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Voluntades Inquebrantables - Capítulo 26

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  4. Capítulo 26 - 26 Cap 26 Amenaza maldita
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26: Cap 26: Amenaza maldita 26: Cap 26: Amenaza maldita Perspectiva de Amara: Salimos luego de que le contaran a mi padre en un resumen bien elaborado.

Según lo que he escuchado, los rostros habían sido destrozados con manos.

Sus núcleos también fueron destrozados, pero desde adentro.

En toda mi vida solo he escuchado de un espíritu que ha logrado eso, es la cabra humanoide de la tercera categoría “Cabra de la realidad”.

De lo poco que sé, se que ese espíritu, es una maldita aberración que puede manipular la realidad a su antojo, además, puede ingresar al núcleo del alma y destrozarla.

“Que poderes más macabros e insidiosos”.

Sin embargo, eso solo es una conjetura, no una afirmación.

Los científicos habían creado la teoría que es un ataque de algún portador del arte de la realidad o muerte, y debía ser un portador del grado de un general para enfrentarse a 30 marinos de grado soldado.

“La diferencia es abismal.

Mi padre es un Almirante Supremo, por lo que él es suficiente para matar a todos aquí, a excepción del almirante y vicealmirante”.

Pensé con pesar.

Después de caminar otros tantos minutos llegamos al edificio de administración y control.

Antes de entrar dos personas vestidos con uniformes azules con medallas en el lado izquierdo de su pecho, mientras que en el otro lado estaban sus nombres en placas de plata.

El hombre con unos cuarenta años, tenía facciones toscas, su barba al ras en candado, sus ojos eran café oscuro, su cabello negro, su contextura era robusta de al menos un metro noventa y cinco.

Sus hombreras tenían un cuatro estrellas alrededor de un sol dorado.

En cuanto a la mujer que rondaba entre los 32 y 35 años, tenía facciones elegantes, sus ojos de color azul gélido, su cabello negro hasta los hombros recogido en una coleta, su contextura era delgada y esbelta, medía al menos un metro sesenta y algo.

Sus hombreras tenía tres estrellas alrededor del mismo sol.

Alzaron las manos a sus frentes y las bajaron con coordinación.

Y ambos dijeron al unísono: – Buenos días Gran Almirante, es un honor verlo gozar de salud –.

Mi padre también alzó la mano hasta su frente y la bajó.

Luego sonrío y abrazo a los dos.

– Mis queridos amigos, parece que han sido años desde que no los he visto, sí que se ven bien juntos –.

Saludó con una sonrisa cortés.

– Oh…

viejo astuto, sabias que estaríamos aquí por eso haz venido, no te hagas el ignorante, además la zorra astuta que está a mi lado ha enviado invitaciones a su boda, de seguro tú fuistes el primero en recibirla –.

Replicó el hombre con voz grave y humorística.

La mujer hizo una mueca de ofendida, y pateó la pierna izquierda del hombre corpulento.

Luego en tono poco agraciado se una dama dijo: – Cállate, perro lame botas, si fuera por ti estuvieras lamiendo los zapatos del Almirante –.

Mi padre soltó una carcajada, mientras confirmaba haber recibido la invitación y confirmar que asistiría.

La mujer sonrío orgullosa y miraba complacida a mi padre y al hombre robusto.

Yo la verdad no sabía quiénes eran.

El hombre robusto me vio y sonrío con cortesía, y preguntó con su voz profunda y grave: – Esta de aquí debe ser tu niña, ¿Cierto, Héctor?

–.

Mi padre me vio y sonrío.

“A veces pienso que lo que ví hace rato solo era producto de una horrenda pesadilla”.

– Por supuesto, abre bien los ojos Frank, ella es igualita a mí…

Luego con el gesto de su mano izquierda me invitó a presentarme.

Hice una pequeña reverencia, y con una voz seria pero sin llegar a parecer demasiado reverente dije: – Es un gusto conocerlos superiores, soy Amara Voltwar, pronto seré cabo primero de la infantería naval –.

Ambos me miraron con sonrisas de aprecio, y miradas orgullosas.

– Yo soy Frank Rumper, Almirante de las Fuerzas navales, un gusto conocerte futura Almirante Suprema –.

Se presentó Frank con respeto.

– Yo soy Daidar Marbravo, soy Vicealmirante de las Fuerzas e inteligencia naval.

Ignorante mi apellido, solo provengo de una familia que ama el mar –.

Se presentó Daidar con gracia y cordialidad.

Luego mi padre dejó de lado su expresión calmada y volvió a ponerse serio, y preguntó con un tono calmado pero a la vez autoritario: – ¿Ya ha llegado ella?

–.

Ambos superiores se pusieron rígidos, se miraron con caras preocupadas.

Daidar fue la que respondió: – Si Comandante, ha llegado, sin embargo, se ha negado rotundamente a revisar a los quebhan sobrevivido.

Ella dice que revisar las mentes rotas de una persona es suicida –.

Mi padre pensó por al menos unos 15 segundo.

Luego ordenó que lo llevarán con ella.

Entramos al edificio, caminamos por menos de dos minutos antes de subirnos a un ascensor y llegar al segundo piso.

El piso de invitados especiales según mi padre.

Antes de entrar se escuchaba las quejas de una mujer joven, a veces alzaba la voz, y otras sonaba como una amenaza.

