Viajé a otro Mundo para crear mi Propio Imperio Futurista - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 14 Los Lobos Plateados
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14: 14 Los Lobos Plateados 14: 14 Los Lobos Plateados Tres años después…
Bajo un cielo lleno de nubes unas majestuosas montañas se muestran, con sus cumbres cubiertas de un manto blanco de nieve con árboles ya prácticamente sin hojas y solo algunas marchistas que un viento helado se esfuerza por arrancar y en medio de éste páramo desolado el resonar de unas espadas de madera muy claramente en la distancia se ecucha.
Dos hombres algo desabrigados para el hostil clima en medio de un espacioso patio con mucha decisión realizan un duelo de práctica y una pequeña multitud desde una esquina les observa con mucha atención.
Entre los espectadores destaca una mujer joven de cabello castaño con una larga trenza que dándole un mordisco a una manzana que la sostiene en la punta de una daga que un tanto molesta levantando la voz a los que se pelean les dice: “¡Vamos..
terminen de una vez..
que ya me estoy aburriendo!” Desde su lado se escucha una fuerte carcajada y un hombre corpulento de notable barriga con los brazos cruzados a la chica con sarcasmo le habla: “Tu lo que ya estás nerviosa porque no quieres perder la apuesta que hiciste con Timur.” Otro hombre igual de joven que la chica, de cabello negro algo largo hecho una coleta, menciona desde su posición de sentado sobre un escalón y los brazos apoyados sobre sus rodillas: “No la provoques Hart..
que después se va a molestar y no va a querer pagarme.” La chica muy indignada a los que le rodean les dice: “Dejen de decir tantas tonterías que yo no hubiera hecho esta apuesta sino estuviera segura de quien iba a ganar.” Pero aunque intenta fingir estar en calma la forma en que mira la pelea y se muerde la uña del pulgar la delata.
Hart sosteniendose la panza nuevamente comienza a reír y con los ojos todavía cerrados le habla: “Pues la cara de nervios que tienes no dice lo mismo..” Entonces se voltea hacia el combate y más serio comenta: “Yo se que tú junto Edmund entrenaron personalmente a Alex pero el otro chico Marcos también se ha esforzado mucho durante estos últimos años y no es que se pueda tomar a la ligera.” Entonces desde el interior de la pequeña fortaleza se escucha una voz muy robusta que con seguridad afirma: “Los dos están prácticamente al mismo nivel..
quien gane este duelo hoy no significa nada..
mañana mismo el resultado puede ser diferente..” Entonces saliendo de la oscuridad se discierne la imponente figura de un musculoso y alto hombre con barba tupida y cabellera gris además de una notable cicatriz sobre su ceja y otras más sobres sus robustos antebrazos, el mismo que lleno de orgullo termina diciendo: “Todo el esfuerzo que ellos le han dedicado al entrenamiento ha valido la pena..
Ahora mismo están al mismo nivel de cualquier espadachin en la cima del tercer rango..
Nunca había visto a nadie lograr algo así en tan poco tiempo y sin embargo lo hicieron.” Luego cruzandose de brazos y con la mirada fija al frente agrega: “El talento y la dedicación que le han puesto es algo digno de admirar.” “Eso solo demuestra cuánto desean vengarse de esos bastardos que hay en Rusbor que les hicieron tanto daño y los obligaron a salir huyendo de allí.” Una señora de piel oscura, cabello blanco y apariencia fuerte mientras afila su enorme hacha sentada encima de un barril añade al mismo tiempo que comprueba con la yema de sus dedos el filo del arma.
Todos prefieren mantener silencio y ponerse a observar con atención el duelo; donde podemos ver a un Alex un poco más mayor con barba y cabello más largo hasta los hombros, con un físico más construido contando con músculos que le han crecido de forma notable y su brazo anteriormente había sido amputado ahora cuenta con una rudimentaria prótesis de metal y el que en este momento con una mirada desafiante se enfrenta a otro joven con un físico muy parecido al de él pero con el pelo color castaño además de algunas pecas en el rostro, en una difícil y muy reñida pelea.
Durante un buen rato continúan los dos en un contínuo intercambio de ataques, bloqueos y desvíos pero todavía no se ve a nadie dominar y los dos jóvenes ya pueden sentir el precio de todo el esfuerzo en sus cuerpos , con gruesas gotas de sudor que se deslizan por sus rostros fatigados y una respiración casi ahogada que se puede oír desde una considerable distancia.
Sus espadas de madera que usualmente les son ligeras ya en este punto les pesan demasiado y sus brazos no paran de temblar de tanta fatiga.
Hasta que los rivales se detienen por un segundo y se quedan viendo desde una distancia prudente y con unas expresiones de complicidad con un gesto de la cabeza se ponen de acuerdo; sus armas sostienen lo más firmes que pueden y muy repentinos dando un grito de batalla se enfrentan.
Sucede un fuerte impacto pero nadie muestra signos de debilidad y entonces el contrincante de Alex le da un empujón con la pierna al abdomen seguido por otro ataque que en vertical desde el cielo se dirige directo hacia su cabeza, pero Alex lo ve venir muy claro y lo evita con un elegante giro hacia un lado para que en un movimiento sorpresivo cambia su espada de mano y sin alterar la dirección del movimiento que lleva le termina dando de lleno con el filo de su arma a el pecho de su rival.
