Vornex: Temporada 1 - Capítulo 106
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- Capítulo 106 - 106 Capítulo 106 Rumbo a un solo destino
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106: Capítulo 106: Rumbo a un solo destino 106: Capítulo 106: Rumbo a un solo destino (Mientras tanto en Velthar, fuera de RD86…) Marc y Warquer avanzaban por el camino polvoriento que conectaba los pueblos de Velthar.
Sabían que Alis los había enviado, pero aún quedaba una incógnita: si los magos los ayudarían en su misión contra Dark.
-¿Crees que aceptarán ayudarnos?
-preguntó Warquer mientras observaba los alrededores.
-No lo sé -respondió Marc-.
Solo podemos ir, explicarles todo y esperar que confíen en nosotros.
El viento movía la tierra a su alrededor.
Ambos apretaron el paso, conscientes de que cada minuto contaba.
A lo lejos ya podían ver el contorno del bar “La Vara del Tiempo”, el lugar donde los magos solían reunirse.
Todo dependía de que los escucharan.
Con cada paso, la tensión aumentaba, pero también la determinación.
Sabían que el destino de muchos mundos podría depender de esa conversación.
— Después de varias horas de entrenamiento intenso, Azerion, Lujius y Bertel ya descansaban en “La Vara del Tiempo”, el bar más cercano a la zona comercial.
Los tres se habían acomodado en una mesa amplia, disfrutando de un momento de tranquilidad que hacía tiempo no sentían.
Azerion estaba concentrado en su comida, Bertel tomaba té con calma y Lujius, con los codos apoyados sobre la mesa, miraba alrededor mientras reflexionaba sobre lo que vendría.
La calma se mantuvo por un rato hasta que la puerta del bar se abrió y entraron cuatro figuras conocidas: Lener, Makima, Sertel y Kim.
Lujius los reconoció de inmediato.
-¡Vaya!
No esperaba verlos por aquí -dijo Lujius con una sonrisa-.
¿Cómo han estado?
Los magos se acercaron, saludaron con respeto y pronto la conversación se volvió amena, con historias sobre viajes, entrenamientos y eventos recientes.
Sin embargo, en medio del diálogo, Makima frunció el ceño.
-Hace días que sentimos una energía…
diferente, oscura y poderosa -comentó con voz seria-.
Podría tratarse de…
Dark.
La mención hizo que Lujius se tensara ligeramente, y Bertel lo miró con curiosidad.
Azerion, por su parte, no comprendía nada.
-¿Dark?
-preguntó-.
¿Quién es ese?
Lener suspiró y, con paciencia, explicó: -Es un ser antiguo, extremadamente poderoso.
Manipula la magia de formas que la mayoría ni siquiera podría imaginar.
Fue sellado hace años, pero ahora hay indicios de que podría volver.
Azerion escuchaba atentamente, su instinto le decía que esto no era un simple rumor, sino algo que pronto tocaría su vida directamente.
Mientras seguían conversando y reflexionando sobre la amenaza, las puertas del bar se abrieron de golpe.
Dos figuras entraron con paso decidido: Marc y Warquer.
Avanzaron directo hacia la mesa de los magos, sin notar a los demás.
-Necesitamos hablar con ustedes -dijo Marc-.
Sola y exclusivamente con ustedes.
Lujius se inclinó levemente, observando la tensión en el aire.
-¿Y qué los trae hasta aquí?
-preguntó, calmado.
-Eso no es asunto tuyo -respondió Marc con firmeza-.
Es algo entre nosotros y ellos.
Azerion, molesto por la falta de respeto, se levantó.
-¡Pídele perdón ahora!
-¿Y si no quiero?
-replicó Marc con una sonrisa burlona.
Sin más advertencia, Azerion le descargó un golpe directo al pecho, derribándolo contra la mesa.
La sacudida del bar hizo caer varias copas y utensilios.
Marc intentó levantarse, pero Azerion bloqueaba cada movimiento con rapidez.
