Vornex: Temporada 1 - Capítulo 100
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- Capítulo 100 - 100 Capitulo 100 Reflejos del alma
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100: Capitulo 100: Reflejos del alma 100: Capitulo 100: Reflejos del alma …
“El verdadero poder no se mide por fuerza, sino por la paciencia y la claridad de tu mente.” El salón de piedra estaba silencioso, solo roto por la respiración contenida de los cinco.
Orión los observaba, con su bastón apoyado, mientras ellos ajustaban su postura.
Hoy no habría golpes fáciles ni maniobras simples: el objetivo era sentir y controlar su Pre-First Power.
Eiden cerró los ojos y dejó que su rabia y determinación fluyeran, sintiendo cómo sus sentidos se ampliaban ligeramente.
Su cuerpo reaccionaba más rápido, pero aún era un instinto salvaje, sin estrategia.
Karl hacía lo mismo, pero cada gesto le costaba el doble; la mitad humana de su ser hacía que su vitalidad fuera más limitada, y mantener el control era un desafío constante.
Marla, Suli y Ravel, en cambio, parecían fluir con la energía.
Sus movimientos eran más armoniosos, sus sentidos captaban cada variación del salón, cada vibración, cada resplandor de luz.
Al alcanzar el x2, los cinco sintieron por primera vez cómo su percepción y reflejos se duplicaban, y la sensación de poder era intoxicante.
—Concentración —les recordó Orión—.
No se trata solo de fuerza.
Deben aprender a sentir, a equilibrar.
La Pre-First Power puede impulsarlos… o hacerlos perderse.
Cada uno respiró hondo.
Para Eiden y Karl, el siguiente paso era aterrador: intentar el x3 significaba más control, más concentración y aún menos margen de error.
Sus movimientos eran torpes al principio; cada salto, cada ataque descontrolado los hacía tambalear, casi rendirse.
—¡No se detengan!
—exclamó Orión—.
La vitalidad no espera.
Su cuerpo puede fallar, pero su mente no.
Marla, Suli y Ravel, con mayor facilidad, pasaron al x3 y luego al x4, perfeccionando la combinación de instinto y conciencia.
Sus movimientos empezaban a verse calculados, aunque la energía seguía siendo brutal.
El x5 aún estaba lejos, pero podían sentirlo, una meta tangible que los impulsaba hacia adelante.
Eiden y Karl, casi al borde de rendirse, intercambiaron miradas.
El agotamiento se reflejaba en cada línea de sus rostros.
Sin embargo, las palabras de Orión y el ejemplo de sus compañeras los motivaron.
Inspiraron, concentraron su vitalidad y dieron un paso más.
Cada acción requería equilibrio absoluto: un movimiento mal calculado podía desbordar su Pre-First Power y lastimarlos.
—Yo… puedo —murmuró Eiden, más para sí mismo que para Karl.
—Yo también —respondió Karl, apretando los dientes—.
Solo debo sentirlo, no controlarlo todavía.
Con paciencia, errores y reajustes, lograron mantener el flujo de su energía.
La sensación de poder era intensa, pero ahora añadía claridad: podían leer el entorno, anticipar movimientos, y sus ataques comenzaban a mostrar estrategia.
Por fin, ambos alcanzaron el x5, el punto donde instinto y control empezaban a fusionarse.
—Bien —dijo Orión, con voz grave—.
No es el final.
Solo es el primer nivel de conciencia sobre su vitalidad.
Recuerden: cada paso requiere equilibrio, paciencia y autoconocimiento.
Lo que hoy han logrado es la base para algo mucho más grande.
Los cinco se miraron, exhaustos, con sonrisas cansadas.
Habían sentido por primera vez el verdadero alcance de su Pre-First Power, y aunque solo fuera un multiplicador inicial, la promesa de lo que podrían llegar a ser brillaba frente a ellos.
— El silencio del salón de piedra solo era interrumpido por los respiros pesados y los pasos calculados de los cinco.
Orión se apoyó en su bastón, observando con atención.
Cada uno había comenzado apenas sintiendo el x2, un multiplicador inicial que duplicaba sus sentidos y reflejos, y ahora, tras horas de concentración, sudor y ajustes, estaban todos en el x5.
