VIGGO - Capítulo 37
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37: Un delicado balance 1.35 37: Un delicado balance 1.35 Viggo vio al ogro avanzar un paso a la vez.
Sus ojos emitían un brillo asesino que era acentuado por esos grandes colmillos que sobresalían de su boca.
Sobre su cabeza y hombros sobresalían unas protuberancias similares a largas espinas.
De piel rojiza y con una pintura tribal en su rostro y todo su cuerpo como si fuera un guerrero.
Sus brazos eran masivos y poderosos, con una especie de escamas que lo blindaban desde los codos hasta las manos.
Por otro lado, sus piernas eran cortas para su gran tamaño.
Caminaba jorobado, apoyándose en sus nudillos.
Viggo lo veía cada vez más grande a medida que se acercaba.
A simple vista debió medir más de 3 metros de altura, quizá más si se hubiera parado con la espalda recta.
Viggo apretó el agarre sobre el hacha y por fin frunció el ceño, sintiendo el claro dolor de sus músculos desgarrados.
Sin embargo, eso carecía de importancia.
Todo lo que le importaba era entender la estructura de la criatura y como vencerlo.
El ogro se agacho un poco y dio un enorme saltó abarcando más de 5 metros de distancia.
Viggo abrió los ojos en una expresión de incredulidad, saltó a un lado por instinto y el ogro cayó golpeando el suelo con sus enormes puños.
La tierra se estremeció y el suelo se agrieto del solo impacto.
Viggo cayó a 1 metro del ogro, rodo y se puso de pie en el mismo instante.
Entonces comenzó a retroceder, mirando a la criatura y evaluando sus oportunidades.
-Maldición- murmuro Viggo sintiendo el dolor intenso en sus piernas.
Parece que estaban hechas de hilo, porque las sentía flaquear a cada pisada.
Sus brazos se sentían débiles y por algún motivo le pesaban los parpados.
Viggo espero a que se moviera el ogro, pensando que solo caminaría lento o saltaría.
Así que mientras estuviera atento podría evitar cualquier ataque.
Sin embargo, el ogro corrió de manera ágil hacia adelante, con los brazos extendidos y lo atrapo entre sus manos.
Viggo soltó un grito agónico ante el poderoso agarre y al dolor de sus músculos desgarrados.
Todo su sueño se fue de golpe y lo único que pudo hacer fue a retorcerse entre las enormes manos.
Sin embargo, el ogro rugió abriendo sus enormes fauces y dejo ver cuatro largos colmillos.
Entonces lo apretó entre sus manos y Viggo sintió que la vida se le iba.
No obstante, cuando pensó que esto no podía empeorar, el ogro lo levantó en su mano izquierda y lo estrello de cara contra el suelo.
Viggo quedo inerte mientras el ogro retrocedía mirando lo que había hecho.
Los ojos de Viggo empezaron a perder su brillo y su visión se empezó a cerrar hasta volverse oscura.
Entonces Viggo escucho la voz de Kratos en su mente:
<<-Entonces ¿este es el final de tu camino?-
-Nunca- gritaba Viggo en ese momento.
Estaban boxeando en el patio trasero y ese día su maestro había sido especialmente severo en su enseñanza.
Después de un largo combate, Viggo había quedado tendido en el suelo.
-¿Entonces por qué te veo descansando en el suelo?-
-Me levantaré, no soy débil, solo estoy cansando-
Kratos soltó un gruñido lleno de escepticismo y dijo -guárdate las excusas para alguien al que le importen-
-No son excusas- murmuro Viggo apoyando sus manos en el suelo
-Lo que sea, si eso es todo lo que tienes, veté a casa-
-Ya lo dije, solo estoy cansado- dijo Viggo mientras su cabello rojo le cubría los ojos.
Al mismo tiempo, sentía que sus brazos le fallaban y que sus ojos se desbordaban de lágrimas.
-No te disculpes, se mejor-
-Lo sé- grito Viggo en su desesperación -sé que tengo que ser mejor, sé que tengo que ser más fuerte.
Sé que soy débil, pero algún día seré el más poderoso de todos-
-Entonces párate, Viggo- dijo Kratos -solo piensa en descansar cuando hayas exhalado tu último aliento.
