Viví Mil Vidas, Tengo Mil Historias Por Contar. - Capítulo 55
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Capítulo 55: Paradoja perfecta
De repente, Edward vió como la pata de un cerdo lograba tocar la orilla de la superficie del abismo.
Al instante, todas las escenas del momento en el que el animal lo devoró se vislumbraron en su mente.
Instintivamente, el joven retrocedió unos pasos de dónde estaba la pata del cerdo.
“Detente.” Dijo la voz sin género.
La pata del animal pareció dudar por un momento pero finalmente se descolgó del alcantilado.
No hubo ruido alguno proveniente del animal, o era más justo decir que el abismo se tragaba hasta las frecuencias necesarias para que el sonido pudiera emitirse o escapar de él.
Phew… El joven suspiró aliviado, logrando liberar a su cuerpo del estado de tensión extrema en el que se encontraba.
“Padre, ¿por qué están los remanentes en este lugar?”
La voz sin género respondió.
“Los remanentes no están en este lugar. Ellos mismos son este lugar.”
Edward no logró comprender la explicación del ojo y mostró la expresión confundida en él que ya era costumbre.
Sin que el joven dijera nada, la voz ya sabía exactamente que era lo que él pensaba. Respondió anticipandose:
“La cantidad de remanente que hay en toda la existencia es tan grande que podría devorar a la realidad misma, pero eso también pone en una paradoja a los mismos remanentes.”
“Ellos no son solo seres conceptuales, sino también físicos, por eso es que pueden afectar el mundo mortal. Justo como ese ser que te atacó el día que conociste a Caín.”
“Entonces, hijo. Si los remanentes son seres también físicos, ¿cómo sobrevivirían sin un lugar material en el cuál habitar?”
“Si ellos devoran la existencia, ellos dejarían de existir junto con ella. Serían como una serpiente que se devora a sí misma.”
“Por lo tanto, ellos han moldeado su propia forma en este abismo, para que así puedan contenerse y no desbordarse por todas partes.”
“Pese a que ellos sean sub-productos negativos de los seres humanos, también buscan sobrevivir. Llevan grabados en sus formas el instinto más básico de todo ser vivo.”
Ouroboros…
“Exactamente.”
¿Eh? ¿Sabe lo qué pienso? Espera, si él lo hace, ¿también sabe que estoy pensando esto?
Edward volteó a ver de nuevo al ojo sin pupila después de haber dirigido su mirada al abismo.
Así como el joven lo esperaba, el ojo lo estaba apuntando directamente.
Bueno, supongo que es normal después todo. Él es Dios…
Edward dejó de vagar en sus pensamientos y regresó al tema principal.
“Pero no lo entiendo. ¿Usted creó a esas cosas? ¿Por qué?” Edward formuló inmediatamente la segunda pregunta anticipandose rápidamente a la primera, como si ya supiera la respuesta de esta.
El ojo sostuvo su mirada de manera pesada al joven, aunque no era una pesadez negativa. Era más similar al peso que un padre tiene en sus palabras cuando le advierte a sus hijos algo con genuina preocupación.
“Al principio tampoco logré entenderlo. Cuando cree la luz, no vi motivo alguno para crear la oscuridad, ya que había logrado crear un sistema lo suficientemente autosustentable para que se mantuviera en un equilibrio perfecto por si sola.”
“Sin embargo, descubrí que ni siquiera yo puedo escapar de mi propia naturaleza. Yo soy todo y todo es parte de mí; eso es lo único que soy y eso es todo lo que necesito ser.”
“Entonces, si yo lo soy todo, también soy parte de la misma imperfección de mi creación.”
“Cree la vida en la existencia para que yo pudiera nacer y que la existencia pudiera nacer conmigo. Hacer eso requiere que la vida acepte lo que tú eres, pero para poder aceptarlo, se necesita que la vida primero te encuentre.”
“Cuándo me fusioné con el resto de la creación, descubrí que no pude hacerlo con los seres humanos, puesto que ellos nunca eligieron aceptarme. Esto pasó porque yo les di libre albedrío, ya que para que yo pudiera crear la luz y todo lo que habita en ella, primero tenía que decidirlo.”
“Entonces fui ahí cuando entendí porque tenía que crear la oscuridad; el sistema que yo creé fue uno en el cuál todo tiene que tener una acción y reacción.”
“Aunque la luz era lo suficientemente autosustentable para sostenerse por un ciclo de vida, eventualmente perecería porque nunca habría algo que la creara en primer lugar.”
“Y yo, al igual que el resto de mi creación, estoy bajo el instinto más básico de todo ser vivo: la supervivencia. Para mí, sobrevivir requiere adaptarme; me tengo que adaptar para poder escapar de la paradoja perfecta en la que me encuentro.”
“Así que, si los humanos no lograban encontrarme en la luz, ellos lo lograrían en la oscuridad. Yo no los iba a obligar, porque eso va en contra de su naturaleza, y por lo tanto, va en contra de mí también.”
“Los remanentes son el castigo y a su vez, salvación de los seres humanos. Ellos pueden destruirlos pero también salvarlos si logran hacer que me descubran y me acepten, volviendose uno conmigo.”
Dios nunca juega a los dados.
Me disculpo nuevamente por mi inactividad.
Recomiendo leer de nueva cuenta el capítulo 18, volumen 2, para poder entender de mejor manera este capítulo.
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