Eiden y Karl, los más lentos por su mitad humana, mostraban signos de agotamiento físico y mental, pero sus rostros reflejaban determinación pura.
Marla, Suli y Ravel habían sido más rápidos, pasando de etapa en etapa casi como si su vitalidad los impulsara.
Cada uno había tenido que equilibrar poder y control, dejarse llevar por la energía en momentos, y luego volver a contenerla para no desbordarse.
Orión se quedó en silencio unos segundos, evaluando la escena.
Su expresión, normalmente serena, ahora mostraba asombro genuino.
—No esperaba que alcanzaran el x5 tan rápido —dijo finalmente, su voz grave resonando en el salón—.
La Pre-First Power es algo que usualmente toma semanas, meses… incluso años para dominar hasta este punto.
Ustedes lo han hecho en días.
Suli se secó el sudor de la frente, respirando con dificultad.
—Lo… lo hicimos bien… ¿verdad?
Orión asintió, un brillo de aprobación en sus ojos.
—Más que bien.
Han demostrado algo que no se ve todos los días: capacidad de concentración, control emocional y adaptabilidad.
Eso es lo que permite que el multiplicador crezca sin que los consuma.
Eiden intercambió una mirada con Karl, ambos con un leve orgullo.
Sabían que su mitad humana les había hecho luchar el doble, pero el esfuerzo había valido la pena.
—Esto solo es el comienzo —continuó Orión—.
Hoy han aprendido a sentir y controlar hasta el x5.
Lo que viene no será solo aumentar la fuerza, sino entender cómo manejar la energía en cualquier situación, cómo equilibrar instinto y estrategia, y cómo dejar que su vitalidad fluya sin perder el control.
Ravel sonrió, exhausto pero satisfecho.
—Nunca pensé que sentiría algo así… es como si todo mi cuerpo y mente estuvieran conectados.
—Exacto —confirmó Orión—.
Esa es la esencia.
Ahora saben que pueden alcanzar más, pero cada paso siguiente requerirá paciencia, práctica y conciencia plena.
Recuerden esto: el poder sin control es inútil, y el control sin poder es incompleto.
El grupo asintió, respirando con dificultad, pero con una chispa de orgullo que iluminaba sus miradas.
Habían alcanzado el x5, y Orión no podía evitar sentirse sorprendido y esperanzado.
—Lo han hecho muy bien —dijo al fin, dejando escapar un leve suspiro—.
Si continúan así, pronto estarán listos para enfrentar retos mucho mayores.
El salón se llenó de un silencio respetuoso, donde cada uno procesaba lo que había logrado.
No era solo poder, no era solo fuerza; era conciencia, equilibrio y el primer paso hacia algo que aún no podían comprender completamente.
— —Muy bien —dijo Orión, dejando que el silencio del salón se asentara—.
Ahora que han alcanzado el x5, no se trata de aumentar la fuerza.
Se trata de entenderla, de hacer que cada movimiento, cada pensamiento y cada respiración trabajen juntos.
Suli cerró los ojos, respirando profundo.
Su corazón latía con fuerza, y su cuerpo sentía la energía fluyendo por todo su ser.
En lugar de dejar que el impulso dictara sus acciones, comenzó a sincronizar cada pensamiento con la fuerza que emergía del x5, haciendo que cada gesto fuera consciente y preciso.
—Es… diferente —murmuró Ravel, observando cómo su propio reflejo en la pared parecía moverse con él.
—Antes sentía que el poder me arrastraba; ahora siento que puedo guiarlo.
Marla asintió, concentrándose en la sensación de su energía duplicada.
Cada vez que trataba de actuar por impulso, el cuerpo respondía automáticamente, pero ella se obligaba a pausar, analizar y decidir antes de actuar.
Era agotador, pero la diferencia era clara: ahora podían sostener el x5 sin desgastarse demasiado.
Eiden y Karl, por su parte, tuvieron que luchar más que nunca.
La mitad humana de ambos les hacía sentir que cada esfuerzo extra era un desafío físico y mental.
