Vornex: Temporada 1 - Capítulo 102
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- Capítulo 102 - 102 Capítulo 102 Maestría sobre uno mismo
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102: Capítulo 102: Maestría sobre uno mismo 102: Capítulo 102: Maestría sobre uno mismo El sudor empapaba sus ropas, y los latidos de sus corazones retumbaban como tambores en la sala de entrenamiento.
Cada uno se enfrentaba a su propia sombra, la copia exacta de sí mismos, un reflejo que conocía todas sus debilidades, sus dudas y sus miedos.
Durante un instante, la desesperación quiso apoderarse de ellos; sus cuerpos temblaban, las piernas flaqueaban y las respiraciones se entrecortaban.
Algunos pensaron que no podrían soportarlo.
—No puedo… —susurró Karl, apenas audible—.
Esto es imposible… Pero antes de que la duda los consumiera, Orión intervino con calma, su voz firme como un ancla en medio del caos: —Respiren.
Sientan su energía vital.
Recuerden: no luchan solo con fuerza física, sino con todo lo que son.
Ese simple recordatorio les devolvió la concentración.
Uno a uno, comenzaron a estabilizar su energía vital, canalizando el Pre-first power.
Al principio apenas pudieron mantener el multiplicador x2, pero poco a poco, sintieron cómo su fuerza se duplicaba, cómo cada golpe, cada esquiva, cada movimiento empezaba a fluir con más naturalidad.
Marla, Suli y Ravel avanzaron con sorprendente rapidez.
Sus sombras no podían seguirles el ritmo; cada movimiento estaba lleno de estrategia y control, reflejando lo aprendido en los últimos entrenamientos.
Alcanzaron el x3 y luego el x4 con determinación, y finalmente lograron sostener el x5, sintiendo la energía vital recorrer cada fibra de su ser, y comprendiendo por primera vez el verdadero poder del Pre-first power.
Eiden y Karl, en cambio, tuvieron que luchar el doble.
Ser mitad humanos les exigía un esfuerzo mayor, pues su energía vital natural no era tan intensa como la de los otros.
Cada multiplicador les costaba más: el x3 parecía una montaña, el x4 un abismo.
Pero bajo la mirada paciente de Orión, y con el apoyo silencioso de sus compañeros, lograron finalmente alcanzar también el x5.
—Impresionante —dijo Orión, su voz un tono de respeto genuino—.
Todos ustedes han dominado la base del Pre-first power.
Han logrado algo que muchos no podrían siquiera imaginar.
Unos segundos de silencio llenaron la sala, mientras cada uno absorbía la magnitud de su logro.
Sus sombras desaparecieron, disipándose como humo al viento, dejando atrás solo los cuerpos reales de los guerreros que habían aprendido a controlar su propia esencia.
Orión dio un paso al frente, con una mirada profunda que parecía atravesar sus pensamientos: —Antes de que se vayan —dijo—, quiero que comprendan de una vez por todas qué es el “multiplicador”.
No es un ataque, ni una técnica, ni siquiera un poder que se aprende.
Es algo que siempre ha estado en ustedes: su energía vital conectándose cada vez más con su ser, enseñándoles a pensar, analizar y sentir con claridad.
—Cada nivel —x2, x3, x4… hasta x30— refleja cómo de profundo comprenden y controlan su propia energía vital y su mente.
Cuanto más alto el nivel, más conscientes son de ustedes mismos, más precisos, más estratégicos.
Pero no esperen ganar fuerza física automáticamente: mientras más crecen en este aspecto, deben equilibrar cuerpo y mente, porque el multiplicador no aumenta poder, aumenta comprensión.
—Si lo usan sin control, solo conseguirán desequilibrarse: ganan en concentración o análisis y pierden en fuerza o velocidad.
Pero si comprenden el multiplicador, podrán moverse entre los extremos según la situación, encontrando siempre un punto óptimo para cada enfrentamiento o desafío.
—Y lo más importante —prosiguió Orión—: cada nivel que logren absorber queda impregnado en su ser, formando parte de su base.
No podrán “olvidar” lo aprendido; su cuerpo y mente lo incorporan.
Por eso yo mantengo el x20, y Hiba hasta el x30: no significa que seamos invencibles, sino que hemos aprendido a usar nuestra energía vital con consciencia absoluta.
—Recuerden —finalizó—: el multiplicador no es fuerza.
Es inteligencia, estrategia, conciencia y autoconocimiento.
Lo demás, la fuerza y la habilidad, se construyen a partir de esto.
Aprendan a manejarlo y equilibrarlo, y nunca necesitarán depender solo de la fuerza bruta para superar cualquier desafío.
—No puedo enseñarles más —continuó Orión, con un dejo de orgullo y seriedad—.
Ahora depende de ustedes seguir creciendo.
Podrán hacerlo con otros entrenadores, con desafíos distintos, o en la sala de entrenamiento que tienen en su reino, Beinever.
Allí encontrarán formas de fortalecer tanto cuerpo como mente.
Karl se cruzó de brazos, con esa chispa competitiva que nunca lo abandonaba: —¿Sala de entrenamiento en Beinever?
—preguntó, curioso—.
No tenía idea.
Eiden esbozó una sonrisa irónica: —Sí… entrené ahí con Liam.
Karl no pudo evitar replicar, manteniendo la rivalidad juguetona: —Bueno, al menos eso me da una ventaja.
He entrenado muchas cosas y aprendido más que tú.
—Podría ser —aceptó Eiden, con un gesto despreocupado—, pero al fin y al cabo estamos aquí por un objetivo: rescatar a Liam y luego enfrentar a ese tal Dark.
Veremos quién supera a quién después.
Suli, escuchando la disputa, levantó una ceja y comentó con tono indiferente: —Si siguen así, al final seré yo quien los supere a los dos.
Recuerden que yo viví toda mi vida aquí, donde la energía era más fuerte y podían manifestarse los poderes.
Ustedes venían de un lugar donde ni juntándose podrían haberme hecho frente en el pasado.
Los demás no replicaron; la verdad de sus palabras pesaba como roca sobre ellos.
Finalmente, los chicos se acercaron a Orión para despedirse.
—No estarán solos —les aseguró—.
Yo también seguiré preparándome para enfrentar a Dark.
Un escalofrío recorrió sus espaldas, mezclando miedo y emoción, pero agradecieron de corazón aquella promesa.
Sabían que no tendrían que enfrentar solos los desafíos que se avecinaban.
Con una última mirada a la sala que había sido testigo de su crecimiento, los jóvenes guerreros partieron de regreso a Beinever, conscientes de que cada decisión, cada entrenamiento, cada esfuerzo los acercaba un paso más a ser capaces de enfrentar lo que estaba por venir.
Cada uno fortaleciendo su cuerpo, su mente y su espíritu, preparados para nuevas pruebas que pondrían a prueba su energía vital y su voluntad.
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