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Voluntades Inquebrantables - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Cap 25 Visita Amarga
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25: Cap 25: Visita Amarga 25: Cap 25: Visita Amarga Perspectiva de Amara Voltwar: Hoy 30 de mayo, lunes, un tedioso lunes.

Mi padre me pidió que lo acompañara a una visita rápida.

Mi padre deseaba fervientemente que me convirtiera en un excelente navegante de los mares, al menos para poder seguir los pasos de él.

Por lo que, nos situamos en la isla “Sillvant”, que es la isla mayor de nuestro reino, además, la isla lleva el nombre del padre del rey, el antiguo rey Sillvant Solaris.

Esta isla se encontraba rodeada por el continente, encerrada por las dos península, la península del reino del Sol y la península del reino de Order, formando el Golfo del continente oriental.

Además, todo el archipiélago que se distribuye alrededor del Golfo, posee islas con ricos recursos, útiles para objetos poderosos.

La mitad derecha pertenece a nuestro reino, la otra al reino Order.

La Isla que posee exquisitos recursos de guerra está de nuestro lado.

“Me pregunto ¿qué estará haciendo Valian?, faltaba solo dos semanas y dos días para el examen, y en vez de entrenar, ayer se levantó primero y se largó según el informe de Brock.

Mmm…

Este chico a veces hace cosas curiosas”.

Hasta ahora mi hermano ha pasado por cosas bastante cuestionables: Peleas en la academia, luego una enfermedad mortal, justo después, es juzgado y por último un Duelo de Honor.

Sinceramente doy gracias al dios del sol, por librarlo tantas veces de la muerte.

Hice una reverencia y formé un redondo en mi pecho que representaba al Sol de nuestro reino.

“Espero que este bien”.

El viajé dese el puerto hasta una playa del isla tomó como dos horas, recorrimos como cien kilómetros de distancia, pero por alguna razón que desconozco, los marineros nos dejaron varados en la playa, sin caminos a la vista por el cual llegar a la base.

– ¿Y ahora que?

¿Por qué nos dejan varados aquí?

–.

Pregunté confundida.

– Obviamente llegaremos a pie hasta la base, tú solo sígueme y estate atenta a todo lo que pasé a tu alrededor –.

Respondió mientras señalaba la jungla que se extendía frente a nosotros.

Solté un suspiro de resignación y camine detrás de él.

La espesa jungla se abría paso delante de nosotros, los arboles se elevaban como rascacielos, el sonido de la exuberante selva era misterioso y peligroso, sentía que cualquier cosa podría pasar, las palmeras y diversas plantas con frutos jugosos eran el manjar preferido de los turistas, sin embargo, en este año estaría cerrado por las noticias de la guerra.

Desde el anuncio de mi padre el enemigo ha hecho tres movimientos macabros.

Del cual mi padre dijo que pronto me enteraría.

El cuartel general se encontraba cerca de la playa en la parte sur de la isla, que daba hacia el extenso mar, mientras que el norte, este y oeste se lo dejaba despejado para los turistas.

La isla era lo suficientemente grande como para albergar a unas tres mil personas, por lo que era un punto estratégico de la guerra.

Toda la isla ahora estaba rodeada por los buques navales y por los acorazados, submarinos y unos 500 aviones de guerra.

La base se divide en cinco departamentos: El cuartel general que estaba en el centro, junto al departamento médico y logística; en el norte, se encuentra el departamento de mantenimiento y disque; en el oeste y el sur, se encuentran los barracones, y la escuela naval; en el este está el departamento de defensa y vigilancia, ya que, este lado está dirigido hacia el mar abierto.

Todo lo que he leído y visto de acuerdo al mapa que me dio mi padre, es esencial que un buen marinero conozca el perímetro en el que vivirá, y al menos yo he de pasar estos meses que restan del año aquí.

Normalmente conozco todo esto porque de pequeña me solía escapar en la oficina privada de mi padre, escuchando los telegramas y llamadas que le llegaban desde la isla.

“Se supone que deberíamos haber llegado hace horas al departamento general, pero mi querido padre decidió que, es mejor que conozca el perímetro, ya que, pasaré cuatro meses aquí”.

– Padre, me duelen mucho las piernas, camina más despacio –.