Pero, guiados por Orión, comenzaron a fragmentar su energía, aprendiendo a distribuirla, a equilibrar fuerza bruta y concentración estratégica.
—Recuerden —intervino Orión—.
Mantener el x5 no es solo sentir la energía.
Es comprenderla.
Cada músculo, cada reflejo, cada pensamiento debe trabajar en armonía.
Solo así no se agotarán ni perderán control.
Durante horas, practicaron en silencio, alternando movimientos rápidos con pausas para analizar cada reacción.
Cada choque, cada desplazamiento, cada pequeño intento de ataque y defensa les enseñaba algo nuevo sobre cómo manejar el multiplicador sin dejar que los domine.
—Estoy empezando a sentirlo —dijo Suli finalmente, con una mezcla de asombro y satisfacción—.
No solo es poder… puedo ver las opciones antes de moverme.
—Eso es —confirmó Orión—.
Mientras más control tengan sobre el x5, más fácil será escalar después.
Pero el equilibrio es la clave.
No dejen que la fuerza los ciegue, ni que la estrategia los detenga.
Deben aprender a fluir entre ambos.
Ravel sonrió, observando a sus compañeros.
—Es como… bailar con el poder, no pelear contra él.
Eiden asintió, sintiendo cómo la energía fluía con más naturalidad que al principio.
Karl, respirando con dificultad, finalmente logró que cada impulso del x5 respondiera a su mente y no solo a sus instintos.
Al final de la sesión, Orión se recostó contra una pared del salón, satisfecho.
—Han hecho un progreso extraordinario —dijo, con esa mezcla de calma y admiración—.
El x5 ahora les pertenece, y lo más importante: han aprendido a mantenerlo bajo control.
Esto es lo que separa a un guerrero común de uno capaz de evolucionar a algo mucho más grande.
El grupo se miró, cansado pero lleno de confianza.
Sabían que todavía quedaba mucho por aprender, pero por primera vez sentían que el x5 no era solo un número o un multiplicador, sino una extensión de sí mismos.
Un paso firme hacia la verdadera fuerza que aún estaba por venir.
— El salón de piedra estaba en silencio absoluto, solo roto por la respiración de los cinco y el eco de sus pasos al acercarse al centro.
Orión, de pie frente a ellos, alzó la mano y una luz vibrante recorrió el espacio.
Poco a poco, las sombras de cada uno comenzaron a materializarse, igualando sus formas, movimientos y expresiones.
—Hoy no se enfrentan a otros —dijo Orión con gravedad—.
Se enfrentarán a ustedes mismos.
Si no dominan esto, nada de lo que venga les servirá.
Un instante después, Suli se encontró cara a cara con su sombra.
La copia se movía de forma idéntica, anticipando cada respiración y cada gesto.
Suli inhaló profundamente, sintiendo el x5 latente en su interior.
No podía simplemente atacar; debía leer sus movimientos, predecir y equilibrar su fuerza con estrategia.
Sus golpes fueron rápidos, pero medidos, y cada vez que la sombra replicaba un ataque, ella ajustaba la postura y el ritmo.
Cada movimiento enseñaba algo nuevo: cómo su fuerza podía canalizarse sin desperdicio, cómo la energía podía fluir sin desbordarse.
Ravel se enfrentó a su propio reflejo.
Su sombra era más grande de lo que él había imaginado, su energía resonaba con un eco natural que duplicaba su presencia.
Durante los primeros instantes, Ravel se dejó llevar por la fuerza bruta del x5, golpeando con rabia, impulsado por el miedo y la frustración.
Pero la sombra no se rendía.
Cada ataque recibido le enseñaba a modular su fuerza, a encontrar los momentos precisos para usar su poder duplicado sin perder concentración ni equilibrio.
Con cada intercambio, Ravel sentía cómo el Pre-First Power fluía más limpio, más consciente, más propio.
Marla, con su energía celestial, tuvo que enfrentar a su sombra en un baile casi etéreo.
La copia de ella parecía flotar, atacando desde ángulos imposibles, siempre sincronizada con sus movimientos.
Marla comprendió rápido que si quería vencerla, debía fusionar velocidad, fuerza y estrategia.
