Viví Mil Vidas, Tengo Mil Historias Por Contar. - Capítulo 49
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- Capítulo 49 - 49 Capitulo 49 Gotas de agua
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49: Capitulo 49: Gotas de agua 49: Capitulo 49: Gotas de agua Al terminar de ver la escena, Edward vomitó mientras pensamientos pasaban por su mente.
Ahg, lo recuerdo.
Recuerdo el asco que sentí cuando ella me describió como era usada por hombres mientras era una niña.
Creo que estas memorias no lo muestran por mi propio bien.
El joven avanzó al próximo panel que le mostraría una nueva escena.
…
En un almacén polvoriento con el olor de metal cortado llenando el aire, ubicado debajo de una ciudad ahogada en luces neón cegadoras y carteles publicitarios por doquier.
Un hombre vestido con un traje elegante negro pulcro se encontraba dando órdenes a decenas de personas encapuchadas.
Tenía una línea de cabello marcada.
Unos ojos negros endurecidos por la edad y un puente de la nariz alto.
“Revisa toda la documentación que tenía ese viejo.
Si encuentras algo relacionado con ella, me lo das.” Le dijo el hombre a uno de los encapuchados.
El encapuchado asintió, aunque lo hizo de una forma extraña, como si estuviera esperando algo.
El hombre volteó al resto de sus súbditos, analizandolos detalladamente.
Su mirada se detuvo en dos en especial.
Él parece muy joven, a juzgar por su complexión.
Ella tiene una mirada extraña…
Oh, así que son ellos.
Un ruido estridente rompió la concentración del hombre.
Instintivamente, se agachó ligeramente.
Una bola de plasma había pasado cerca suyo, casi tocandolo.
Las tres figuras encapuchadas a las que el hombre les había prestado atención se revelaron: una chica semi-robótica, un hombre con apariencia promedio y un joven ligeramente bronceado.
La chica tenía un cañón reemplazando uno de sus brazos; lugar de dónde salió la bola de plasma.
El hombre con facciones promedio comenzó a recitar un poema: “Agarra mis sentimientos con tu carne.
Estruja mis pensamientos con tu sentir y no dejes que mis pecados Dios pueda discenir.
Te pido solo una cosa, una cosa que haga que mi alma se calme.” Al terminar de recitarlo, manos translúcidas salieron del suelo, intentando atrapar al hombre con traje pulcro.
El hombre comenzó a chasquear los dedos; con cada chasquido, cambiaba de posición, evitando así ser atrapado por las manos.
En un pequeño descanso, el hombre sacó una pequeña esfera con patrones hexagonales del bolsillo derecho de su traje.
“Actívate y cumple mis órdenes.” La esfera pareció reaccionar y comenzó a cambiar de forma de manera abstracta.
En uno de esos cambios, se convirtió en púas que se elevaron y eventualmente descendieron sobre el trío.
Caín entrelazó sus manos y recitó una oración inintelegible; un escudo ilusorio se formó sobre el trío, protegiéndolos del impacto de las púas.
Al ver que las púas no tuvieron algún efecto sobre las figuras, la esfera hexagonal volvió a cambiar de forma, transformándose en una lanza gigantesca que volvió a impactar sobre ellos.
El impacto fue tan grande que logró penetrar el escudo.
Al ver esto, Caín agarró de los hombros a la chica y al joven.
Los tres desaparecieron del lugar en un instante.
El suelo y las paredes se destruyeron por el impacto, derrumbando el techo en el proceso.
La estructura encima del almacén se reveló.
Era un bar tradicional que previamente fue incendiado.
Al ver que el trío se había retirado del lugar, el hombre con el traje elegante igualmente desapareció.
Su figura se reintegró en una carretera alejada de la ciudad con luces neón.
Caín, Edward y la chica semi-robótica estaban esperándolo.
Apenas apareció la silueta del hombre, una cuchilla se dirigía hacia él.
El hombre lo esquivó por poco, inclinando su cuerpo ligeramente.
La chica siguió moviéndose con una agilidad sorprendente, intentando cortar su carne.
El hombre esquivaba sus movimientos con una precisión milimétrica, incluso pareciendo predecirlos.
