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Voluntades Inquebrantables - Capítulo 34

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  4. Capítulo 34 - 34 Cap 34 La verdadera esencia de la voluntad
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34: Cap 34: La verdadera esencia de la voluntad 34: Cap 34: La verdadera esencia de la voluntad Perspectiva de Valian El miedo me invadía, no podía ni siquiera acercarme a esa lucha de rangos altos.

Pero más bien, no era por eso.

Era por sentir la bruta, y aborrecible voluntad, que era vasta ya parecía ser insondable.

Además, era terriblemente maldita, no había manera de que esa voluntad perteneciera a ese inmundo.

Es la misma voluntad que me invadió y Brock también.

Era una voluntad que no entendía, y el solo sentirla me entumecido el cuerpo, ne negaba a hacer algo.

Me preguntaba que sucedería si activaba mi voluntad, que seria capaz de sentir o ver.

Esta es una diferencia abismal entre sentir la voluntad de tu enemigo, y sentir la verdadera esencia de dicha voluntad.

Por lo que entiendo, las potencias que luchan contra aquel inmundo m, sienten su voluntad que constantemente presiona contra la de ellos, pero a la vez no sienten la esencia verdadera de aquella voluntad.

No sienten su inmensidad ni toda su malicia en su plenitud.

Podrán sentir que es maligna, pero no sabrán su verdadera esencia, que es terrible, corrupta, vasta, insondable, y que aquella voluntad parecía tener vida propia, más allá de nuestro propio entendimiento.

Es como si aquella voluntad buscara propagarse a todos los que están cerca.

Y el solo sentirla me hacai sentir atormentado.

Por lo tanto, no me atrevía a sentir más allá de lo que sentía.

Caí de rodillas, viendo como aquel inmundo luchaba con frenesí, sin ceder, ni dejar respirar.

Tuve una idea.

“La verdadera esencia de una voluntad”.

Caí de rodillas, miré mis manos a pesar de tener la habilidad de sentir las voluntades, me sentía impotente, pero era normal.

El está muy lejos de rango o en este caso categoría.

Me fundí en mi alma, en mi voluntad, en mi núcleo.

Entré en mi propio ser, miré la capa que giraba sin cesar, se llenaba poco a poco.

La esencia entraba integrándose en la capa, y luego llenando el diminuto núcleo.

Entrar en mi propio ser, me sentía extrañamente libre y a la vez prisionero de mi propio núcleo.

“La verdadera esencia de mi voluntad, es el sentir las voluntades ajenas, incluso su más íntima intención.

Eso me da una idea, y es manipularla, tal como había teorizado”.

Estaba seguro, que volvería a tener suficiente esencia para al menos intentar algo.

El miedo comenzaba a disiparse, liberándose de mi entumecimiento.

Salí de mi alma, y me volví a la realidad.

Abrí lentamente los ojos y miré la batalla que se desarrolla delante.

Hasta ahora, el inmundo parecía estar inmutable, pero en realidad su voluntad que era vasta e insondable, se estaba empequeñeciendo poco a poco.

Mientras que todos estaban atacando sin cesar, miré momentáneamente a mi madre, ella era muy bella en esa fase de la danza, me dijo que cuando pudiera manipular el agua, me enseñaría utilizar la danza, pero sabiendo de mi condición…

eso era imposible.

“Claro, ella tampoco sabe de mi condición actual”.

Despeje mi mente, y miré con determinación al inmundo, mi voluntad era lanzar una toque con toda mi esencia, cono todo mi poder.

Lo mismo que con aquel inmundo mutado que maté, la diferencia era que ahira usaría todo mi poder de un solo golpe, sin desperdiciar ni una sola gota de esencia.

“Con mi capa aumentado mi capacidad de esencia, además de almacenar más de lo que parece, me da más poder”.

Para eso tendría que activar mi voluntad.

Si sentía algo más allá de lo que necesitaba saber, solo el arriesgarse me dirá que pasará.

– Mmm…

Que pase lo que tenga que pasar –.

Ya no dude.

Activé mi voluntad, e hice algo que jamás habia hecho desde que tenia esta nueva capacidad, manipulé mi propia voluntad, y me envolví en ella.

Me sentía muy reconfortado, me sentía lleno de vida.

Sentía que podía hacer todo lo imposible.

Ahora sentía las voluntades pero a la misma sensación que antes de activarla.

Fulminé al inmundo.

Extendí mi mano derecha, luego tracé un corte vertical.

“Si me preguntaban, diría que utilice alguna perla de esencia mientras lanzaba el ataque.

Y si preguntaban dónde había sacado la perla, era fácil decir que alguien como yo siempre llevaba unas cuantas perlas encima”.

