Viví Mil Vidas, Tengo Mil Historias Por Contar. - Capítulo 48
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- Capítulo 48 - 48 Capitulo 48 Ironía
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48: Capitulo 48: Ironía 48: Capitulo 48: Ironía Ahora lo comprendo…
Entiendo porque Caín la pudo reconocer al instante incluso antes de que yo pudiera distinguir alguna de sus facciones.
Yo conozco de cerca a esa chica…
Una onda eléctrica le recorrió el cerebro a Edward.
Instintivamente, se tiró al ‘suelo’ cubriéndose la cabeza con ambas manos.
A pesar del dolor que recorría su mente, logró arrastrarse para llegar a la siguiente escena que lo mostraría el próximo panel.
…
En un bosque silencioso al anochecer, dos figuras caminaban juntos, pasando al lado de árboles y piedras.
“Usted…
Es muy interesante.” Habló una chica semi-robótica.
“¿Por qué lo dices?” Respondió un hombre con facciones promedio.
“Bueno…
Siempre tuve curiosidad por saber cómo es que me derrotó tan fácilmente.” “Te falta mucho que aprender.
Me fue fácil derrotarte porque nunca pensaste en la posibilidad de que tu oponente tuviera poderes diferentes que consideras lo común y general.” La chica se acercó un poco más al hombre, rozando su hombro con el de él.
Habló con un tono inocente: “Sí, supongo.
Pero si me falta experiencia entonces usted me podría enseñar, ¿no es así?” El hombre lo suficiente de la chica como para dejar un espacio entre ellos y respondió: “No.
Ese tipo de experiencia no se obtiene mediante clases arregladas.
Se obtiene mediante las vivencias reales en batallas.” Los ojos de la chica escudriñaron la reacción del hombre.
Se acercó al oído del hombre y le susurró en un tono seductor: “¿Es realmente eso cierto”?
El hombre tuvo una reacción instintiva y le propinó un golpe seco a la chica.
La chica quedó aturdida durante unos segundos.
El hombre al ver su reacción se disculpó: ” Lo siento…
Es una reacción autom-” El hombre no tuvo tiempo de reaccionar antes de que la chica saliera de su aturdimiento y se lanzara hacia él, tirándolo al suelo y encimandose.
La chica restringió ambas manos del hombre con dos objetos negros que cambiaban de forma constantemente.
Adoptaron la forma de cadenas, las cuales se clavaron en la tierra.
La chica habló en un tono frío: “Si no quieres hacer esto por la buenas, tendrá que ser a las malas.” Después de decir esto, la chica comenzó a desabotonar la camisa de lino del hombre.
Antes de que pudiera seguir, el hombre la interrumpió con unas palabras: “Perdón.” La chica frunció el ceño, confundida: “¿Qué?” “Perdóname por llegar muy tarde y no salvarte antes.” El hombre tenía una expresión triste mientras decía esto.
La chica volvió a poner su mirada helada y transformó su brazo derecho en una cuchilla de un metal negro, poniéndola directamente contra el cuello del hombre.
“Explicate.” “¿Acaso no te das cuenta?
Yo nunca te pedí algo a cambio de ayudarte.
Sé que has intentando seducirme para que te ayudara a vengar a tu maestro y a tus padres, pero yo no te estoy exigiendo nada.” El hombre mostró una expresión de arrepentimiento.
“Si te hubiera salvado antes, tal vez no tendrías esta visión tan distorsionada de las cosas.” La chica analizó algo mentalmente, quedándose inmóvil durante unos segundos.
Después, alejó lentamente la cuchilla del cuello del hombre y dejó libre sus manos.
Habló en un tono y una mirada de sospecha: “¿Cómo sabías qué yo buscaba tu ayuda para vengar a mis padres y a mí maestro?” El hombre volteó la mirada al suelo, sopesando su respuesta.
Después de una seria consideración, respondió: “Debido al general.
Él es el responsable de [inintelegible]” Los ojos de la chica temblaron por la respuesta del hombre.
La revelación que le dio la dejó descolocada.
Sin embargo, rápidamente se recompuso.
Su pensamiento ‘frío’ y ágil no dejaría que se derrumbara por eso.
Se dio media vuelta y se dispuso a irse del lugar, no sin antes decirle unas palabras al hombre: “Ya veo.
Sin embargo, usted ha cometido un error en todo este acto, y eso es sentir compasión por mi persona.
Yo tampoco le pedí que se lamentara por mí.” La chica partió de la escena dejando tras de sí una estela de luz azul.
El hombre reflexionó, pensando en sus palabras.
“Al final, sigo siendo inmaduro incluso después de vivir tanto.” El hombre soltó una pequeña carcajada cargada de ironía, aunque era apagada e indiferente.
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