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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 107

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  4. Capítulo 107 - 107 Capítulo 107 El general inquebrantable
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107: Capítulo 107: El general inquebrantable 107: Capítulo 107: El general inquebrantable Desde lo alto de una colina rocosa, los tres miembros de la pandilla de Roger observaban con cuidado cómo Eiden y Karl avanzaban por el sendero del bosque.

Cada paso que daban los chicos era registrado con precisión; los tres sabían que no podían dejar que se les escaparan.

Sus rostros mostraban concentración y algo de ansia: llevaban tiempo siguiendo a estos dos jóvenes y la misión de Roger era clara: atraparlos y entregarlos sin importar lo que ocurriera.

—Ahí están —susurró uno de ellos, señalando—.

No se les puede perder de vista esta vez.

El segundo asintió, sus ojos recorriendo el entorno—.

Debemos esperar el momento adecuado.

Si los atacamos ahora, podrían escapar.

Mejor estudiar sus movimientos, sus patrones.

Mientras tanto, a lo lejos, algo llamó su atención: un grupo se movía rápidamente en otra dirección.

No necesitaban acercarse demasiado para reconocer a algunos: eran ex-prisioneros que habían escapado de Senner, conocidos por ellos de anteriores enfrentamientos.

La sorpresa se dibujó en sus rostros.

—¿Qué están haciendo?

—dijo el tercero, frunciendo el ceño—.

Sabemos que van directo a la prisión de Senner.

¿Tal vez… alguien quedó atrapado allí?

—Podría ser Liam —musitó el primero—.

Si es así, no importa.

Nuestra misión sigue siendo los otros dos: Eiden y Karl.

Liam, si queda allí, al menos nos quedan dos de los tres que queremos.

Los tres observaron en silencio cómo el grupo de Alis y los demás avanzaba con rapidez, seguros de que estaban yendo a liberar a alguien importante.

Por un instante, la envidia y la frustración cruzaron sus rostros; ellos querían estar en el centro de toda la acción, cumpliendo la orden de Roger, pero entendían que ahora debían limitarse a su misión.

—Déjenlos ir —dijo finalmente uno de ellos—.

Ahora nuestro objetivo son Eiden y Karl.

Si Liam sigue atrapado, es problema de otros.

Asintiendo, los tres se pusieron de nuevo en movimiento, siguiendo a los jóvenes desde la distancia, analizando sus movimientos, planeando cómo y cuándo atacarlos.

Sus pasos eran silenciosos, medidos, y cada tanto se detenían para observar y calcular.

Cada detalle contaba: la fuerza de Karl, la astucia de Eiden, los posibles lugares para emboscarlos, cualquier señal de vulnerabilidad.

— Mientras tanto, el grupo que se dirigía a Senner avanzaba sin detenerse, concentrado en su objetivo.

Alis lideraba, con Paul, Varka, Teneb, Selanne, Drosk, Yon y Richeld siguiéndola de cerca.

Sabían que el tiempo era crucial: Liam aún estaba en la prisión, y cada segundo contaba si querían rescatarlo antes de que alguien más lo descubriera o lo pusiera en peligro.

La determinación se reflejaba en sus miradas, y la tensión en el aire era palpable: no era solo un rescate, era la posibilidad de reunir a los chicos para enfrentar lo que se avecinaba.

En la distancia, los tres de la pandilla de Roger observaban cada movimiento, conscientes de que aunque no podían interferir en ese momento, lo que sucediera allí podría afectar su misión.

Entre ellos, intercambiaban susurradas estrategias, calculando cómo atrapar a Eiden y Karl sin que se dieran cuenta, mientras el otro grupo avanzaba hacia Senner, completamente ajeno a que alguien más los vigilaba.

La noche caía lentamente, y la tensión aumentaba: todos los hilos empezaban a moverse hacia un mismo destino, aunque todavía no se encontraban cara a cara.

La misión de rescate, la persecución y la vigilancia estaban en pleno desarrollo, y la calma que parecía reinar era solo la antesala de lo que estaba por venir.

— El plan funcionó mejor de lo que cualquiera había imaginado.

El grupo se deslizó entre las sombras, aprovechando cada punto ciego que Yon y Richeld recordaban de memoria.

Desactivaron una línea de comunicación, bloquearon una torre de vigilancia y manipularon un sistema de compuertas internas que sólo alguien que hubiera vivido ahí podía conocer.

Al final, llegaron al pasillo donde estaba Liam.

Estaba encadenado, pero despierto, y en cuanto vio a Alis y a su gente, abrió los ojos como si fuera imposible que estuvieran ahí.

“¿Ustedes…?

¿En serio vinieron?” murmuró, incrédulo y aún más sorprendido al ver a Yon y Richeld.

