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VIGGO - Capítulo 165

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165: Valkiria y Familia 2.161 165: Valkiria y Familia 2.161 Pasaron varios días sin que Viggo y Rosewisse se hablaron.

Ella lo evito en todo momento y Viggo no podía hacer mucho si ella se alejaba volando.

Así que Viggo se concentró en continuar el aprendizaje con su padre sobre los anillos potenciadores de habilidades.

En ese tiempo paso una semana y cuando Viggo pudo hacer su primer anillo, lo guardo y pensó en dárselo a Rosewisse como disculpa.

Ese día Viggo volvió a la mansión de su madre como a las seis de la tarde.

Busco a Rosewisse por toda la mansión, pero no la pudo encontrar.

Después fue a las habitaciones y comenzó a golpear una por una.

Semiramis y Scheherezade no habían llegado y las mellizas recién habían llegado y se estaban dando una ducha.

Así que Viggo fue a la habitación de Hitomi y toco la puerta.

Del interior se escuchó un “pase” tranquilo y educado.

Viggo entro y vio una de las habitaciones de invitados con la cama ordenada.

Las ventanas que daban al patio estaban abiertas y las cortinas ondeaban con el viento.

Al fondo de la habitación había un escritorio y Hitomi estaba sentada, con la cabeza gacha y escribiendo algo en un papel.

-Permiso, Hitomi- dijo Viggo y camino en su dirección
Hitomi mostro una pequeña sonrisa, continúo escribiendo, pero dijo -no hay problema ¿Qué puedo hacer por usted señor Viggo?-
-¿Has visto a Rosewisse?-
-Ooooh, no lo creo, no lo creo, para nada, nunca, jamás en la vida ¿Quién es ella?

¿Existe?

Recuerdo a alguien como un engendro, pero no creo que estemos hablando de la misma persona-
Viggo frunció el ceño al escuchar tales palabras, pero cuando Hitomi levantó su rostro y sonrió de forma bromista, entendió mejor.

Rosewisse estaba en algún lugar cerca.

Hitomi con la pluma en su mano derecha, apuntó al techo y Viggo asintió en silencio.

Viggo camino sin hacer ruido hasta la ventana, salió al balcón y de un saltó alcanzo el techo.

Rosewisse estaba sentada sobre el techo, el sol le daba sobre su cabeza y hacia resplandecer sus hermosas alas blancas.

Ella se iba a levantar, pero Viggo dio un paso rápido rompiendo unas tejas en el proceso y llego a su lado.

Le tomo de la muñeca y ella lo miró a los ojos.

Rosewisse soltó un suspiro y le preguntó -¿Qué quieres?

No tengo tiempo para ti-
-Debes estar muy ocupada- dijo Viggo en un tono burlón.

Rosewisse frunció el ceño y lo miró enojada, pero Viggo solo mostro una sonrisa reconciliadora y ella miró hacia otro lado, más enojada con ella misma que con él.

Viggo se sentó al lado de Rosewisse, sacó el anillo de la bolsa de cuero y se lo tendió -mi primer logro.

No es la gran cosa, pero puede regenerar un poco tu aguante físico.

Eso quiere decir que podrás correr durante más horas-
Rosewisse lo tomo y miró el anillo.

Era una cosa rustica y sin gracia.

De color metálico con una franja verde en el centro, producto de varios caracteres pequeños unidos.

Después se lo devolvió a Viggo y él lo tomo algo amargado por dentro.

-Yo quería que lo tuvieras, ya sabes, como una forma de pedir disculpas- dijo Viggo
-¿Si quiera sabes por lo que vas a pedir disculpas?- le preguntó Rosewisse al borde de la furia
-Sí, bueno, estuve pensando mientras practicaba con papá y recordé que hace tiempo me dijiste que tus padres murieron.

Entonces entendí porque estabas tan enojada conmigo.

Sinceramente siempre he sido igual con papá.

Él me tolera y siempre me dice que ama no importa lo que haga-
-Eres afortunado- dijo Rosewisse con los ojos rojos.

Después comenzó a sollozar y Viggo se quedó ahí, dejando que ella ocupara su hombro.

Pasaron media hora en silencio hasta que Rosewisse dijo -quiero volver a Midgar-
Viggo quedó congelado por un momento, quiso gritarle que su malentendido no tenía nada que ver con ir a morir a un lugar vacío, pero tomo una profunda respiración y preguntó en calma -¿Por qué?-
Sin embargo, su pregunta no recibió respuesta.