Los golpes y defensas se volvieron un juego de anticipación, donde cada error la enseñaba a leer el flujo de la energía vital y el x5 de manera más consciente.
Karl y Eiden tuvieron un inicio más difícil.
La mitad humana de ambos hacía que su resistencia y vitalidad fueran más limitadas; el x5 les exigía un control absoluto, y al principio sus sombras los superaban con facilidad.
Eiden intentó un ataque directo, dejando que la rabia lo guiara, pero su sombra lo esquivó con movimientos idénticos.
Karl, intentando seguirlo, se dio cuenta de que no podía vencer solo con fuerza.
—Concéntrate —gritó Orión desde un lado del salón—.
Controla tu energía, no la dejes controlar a ti.
Respirando profundo, Eiden empezó a sentir la sincronía entre su cuerpo, su mente y el x5.
Cada golpe que daba ahora estaba medido; cada defensa era anticipada.
Karl aplicó lo mismo, estudiando su sombra, aprendiendo de sus reflejos y ajustando su fuerza con precisión.
Poco a poco, ambos empezaron a equilibrar poder e instinto, y las sombras comenzaron a flaquear frente a ellos.
Suli fue la primera en “vencer” a su sombra, no eliminándola sino superándola en control y estrategia, mostrando cómo la fuerza y la conciencia podían coexistir.
Ravel y Marla la siguieron poco después, encontrando el equilibrio en sus ataques y defensas.
Finalmente, Eiden y Karl lograron dominar sus sombras, pero no sin esfuerzo.
Cada movimiento requería concentración absoluta, y cada segundo de exceso de fuerza podía haberlos hecho perder el control.
Cuando sus sombras finalmente se disiparon, los cinco respiraron profundo, agotados pero con la satisfacción de haber superado su propio reflejo por primera vez.
Orión los observaba, sorprendido y orgulloso.
—Han avanzado más rápido de lo que esperaba —dijo, con un leve asentimiento—.
No es solo fuerza lo que han ganado, sino conciencia, control y entendimiento de su vitalidad.
Esto es lo que los prepara para todo lo que viene.
Eiden miró a sus compañeros, sintiendo la energía fluyendo en su interior de manera distinta.
—Nunca había sentido algo así… como si realmente yo controlara lo que podía hacer.
Marla sonrió, exhalando lentamente.
—No es solo poder.
Es nosotros… trabajando juntos con nuestra fuerza.
Ravel asintió.
—Esto… esto es solo el principio.
Y Orión, en silencio, sonrió.
Sabía que con esta base sólida del x5 y el control de su Pre-First Power, sus alumnos estaban listos para comenzar el siguiente paso cuando llegara el momento.
— El silencio del salón aún vibraba con la energía de sus cuerpos.
Cada uno de ellos respiraba hondo, sintiendo cómo el x5 se asentaba en su interior, como una llama que ahora podían sostener sin temor.
Eiden miró a Karl, y ambos compartieron una sonrisa silenciosa: habían vencido no solo a sus sombras, sino a sus propios límites.
Suli pasó la mano por el aire, sintiendo cada corriente de energía fluyendo con claridad, mientras Ravel y Marla asentían, conscientes de que algo dentro de ellos había cambiado para siempre.
Orión los observaba, apoyado en su bastón, y una sombra de orgullo cruzó su rostro.
—Recuerden —dijo con voz suave pero firme—: dominar tu propia chispa es el primer paso para cambiar el destino que te espera.
No es la fuerza la que define el futuro, sino lo que haces con ella.
Las palabras se hundieron en cada uno de ellos.
El poder ya no era un misterio; era parte de sí mismos, listo para guiar sus pasos hacia lo que aún estaba por venir.
Y mientras el eco de la frase se desvanecía entre las paredes del salón, los cinco supieron que, por primera vez, eran dueños de su propio destino.
— “Dominar tu propia chispa es el primer paso para cambiar el destino que te espera.” REFLEXIONES DE LOS CREADORES Sylver_ARG Espero que les esté gustando mu historia, agradecería mucho si siguen apoyando, tal vez la próxima semana saque hasta 10 capítulos!
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