Este es el momento de demostrar lo que vales->>
-AAAAAAAh- grito Viggo con desesperación, como si estuviera luchando para salir de las profundidades del infierno.
Sus ojos volvieron a tener el brillo de los vivos y recordó que estaba luchando con el ogro.
Miró al ogro que había retrocedido su segundo paso y lo miraba esperando que hiciera algo.
Viggo rodo en la dirección contraria, se puso de pie como malamente pudo y tomo su hacha con las fuerzas que le quedaban.
A pesar del dolor y la pérdida de sangre, sintió su mente fresca y sus pensamientos ordenados.
Mientras jadeaba, miraba al ogro grande y poderoso, pero de ningún modo se sentía superado.
Al contrario, pensó que está era su oportunidad.
El ogro reacciono lanzando un rugido bestial y dejando ver sus enormes colmillos.
Ambos corrieron al encuentro del otro.
El ogro dio un pequeño saltó, levantando sus enormes brazos y los dejo caer como enormes martillos.
Al mismo tiempo, Viggo se deslizó por debajo.
El ogro cayó golpeando el suelo con todas sus fuerzas y haciendo retumbar la tierra.
Viggo se levantó y se puso a las espaldas, tomo el hacha con ambas manos y lanzó un grito de guerra con toda la furia de su corazón mientras lanzaba un poderoso hachazo.
Le dio en la parte posterior de la rodilla, el ogro cayó de cuclillas y Viggo se subió a su espalda utilizando las protuberancias similares a espinas.
Una vez que llego a los hombros, se puso de pie y tomo el hacha con ambas manos.
El ogro alzo su mano derecha para atraparlo, pero Viggo lo repelió con el hacha y le cortó cuatro dedos de un solo hachazo.
Después levantó el hacha y la descargo con todas sus fuerzas sobre la cabeza del ogro.
El hacha cortó la carne y parte del hueso, hizo gritar al ogro del dolor, pero no fue suficiente.
El ogro alzo su otra mano para golpear a Viggo, pero él lo repelió con un hachazo en la muñeca.
Entonces Viggo alzo una vez más el hacha y descargó al mismo tiempo que gritaba con todas sus fuerzas.
El hacha paso abriendo la carne, el cráneo y cortando el cerebro por la mitad.
El ogro dio un rugido agónico y se cayó hacia adelante.
Al mismo tiempo, Viggo sintió que se caía mientras trataba de sostenerse del hacha que había quedado clavada en el cráneo del ogro.
Sin embargo, por alguna razón fue incapaz de mantener su agarre.
Su cuerpo siguió la inercia de la caída, rodando y cayendo de espaldas contra el suelo.
Viggo soltó un grito ahogado al mismo tiempo que se llevaba las manos a la espalda.
Era un dolor tan grande que pareció haberse paralizado por un momento.
Sin embargo, al poco tiempo se quedó paralizado de verdad.
Sus brazos y piernas no le respondían.
Viggo trato de levantar su cabeza y vio que sus antebrazos tenían amplios moretones purpuras y en medio de ellos se veían varios cortes como labios sangrantes.
Entonces, el suelo que siempre debía estar caliente por el intenso calor que había Muspelhein, le pareció frio.
Viggo trato de decir algo, pero solo se escuchaba como un balbuceo mudo.
Veía el cielo cubierto de nubes amarillas y anaranjadas.
También las brasas como polillas de fuego volando en el aire.
De repente su vista se empezó a nublar y sus ojos se cerraron.
El viejo Xiao que estuvo vigilando todo de principio a fin, bajo del cielo y una vez que llegó al suelo obsidiana del campo de entrenamiento, miró el pequeño cuerpo de Viggo, mientras un poco más allá estaba el del ogro.
Después elevó su mirada a los cielos de nubes amarillas y naranjas -Esto no es lo que habíamos acordado- dijo a gran voz.
Al instante siguiente se escuchó una voz gutural que reverbero por todo el cielo de Muspelheim.
-Sé que es un desafió, lo tengo claro- respondió Xiao -pero es solo un principiante-
La voz gutural reverbero iracunda en el cielo mientras la tierra temblaba.
Al mismo tiempo, varios volcanes estallaron en llamas y cenizas.
-Lo sé, lo sé, este lugar no es un patio de juegos.
