Voluntades Inquebrantables - Capítulo 36
- Inicio
- Todas las novelas
- Voluntades Inquebrantables
- Capítulo 36 - 36 Cap 36 Interrogatorio
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
36: Cap 36: Interrogatorio 36: Cap 36: Interrogatorio La Sede de Santo Gulston, Gulston Solaris.
Se ubicaba al este de la Santa Catedral, en uno de los sectores céntricos de la capital.
Al menos unos ocho kilómetros de distancia recorrimos en menos de 15 minutos.
Es se debía a que el Rey había puesto mucho énfasis en la seguridad, por lo tanto había creado carreteras y avenidas específicas para los soldados del Sol.
“Hmpf…
Eso no fue lo que ví hoy”.
“Literalmente aparecieron cuando casi todo estaba resuelto…
Y solo para escoltar a los adinerados”.
Por eso me da rabia verlos pavonearse en sus delicias y en sus lujos.
“Claro…
y los de escasos recursos los dejaban temblar de miedo”.
“De no ser por mi intervención, quién sabe cuánto muertos hubieran”.
Mientras me quejaba internamente, recordé los constantes esfuerzos de mi madre para crear fundaciones, escuelas, incluso convencer a mi padre para permitir que aquellos con bajos recursos se permitan ingresar a la marina.
Y eso es porque solo aquellos que portan la voluntad, pueden ser parte del ejército.
Mi madre ha logrado lo que muchos no creían posible.
La marina ahora está llena de gente normal, así como de portadores de voluntad.
Mis pensamientos y recuerdos viajaban al son del auto, por lo tanto, me centré en mi presente cuando llegamos a la Sede De San Gulston Solaris.
Los primeros interrogados fueron mi madre y Brock.
Mi madre me sonreía, mientras ingresaba a un cuarto con una mesa y dos sillas.
Su voluntad era como una cobija.
Cuando nos quedamos solos los dos, me giré y enfrenté a Brock, cuando quise cuestionarlo, me di cuenta que no salían palabras de mi boca.
No sabía qué decir.
En vez de expresar mis inquietudes, solo dije: – Por favor, procura no revelar nada, después te cuento todo –.
Aunque él me había dicho que mentiría, la verdad no estaba seguro.
Brock, me vió con su ceja poblada alzada.
Su mirada expresaba su deseo de saber, pero se contuvo, porque no era la hora ni el lugar.
Al sentir su voluntad, supe de inmediato que me apoyaría.
Un tiempo desconocido después, mi madre salió con su barbilla alta, caminado con elegancia.
Ella estaba sería, y a la vez se veía muy segura de si misma.
Luego fue el turno de Brock.
– ¿Cómo te fue?
–.
Pregunté con mucha curiosidad.
– Nada fuera de lo común, solo preguntaron cosas como qué ví, para qué fui a la Catedral, cosas normales –.
Su voz tenue y relajada me despejo de una ansiedad me que carcomía.
– Madre, ¿puedo reunirme con Richard de nuevo?
–.
Mi pregunta era simple, pero sabía muy lo que mi madre opinaba de Richard.
Sin embargo, con todo lo que ha pasado, es necesario avanzar.
“No puedo quedarme como estoy”.
Al poco tiempo, Brock salió del cuarto.
Su expresión seguía siendo inexpresiva.
Sus ojos serenos, demostraban su confianza.
Me lanzó una mirada sin emoción, y sin embargo, asintió.
Ese simple gesto, me hizo darme cuenta que le habían preguntado por mi actuación.
– Mi señora, le pido disculpas por no actuar con más rapidez en esos casos –.
– No te preocupes Brock…
Las cosas malas a veces pasan, además, actuastes rápido –.
Consoló mi madre con una leve sonrisa en sus labios.
Luego me miró y me dijo que no tenga miedo.
Todos estará bien.
Entré al cuarto iluminado por una sola lámpara blanca.
La mesa de metal reflejaba la luz, dejando poco lugar a la vision.
De por sí, la habitación era oscura, solo el centro en la mesa era iluminado.
Un hombre robusto, con una barba que hiba desde las patillas hasta la quijada, me miró con una expresión contenida.
Sus ojos negros, y su cabello peinado con una raya a un lado, hacían juego con su camiseta gris.
– Siéntate –.
Dijo señalando la silla al frente de él.
Su voz era áspera y guardaba cierto atisbo de curiosidad.
O al menos, eso creo.
Además, apenas hice contacto visual, sentí la voluntad de aquel hombre.
Esta se cernía sobre mí, como si quisiera obtener todos mis secretos.
Me sentí al abrumado.
“A veces pienso que dejo volar mi imaginación”.
Frente a frente sentados, aquel hombre.bre cruzo sus manos y dijo: – Soy Marrick, empecemos con las preguntas –.
“OK, calmémonos, estoy seguro que primero me tanteará”.
– ¿Cómo mataste al inmundo de categoría 6?
–.
“Carajo, cómo mierda preguntan eso primero”.
Por un momento perdí el hilo de mis pensamientos.
Me sobresalté al escuchar la pregunta, no pude evitar abrir los ojos como platos y poner una cara de confusión.
Inmediatamente aquel hombre sacó un cuaderno debajo de la mesa, lo abrió, y con una pluma que estaba entre las páginas, comenzó a escribir.
“A la mierda”.
“Vaya forma de cagarla”.
Me obligué a tranquilizarme, y traté de moderar mi expresión, solté un suspiro ansioso, y respondí con un tono asustado.
