Vilus Cazador De Grietas - Capítulo 21
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: LO QUE NO SE PUEDE IGNORAR 21: LO QUE NO SE PUEDE IGNORAR El camino de regreso fue más corto.
Pero nadie lo sintió así.
El bosque parecía observarlos.
No como antes.
No con indiferencia.
Sino con atención.
Cada paso era incómodo.
Como si ya no fueran intrusos… Sino parte del problema.
CLAY caminaba adelante.
Más rápido.
Más tenso.
No miraba atrás.
No quería.
RUSELF mantenía el ritmo.
Pero su mirada cambiaba constantemente.
Analizando.
Calculando.
TALIA iba en silencio.
Sus manos aún temblaban.
No por miedo.
Sino por incertidumbre.
Y Vilus… Iba al centro.
No por decisión propia.
Sino porque nadie lo dejó quedarse atrás.
Cali caminaba a su lado.
Más cerca que antes.
Demasiado cerca.
—No tienes que forzarlo.
Vilus no respondió.
—Lo hiciste bien.
Silencio.
—No.
Pausa.
—Lo perdí otra vez.
Cali negó.
—Pero también lo detuviste.
Eso lo hizo dudar.
Por un momento.
—No fui yo.
Cali lo miró.
—Entonces dime quién fue.
Silencio.
Vilus no tenía respuesta.
Y eso… Era lo que más le molestaba.
— Cuando llegaron a la cabaña… Nadie entró de inmediato.
Se quedaron afuera.
Como si cruzar la puerta… Significara aceptar algo.
CLAY fue el primero en romper el silencio.
—Esto no puede seguir así.
RUSELF lo miró.
—Lo sé.
—No —respondió CLAY——no lo sabes.
Se giró.
Miró directamente a Vilus.
—Eso de hoy… Pausa.
—No fue control.
Silencio.
—Fue suerte.
El ambiente se tensó.
Cali dio un paso adelante.
—No.
CLAY la ignoró.
—Y la próxima vez… Pausa.
—No vamos a tener suerte.
Silencio.
TALIA habló: —Pero también detuvo la red.
CLAY respondió sin dudar: —Y casi nos mata a todos.
RUSELF levantó la mano.
—Basta.
Silencio.
—Ambos tienen razón.
Pausa.
—Y ese es el problema.
El aire se volvió más pesado.
—No podemos confiar completamente en él… Miró a Vilus.
—Pero tampoco podemos avanzar sin él.
Silencio.
La verdad quedó expuesta.
Fría.
Directa.
Inevitable.
— Cali habló.
—Entonces dejamos de tratarlo como un riesgo.
CLAY se giró.
—¿Perdón?
—Y empezamos a tratarlo como lo que es.
Pausa.
—La única ventaja que tenemos.
Silencio.
TALIA dudó.
—Eso… también es peligroso.
—Todo lo es —respondió Cali.
Miró a Vilus.
—Pero al menos esto… es nuestro.
El ambiente cambió.
No completamente.
Pero lo suficiente.
RUSELF asintió lentamente.
—Entonces lo entrenamos de otra forma.
CLAY cruzó los brazos.
—¿Qué forma?
Silencio.
Cali respondió: —No contra el entorno.
Pausa.
—Sino dentro de él.
— Horas después… El bosque.
Un área más abierta.
Más tranquila.
Pero no segura.
Nunca lo era.
Vilus estaba en el centro.
Sin pala.
Sin arma.
Solo él.
CLAY observaba desde lejos.
—Esto es una mala idea.
TALIA no respondió.
RUSELF tampoco.
Cali estaba frente a Vilus.
—Cierra los ojos.
Él dudó.
Pero lo hizo.
—No intentes controlar.
Silencio.
—No intentes luchar.
El viento pasó.
—Solo… deja que esté.
El pulso volvió.
Más claro.
Más fuerte.
—…abierto… La voz.
Vilus no reaccionó.
—…mejor… Respiró.
—No eres real.
—…irrelevante… El suelo vibró.
Pero esta vez… Vilus no se movió.
No respondió.
—…aceptación parcial… Cali habló: —No lo rechaces.
Pausa.
—Pero tampoco lo sigas.
Silencio.
Vilus se concentró.
No en la voz.
No en el suelo.
Sino… En el espacio entre ambos.
Y entonces… Pasó.
No una grieta.
No una explosión.
Sino… Un equilibrio.
El suelo reaccionó.
Pero no se rompió.
Se ajustó.
Levemente.
Estable.
—Eso… —murmuró TALIA.
CLAY no dijo nada.
RUSELF observaba con atención.
—Está funcionando… Pero duró poco.
La voz volvió.
Más fuerte.
—…incompleto… —…insuficiente… El pulso aumentó.
—…forzar… Vilus apretó los dientes.
—No.
El equilibrio se rompió.
Pero esta vez… No explotó.
Se disipó.
Desapareció.
Silencio.
Vilus abrió los ojos.
Respiración agitada.
—No puedo mantenerlo… Cali asintió.
—Pero llegaste.
Pausa.
—Eso es más de lo que tenías antes.
CLAY habló: —Y menos de lo que necesitamos.
Silencio.
RUSELF miró el horizonte.
—Entonces lo llevamos más lejos.
Todos lo miraron.
—Volvemos.
Pausa.
—Al origen.
El ambiente se congeló.
TALIA negó.
—Eso es una locura… —No —respondió——es inevitable.
CLAY apretó su arma.
—Esta vez no vamos a sobrevivir.
Silencio.
Cali miró a Vilus.
—Sí lo haremos.
Pausa.
—Si él está listo.
Todos lo miraron.
Vilus no respondió de inmediato.
Miró sus manos.
Recordó la grieta.
La red.
La voz.
Y el momento… Donde no perdió el control.
—No estoy listo.
Silencio.
—Pero tampoco puedo quedarme.
Levantó la mirada.
—Vamos.
El viento pasó.
Y en la distancia… Algo respondió.
No con ataque.
Con espera.
Porque esta vez… Ellos estaban viniendo por su cuenta.
Y eso… Era exactamente lo que quería.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com