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Vendida A Los Alfas Que Odio - Capítulo 340

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Capítulo 340: Lucian ha besado a un chico

POV de Eira

—No me vengas con esa actitud —me devolvieron a la realidad las palabras de Rafe—. Estoy aquí porque tu hermano Jason me rogó… quiero decir, me envió un mensaje para que te diera esta pócima. No quiero desobedecer a quien me llena el estómago de comida sabrosa cada día. Ahora abre la boca, o le pediré a Eira que lo haga por mí.

¿Yo? ¿Por qué me está metiendo en esto? Lucian ya me había advertido que me mantuviera alejada de él.

Como si hubiera funcionado, Lucian por fin le permitió darle la pócima. —Vaya, sí que sabes ser obediente y abrir la boca… bien grande… —bromeó Rafe con doble sentido.

Lucian lo fulminó con la mirada. —Haré que abras la tuya hasta que te atragantes.

Volví a reírme por lo bajo. Esos dos habían vuelto a las andadas.

Pero esta vez mi risita me ganó las miradas de los otros dos.

Rafe tiró la botella a la papelera y se acercó a mí con una mirada crítica. —¿De qué te ríes, Caldwell?

Negué rápidamente con la cabeza, hundiéndome contra Roman. —No… no me reía…

Se inclinó hasta que su rostro quedó a la altura del mío. —Esos ojos tuyos tan parlanchines me dicen que, sin duda, tenías algún pensamiento pícaro en la cabeza.

Me deslicé por debajo de la mano de Roman que descansaba en mi hombro y me escondí detrás de él. —Que no.

—¿Vas a quitarte de en medio? —le preguntó Rafe a Roman.

—Yo siempre he estado aquí. Ha sido ella la que ha decidido usarme como escudo. No me metáis en vuestros asuntos —le dijo Roman.

Me sentí aliviada.

—Caldwell, sal por tu cuenta. ¿Quieres verme derribar a Roman solo para llegar hasta ti? —advirtió.

Este chupasangre testarudo. ¿Por qué recurrir a la pelea por una soberana tontería?

La puerta estaba justo detrás de mí, a pocos pasos, pero no quería huir en esta situación, y este vampiro me atraparía de todos modos, pues parecía muy empeñado en ir a por mí.

Solté un suspiro de impotencia y salí. Mirándole directamente a los ojos, dije: —No era nada, de verdad.

Me atrajo hacia él, sujetándome de la mano. —Dilo ya. No me hagas repetirlo. La paciencia de un vampiro no es precisamente paciente.

Sentí ganas de llorar; ese cabrón era realmente intimidante en ese momento. —Solo pensaba en algo del pasado con Alice —respondí y desvié la mirada, sintiéndome culpable por ello.

Me levantó la barbilla para obligarme a mirarlo. —¿Te apetece compartirlo?

—Era… solo sobre una… novela de chicos… enamorados… —dije por fin—. Hablaban igual que vosotros dos… y me preguntaba lo sorprendida que estaría Alice al ver a su hermano… hablar de la misma manera…

Soltó un «Mmm» y miró a Lucian con una sonrisa juguetona. —Tu hermana y esta pequeña eran unas verdaderas pervertidas.

—No llames así a mi hermana —le espetó Lucian furioso y luego me miró—. No te imagines mierdas tú sola. No hay nada de eso.

—¿Mierdas? —se burló Rafe y volvió a mirarme, sujetándome cerca de él—. La próxima vez que veas a Alice, puedes decirle que su hermano ya ha besado a un chico…

—¡Joder! ¡Maldito cabrón! —espetó Lucian, y su furia resonó en la habitación.

Casi temblé de miedo.

Pero Rafe y Roman estaban igual de tranquilos. Roman, que estaba detrás de mí, me acarició los hombros. —Está bien.

—La estás asustando —le dijo Roman a Lucian.

Lucian contuvo su ira y desvió la mirada. —Largaos todos de aquí.

Pero Rafe no lo decía en serio. Se volvió de nuevo hacia mí. —¿Y sabes a quién besó?

—¿Rafe? ¿Vas a parar o quieres que te calle para siempre? —espetó Lucian.

—Bueno, eso tendrá que averiguarlo ella —le dijo Rafe, y se volvió hacia mí de nuevo—. Puedes hacerlo, ¿verdad?

—No quiero —le dije—. Es un asunto personal suyo.

—No hay nada personal entre compañeros destinados —me dijo—. Está deseando follarte y marcarte. Así que más te vale conocerlo bien. ¿De acuerdo? ¿Quieres una pista sobre ese chico infernalmente guapo, mortalmente encantador e irresistible al que besó?

—Roman, ¿vas a llevártelo o te vas a quedar ahí parado para que pueda matar a este cabrón? —advirtió Lucian.

Ahora podía sentir con fuerza su impaciencia, su fastidio y su ira. Apenas se contenía, quizá porque yo estaba aquí.

—Para ya, Rafe —dijo Roman por fin—. Dejémoslo en paz.

Rafe soltó un suspiro y me tomó de la mano. —Vamos a respetar sus deseos. No es bueno hacer enfadar a un paciente. Tienes que ser considerada.

Casi puse los ojos en blanco. «Si hubieras sido considerado antes, ahora no estaría enfadado».

Mientras nos íbamos, Rafe volvió a decir: —¿Sabes por qué está así?

—Está herido y adolorido —le dije—, deberías…

—¡Qué va! —me interrumpió—. Es porque está postrado en la cama y confinado en su habitación. Y no puede follarte en este momento, así que…

—¡Vete a la mierda, cabrón! —resonó la voz furiosa de Lucian mientras lanzaba algo hacia Rafe, pero, antes de eso, la puerta se cerró sola detrás de nosotros.

Fuera lo que fuera, chocó y se estrelló contra la puerta cerrada antes de alcanzarnos.

—Podrías haberle dado a Eira —dijo Rafe, dirigiéndose a la puerta cerrada.

—Yo no fallo a mis objetivos, cabrón —oímos su voz furiosa desde dentro de la habitación.

«¿Quién ha cerrado la puerta?», me pregunté, ya que ninguno de nosotros estaba cerca de ella.

Rafe movió la mano y los dedos como un mago delante de mi cara. —Adivina.

—¿Tienes ese poder? —pregunté—. ¿Mover cosas…?

Sonrió con aire de suficiencia. —¿Quieres que te lo demuestre quitándote el vestido sin siquiera tocarte?

Me alejé de él, cruzando los brazos sobre el pecho. —Ni se te ocurra.

Se rio como si yo fuera una especie de entretenimiento. Y entonces su mirada cambió. —La verdadera diversión está en quitarte el vestido con mis manos, lentamente, prenda a prenda…

—¡Cállate! —lo fulminé con la mirada y bajé las escaleras, maldiciéndolo en voz baja—. Cabrón pervertido, maldito chupasangre, murciélago sin alas…

Como respuesta, oí su risa. —Tu creatividad para insultar va a peor. Necesitas que te entrene.

No sabía si podía verme, pues ya había bajado las escaleras, pero aun así le hice una peineta y me marché.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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