El otro joven algo adolorido se cubre el lugar del golpe y da un par de pasos hasta caer en una rodilla.
Luego Alex se acerca hasta su posición extendiéndole la mano y con una brillante y agradecida sonrisa le dice: “Muchas gracias por darme un duelo tan difícil Marco..
fue realmente útil pero también muy emocionante..” Con un movimiento de las dos cejas la frase acompaña.
Su compañero alzando la cabeza igual de agradecido tomándole la mano contesta: “Solo gracias a tí Alex..
que peleas tan bien que me has hecho darlo todo..
Hace unos días yo te podía ganar pero has mejorado tanto que se puede decir que hasta me has sorprendido..” Rascándose la mejilla apenado su elogio acompaña.
Luego se torna un poco arrogante y con una expresión segura comenta: “Pero descuida..
ya yo tendré mi revancha y te volveré a seguir ganando.” Alex con una expresión dudosa contesta: “¿Estas seguro?
..
¿Y si para ese entonces yo he mejorado aún más?” Los amigos se quedan viendo muy serios por un momento y después de manera repentina comienzan a reir muy alegres mientras que Marco apoyado en el hombro de su compañero comenta: “Siempre dices esa misma frase todas las veces que yo te hablo de revancha cuando pierdo..
ya deberías inventarte alguna nueva..
¿no crees?..
ya va perdiendo el chiste.” Alex todavía riendo contesta: “Es que lo hago para recordarte todas las veces que me has pedido una revancha..
y por eso te la sigo repitiendo.” “Eres un canalla..
sabes.” En sentido de broma el amigo comenta.
“Si..
lo se.” Rebosante de un orgullo descarado le responde.
Nuevamente los dos terminan riendo como tontos mientras que se acercan hacia sus espectadores, los mismos que de estar esperando tanto por el resultado de su duelo los reciben con unas caras largas del aburrimiento y la chica de la trenza a modo de reclamo les dice: “Hasta que al final terminaron..
pensé que me iba a quedar dormida esperando por ustedes..
Cada vez que se enfrentan se demoran más que la vez anterior..
A este ritmo van a llegar a estar todo un día peleando..” Después se pone un poco más animada y enseñándoles una bolsa con algunas monedas agrega: “Bueno..
al menos la espera valió la pena y me gané unas muy generosas cinco monedas de plata de nuestro compañero Timur por apostar conmigo..” Termina viendo al hombre que muestra una notable expresión de disgusto y con evidente maldad le comenta: “Cuando quieras volvemos a apostar de nuevo..” Después se lleva la mano al pecho y entrecerrando los ojos muy alegre añade: “Que al menos por mi parte no hay ningún problema.” Riéndose de forma divertida el comentario termina.
Timur con un gesto de la mano reprocha sus hirientes palabras al mismo tiempo que realizando una mueca de disgusto y cruzando los brazos se gira hacia un lado.
La reacción del chico a la dama le genera una sonrisa divertida pero decide no seguirlo infortunando y termina por dirigir su atención hacia Alex y cambiando de tema muy curiosa le pregunta: “Bueno chicos..
ya se puede decir que están listos para regresar..
¿No es así?” Alex centra su atención al cielo de nubes grises que lentamente pasan sobre sus cabezas y viendo caer los primeros copos de nieve del invierno a la par que atrapa uno de estos con su mano de hierro se voltea en dirección del horizonte y responde: “Ya va a comenzar el invierno e iniciar un viaje tan largo en esta época del año es algo que solo unos locos harían.
Lo más prudente sería esperar a que llegue la primavera..
Además..
todavía nos falta un último miembro del equipo que es muy importante y no acaba de llegar.” Mostrando una expresión de mucha preocupación vuelve a mirar a la distancia.
La chica que ya se hacía ilusiones con viajara la par que una pequeña patea un piedra comenta: “Que lástima..
con las ganas que tenía de salir de una vez de esta maldita montaña..
Pero tienes razón..
es mejor esperar a que pase el invierno.
Es muy fácil perderse en medio de las tremendas ventizcas que siempre suceden por aquí..” Después asume un tono mucho más serio y viéndole con las manos en las caderas le habla: “Pero a tí lo que más te hace seguir esperando no es el clima sino a que acabe de llegar ese enano malhumorado amigo tuyo.” Alex viendo todavía el camino que se extiende por la distancia y ziczagea entre los miles de árboles marchitos con completa sinceridad responde: “Pues si..
recuerda que yo también soy un herrero igual que él y entiendo que todavía necesitamos hacer algunos preparativos como algo de equipo nuevo para lo que vamos a hacer en Rusbor..” Entonces enfoca su vista en la dama y a modo de recordatorio le dice: “Que espero que no se te haya olvidado porque literalmente vamos a iniciar una guerra y no una visita turística como la impresión que me estás dando con esa inusual emoción que tienes por ir para allá.” La mujer desestimando el comentario de su compañero mientras que muy relajada con lo brazos detrás de la cabeza y se aleja camino responde: “Para nada..