Al abrir la puerta, una sala se extendía a lo largo y ancho, las paredes eran de color melón, con lámparas que caían del techo en forma de caracol.

Muebles elegantes y una mesa central pequeña al ras con los asientos de los muebles.

Cuadros con paisajes de las montañas y caminos en el bosque de los espíritus.

Y una que otra cabeza de oso grisly.

Sin embargo, eso no era lo más llamativo de la sala, aquella que era como una joya una verdera modelo de belleza, era la chica que aparecía en las revistas de las mujeres más bellas del reino, si alguien no la conocía era porque literalmente vivía bajo una roca.

Pero sinceramente ella pareciera estar fuera de lugar con lo que vestía.

Parecía tener al menos unos 27 años, su cabello corto castaño, parecía volverse dorado con la luz que entraba por las ventanas que hacían de pared.

Sus facciones eran finas, sus ojos avellana mostraban a una experta en el engaño.

Vestía una blusa violeta, con mangas cortas y volantes, tenía bordados que la hacían lucir inocente pero sin ser infantil.

Su pantalón de cuero negro al cuerpo, revelando una cadera ancha, y unas botas negras de cierre que lucían con atuendo.

Los cadetes que la estaban tendiendo tenían expresiones de gratitud cuando nos vieron llegar.

Hicieron el saludo con la mano hasta la frente y luego se retiraron a la pequeña cocina que había detrás de un mesón.

Ella se levantó señaló a mi padre y dijo con un tono despectivo: – Ya era hora Señor Voltwar, sus incompetentes marinos debería provocarle verdadera vergüenza –.

“Vaya, así que esta es la idola de mucha chicas como yo, que desgracia”.

– Señorita Fronken, necesito que por favor se abstenga de su falta de respeto, y mantenga las formalidades, aquie esta bajo nuestra jurisdicción, además fue el mismo rey quien pidió su ayuda para esta misión –.

Aclaró mi padre con voz severa, mostrando una expresión de disgusto.

– Dije que eso sería suicida…

– ¿Y por qué no se lo dijo al rey en ese momento?

–.

Preguntó, como si fuera una amenaza.

Ella se crispó, pero al instante refunfuñó de nuevo.

Por al menos unos cuantos minutos siguieron así, incluso yo perdí el hilo de la discusión, hasta que mencionaron a Valian.

– En serio lamento no poder asistir a su niño cuando más me necesitaba, pero tenía entrevistas importantes que no podían ser pospuestas, así que, entenderá usted –.

Dijo ella con un tono sarcástico.

“Zorra…

– Mmm…

No se preocupe por ello, él ya se ha levantado, y está más vivo que nunca.

Además, le sugiero que se cuide, el karma vuelve cuando menos lo espera –.

La voz venenosa de mi padre, la hizo juntar las cejas.

– Igualmente su niño lisiado no vivirá mucho para verlo…

¡Paf!…

No pude soportarlo.

Solo soy impulsiva.

Pero nadie en este mundo va a desearle la muerte a Valian.

Luz rápidamente me devolvió la mirada.

Su mejilla izquierda estaba roja, y un pequeño corte donde salía una cantidad minúscula de sangre, también en sus labios salía sangre, poco pero salía.

Ella activó su voluntad, se curó instantáneamente.

Levantó el brazo derechoboara atacarme, sin embargo, una voluntad fría, vasta y opresiva se cernía en la sala.

Me giré con lentitud, y vi los ojos centellantes de mi padre, iluminados bajo la fuerza de su voluntad activa, dotándolo del color ambar.

– Seré directo con usted, no me obliga a esposarla por reiterada ofensa a un Comandante General, le recuerdo que también soy el Almirante Supremo de esta isla, por lo quebtengo derecho, y todo el deber de ponerla bajo mi custodia, ¿entendió?

–.

Advirtió mi padre con un tono amenazante, frío y cortante.

Ella solo se mordió los labios inferiores y asintió en mala gana.

Yo pedí disculpas por mi imprudencia.

Frank y Daidar se miraban conmocionados, y simplemente levantaron los hombros.

Mi padre aun sin desactivar su voluntad ordenó: – Nos acompañarán, te guste o no, es la misión que se te ha encomendado.

Buscarás en los recuerdos de mis hombres, e identificarás la causa de sus espantosas muertes –.

Luz me vió con rabia y asintió en obediencia.

Luego de un buen rato, volvimos al cuarto donde estaban los cuerpos.

Ella hizo arcadas y tenía ganas de salir huyendo de aquí.

Activó su voluntad, y sus ojos una vez avellana se volvieron de un violeta intenso, o de un amatista profundo.

Puso sus manos en la cabeza de un cadáver sin rostro, ella cerró los ojos.

Luego de un minuto exacto, ella comenzó a tambalearse y emanar sangre de sus ojos, nariz, oídos y boca.

Abrió los ojos y puso una expresión horrorizada, gritó frenéticamente, se agarró el cabello y comenzó a golpearse contra la mesa de aluminio, mientras gritaba con agonía: – ¡SAQUENLO DE MI CABEZA, MALDITA CABRA!

–.

– ¡ARGH…

Mi padre la detuvo, dándole un fuerte golpe en su nuca.

La dejo inconsciente.

Todos los presentes se quedaron anonados, nadie dijo nada, solo vimos que el cadáver alguna vez muerto, comenzó a moverse y a levantarse como si fuera un zombie.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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