Al hacer el corte vertical, usando todo mi poder, una poderosa, furiosa y destructiva hoja de viento se elevó a más de cuatro metros de altura.

La hoja salio disparada, levantando el polvo a su alrededor, parecía que cortaría todo, sin que nada se le interponga.

“Nadie pareció notar mi voluntad encendida, tal vez se debía a que me envolví en mi propia voluntad”.

Dejando de lado está nueva forma de usar mi voluntad, puse atención a mi hoja de aire, que por fortuna logró cortar limpiamente el brazo del inmundo.

– ¡Bien jajaja…

Con mi pequeña intervención, aquel inmundo quedó momentáneamente en shock, por ende, eso sería su condena.

El inmundo se turbó por unos segundos, eso le condenó sus piernas, y su brazo izquierdo.

Sin embargo, sonrío con malicia.

Su cuerpo generó unas poderosas púas de hueso blanco, que desgarraron la carne del Arzobispo al conectar con sus manos.

Aquellas púas, también lo protegieron de los poderosos ataques de mi madre, que a medida que pasaba, dejaban profundos surcos en aquellos huesos.

La regeneración de sus piernas fue inaudita.

Saltó directo hacia mí, buscando mi cabeza.

Antes de estar lo suficientemente cerca frunció el ceño, y me vio con incredulidad, como si algo no estuviera bien conmigo.

Y de hecho era así para sus ojos amatista, pues el no podía sentir mi voluntad, aún cuando estaba activada.

– ¿Qué eres?

–.

La voz que entonada ka pregunta era aterradoramente bestial, era como combinar los rugidos de un león, con el habla de un ser humano.

De nuevo había quedado fuera del hilo de la batallas, por tan solo unos microsegundos, no obstante, eso sería su muerte.

En el instante en que se acercaba, una figura en el aire, envuelta en llamas en sus brazos descendió como un meteorito, destrozando la espalda del inmundo que yacía confundido por mi extrañeza.

Las dos potencias, y los dos rangos intermedios, tenían la suficiente experiencia para destrozarlo, sin darle tiempo a suspirar por su vida.

Y así fue.

Madre danzó con gracia y elegancia, cortando todo a su paso.

El Arzobispo quemaba y destrozaba la carne del inmundo, hasta volverla ceniza.

Los cortes iracundos del viento rasgaban la carne sin encontrar algo que los frenara.

Y por último, los cortes envueltos en las singulares llamas del sol ardiente, quemaban la viva regeneración del inmundo.

Pronto encontró su fin, envuelto en una lluvia de ataques.

Por mi parte, desactive mi voluntad, no quería más preguntas, ni tampoco quería que alguien hablara más de lo que debería hablar.

Esta fue una lección, al quedarme sin esencia perdería la conciencia, sin embargo, no fue así, solo sentí un poco de sueño.

Miré lo que quedaba de cuerpo destrozado e irreconocible del inmundo, levanté la comisuras de mis labios, y me reí para mis adentros.

“Espero que te pudras en el abismo para siempre”.

El Arzobispo estaba lastimado, muy lastimado, pero no correria peligro.

Mi madre yacía agotada, apenas verificaron muerte del inmundo, su cabello volvió a su color natural, castaño claro.

Brock suspiro aliviado, luego caminó lentamente hasta mi posición y me miró de forma interrogativa, sin embargo, no dijo ni una sola palabra.

En cuanto a Andrew, sólo me fulmino, pero tampoco dijo nada, antes bien me hizo una reverencia y caminó hasta el Arzobispo, ayudándolo a sanar pronto sus heridas.

– Valian, hijo mío…

No sabes el gusto que me da verte sano –.

Mi madre habló con suavidad mientras me tocaba el rostro.

– Tranquila madre, también me alegra mucho ver que estas bien –.

Tenia heridas si, pero no muchas, además ella aun estaba envuelto pequeñas capas de hielo que poco a poco se convertían en su estado líquido.

Ella se sentó junto conmigo, y juntos vimos el panorama que se extendía frente a nosotros.

Todo el alrededor de la Catedral qu3do hecho pedazos, había ciertos lugares prendido fuego que los soldados del Sol ya estaban apagando.

Volteé a ver la Catedral, y solo pude ver que yacía parcialmente en ruinas.

– Estos fanáticos, madre…

yo creo que ya es hora de ponerle fina esto –.

Dije, insinuando una persecución masiva para estos lunáticos asesinos.

Gracias a dios, no hubo muertes, además de los protestantes claro está.

“La voluntad de mi madre, su esencia es maternal…

creo que eso es lo que caracteriza a una madre”.

“Seguiré creciendo, necesito más poder, más control sobre las voluntades”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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