Solo es que ya llevamos mucho tiempo en este lugar por estarte entrenando a tí y a Marco que ya me siento muy aburrida de estar todos los días en lo mismo..
No hay porque estar exagerando tanto.” Sacudiendo una mano con desdén acaba.
Edmund que la ve marcharse con una mirada fija se aproxima a Alex y mirando al horizonte justo a su lado su opinión le comparte: “Mi hermana a diferencia del resto de nosotros nunca ha salido de Koria y por eso debe estar muy emocionada por el viaje..
para así conocer un poco más de cómo es el mundo por ahí fuera.” Alex en un tono despectivo comenta: “Pues si supiera lo podrido que es el mundo ahí fuera no le emocionara tanto.” El mayor muy seguro apoya su gran mano sobre el hombro del joven y calmandole le dice: “No te preocupes..
que para evitar que ese mundo le haga daño estamos todos nosotros.” Alex observa por un segundo a su amigo y estando de acuerdo con su afirmación dice: “Tienes razón..
ella no está sola y estoy seguro de que Edric estaría de acuerdo con nosotros.” Los dos durante un corto instante y viendo para el suelo suspiran con mucha tristeza.
Después el más joven sintiendo la brisa fría se frota los brazos y a la par que se dirige con prisa hacia el interior sugiere: “Mejor nos vamos para dentro que este frío me está congelando..
Ese testarudo de Oldnin no debe de tardar en llegar..
y es mejor esperarlo con calma bajo el calor de la chimenea que en este frío infernal que hay aquí fuera.
” Edmund de acuerdo con su sugerencia realiza un movimiento afirmativo con la cabeza y obediente decide seguirle pero sin que antes de cerrar la puerta del refugio quedarse viendo durante un momento preocupado hacia la nieve que cae del cielo y que de poco se va intencificando cada vez más, hasta que desde dentro se escucha la voz de Timur que le pide: “Comandante..
por favor cierre esa puerta que el aire nos va a apagar el fuego..” Y este sin protestar de un ligero tirón la cierra.
La escena cambia a una pequeña caravana de dos carretas tiradas por caballos que van subiendo por una empinada colina al borde de un desfiladero lentamente; rodeados por una intensa tormenta de nieve que a duras penas les deja ver.
Luchando contra la inclinanda pendiente y el fuerte viento que les llega del frente los animales jadean con fuertes resoplidos que salen de sus narices en forma de un humo blanco.
Traen un cargamento muy pesado a tal punto que los que deberían estar sentados manejando se encuentran caminando al lado y mientras que con una mano sostienen las riendas con la otra ofrecen algo de ayuda por la rueda a la par que constantemente regañan los corceles para que no pierdan el ritmo.
En medio de esta situación tan difícil se aprecia la baja estatura de los viajeros; que son dos enanos; con gruesos abrigos de piel con capucha y que con unas bufandas se cubren hasta las narices.
Entonces el de más atrás un enano bastante joven consumido por el agotamiento al guía le dice: “Oldnin..
mejor aseguramos las carretas aquí y nos vamos con los caballos de mano para el fuerte..
porque ya ni ellos pueden seguir tirando ni nosotros empujar..
ya mis piernas no dan para más y todavía falta mucho para llegar a la cima.” El de adelante un hombre bastante mayor de barba y cejas rojizas al oír la propuesta de su compañero se detiene a pensarlo y tras ver el largo trayecto que todavía les falta, por un momento apoya su frente a una pared de su carreta y con dificultad decide aceptar la sugerencia diciendo: “Está bien..
pero hay que asegurarnos de calzar bien las ruedas para que el viento, ni la pendiente se lleven las carretas.” El más joven suspira aliviado y muy sonriente contesta: “Descuida jefe..
que yo me voy asegurar de que queden tan firmes como si estuvieran pegadas al mismo suelo.” Oldnin que ya se encuentra poniendo unas rocas detrás de las ruedas con algo de carácter responde: “Si..
si..
solo asegúrate de que esa quede tan bien como dices que no trajimos todo esto desde tan lejos como para que termine al fondo de algún acantilado..” Entonces se da la vuelta y precupado le alerta: “Y..
ten cuidado que en esta tierra congelada es muy fácil resbalarse no vaya a ser que te caigas por estar de distraído como siempre.” “Si..Oldnin..
te prometo tener mucho cuidado..
tú siempre te estás preocupando por nada.” Responde el joven muy despreocupado mientras que con un paso alegre se dirige ha tomar una piedra bastante cerca de la cornisa.
Prácticamente ignorando las advertencias del mayor y con nula cautela el chico se inclina para recoger la roca y en cuanto intenta levantarla realiza un inesperado resbalón, y a causa del impulso que se genera lanza la piedra en sus manos por en encima de su cabeza para después ir directo y sin control alguno hacia el precipicio mientras que deja salir un pequeño grito desesperado.
Oldnin que escucha claramente el preocupante ruido se voltea rápido y muy alarmado le grita: “¡Thomen!”
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