Me quejé con cansancio.

Mi querido padre solo se dio la vuelta y me miró con una expresión severa.

No dijo nada.

“Tch…

te pasas a veces”.

El seguía guiando el camino, y cada tanto me preguntaba lo que había visto, cada vez que me equivocaba nos regresábamos como diez metros, hasta que aprender a estar siempre pendiente de mi alrededor.

– Amara, pronto cumplirás los veinte, por lo tanto, es hora de que tomes el timón de tu vida, y te atrevas a navegar por aguas desconocidas para ti –.

Indicó con una voz profunda y serena.

– Padre a veces siento pena ajena cuando hablas en metáforas –.

Dije mientras soltaba una risita moderada.

– Ojalá algún día te pierdas en esta pequeña jungla.

Aunque no lo creas, si no pones atención al más mínimo movimiento serás devorada por tu enemigo –.

Advirtió mientras desenvainaba la espada a una velocidad como la de un rayo y cortó una lengua que comenzaba a enrollarse en mi cuello.

Miré la lengua caerse.

Giré, aún impactada, y pude ver a un espíritu con la forma de un oso hormiguero, con la piel ulcerada, y con escamas como finas cuchillas que se elevaban desde su cabeza hasta la punta de su cola, y unas espantosas garras de al menos unos diez centímetros.

Estaba apoyado en una de las ramas gruesas que estaban cerca de mí, observándome con sus ojos negros y brillantes como el ónix.

El veneno en su lengua y su poder de camuflaje, lo hacen ser de la séptima categoría, por encima de la octava.

El espíritu no murió, pero si huyó espantado y adolorido, emitiendo un chillido agudo y ensordecedor.

– Ya deja los juegos, ni piensas que estás a salvo, solo porque estoy aquí.

De ahira en adelante, si te pasa algo no me haré responsable –.

Habló con calma, sin embargo, su mirada era severa.

– Si, padre, esta vez estará atenta a todo –.

Asentí en obediencia.

*** Algunas horas después habíamos llegado al centro de la isla.

Claro que algunos espíritus de categoría inferior habían querido comerme, pero esta vez si estaba al tanto de mi entorno, por lo que actúe en consecuencia.

El centro de comando era enorme.

El centro tenia forma de cúpula, que se elvaba hasta los 10 metros.

Una bandera roja con bordes azules y un sol dorado bordado, se elvaba en lo más alto de la asta.

Antenas en forma de torres se elevaban hasta los 15 metros, Habían carros de carga, unos cuantos aviones.

Había un número de hasta 50 soldados del palacio que hiban y venían, y los marinos con sus uniformes azules, eran al menos unos 187.

Eso fue lo que alcancé a contar.

Parecían ajetreados…

preocupados.

– Parece que ha sucedido algo, ¿cierto?

–.

Pregunté preocupada.

Luego grabé la conversación que tuvimos en la cena hace tiempo.

“Habrá guerra”.

– Si, están trabajando arduamente por la paz de nuestro reino, es esencial que sean capaces de hacer con rapidez y profesionalidad su trabajo –.

Dejó de hablar por unos segundos, como si pensara, luego dijo, en tono sombrío: – Te traje por otra razón a parte de aprender.

Quiero que veas algo –.

Caminamos a un departamento que tenia como nombre “Dpto.

Investigación y horrores”.

“¿Horrores?”.

Entramos sin necesidad de pasar por seguridad y revisión, habían personas con batas azul oscuro y otras con batas blanca.

parecían estar leyendo y revisando documentos, mujeres y hombres trabajaban en conjunto, no nos quedamos mirando de más para mi pesar, solo caminamos directo a un ascensor que en vez de subir, bajó al menos por 3 minutos.

Al salir del ascensor, mis ojos se abrieron con sorpresa al ver toda una sala llena de científicos, algunos tenían sus batas pulcras, otros llenas de sangre y mugre.

Y una sensación de fuerza invisible en toda el área de la sala, era la fuerza de cientos de voluntades encendidas.

Los guardias que custodiaban la asombrosa sala, miraron a mi padre con respeto mientras alzaban la mano hasta su frente, y la bajaban con fuerza.

Luego posaron su mirada en mí, y sus cejas parecían unirse al fruncir el ceño.