Alis le cortó las cadenas de inmediato.

“Claro que vinimos.

Vámonos.” Liam estaba aturdido, pero no dudó.

Se levantó y siguió al grupo, que retrocedió por la misma ruta silenciosa que habían usado para entrar.

Estaban a nada de llegar a la brecha en el muro.

A nada de salir.

A nada de lograr lo imposible.

Hasta que una voz, desde lo alto, se extendió como un cuchillo frío por todo el patio interno.

—Vaya, vaya… miren nada más lo que tenemos aquí.

—Era Cael.

El grupo se detuvo de golpe.

Desde la torre, su figura se recortaba contra la luz de las antorchas.

Sus ojos parecían brillar con un entusiasmo casi enfermizo, como si hubiera estado esperando justo este momento.

—¿Fuga?

¿Rescate?

No, no, no… esto huele a nuevos prisioneros para exhibir.

—Su tono era burlón, confiado, seguro de que tenía el control absoluto.

Al instante, las alarmas sonaron por toda la prisión.

Se escucharon pasos.

Gritos.

El metal de las armas chocando mientras los guardias corrían.

Senner salió a un balcón interno, indignado, con su capa arrastrándose detrás.

—¡GENERAL!

¡Activen todos los refuerzos!

¡No quiero que ninguno salga de aquí!

Y como si estuviera esperando su señal, Looper apareció detrás de él.

El comandante del ejército de la prisión, un hombre enorme con una armadura negra marcada por cicatrices de batalla.

—¡Soldados!

¡Formación!

¡Encerradlos!

Las puertas laterales se abrieron de golpe y una oleada de guardias entró, flanqueando a Alis, Paul, Varka, Teneb, Selanne, Yon, Richeld… y Liam, que apenas había recuperado el aire libre unos segundos.

El grupo quedó rodeado.

La tensión explotó.

—Alis apretó los dientes.— “Bueno… hasta aquí llegó lo silencioso.” —Paul alzó su arma.— “Que empiece.” Las antorchas parpadeaban, el aire vibraba con la mezcla de miedo y adrenalina.

Y desde lo alto, Cael sonreía.

Una sonrisa que prometía destrucción.

—No se muevan demasiado… quiero probar algo nuevo con ustedes.

El primer guardia cargó.

Después otro.

Y otro.

Y así, en un instante, la oscuridad de la prisión de Senner se llenó de gritos, acero y magia.

La batalla había comenzado.

— Cael observaba desde la torre con los brazos cruzados, una sonrisa de superioridad dibujada en la cara.

Ni siquiera se tomó la molestia de desenvainar un arma.

Para él, ya era una victoria asegurada.

—No necesito ensuciarme las manos… esto va a durar segundos —murmuró, relajado.

Abajo, los guardias avanzaron con sus bastones eléctricos brillando en tonos azulados.

El zumbido de energía chispeaba en el aire.

Eran decenas; parecían una ola sólida que iba a aplastarlos.

Algunos del grupo tragan saliva.

Otros retroceden un paso.

Liam, todavía debilitado, apenas puede mantenerse de pie.

Y justo ahí, cuando la tensión parecía partirse… —¡Plan B!

—gritó Alis.

Todos la miraron con la cara de “¿qué plan B?” —Plan B… a luchar.

Dicho así, sin vueltas.

Al estilo Alis.

Y el infierno explotó.

LA PANDILLA DE SULI ACTÚA Varka fue la primera en moverse.

Extendió su mano y generó una columna de fuego que se ramificó como un látigo ardiente, barriendo una fila completa de guardias.

Los bastones estallaron de golpe, lanzando chispas por el aire.

Drosk golpeó el suelo con ambos puños y pequeñas ondas sísmicas corrieron como líneas vibrantes por toda la plataforma.

Los guardias perdieron el equilibrio; algunos cayeron de cara, otros soltaron sus armas.

Teneb creó cuatro clones.

Cada uno se lanzó en direcciones distintas, golpeando, desviando, distrayendo, rompiendo la formación.

Selanne desapareció.

Literalmente.

Su velocidad era tanta que sólo quedaban trazos oscuros por detrás de sus movimientos.

Pasó entre los guardias como un relámpago y cada impacto suyo dejaba un arco de electricidad mágica oscura chisporroteando.

Mientras tanto, Alis se arrodilló junto a Liam, apoyando ambas manos en su pecho.

Un brillo verde-pálido rodeó sus brazos.

—Respirá… puedes recuperar tu energía todavía.

—Liam asintió, jadeando.

Paul se plantó entre ambos, creando un arco de luz amarilla.

No tuvo tiempo para palabras: disparaba sin pausa, cada flecha golpeaba justo antes de que cualquier guardia alcanzara a Alis.

