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Voluntades Inquebrantables - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - 37 Cap 37 Esperanza de crecer
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37: Cap 37: Esperanza de crecer 37: Cap 37: Esperanza de crecer Perspectiva de Estella Fronken “Octavo dia del mes de junio, el año se va volando, ya estamos a mitad de año.

Mmm…”.

El sol aún no salía, las nubes empujadas por la brisa fría, invitando al invierno a llegar al reino.

Se supone que hoy nos reuniriamos para conversar sobre el crecimiento de Valian, así que iríamos al mismo restaurante que fuimos cuando Valian estaba asustado.

Sinceramente tenía miedo…

mucho miedo.

– Pero ya estoy involucrada, no puedo hacer nada –.

Me levanté de mis escritorio junto a mi cama, me aseé, vestí.

Cerré las ventanas y me dirigí a la planta baja.

El mayordomo que ya estaba despierto, nos e sorprendido al verme, después de todo casi siempre me levanto temprano.

Por eso el tomó una caja de plástico pequeña.

Aquella caja, exhudaba un olor a comida recién preparada.

Era mi desayuno.

Mi mayordomo me sonrío cálidamente, mientras entrecerrados sus ojos grises, y al inclinarse un poco, su cabello canoso se derramó un poco en su frente.

Sus manos algo arrugadas me entregó la lonchera.

El parecía estar feliz, y no es para menos, su hijo le ha dado un nieto.

El cual mi padre lo ha hecho su ahijado.

Le devolví su gesto con una sonrisa sincera.

– Señorita Estella, vaya con cuidado.

Últimamente han sucedido muchas cosas malas –.

Su voz algo apagada y granulada, era dulce y cálida a la vez, como si la edad no lo afectará en nada.

– Gracias Erwin, disfrutaré la comida –.

Dicho eso, salí a las calles del reino.

Con el frío de la mañana, decidí no ir en coche, así que, mejor caminé.

Las casas de mis vecinos, era comunes, casi todas eran iguales, muy pocas eran diferentes.

Es me recordaba a que la mayoría siempre sigue las tendencias que sigue la sociedad,bmuu pocos eran originales.

Las casas que eran insípidas, carecían de esa originalidad que les da vida.

Mismo color, misma forma, me parecía algo monótono.

Aquellas que eran iguales, eran de dos pisos, con el segundo piso sobresaliendo por encima del primero.

Con los colores blanco hueso, y otros con un color crema.

Despejando mis pensamientos d estas cosas inútiles, me puse a pensar sobre mi futuro.

Deseaba fervientemente entrar a las luchas y torneos que habían cada años, lo cual solo eran dos.

La primera a mitades de abril, y el segundo que serán por agosto.

Al recordar esto, momentáneamente me acordé de la vez que Richard y Valian se enfrentaron.

– A veces Richard puede ser maldoso –.

Esa vez también quise participar, sin embargo, mi negaron mi participación, y todo por ser portadora del arte de la vida.

Además, no tengo capacidades de lucha como Mark.

El participó porque supuestamente es un prodigio en el manejos de la esencia de la vida, cosa que es así.

Mis emociones se volvían negativas sin darme cuenta, pensaba en lo débil que era.

Ni siquiera mi sanación era la mejor.

Mi padre era muy protector conmigo, él me amaba mucho, pero también me agotaba escucharlo decir que no era bueno que yo estuviera involucrada en problemas.

Nuestra familia seolo es una rama de la familia principal.

No teníamos los mismos recursos, además, solo soy yo y mi padre.

Sin darme cuenta, mis ojos ya me ardían, y unas cuantas lágrimas salían.

Extrañaba a mi madre, la extrañaba demasiado.

Mi padre no es sobreprotector, el solo negarme desea perder a su única hija.

Por eso deseaba con toda mi alma, fortalecerme.

Cuando Valian expuso su idea, me iluminó un poco, pero a la vez me dio escalofríos, después de todo, era un tabú.

Sin embargo, representaba una esperanza de avanzar más allá de lo que uno podría avanzar.