Sus miradas eran varias y daban cierta sensación de mortalidad.

– Gran Comandante, ella…

– Ella viene conmigo, es mi hija, y futura Comandante de esta isla –.

Interrumpió con voz autoritaria.

Los guardias asintieron y abrieron paso.

No obstante, el guardia de mirada feroz y cabello rapado me miró con aires de envidia.

“Mmm…

No me gusta eso”.

La asombrosa sala estaba iluminada por grandes lámparas fluorescentes circulares, habían al menos cien de ellos.

Y un tubo luminoso amarillo en forma de sol.

En las mesas de vidrio reposaban fórmulas de pociones, y tubos de ensayo, y muchas otras accesorios de laboratorios, también había cientos de documentos con signos del sol, y teorías de la voluntad.

Eso alcance a ver.

Caminamos por varios minutos, mientras que yo miraba las computadoras con cifras extrañas, científicos con ojeras en sus ojos, llevaban pilas de papeles, corriendo si parar.

El murmullo de todos se extendí a lo largo y ancho de la sala.

Después de unos cuantos minutos entramos por otra puerta a la izquierda de la sala, mi padre tuvo que ingresar varias contraseñas, además, de su retina y su voz.

Esta vez, un olor nauseabundo casi hace que vomite incontrolablemente.

Mi padre arrugó la nariz y caminó con paso firme, como si el olor fuera del diario vivir de él.

Habían máquinas quirúrgicas, científicos con mascaras negras y mugrientas con manchas de sangre en todos lados, los ojos de cristal estaban empañados en sudor, manejaban con precisión y total cuidado ciertas mesas donde llevaban cuerpos de aberraciones espirituales, sentí una profunda repulsión, mi mente aún no procesaba todo lo que veía, era como una granja metálica de cuerpos aberrantes.

Una científica con las manos envueltas en guantes de látex nos entregó un par de máscaras.

Me lanzó una mirada rápida, y solo por la máscara no pude ver su expresión.

Caminamos sin hablar, yo solo me limité a mirar todo lo asqueroso que alcanzaba mi visión.

Tras un minuto exacto de pasar por distintas habitaciones donde diseccionaban a los espíritus inmundos, llegamos a una nueva puerta que tenía una placa que decía “Horrores de Guerra”.

“Otra vez la palabra horrores”.

Entramos sin necesidad de esperar más tiempo, y esta vez no pude evitar sacarme la máscara y vomitar.

Sin embargo, una nueva oleada ardiente subió rápidamente por mi garganta, todo era a causa del horrible olor que provocó me provocó espasmos espantosos.

25 cadáveres yacían en mesas de aluminio, todos abiertos en su pecho, donde originalmente sus núcleos de voluntad llenaban esos huecos, no obstante, eso no fue lo peor de todo.

Sus rostros no estaban, parecía que habían sido arrancados brutalmente.

Sin darme cuenta comencé a derramar lágrimas.

“Sus muertes han de ver sido espantosas”.

– ¿Ves, Amara?

Esto es la guerra.

Estos eran mis cadetes de reconocimiento, fueron enviados a tan solo 25 kilómetros de distancia hacía el este, y solo regresaron cinco con vida, sin embargo, están locos.

No hay forma de comunicarse con ellos, es como si hubieran perdido todo razonamiento humano y lo más macabro, sus núcleos están destrozados –.

Señaló con un tono apagado.

Volví a ponerme la máscara y solo hice la señal del sol en mi pecho, en respeto a sus muertes.

– ¿Cuál es tu plan ahora?

–.

pregunté con un nudo en la garganta, queriendo cambiar de tema, hacia el motivo de la macabra masacre.

– Obviamente venganza, esto debe ser obra de algún general o algún espíritu inmundo, no lo sabemos, solo sabemos que están muertos y el navío en el que fueron regresó en condiciones alarmantes –.

Respondió con solemnidad.

“Esto es grave…

muy grave.

Maldita sea la guerra, maldito sea el reino de Order”.

Pensé con malicia mientras sollozaba.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Sunny_escritor De aquí en adelante, nos adentraremos en el bosque espiritual, y comienzos de la guerra.

Si tienen ideas, con gusto las leeré

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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