Villano MMORPG: El Todopoderoso Emperador Diablo y Sus Siete Esposas Demoníacas - Capítulo 722
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Capítulo 722: ¿Plan B?
Villano Cap 722. ¿Plan B?
Allen estaba sentado solo en una mesa esquinera de la bulliciosa taberna de Ciudad Ront, rodeado del parloteo y las risas de otros jugadores. Soltó un bufido de frustración mientras recorría la sala con la mirada, captando las animadas conversaciones y los susurros especulativos que llenaban el ambiente.
Frente a él tenía una taza humeante de té de hierbas con miel, cuyo cálido aroma le llegaba a la nariz. No era su bebida habitual, pero necesitaba algo con lo que ocupar las manos y distraer sus pensamientos mientras esperaba a que las chicas se conectaran.
A pesar del animado ambiente de la taberna, Allen no podía sacudirse la sensación de inquietud que lo carcomía. Mirara donde mirara, los jugadores estaban absortos en discusiones sobre el drama que envolvía al gremio de la Orden de Valentía.
Las especulaciones abundaban, y abarcaban desde evaluaciones lógicas y realistas de la situación hasta teorías descabelladas y sin fundamento. Unos debatían los motivos y las acciones de los líderes del gremio, mientras que otros se deleitaban con rumores y chismes sensacionalistas.
—Me pregunto si debería optar por el Plan B —murmuró Allen con el ceño fruncido en señal de concentración, mientras daba otro sorbo a su té. La idea de matar a su objetivo en mitad de la ciudad persistía en su mente, pero sabía que tenía que andar con cuidado, sobre todo en un lugar tan concurrido como Ciudad Ront.
Mientras sopesaba sus opciones, dos jugadores se acercaron a su mesa y sus voces lo sacaron de sus pensamientos. —¿Están libres estos asientos? —preguntó uno de ellos con tono informal.
Allen alzó la vista y vio a Noah y James de pie ante él, con expresiones amigables y relajadas. Enarcó una ceja, sorprendido, pues no esperaba verlos allí después de su reciente encuentro. No obstante, asintió en respuesta a su pregunta e hizo un gesto hacia los asientos vacíos frente a él.
—Claro, sentaos —respondió Allen, con voz tranquila y serena a pesar del leve matiz de curiosidad en su tono. Observó cómo Noah y James se acomodaban en las sillas, intercambiando una rápida mirada entre ellos.
Noah le dedicó a Allen una sonrisa amigable; sus ojos brillaban divertidos. —No esperaba encontrarte por aquí —comentó con tono ligero. Por supuesto, lo hacían para arreglar el error de Mila.
James asintió, con un brillo juguetón en los ojos. —¿Verdad? Qué pequeño es el mundo, ¿eh? —añadió, riendo por lo bajo.
Allen no pudo evitar esbozar una sonrisita ante su actitud informal, a pesar de la tensión que todavía flotaba entre ellos. Era un marcado contraste con su último encuentro.
—Sí, desde luego es inesperado —respondió Allen, asintiendo. Dio otro sorbo a su té.
—A ver si adivino, ¿has venido para enterarte de lo que pasó entre Sophia y Elio? —empezó Noah la conversación, con un tono teñido de curiosidad.
Allen los miró, con una leve sonrisita asomando en sus labios. —No, he venido a descansar. Ya he oído bastante sobre eso en los foros y en el mercado. Todos los jugadores hablan de ello —dijo con un bufido, echándose hacia atrás en la silla.
—Sí, nuestro gremio se ha hecho popular de la noche a la mañana —intervino James, con la voz rebosante de orgullo mientras abría los brazos en un gesto despreocupado. Una sonrisa de suficiencia danzaba en sus labios, prueba evidente de su satisfacción.
—Eso no es para estar orgulloso, James —le interrumpió Noah, negando con la cabeza en señal de desaprobación mientras se estiraba para darle un golpecito en el hombro.
James se rio, restándole importancia a la reprimenda de Noah. —¿La mala publicidad sigue siendo publicidad, sabes? —replicó en tono de broma, y su sonrisa se ensanchó ante su propia astucia—. Aunque el rango de nuestro gremio haya bajado por ahora, estoy seguro de que muchos más jugadores nos conocerán —añadió, con una confianza inquebrantable.
—Esperemos que la cosa mejore —comentó Noah con un suspiro de resignación, y su expresión reflejó un atisbo de preocupación. Se echó hacia atrás en la silla y se pasó una mano por el pelo mientras reflexionaba sobre la situación.
—¿Y bien? ¿De qué queréis hablar? —preguntó Allen, yendo directo al grano. Le resultaba extraño que se le hubieran acercado sin ningún motivo aparente.
—Tranquilo. Solo queríamos pasar el rato —respondió James con despreocupación, dedicándole una sonrisa desenfadada.
—Sí, con todo este drama, parece que hoy nos va a costar cazar. La gente se nos acercará a preguntarnos de todo —intervino Noah, con un tono cargado de resignación. Era evidente que ya estaban sintiendo los efectos de la recién adquirida notoriedad del gremio.
—Me lo imagino. Va a ser duro —convino Allen—. ¿Así que hoy habéis decidido dar un paseo? —preguntó, enarcando una ceja con curiosidad.
—Sí —respondió James asintiendo y con una amplia sonrisa—. Además, ayer mismo libramos una guerra intensa, así que tomarse un día de descanso no debería ser un problema. Jugar no consiste solo en farmear o subir de nivel, ¿verdad? También se trata de socializar y disfrutar de la comunidad.
Noah se rio, asintiendo. —Es verdad. A veces nos obsesionamos tanto con farmear que nos olvidamos de dar un paso atrás y disfrutar del juego por lo que es.
—¡Exacto! —intervino James, asintiendo con énfasis—. Todo consiste en encontrar el equilibrio entre el trabajo y el juego. Y hoy, sin duda nos inclinamos más por el lado lúdico.
—No podría haberlo dicho mejor —convino Allen, dando un sorbo a su té. Tuvo que admitir que era reconfortante pasar tiempo con amigos fuera de la rutina habitual de juego.
Noah miró a Allen con una sonrisa pícara. —Y bien, Allen, has estado muy callado con todo este drama de la Orden de Valentía y Elio. ¿No tienes ninguna pregunta que te mueras por hacernos?
Allen enarcó una ceja, captando el cebo de Noah. Negó con la cabeza con despreocupación. —Qué va, en realidad no. No me interesa demasiado todo ese drama.
James se rio, echándose hacia atrás en la silla. —Vamos, Allen. ¿Seguro que no tienes nada que quieras preguntar?
Allen se encogió de hombros, fingiendo desinterés. —Qué va, paso. Supongo que si pasa algo importante, ya me enteraré.
Noah intercambió una mirada cómplice con James; sus expresiones insinuaban su diversión. —Como quieras —dijo Noah, encogiéndose de hombros—. Pero ya sabes que estamos aquí por si quieres hablar de ello.
Allen asintió, dedicándoles una leve sonrisa. —Gracias, chicos. Pero por ahora, me voy a limitar a disfrutar de mi té y a tomarme un descanso de todo el drama.
*«La mala publicidad sigue siendo publicidad» significa que es mejor recibir mala publicidad que no recibir ninguna en absoluto.
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