Warquer intervino finalmente, separando a ambos y exigiendo calma.
-Basta -dijo-.
No estamos aquí para pelear.
Warquer miró a Azerion y preguntó: -¿Quién eres?
-No te importa -contestó Azerion-.
Marc y Warquer entonces explicaron su misión.
Querían formar un equipo de guerreros capaces de detener a Dark, y necesitaban la guía de los magos para identificar a quienes reclutar.
Los magos escucharon atentamente, pero no aceptaron de inmediato.
Intercambiaron miradas y murmuraron entre ellos, evaluando la seriedad de la propuesta.
-Esto es arriesgado -dijo Kim finalmente-.
No sabemos si un plan así podría funcionar.
¿Y si los guerreros no son suficientes?
-Exacto -añadió Sertel-.
Un fallo podría ser desastroso.
Lujius intervino, calmando la tensión.
-Antes de decidir, necesito saber de dónde vienen -dijo-.
Esto puede cambiar todo.
-Venimos del pueblo de Beinever -respondieron Marc y Warquer.
Los magos se sorprendieron.
Pensaron automáticamente que habían sido enviados por el rey Gimson II.
-¿El rey los envió?
-preguntó Lener-.
-No exactamente -aclaró Marc-.
Esto es iniciativa nuestra.
Queremos unir fuerzas para detener a Dark.
Lujius asintió con lentitud, procesando la información.
-Si vienen del reino de Beinever, el rey seguramente estará intentando coordinarse con otros reinos.
Probablemente intentará detener a Dark como la última vez -dijo-.
Y si los reinos fallan…
necesitarán un equipo de respaldo.
Ustedes serían ese equipo.
Marc y Warquer se miraron, sorprendidos.
-¿De verdad?
-dijo Warquer-.
Justo para eso vinimos.
Si los reinos no pueden, nosotros los derrotaremos de una vez por todas.
Azerion se cruzó de brazos, aún dudando, pero Lujius le colocó una mano en el hombro: -Tu fuerza no sirve solo para pelear por impulso.
Ha llegado el momento de que tu entrenamiento tenga un propósito: proteger Velthar y todos los mundos.
Azerion lo miró, respiró hondo y finalmente asintió.
-Está bien…
acepto.
Bertel, con calma, intervino: -Yo no iré directamente con ustedes.
Pero puedo apoyar desde afuera.
Buscar recursos, información, lo que necesiten.
Los magos agregaron que podrían ayudar a traer más guerreros si fuera necesario, y que formarían un núcleo inicial de diez combatientes, más otros que apoyarían indirectamente.
Marc y Warquer intercambiaron una última mirada, esta vez con una sonrisa de satisfacción.
-Entonces…
lo logramos.
El equipo empieza hoy.
Mientras Azerion, Lujius y Bertel se preparaban para partir hacia Beinever, los magos salieron del bar para comenzar a reclutar a otros posibles guerreros.
El primer paso ya estaba dado.
Y aunque Dark aún permanecía en las sombras, la base para enfrentarlo se estaba formando, uniendo fuerzas y determinación…
justo a tiempo.
— El camino hacia Beinever estaba tranquilo, aunque lleno de tensión contenida.
Marc y Warquer caminaban junto a Lujius, Azerion y Bertel, explicándoles la situación y el motivo de su viaje: la amenaza de Dark y la necesidad de formar un equipo capaz de enfrentarlo.
Mientras avanzaban, Lujius aprovechó para contarles más detalles sobre el Cristal de Ankaris, cómo funcionaba y la importancia de turnarse para usarlo durante los entrenamientos, maximizando sus beneficios sin riesgos innecesarios.
Azerion escuchaba con atención, analizando la información, mientras Bertel asentía, entendiendo que su papel sería de apoyo estratégico más que de combate directo.
-Si vamos a entrenar para esto, debemos usar todos los recursos posibles -comentó Lujius-.
Y el Cristal es uno de los más valiosos que podemos aprovechar.
