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Voluntades Inquebrantables - Capítulo 2

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  4. Capítulo 2 - 2 Cap 2 Acto desesperado
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2: Cap 2: Acto desesperado 2: Cap 2: Acto desesperado Ni siquiera era el medio día de este maldito día, y ya estoy con problemas.

“Argh …

Me he dejado ver la cara de estúpido todo este tiempo.

Si no fuera por Richard, no estaría pasando por esto.

Aún recuerdo como si fuera ayer, lo que dijo en la arena de la academia.

Su asquerosa boca, fue lo que desencadenó todos mis problemas.

Y eso que ya había pasado como seis meses.

– ¿Acaso no se cansan de esto?

¿Yo creo que deberían madurar un poco…

Sin embargo, antes de terminar de hablar, una fuerte patada en mis costillas me hizo convulsionar de dolor.

Recordé amargamente que no estoy en posición de criticar, pues soy el que está siendo arrastrado por el suelo.

Mi elegante uniforme que uso todos los lunes, ya no se vería tan elegante.

Pensé en muchas maneras de escapar, a pesar de ser arrastrado, no perdí la calma.

De todos modos, no era la primera vez que me safaba de estos matones.

“Mmm…

¿Cómo se llamaban?, no me acuerdo, y la verdad no ne interesa”.

– Aprenderás a no meterte en la vida de los demás…

lisiado –.

Dijo el chico de cabello oscuro.

— Es cierto, tú y tu maldita familia, solo porque son los que protegen estas costas, no les da el derecho para ser los que gobiernen esta tierra.

Sólo son la quinta familia, ustedes no tienen porque andar de mandones —.

Argumentó el muchacho de cabello crespo y largo.

– Solo abusan de sus poder, pero porque no lo hacen al frente de los demás, así sería más emocionante ¿no creen?

–.

Reprendí sin mucha emoción.

Tenía toda la intención de hacerles perder el control de sus emociones, lo cual soy bueno, porque sentí una gran descarga de dolor en toda mi mejilla izquierda.

Gracias a eso, el agarre del chico de cabello oscuro se ablandó, aproveché ese mínimo instante, y dejando a un lado el sabor de la sangre que llenaba mi boca, además del terrible dolor palpitante en mi mejilla; tomé la muñeca del chico, y la giré en un giro de ciento ochenta grados.

No soy fan de escuchar los gritos de dolor, pero escuchar el alarido de sufrimiento que soltó por su muñeca retorcida, fue demasiado gratificante.

Demasiado en realidad.

– ¡Maldito bastardo!

¡Perro!

¡Ahora verás!

Te partiré la cara, hasta dejarte irreconocible –.

Ladró el chico de cabello negro, que por fin pude recordar su nombre y apellido, Jeik Helwun.

“Si que es rencoroso” Los otros dos comenzaron a rodearme, Jeik tenía la cara distorsionada por el dolor palpitante en su muñeca, que la verdad, no era para menos.

El sudor recorría mi cara, mi pulcra camisa estaba toda sucia y rasmillada por el suelo.

Ya no era pulcra ni blanca.

“Bueno, ya solo queda una semana”.

Revisé por todos lados, buscando una forma de escapar.

Estaban las escaleras, las aulas, también los ascensores, sin embargo, sería alcanzado en cuestión de segundos.

Luego, posé mi mirada en las ventanas en forma de sol.

– Más vale que no pienses en huir, no lo conseguirás –.

Amenazó el chico de ojos afilados y estatura media.

Lorens Brown.

“Tch…

malditas familias”.

– Escucha maldito, te aseguro que no escaparas, esta será la última vez que regreses en una sola pieza –.

Añadió el chico de cabello oscuro y ojos avellana.

Mark Fronken.

“Maldición…

Examine mis posibilidades de escapar, sin embargo, eran muy escasas.

Por lo tanto, mi única opción era arremeter contra Jeik, que estaba aturdido aún.

Y eso hice.

Dejando de lado los otros dos que me rodeaban, embestí a Jeik directo en su torso.