-Que estes enojada conmigo, no quiere decir que sea una mejor idea ir a morir por tu propia cuenta- dijo Viggo
-Yo-
-¿Qué tienes en Midgar?-
Rosewisse se quedó callada, con su cabeza apoyada en el hombro de Viggo.

El viento paso meciendo los árboles que habían alrededor de la casa.

-Rosewisse, quédate, no vayas a morir a un lugar solitario, te lo pido.

Eres mi amiga, te cuidare, te ayudare en lo que haga falta.

El abuelo vino el otro día y nos va a llevar a Muspelheim.

Sé que quieres saber lo que paso con las valkirias, pero si te vuelves fuerte podrás hacer eso más fácil y sin correr tantos peligros-
-¿Realmente te importó?- preguntó Rosewisse en un susurro
-Sí, me importas, no vayas.

Espérame, iremos juntos, si encontramos a Thor lo venceremos-
-¿Puedo confiar en ti?-
-Sí, puede que sea el tonto, pero nunca les daría la espalda a mis amigos-
-Gracias, Viggo- susurro Rosewisse y se abrazó al brazo de Viggo.

Este último apoyo su mejilla en la cabeza de Rosewisse y se quedaron así durante horas hasta que el sol se oscureció.

El viento comenzó a soplar con más fuerza y como estaban a más de seis metros del suelo, el frio los alcanzo.

Viggo era inmune a este nivel de frio, pero Rosewisse no lo recordó.

Así que ocupo sus alas blancas para rodearlo.

-Tener alas es conveniente- dijo Viggo con una sonrisa
-A veces, cuando te quieres proteger del frio, es lo mejor- respondió Rosewisse -también cuando no quieres mirar al mundo ni quieres seguir luchando-
-Puede ser, pero también creo que deben ser útiles para volar.

Poder llegar a lo más alto del cielo y verlo todo como si fueras un dios omnipotente, debe ser genial-
-No es tan genial-
-Es genial-
-Ya, en ese caso, vamos a dar una vuelta-
-Ugh- dijo Viggo como si algo le cayó mal al estómago.

Rosewisse soltó una risita y le dijo -ves, no es tan genial-
-No, es genial- insistió Viggo -si tú quieres…bueno, podemos ir a dar una vuelta, solo ten cuidado con chocar con la torre de Babel o volar demasiado bajo-
-Tranquilo, lo tendré presente- dijo Rosewisse, ella se puso de pie y estiro sus manos.

Viggo también se puso de pie, soltó un suspiro y se puso por delante de ella.

Rosewisse lo abrazo por detrás, entrelazando sus manos para darle la seguridad de que no lo dejaría caer.

Viggo miró el espacio por delante.

Orario había oscurecido y desde esta altura se veían las calles por fuera de los terrenos de la mansión de su madre.

Se veían las farolas encendidas y los árboles agitándose con el viento.

Rosewisse dio un poderoso salto que rompió más tejas en ese sector de la casa y salió disparada al cielo.

Viggo se agarró de forma inconsciente a las manos de Rosewisse.

Este última comenzó a aletear, elevándose cada vez más alto hasta que llego a la altura de la torre de Babel.

En el horizonte se veían los últimos rayos de luz y un sol de color naranja a punto de esconderse.

Rosewisse continúo aleteando y manteniendo la misma altura, abrazando a Viggo por detrás y mirando las tierras que se extendían por fuera de Orario.

-Rosewisse ¿Por qué no bajamos?- preguntó Viggo
-¿Por qué?- preguntó Rosewisse con una sonrisa burlona -es una vista maravillosa-
-Sí, lo sé, pero está muy alto-
-¿Tienes miedo?

¿Pensé que confiabas en mí?-
-Po, po, por supuesto que confió en ti, pero todo el mundo comete errores.

Solo falta un pequeño instante y me podría caer, sin querer, claro-
-¿Como ahora?- preguntó Rosewisse y soltó su agarre sobre Viggo.

Este último cayó a una gran velocidad soltando un grito aterrador que se escuchó por todo Orario.

Por supuesto, Rosewisse sabía que esto iba a pasar, sabia también que pase lo que pase, Viggo no moriría de esta altura.

Solo le quería dar una buena lección para que deje de ser un asno con su padre.

Ella se lanzó en picada y alcanzó a Viggo, quien no paraba de gritar.

Lo abrazó una vez más por detrás, movió sus alas y comenzó a planear para volver a elevarse.

