Viví Mil Vidas, Tengo Mil Historias Por Contar. - Capítulo 51
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51: Capitulo 51: Irregularidad 51: Capitulo 51: Irregularidad En una calle silenciosa donde se ubicaban carteles publicitarios volcados, edificios agrietados con pedazos abajo, carros convencionales y futuristas hechos trizas.
Un joven ligeramente bronceado cargaba sobre su espalda a un hombre con facciones promedio.
El sol apenas salía.
La brisa fresca de la mañana le azotaba el rostros al joven; su andar era enérgico.
Click Clock El tiempo pasaba.
Segundos, minutos, horas.
Conforme el día avanzaba su caminata reducía el ritmo.
Al aparente medio día, el joven finalmente se rindió.
Había logrado avanzar hasta un área llena de maleza.
Se recostó sobre la tierra.
Pasó decenas de minutos de esa forma.
Después de un tiempo indeterminado, reanudó su avance.
Siguió caminando con el hombre a sus espaldas de manera mucho más pausada que al inicio.
De repente, se quedó parado, dejando caer al hombre al suelo.
…
Esto…
Es lo que pensaba.
En su momento no lo noté, pero rememorando todo tiene sentido…
Siempre sentí que el tiempo pasaba muy rápido y que incluso habían ocasiones en la que directamente se saltaban horas.
Todo se sintió muy ajeno a la realidad, pero cuando intentaba pensar más en ello, ocurría algo que me lo impedía…
Aparte de eso, viendo todas estas cosas, me doy cuenta de que también conocí muchos más lugares de los que siempre recordé…
Sí, considerando lo que me dijo ‘ella’, tiene sentido si estos son recuerdos que perdí…
Pero no tiene sentido la falta de sentido del tiempo…
Si solamente fueran los recuerdos, el tiempo debió de seguir pasando normalmente…
Tal vez rellenando esas inconsistencias con recuerdos extendidos de los que ya tenía…
No.
Todavía hay algo más que no he descubierto…
La última parte de la escena que vi fue cuando entré a esa clase de sueño en donde el cerdo parado en dos patas me devoraba…
No recuerdo eso pero viéndolo, algo dentro de mí me lo dice…
Los pensamientos del joven eran pausados, actuando de manera errática.
Se agarraba la cabeza con las manos, como si tan solo intentar formular su línea de pensamiento le doliera.
Después de la fragmentación de su mente y la revelación dada por la madre de lo efímero, el estado mental del joven había decaído a un grado lamentable.
Debo…
Debo de seguir investigando…
Aún con las dificultades que tenía para siquiera pensar, Edward decidió seguir avanzando a través de sus memorias y las de Caín.
Antes de que Edward pudiera siquiera avanzar al siguiente panel, una luz roja brilló de uno.
Una mano con un guante de cuero negro salió del panel, seguido de un brazo, una cabeza, un torso, y el resto del cuerpo.
La figura en cuestión vestía un uniforme militar verde, una boina negra y una franja roja en su brazo derecho: el general.
Cuando el general vio a Edward, quien lo miraba con los ojos temblando, se quitó la boina y se la llevó a su pecho, haciendo una reverencia educada.
“Hola, torre de la perdición.
Vine personalmente para darte un regalo que estoy seguro que te encantará.
¿Quieres recibirlo?” La figura tenía una enorme sonrisa de oreja a oreja mientras decía esto.
El joven solamente pudo tartamudear en respuesta: el miedo que sentía le impedía hablar.
No fue como la vez anterior, en la cuál el general estaba dentro de la escena, separado por un panel.
En esta ocasión, él estaba frente a Edward.
El miedo que sentía el joven era similar al de un marinero frente al vasto océano salvaje: indefenso.
“Tomaré eso como un sí.” La figura sonriente se acercó al joven y lo agarró de la camisa, arrastrándolo con él.
Edward intentó librarse, pero el agarre del general era mucho más fuerte.
Finalmente, el general llegó donde el panel del cual había salido.
Con un movimiento de su brazo, arrojó al joven dentro del panel.
Después, con un salto, entró él también.
Cuando pasó eso, el panel en lugar de mostrar estática se tornó de un negro rojizo.
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