Jeik no puso resistencia, su caída fue gloriosa para mi gusto, se golpeó la cabeza en el suelo, y luego, le pise la cara.

Sin mirar atrás, eché a correr sin miramientos.

Los gritos de enojo de los otros dos se escuchó por todo el pasillo, sus ecos resonaban en mis oídos como tambores.

Ellos aún tenían sus voluntades activas, así que no tenía planeado parar a escuchar más de sus gritos.

Sin embargo, la presión sobre mi cuerpo comenzaba a aumentar, las voluntades de los desgranando me aprisionaba poco a poco.

“Si activó mi voluntad, todo se acabó”.

El aliento comenzaba a faltarme, y cada vez veía más lejos la ventana.

Una mano pesada como plomo se agarró a mi hombro izquierdo, jalándome hacia atrás.

Mi marcha se detuvo de golpe, y girando junto al agarre, lanzé un puñete, con la intención de reventarle un diente.

Tremendo error cometí, o sería mala suerte, justo a quien lanze el golpe era Mark Fronken.

“Mierda…

No hubo tiempo para reaccionar, solo que la sangre en mi boca se sentía más viva que nunca.

Un feroz aturdimiento amenazó con soñarme, tuve que poner toda mi voluntad en no cerrar los ojos.

Mark había conectado un potente gancho izquierdo en mi quijada, jamás soltó mi hombro con la otra.

No perdí el conocimiento, pero si el sentido del entorno.

Porque luego estaba viendo el techo, mientras sentía un desgarrador dolor recorrer mi espalda hasta mi cuello.

El dolor era agonizante.

“Mierda…

si no hago algo, literalmente me quedaré sin caminar de por…

vida”.

–Te haces el valiente, pero mírate aquí estás, tirado en el suelo, sangrando como perro atropellado–.

Dijo Mark, con un tono bastante aburrido.

Sentí que mi ira quería desatarse sin pena alguna.

El odio no quería contenerse, y mi instinto de supervivencia me hizo reaccionar.

Mi voluntad se activó.

Sabía que no duraría mucho con mi voluntad activa, así que tuve que moverme con todo el ímpetu de salir de esta situación.

Mark se percató rápidamente del cambio en el ambiente, pues mi voluntad invisible, a los ojos mundanos e irreconocible para los que no son portadores de voluntad; mi voluntad era como un pequeño chorro de agua, pero con la suficiente fuerza como para herir de gravedad, y Mark la sintió apenas la activé.

Pero sin dejarle reaccionar, agarré su cuello y el aire circundante en el entorno se arremolinó en mi agarre.

Nunca antes había querido matar a alguien, a excepción de Richard en el duelo de hace tiempo, pero ahora quería hacerlo con toda la voluntad de matar.

La sangre salpicaba a todo lados, la sangre rojiza, caliente, y espesa chorreaba por mi mano, bajando por mi hombro, manchando en carmesí lo que quedaba de mi pulcra camisa blanca.

Los ojos de Mark se abrieron como platos, y sus dientes se apretaron, dejando salir la sangre a chorros de sus labios.

Pues utilicé la poca esencia de voluntad que tenía, e hice que el viento actuará como una feroz cuchilla, desgarrando el cuello, tajándolo de tal manera, que mucha sangre salí por doquier.

– Parece que hoy no saldré con muchas heridas como tú –.

Mencioné con bastante satisfacción.

Sin esperar a que los otros reaccionarán a la sangre desparramada en el pasillo, pateé a Mark como si fuera un costal de basura.

Me levanté desactivando mi voluntad, y el dolor regreso con total vehemencia, tropezando sin caer en el suelo, pero si vomitando sangre a chorros.

Un grito ahogado en sangre escapó de mi boca.

“Rayos, creo que me excedí al vaciar mi núcleo, aunque creo que es el dolor insoportable en mi espalda lo que no me deja pensar con claridad”.

Eché a correr de nuevo, tome impulsó y salté por la ventana quebrándola en el acto.

“Que pase lo que tenga que pasar”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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