Viajé a otro Mundo para crear mi Propio Imperio Futurista - Capítulo 63
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Capítulo 63: 63
Un Sol brillante y cálido resplandese sobre las hojas de un verde y frondoso bosque al que una gracil brisa las agita con suavidad y de un momento a otro notamos como varios árboles siguiendo un línea recta se van estremeciendo uno tras otro y montones de aves salen espantadas de ellos.
Cambiamos de perspectiva y entonces podemos apreciar por debajo de las tupidas copas que un enorme jabalí de alrededor de tres veces el tamaño que tendría el animal normal y cuatro enormes colmillos curvos del largo de una espada corta que sobre salen de su boca, que a toda velocidad se abre paso entre los árboles rosando con varios de ellos y hasta arrancandoles pedazos de sus troncos con resistentes colmillos.
Pero la bestia no está corriendo porque si, sino porque por detrás de ella y pisándole los talones la está persiguiendo un lobo de su mismo tamaño, de un pelaje plateado tan suave y reluciente que refleja la luz del mismo Sol, el cual posee el detalle único de tener en su frente tres líneas de color verde que dan la impresión de estar formadas por maná, ya que de ellas salen levitando algunas partículas brillantrs que rápidamente son arrastradas por el mismo aire que el animal surca a toda velocidad. Una mirada decidida le dirije el lubo a su presa la cual hace todo lo posible por escabullirse entre la infinidad del bosque, saltando por encima y pasando por debajo de troncos podridos y grandes rocas, hasta intenta perderlo metiéndose de lleno en unos espesos matorrales pero nada de eso funciona porque el cazador no le pierde la pista y cada movimiento que realiza lo sigue con atención.
De un momento a otro se percibe el insólito sonido de un motor, acompañado del quebrar de las ramas y hojas de debajo de sus ruedas y desde un costado aparece Hart montado en una moto todo terreno, el que riendo de forma emocionada dice: “¡Esta cosa es increíble! ¡Mil veces mejor que mi lento caballo!” Luego le dirige una mirada analítica al lobo del otro lado y mostrándo una sonrisa satisfecha le menciona: “¡Hey Timur! ¡Parece que ya te has acostumbrado bien a usar tu habilidad¡ ¡Ya eres capas de correr tan rápido como un verdadero lobo!”
Timur que lo ve reojo y sin perder de vista al animal al frente le contesta: “Pues si. Me costó un poco aprender a moverme usando cuatro patas, pero una vez que le entendí el truco todo ha sido mucho más fácil. Pero ahora no es momento de hablar de eso. Mejor centrémonos bien en esto que ya nos falta muy poco para llegar al barranco.”
Hart con un muy de acuerdo “Entendido. Ya es momento entonces” responde y suelta una de sus manos y con esa misma saca del bolsillo de su pantalón un boquitoqui y por este comienza a hablar: “Alex, Alex ya traemos a un buen jabalí y estamos poco más de cien pasos del ustedes. Así que ya estén listos.”
Casi de inmediato se escucha del otro lado la voz firme y clara del ingeniero que contesta: “Entendido.”
Se termina la comunicación y Hart vuelve a guardar el objeto para entonces sacar de una funda en su cadera una pistola, ve a su compañero con complicidad y luego de darle una señal con un moviendo de la cabeza apunta con el arma al cielo y grita: “¡Pues es momento de ponerle más velocidad a esto!” Seguido de varios gritos de emoción que acompaña de un par de disparos.
Como era de esperar el fuerte sonido del arma asusta al jabalí el que de inmediato comienza a correr mucho más rápido. Seguido bien de cerca por sus perseguidores que de igual modo aceleran. Van a máxima velocidad hasta que pocos metros más adelante logran divisar una alta columna de piedra que les corta el paso pero de igual modo no disminuyen su velocidad hasta el último momento en el que hambos haciendo una especie de derrape se logran detener pero no sucede lo mismo con el jabalí que no logra aflojar a tiempo y se termina estampando de cabeza contra las rocas y aunque no queda inconsciente sin bastante aturdido, sacudiendo su cabeza con una considerable herida sangrante en su frente, quedándose tambaleandose y entrecruzando las patas. Pero el animal no tiene tiempo para recuperarse cuando una enorme red que parece metálica le cae encima, la misma que en varios extremos posee una especie de estacas de metal con patas como de araña que en cuanto tocan el suelo, de forma automática se encajan bien profundo en la tierra.
La bestia al sentirse atrapada se comienza a sacudir tratando de librarse y debido a la enorme fuerza que posee las estacas se comienzan a tambalear pareciendo que va a poder arrancarlas.
Edmund que está observando con atención todo lo que sucede abre los ojos preocupado y de inmediato se voltea al ingeniero advirtiéndole: “¡Alex hay que hacer algo a este ritmo se nos va a escapar!”
Pasamos al joven que observando la situación con los brazos cruzados y sosteniendo alguna especie de dispositivo en su nueva prótesis de mano con una apariencia robótica mucho más sofisticada que la que tenía antes, ahora con bordes redondeados y un color plateado, el que con una voz completamente serena responde: “No te preocupes Comandante. Aunque tengo que admitir que subestimé un poco la fuerza de ese jabalí, todavía lo tengo todo bajo control.” Y en cuanto termina su comentario oprime un botón de dicho artefacto y de inmediato a todas las estacas mecánicas se les encienden unas luces rojas seguida de una poderosa descarga eléctrica que recorre toda la red y electrocuta al jabalí que ni tan siquiera es capaz de chillar y el que pone todo su cuerpo rígido a la par que se sacude ligeramente por el efecto de la electricidad.
Transcurren unos pocos segundos y la descarga termina, quedando el animal definitivamente muerto y de su pelaje algo rostizado se le ve salir un ligero humo acompañado de un agradable aroma a carne asada.
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