“Intente hacer los mismo que Valian había dicho, al menos como él lo explicó, pero no entendía, o simplemente carecía del conocimiento completo”.

“Espero que él pueda ayudarme”.

La mañana pasaba junto con mis preocupaciones y ansiedades.

Y, sin darme cuenta había llegado a la calle de los restaurantes y cafés que eran muy populares en este barrio de primera clase.

Sin apresurarse, caminé hasta el restaurante que habíamos acordado.

Despeje mis ideas y mis emociones negativas, solo deje las esperanzas que me daban una oportunidad.

“Las delicias del Mar, por fin llegué, y caminar me ayudó mucho, y solo me tomó media hora”.

Pensé mientras me reía un poco.

Pudimos reunirnos después de una semana, el tiempo se fue volando entre interrogatorios y pruebas de los núcleos de voluntad.

“No sé, cómo Valian se salvó de esas rigurosas pruebas”.

Entré saludé al recepcionista, mostré en mi celular la reserva y el número de sala.

Me condujo por un pasillo, donde los cuadros de artistas famosos colgaban como trofeos.

Nunca me aburría de mirar los cuadros y diseños de los pasillos.

La sala número 07, era la que reservamos, entré y noté el dulce aroma a dulce y aromas de flores mezclados en el ambiente.

Inconscientemente sonreí.

La mesa que estaba cerca de la ventana que daba hacia el balcón, era redonda y tenía tres sillas, una de ellas ya estaba ocupada por un chico.

Sentado con las piernas cruzadas, mientras sostenían una taza.

Su cabello rubio, brillaba con los primeros rayos solares.

Vestía una camisa roja, con un sol dorado bordado, a juego con unos pantalones blancos simples, y unos zapatos negros elegantes.

Él se volteó y me miró, sonrío y me dijo con una voz que bien podría hipnotizar a cualquier chica: – Buen día, Estella, es un gusto verte de nuevo –.

Sus intensos ojos carmín, me hacían olvidar la maldad que le hizo a Valian, recordándome que él estaba soltero.

– Buen día Richard, también es un gusto verte de nuevo –.

Obviamente tenía que mantener mi dignidad como Señorita, por lo tanto me comporte como es debido.

Al notar que Valian aún no llegaba, me enojé un poco.

No quería quedarme sola con Richard, eso me pondría super incómoda, y fácilmente podría hacer una estupidez.

– ¿Y Valian?

–.

Pregunté con un poco de rubor.

Richard, miró su celular y dijo: – Ya está por llegar –.

Tomó un sorbo de la taza de chocolate, mordió el dulce de leche, y antes de volver a hablar, tragó sin hacer ruido.

– Antes de que llegue, déjame decirte que hablé a mi padre respecto a tu participación en los torneos, me preguntó qué cómo así abogaba por ti…

Je.

Le respondí que dabas la talla, eso es todo –.

“¿Qué doy la talla?”.

Mis pensamientos volaban sin llegar a ninguna finalización.

Inmediatamente me obligué a preguntar: – ¿Qué te dijo?

¿Si o no?

–.

“Ojalá que haya dicho que sí”.

Richard me miró y sonrío con orgullo.

– Dijo que sí, pero que primero debes darle la noticia a tu padre.

Por nuestra parte, puedes participar –.

“Al decir “por nuestra parte”, entiendo que el es muy mimado por su padre tanto que se atribuye su decisión”.

Sonreí sin darle más importancia a mis pensamientos, y le agradecí con todo mi corazón.

“Ya veré la manera de contarle a mi padre, y lo convenceré de alguna manera”.

El sol se alzaba en el cielo, furioso, como si quisiera derretirnos a todos antes de que él invierno llegara.

Al mirar mi plato y el de Richard, me di cuenta que estaban vacíos.

El tiempo había pasado y Valian aún no aparecía.

Richard miró su reloj, y se quejó.

La verdad también creía que Valian tampoco llegaría, supongo que algo le habría pasado.

Últimamente le pasan muchas cosas.

Richard sacó su celulary marcó a Valian.

