Abeel desanimado.

—Bien, por que ahora quiero leerles esta parte del libro.

Está muy relacionado con nuestra misión de obtener las gemas.

“En el pasado remoto, existían tres seres que convivían muy poco H, N y F no se agradaban mucho.

Decir que se quería era muy trucho H solo quería divertirse, monstros creó solo para expandirse N y F las tres gemas crearon.

Derrotar a H pensaron Las gemas a los monstros controlaban.

Mas, H no lo aprobaba Una batalla 2 contra 1 tuvieron.

Donde H terminó perdiendo y al Nether sucumbiendo Las tres gemas escondidas están.

Un alma buena, un buen uso las dará…” Una vez que Wolf King terminó de leer este fragmento, decidió tomar las riendas de todo.

—A decir verdad, esta historia me suena, pero eso no viene al caso —dijo Wolf King bajando la mirada—.

Hemos perdido a un gran camarada.

No sabemos siquiera si Cries es así o un tal H lo está manipulando —levantando la mirada— ahora vamos a defender el honor de nuestro compañero caído, y que ese Cries deje de usurpar el cuerpo de nuestro Cries.

Todos los lobos nocturnos del lugar se animaron.

En ello, Ángel se levantó.

—Disculpa Ángel, no quería levantarte, tú descansa.

Ángel, solo se concentraría en el libro.

Activando su máscara se daría cuenta de algo inusual.

¿Podrías leer esa hoja de ahí?

—Cuál, ¿esta?

—Sí, por favor.

—Solo son palabras raras que… —en eso Wolf King se detendría en seco al leer el título.

En letras mayúsculas, al parecer alguien había escrito lo siguiente: “AL FIN LOS PODRÉ LIBERAR DE SU PRISIÓN LLAMADA PRUEBA DE LA GEMA”.

—… p-pero esto es para liberar a aquellos con quienes ustedes lucharon… —Por favor, libéralos.

Ellos no tienen la culpa —dijo Ángel un poco feliz.

Aún estando inconsciente, había escuchado el relato de Wolf King.

Su fe de recuperar a Cries si se deshacían de ese tal H, había regresado; y se necesitaba toda la ayuda posible.

Aún si es de ellos, el guardián y el ilusionista.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Sthefano_Ascate Perdón por la demora, aquí traigo el siguiente capículo, enjoy it 😀

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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