Por más que quería responder como si nada, no podía, ne sentía acorralado.
– Brock estaba luchando contra varios inmundos, él los estaba dejando mortalmente heridos…
pero aún así, era demasiado para él –.
Pensé por un momento, organizando mis palabras, e inmediatamente añadí a la respuesta.
– No pensé con claridad, solo fui impulsivo por querer ayudarlo, así que…
llame la atención de un inmundo que estaba mortalmente herido…
luego, solo esquivé hasta que encontré la oportunidad de matarlo –.
Mi respuesta estaba basada en la especulación de que Brock, me ayudó.
No omití nada, no era bueno hacerlo.
Dije la verdad, bueno…
ciertas partes evite decir.
Cómo les diría que luché porque podía sentir su voluntad, y confiaba en mi poder para ganar, eso sería terrible.
– Me estas diciendo que un simple “Mártir”, en especial uno como tú, ha vencido a un inmundo con la capacidad de hacer crecer púas corrosivos, que rodeaban todo su cuerpo, y que justo pudiste acertar en fulminar su cara…
Su tono me indicaba que era una pregunta.
Inconscientemente bajé la mirada, pero de inmediato la alcé, no podía dejar ver mis dudas ni tampoco quedarme en silencio.
“El que calla; otorga”.
– Es más sencillo de lo que parece…
Elbinmundo ya estaba herido, sus ataques eran lentos, y sus púas eran fáciles de esquivar.
Además, tenía mis perlas de esencia, estoy diciendo la verdad…
– Jamás he dicho que estuvieras mintiendo –.
Mencionó como si hubiera confirmado algo.
“Carajo…
Traté de no perder la paciencia y volví a organizar mi mente.
– Lo digo, porque parece que no me cree…
Marrick, me miró por unos segundos, inmediatamente comenzó a añadir nuevas líneas en el cuaderno.
Con lentitud levantó la mirada, esta vez tenía una expresión de sospecha.
Volvió a preguntar cómo había matado a ese inmundo.
Estaba poniendo presión en su mirada, queriendo que escupa lo que según él, sería la verdad.
Lamentablemente para él, su voluntad que se cernía sobre mí, como si indagara en mis pensamientos, ahora carecía de la verdadera sospecha, al parecer solo se está cerciorando.
Tal vez, hubiera caído en aquella trampa de la presión, o de que supuestamente era inaudito mi victoria, y utilizar el peso de sus amenazas para que yo cediera; eso no sucedería Mi capacidad de sentir las voluntades, me ha librado de caer en aquella trampa vil.
Sin embargo, mi pregunta ahora era el porqué querían que yo cayera.
Mi mente seguía dando vueltas sin parar, tratando de encontrar la respuesta a mi pregunta.
Entre tanto seguía negando, y dando la misma razón que había dado desde el principio, no temía que utilizarán la “evocación de recuerdos”, para ello necesitan que mi madre lo autorice, y eso no sucederá.
Aunque sabía que Marrick estaba cediendo poco a poco sobre sus sospechas, no me atrevía a sonreír ni ha mostrar una actitud egocéntrica, eso solo avivaría sus dudas ya menguantes.
El intercambio de palabras, no duro mucho, Marrick, por fin se dió por vencido, su voluntad dejó de cernirse sobre mí.
Se levantó con calma, y con él cuaderno en mano, escribió unas últimas líneas.
– Eso es todo, gracias por su cooperación –.
– No hay de que, es mi deber aportar al reino –.
Respondí con un tono respetuoso.
Me incliné levemente, dibuje la señal del sol y salí a encontrarme con mi madre y Brock.
“Sinceramente pensé que saldría peor”.
Dándome elogios de victoria a mi mismo, me centré en aquello más importante, crecer y seguir creciendo.
*** Perspectiva de Andrew Solaris – ¿Qué haz descubierto?
–.
Marrick, se veía algo cansado, su expresión no era la mejor.
Sacó su libreta y leyó.
– No mucho, el muchacho estaba bastante nervioso, así que pregunte directamente, eso provocó que se ponga muy tenso –.
– ¿Y…
– Creo que esconde algo, aunque su parte del testimonio concuerda con el testimonio de ese hombre –.
– Mmm…
El señor Jherzak, quiere muerto a ese niño, es una pena que no haya perecido en esa lucha –.
“Lo que me hace pensar, es imposible que un lisiado haya matado a un bicho como ese…
además, el pudo ver a través de mi invisibilidad, eso es aún más extraño, sin duda alguna este niño es misterioso”.
– Entonces, ¿Cómo planeas llevar a cabo su muerte?
–.
Preguntó con evidente curiosidad.
– Ya sé resolverá eso…
Ahora, ve y busca al Arzobispo –.
Marrick se fue sin decir nada más.
En ese instante, una mujer con velo blanco entró a mi cuarto, no entró por la puerta, ni por la ventana, literalmente salió de la luz que emitía la lámpara del cuarto.
– Así que haz avanzado a “Arcángel”, Diana.
Eso es muy bueno…
– Tragate tus palabras, no quiero tus sucios elogios, el señor Jherzak, nos busca.
Ya sabes a donde dirigirte –.
Dicho eso, ella se marchó, se volvió transparente hasta desaparecer de mi vista.
– A veces me da escalofríos esa mujer –.
“Valian Voltwar, no se porqué estas en la mira de Jherzak…
Sea cual sea el motivo, morirás pronto”.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com