Un sonido de música llegó a mis oídos, desde la puerta.

Richard, también volteó a ver, pero su expresión era de genuino malestar.

La puerta se abrió.

Valian entró, caminó hasta sentarse, tomó su pedazo de dulce y lo devoró.

Luego de haber comido, saludó.

– Mis queridos amigos, es un gusto verlos de nuevo.

Disculpen mi tardanza –.

– Que audaz de tu parte hacernos esperar, ¿porque demorarse tanto?

–.

Quería que me diera una respuesta satisfactoria, porque sino me levantaría a darle una sola bofetada.

Sin embargo, Richard no se tomó muy bien su disculpa, se levantó y abofeteó a Valian.

¡Paf…

Una, dos y tres.

“Si a veces Richard también es impulsivo”.

Valian se cayó de la silla, tenía las mejillas rojas, frunció el ceño y se levantó de sopetón.

– ¡¿Pero que mierda?!

¿Por qué me tienes que abofetear como una niña?

–.

Exaltado alzó un poco la voz, mientras miraba con ira a Richard.

– Y todavía tienes el descaro de enojarte –.

– Bueno…

Richard tiene un punto –.

El me miró, abrió la boca pero no dijo nada, solo la cerró.

– Valian, Valian, Valian…

No hagas perder el tiempo a los demás, si tenias algo que ocuparte, era que lo menciones…

pero bueno ya pasó.

Ahora Siéntate y explícanos qué quieres, o qué ha pasado –.

Su voz era calmada, serena, no expresaba odio ni ira, pero a la vez daba a demostrar su malestar.

“Sip, no me atrevo a llegar nunca tarde cuando se trate de Richard…

aunque no creo que abofetee a una dama”.

Deje de pensar e imaginar cómo sería si Richard golpearia a una dama, eso solo me prococaba pequeños temblores.

Después de unos minutos estábamos todos sentados, Valian solo se frotaba sus mejillas.

– Brock, también sabe de lo que hemos hecho, o más bien de lo que hice –.

Soltó de repente, con un tono preocupado.

Miré a Richard, el cual estaba algo sorprendido, pero no demostró nada más.

Luego pensé, que si de verdad hubiera problemas, Valian no se hubiera molestado en venir, y nos hubiera advertido por mensaje.

– Supongo que se enteró porque lo ayudaste, ¿Estoy en lo correcto?

–.

Indagó Richard.

– Si y no.

Más bien tenía sus conjeturas, pero cuando me enfrentó diciéndome que guardaría el secreto solo me estaba sondeando, yo le revele todo cuando le dije que guardará el secreto –.

– O sea que te tendió una trampa, y tu caíste recóndito, eso sí es ser bobo –.

Agregué el contexto que me armé según sus palabras.

Valian me vió, infló sus mejillas y entrecerro los ojos, asintió.

Luego nos contó del interrogatorio, y de la batalla contra el inmundo de categoría 6.

Ambos nos mostramos sorprendidos por su confesión.

“Un inmundo de la sexta categoría”.

Para mi sorpresa, Valian que solo era un “Mártir” y uno especial, había vencido a un inmundo de la sexta categoría.

Además, nos contó su experiencia al sentir voluntades aterradoras y malditas, por lo que por poco se pierde así mismo, en una lucha frenética entre la voluntad que lo invadía.

De no ser por el jefe los soldados solares, tal vez, el no estaría aquí.

Por lo tanto, optó por enrollarse a sí mismo con su voluntad, cosa que funcionó.

Mientras él contaba, no pude evitar quedarme estupefacta por sus logros, por sus hallazgos, eso me daba una nueva impresión de Valian.

“Sin duda alguna, Valian es algo especial”.

Además, lo que Valaina contaba parecía sacado de un cuento de hadas, incluso el hecho de usar toda su esencia para crear una ataque mortífero.

“Si aprendo su técnica, de verdad crecere sin parar”.

La luz de la esperanza inundaba mi alma.

Valian me mostraba un camino diferente al de los demás, algo muy original.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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