Marc y Warquer intercambiaron miradas.
Habían seguido de cerca los progresos de Eiden, Karl y Liam, y comentaron que, su grupo que reunia al equipo, decían que solo Liam tenía suficiente potencial para integrarse al equipo.
Los otros dos, según ellos, no eran lo suficientemente fuertes todavía.
-Pero si tienen potencial -intervino Lujius con firmeza-, deben entrenar juntos.
Eiden y Karl pueden aprender mucho y evolucionar más rápido si trabajan como un grupo unido.
No podemos subestimarlos.
Los viajeros llegaron finalmente a Beinever, y Nyrek salió del reino para investigar la presencia de los recién llegados.
Al ver a Marc y Warquer, los reconoció de inmediato, pero al ver a Azerion, Bertel y Lujius, no pudo evitar sorprenderse.
-Veo que vienen acompañados -comentó Nyrek, con un tono serio-.
Pero ni con eso podrían enfrentar a Dark.
Es demasiado poderoso.
Los reinos y el rey Gimson tendrán que encargarse de él…
-Por eso estamos aquí -respondió Marc con firmeza-.
Queremos entrenar a los guerreros adecuados y formar un equipo capaz de detenerlo si los reinos fallan.
Nyrek reflexionó y asintió.
-Puedo ofrecerles el santuario para entrenar -dijo-.
Es un lugar seguro donde podrán perfeccionar sus habilidades sin límites.
Ya han usado este espacio antes, Eiden y Liam.
¿Sabían?
Marc y Warquer se sorprendieron.
No esperaban que Nyrek conociera a los chicos ni que supiera de sus entrenamientos previos.
-Así es -confirmó Nyrek-.
Sé lo que lograron.
Y ahora que ustedes están aquí, podrán mejorar aún más.
Lujius, al escuchar los nombres, se dio cuenta de algo importante y preguntó: -¿Dónde está Liam?
Pensé que todos ya estaban aquí.
Marc explicó que Liam todavía estaba en la prisión de Senner, pero su grupo ya estaba en camino para rescatarlo.
Lujius asintió, tranquilo.
Conocía esa prisión, sabía lo que hacían ahí y entendía que el rescate podría ser complicado, pero confiaba en que, si algo salía mal, él mismo podría ir a buscarlo.
-Está bien -dijo Lujius con calma-.
Que lo traigan de vuelta.
Mientras tanto, aquí podemos entrenar y prepararnos.
Mientras se dirigían al santuario, Lujius comenzó a explicar el plan: entrenarían Azerion y él usando el Cristal de Ankaris, aprovechando su potencial máximo.
Además, esperarán a que los chicos regresen de su entrenamiento con Orión para que todos juntos entrenen en el santuario, fortaleciendo no solo sus habilidades individuales, sino también la coordinación y el trabajo en equipo.
-Cuando estén todos reunidos -dijo Lujius- podremos trabajar como un verdadero equipo.
Cada uno complementará al otro.
Eso será clave para enfrentar a Dark y cualquier otra amenaza que se nos presente.
Marc y Warquer asintieron, comprendiendo que no se trataba solo de fuerza individual, sino de unidad.
Mientras tanto, Bertel se quedaría con Nyrek para organizar los preparativos, asegurarse de que el santuario estuviera listo y coordinar lo que fuera necesario para el entrenamiento grupal.
-No serán los primeros en integrarse -comentó Marc-.
Ya tenemos confirmados a Eiden, Liam, Suli y Karl.
Azerion escuchó atento, entendiendo que este equipo debía ser más que un simple grupo de guerreros; era la primera línea de defensa contra Dark, y cada miembro contaba.
Con todos los preparativos en marcha y la estrategia clara, el santuario se convertiría en el centro del entrenamiento, y el equipo empezaba a tomar forma: Lujius, Azerion y Bertel entrenarían mientras esperaban al resto, preparándose para los desafíos que estaban por venir.
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