Sus pupilas tenían un extraño patrón en el medio, siguiendo los ataques de la chica.
En un pequeño descuido, logró sacar algo de su bolsillo.
La esfera hexagonal salió nuevamente, flotando en el aire.
Volvió a cambiar de forma, ahora fusionandose con el traje del hombre.
Emitió una pulsación cuando lo hizo.
Un par de dagas negras se materializaron en las manos del hombre; comenzó a contrarrestar los ataques de la chica.
Caín y Edward miraban toda la escena, absteniendose de intervenir.
El joven pareció frustrarse y le dijo al hombre: “¿No deberíamos de ayudarla?” Caín lo miró y le respondió con un tono resignado: “No, esta es su batalla.
No tenemos derecho a intervenir más.” ¡Cling!
¡Clang!
La cuchilla y las dagas seguían resonando.
La chica al estar en desventaja por tener solo una cuchilla comenzó a usar su otro brazo robótico.
Mientras pasaba esto, ell hombre pareció percatarse de algo, y con un salto se elevó por encima de su cabeza.
De su traje se desprendieron varias gotas negras que estaban hechas del mismo material que la esfera hexagonal y las dagas en sus manos.
Dichas gotas cambiaron de forma y se transformaron en decenas de espadas que se movían en sintonía con el cuerpo del hombre.
Con un movimiento de su brazo derecho las espadas se dirigieron hacia la chica.
Ella esquivó con gracia todos los ataques, dejando las espadas clavadas en el suelo.
¿Por qué hizo eso?
La chica intentó analizar la situación pero el hombre no le dió tiempo a hacerlo cuando volvió a cargar contra ella.
Gota negras más pequeñas que las anteriores volvieron a desprenderse de su traje, flotando alrededor suyo y convirtiéndose en pequeñas agujas que intentaban adherirse al cuerpo de la chica.
Al ver esto, la chica convirtió su cuchilla derecha en una boca de cañón.
Disparó repetidas bolas de plasma contra el suelo.
¡Bam!
¡Bam!
Explosiones azules contenidas destrozaron el lugar.
La chica aprovechó el momento y estableció distancia.
Una risa burlona resonó.
Provino del hombre con traje pulcro.
La chica se mostró confundida.
Volteó a su alrededor y vio cuatro de las espadas negras clavadas en orden, formando un cuadrado.
Antes de que pudiera reaccionar, hilos negros brotaron de las espadas y la atraparon, restringiendo sus movimientos.
¿Por qué ellos no han intervenido?
Ese único pensamiento pasó por la mente del hombre hasta que una sensación se gestó en su abdomen; tenía una cuchilla clavada en él.
Sus ojos se ensancharon y cayó de rodillas al suelo.
Volteó a ver a la chica, formando una sonrisa en su rostro.
“Veo que al fin has conseguido lo que tanto querías después de todo este tiempo.
¿Cómo se siente?” La chica lo observó por un momento, para acto seguido cortarle la cabeza con un tajo simple.
Un único simple de carne separándose.
No hubo más que eso.
La chica habló con un tono aparentemente apagado e indiferente: “No siento nada.
No siento n…
¿Eh?
¿Qué es esto?” Volteó a ver sus manos; estaban empapadas con gotas de agua.
“¿Comenzó a llover?” Una voz masculina respondió su pregunta: “No.” Caín y Edward se habían acercado a la escena.
“¿Entonces qué es esto?” “Son tus lágrimas.” Dijo Caín con un tono comprensivo.
“No.
Yo…
Ya no tengo lágrimas desde hace mucho tiempo.” Una gota de agua provino desde el cielo, seguido del sonido de miles de gotas chapoteando en el asfalto.
La chica dirigió su mirada hacia arriba.
“Ah…
Ahora lo entiendo.” Se cubrió el rostro con una de sus manos mientras gotas de agua caían por sus mejillas.
“Al fin lo comprendo, viejo.” Las tres figuras se quedaron empapandose bajo la lluvia, con las luces neón vislumbrandose a lo lejos de la carretera.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Copaalta Me disculpo por mi inactividad.
Espero que este capitulo pueda enmendar aunque sea un poco eso.
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