-Maldita seas, Rosewisse- grito Viggo enojado -cuando bajemos te voy a arrancar pluma por pluma-
-¿En serio?- preguntó Rosewisse con una voz burlona -entonces mejor te dejo caer- y ella lo volvió a soltar.

Viggo continúo cayendo y gritando de horror.

Rosewisse soltó carcajadas y se volvió a lanzar en picada hasta que alcanzo a Viggo, lo sujeto por detrás y volvieron a planear -¿Todavía me quieres quitar mis plumas?- preguntó
-No, no, jamás, nunca en la vida- aseguro Viggo, tratando de aferrarse a las manos de Rosewisse
-Eso está mejor- dijo Rosewisse y ella comenzó a batir sus alas para agarrar altura.

Voló hacia la torre de Babel y cuando llegó a la cima, descendió con suavidad.

Viggo se lanzó sobre la superficie rocosa, nunca estuvo tan feliz de pisar tierra firme.

Rosewisse se quedó mirando a Viggo y se cruzó de brazo mientras miraba a la distancia.

Viggo se tranquilizó y cuando se puso de pie, miró a Rosewisse con el ceño fruncido -¿Por qué hiciste eso?- preguntó
-Es tu lección, deja de ser un idiota con tu padre-
-Yo…- dijo Viggo furioso con Rosewisse, pero tomo una profunda respiración y asintió.

Aunque estaba molesto, acepto que ella tenía un poco de razón, pero hacerle esto.

Viggo le dio la espalda y miró al horizonte.

Rosewisse de nuevo se acercó a Viggo, lo abrazo por detrás y aunque ella sintió que él se puso tenso, no hizo nada para defenderse.

Sin embargo, ella tampoco hizo nada, solo abrazo a Viggo, sintiendo su calor de la piel -Viggo- dijo
-¿Sí?- respondió Viggo más relajado
-Eres un idiota-
-Lo sé, no eres la primera que me lo dice.

Desde pequeño he sido problemático-
-Todavía lo sigues siendo-
-Lo sé, no lo puedo evitar-
-No es problema, yo te cuidare-
-Yo, bueno, no lo sé…-
-Está bien si no lo sabes.

Está bien no saber cosas.

No se trata de ser bueno en esto o en lo otro.

Al final, incluso si no eres tan bueno en la magia no me importa.

Eres una gran persona, eres alguien cálido como el sol.

Me gusta el sol, es tan bueno y amable.

Por eso cree mi magia bendición del sol.

Cuando lo perdí todo, solo el sol estaba ahí para iluminar mi día.

Amo el sol, amo a Viggo-
Viggo se dio la vuelta y la miró a los ojos.

Rosewisse, con su largo cabello de plata ondeando al viento, sus ojos azules lo miraban con un toque de tristeza.

Ella le ofreció sus labios y cerró los ojos.

Viggo acercó sus labios y la beso con la mayor delicadeza posible.

Ellos se besaron durante un par de minutos y después se quedaron abrazados.

Paso una hora y se separaron por un breve instante.

Después se sentaron en la cima de la torre de Babel y miraron el horizonte hasta que el sol se escondió por completo y solo quedó la oscuridad de la noche.

Ambos estaban apoyados hombro con hombro mientras Rosewisse ocupaba sus alas para envolver a Viggo y que él no tuviera frio.

Viggo miró las estrellas en el cielo y la hermosa luna menguante -la noche no es tan mala, tiene una luna de plata.

Me gusta la luna, me gusta Rosewisse.

Claro, no me gusta esa parte oscura que me deja caer desde el cielo, pero me gusta Rosewisse-
-Lo siento, pero te lo mereces.

No todo el mundo tiene tu suerte- dijo Rosewisse -si vuelves a ser malo con tu familia, tendrás más viajes iguales.

A lo mejor, puede que uno sin rescate-
-¿Me quieres matar?- preguntó Viggo asustado
-Claro que no tonto, solo castigarte.

Alguien que recibió el martillo de Thor y sobrevivió, no moriría tan fácilmente-
-Eres como la luna, envuelta en oscuridad, eres mala-
-Sí- dijo Rosewisse muy orgullosa -soy mala, así que pórtate bien, chico sol-
-Ya verás, de alguna manera me vengare-
Rosewisse mostro una gran sonrisa mientras miraba la ciudad Orario iluminada por las farolas y luces de las casas -lo estoy esperando- dijo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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