Lo que sea ¿Lo vas a ayudar?-
La voz gutural se quedó en silencio y solo se escuchó la explosión de los volcanes a lo lejos.
Xiao entrecerró los ojos y empezó a pensar en una forma opcional de ayudar a Viggo.
Parece que había sido burlado, no le importaba mucho ya que siempre podía castigar a un pequeño gigante de fuego.
Lo primero que hizo fue mirar a Viggo y realizar un ademán para cerrar todas las heridas que se habían abierto por todo su cuerpo.
Si esto seguía así, moriría desangrado.
Al mismo tiempo, la voz gutural reverbero de nuevo por los cielos de Muspelheim y Xiao miró al cielo.
-¿En serio?- pregunto Xiao asombrado -mi muchacho, te había leído mal.
Sabía que eras un guerrero honorable-
Al instante siguiente, una pequeña perla roja apareció delante de Xiao.
Sus ojos se abrieron en una expresión de incredulidad -¿Estás seguro?- pregunto asombrado por la generosa recompensa.
La voz gutural sonó una vez más reverberando por los cielos y Xiao se sintió un poco mal por haber dudado de Surtr.
Soltó un suspiro y asintió.
Entonces miró una vez más a los cielos y dijo -muchas gracias, esté joven se volverá muy fuerte gracias a tu generosidad-
Xiao estiro su palma y la perla roja voló a su mano.
Sangre primordial del primer gigante Ymir.
Solo queda una gota y Surtr la tenía destinada a la persona que sobrepasara todos sus desafíos.
Viggo estaba lejos de lograr eso, está solo era la primera arena de desafió.
Sin embargo, considerando lo joven y valiente que fue, Surtr decidió dársela.
Por otro lado, Xiao no era el único que podía ver el futuro, pero Surtr tampoco podía hacerlo tonto.
Xiao miró la perla con la sangre del primer gigante y la acercó a su ojo.
Asintió varias veces al encontrar que estaba en perfectas condiciones.
Sin embargo, si quería que Viggo aprovechará por completo su potencial, tenía que ocupar su poder trayendo la fuerza espiritual de los gigantes.
Así que el viejo Xiao puso la perla de sangre entre sus palmas y emitió un aura purpura.
Después de un minuto, Xiao separo sus manos y vio que la perla se había tornado purpura.
Asintió y después camino hasta Viggo.
Le tomo la cabeza desde la nuca y se la levanto.
Entonces acercó la perla en su mano izquierda y la llevo a la frente.
La perla entro como si el cuerpo de Viggo fuera de agua y al instante siguiente, todo su cuerpo comenzó a emitir un miasma purpura.
Xiao lo dejo acostado en el suelo y vio como el cuerpo de Viggo se elevaba en el aire.
Entonces el miasma purpura se volvió dorado y el cuerpo de Viggo brillo incandescente como el sol.
Medio día después, el brillo incandescente comenzó a menguar.
Al mismo tiempo, el viejo Xiao estaba mirando los cambios y haciendo sus cálculos.
El cuerpo de Viggo comenzó a descender y Xiao se acercó a recibirlo.
-Parece que me pase un poco- dijo Xiao mientras atrapaba el cuerpo de Viggo en sus brazos.
Las heridas estaban sanadas y la piel tenía un mejor tono más saludable que antes.
Sus huesos eran más robustos y su piel más resistente.
Sin embargo, su cuerpo era unos treinta centímetros más pequeños.
-Oh por los cielos, esto no le va a gustar- dijo el viejo Xiao con cierta incomodidad.
Soltó un suspiro y sonrió -bueno, al mal tiempo, buena cara.
Esto también ayudara a lo que me pidió Kratos-
Entonces el viejo Xiao miró al cielo y grito -muchas gracias, pero no te pases de listo.
También puedo mirar lo que ha cambiado en el futuro.
Él volverá por esa chica y la liberará, lo prometo-
La voz gutural soltó un gruñido que hizo temblar toda la tierra.
El viejo Xiao soltó una risita y miró por última vez la ardiente tierra de Muspelheim.
Después cerró sus ojos, se concentró a donde quería ir y se desvaneció junto al joven Viggo, que ahora, sí qué sería el hermano pequeño que tanto añoraba Flora.
Viggo había rejuvenecido hasta sus ocho años.
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