Era una muralla.

Los guardias cayeron tan rápido que Cael frunció el ceño por primera vez.

—¿Qué…?

Su sonrisa se torció.

Ahí entendió que tal vez había cometido un error.

YON Y RICHELD SUBEN LA APUESTA Yon y Richeld intercambiaron una mirada rápida.

—¿Plan improvisado?

—preguntó Yon mientras armaba una esfera de energía volátil entre las manos.

—Improvisado es mi segundo nombre —respondió Richeld, activando su habilidad.

Sus brazos se cristalizaron hasta los codos, formando garras brillantes y afiladas que reflejaban la luz de las antorchas.

Richeld corrió directo hacia la torre.

Yon, desde atrás, preparaba y arrojaba bombas mágicas que explotaban en destellos púrpura.

Las bombas estallaron cerca de Cael, obligándolo a retroceder un paso.

—¿Me están… atacando a mí?

—Cael abrió los ojos sorprendido—.

Interesante.

Richeld saltó, garras listas para cortarle la garganta.

Pero no llegó.

LOOPER APARECE Con una velocidad inhumana, alguien se interpuso.

Un golpe seco.

El aire tembló.

Richeld salió despedido hacia un costado, rodando por el suelo.

—General Looper… —dijo Cael, sin perder la calma—.

—Yo me encargo.

No deberían desperdiciar energía contigo, Cael.

—respondió Looper.

Era altísimo, imponente, y se movía con una precisión quirúrgica.

Sus ojos no mostraban ira ni emoción: mostraban eficiencia.

Richeld intentó ponerse de pie, mareado.

Looper apareció frente a él en menos de un parpadeo.

Richeld lanzó una estocada con sus garras.

Looper inclinó la cabeza con un leve movimiento.

Un mechón de su cabello cayó al suelo, cortado.

Eso fue todo lo que logró.

Looper le clavó un puño en el estómago.

Se escuchó un CRACK sordo.

Richeld cayó inconsciente en el acto.

LA CAÍDA DE YON Y PAUL Yon seguía lanzando bombas hacia Cael, sin éxito.

Ni una sola tocaba su objetivo.

De repente, Looper apareció detrás de él.

Yon se congeló.

Era como ver un fantasma.

Intentó esquivar, pero no tuvo ni un segundo.

Un escudo brillante se formó entre ambos.

Abrió los ojos: Alis.

—¡Paul!

¡Ayudalo!

—ordenó ella.

Paul salió disparado hacia Looper, disparando flechas mejoradas.

Una de ellas alcanzó el hombro del general.

Looper miró la flecha clavada y la saco como si nada, rompiendola.

Paul tragó saliva.

—“No puede ser tan—” Looper apareció detrás de él.

La bomba de Yon explotó en la espalda del general justo a tiempo para salvarlo.

—¡Bien hecho, Yon!

—gritó Paul, recuperando el aliento.

Intentó contraatacar, pero Looper se abalanzó sobre él con una fuerza brutal.

Un solo golpe.

Paul chocó contra la pared como si fuera un muñeco de trapo y quedó inconsciente.

Yon retrocedió aterrado.

Looper apareció frente a él como un rayo.

Yon intentó su técnica prohibida.

La había entrenado años atrás, nunca la dominó.

—¡DRAGÓN SERPENTEANTE!

La energía se retorció como una serpiente luminosa y salió disparada.

Looper dio un paso lateral.

Eso bastó.

El ataque pasó a centímetros.

Yon tragó saliva.

No tenía más energía.

Looper levantó la mano, cargando su propia versión.

—Así se hace.

—Y lanzó su propio Dragón Serpenteante directo al pecho de Yon.

La explosión lo arrojó contra el suelo.

Yon quedó inmóvil.

Y AHORA TODO SE VUELVE PEOR Alis giró, completamente pálida.

—¡Paul, Yon, Richeld…!

NO… Varka estaba luchando con furia contra los guardias, pero era interminable.

Cada vez entraban más y más por los pasillos internos.

Selanne retrocedió.

Drosk estaba sangrando.

Teneb respiraba rápido, temblando, pero seguía de pie.

—¡Vayan ustedes!

Ayuden a Alis!

—ordenó Varka sin dejar de quemar enemigos.

Selanne, Drosk y Teneb obedecieron.

Looper los vio venir y sonrió.

—Vengan.

Quizá ustedes valgan un poco más.

Teneb apretó los dientes.

—No te agrandés tanto.

Derrotar ex-prisioneros y un civil no te hace fuerte.

—Señaló a su grupo— Esto es entrenamiento real.

Y nuestra líder podría aplastarte sola.

Así que imaginate a nosotros.

Looper sonrió.

Una sonrisa fina, peligrosa.

—Quiero verlo.

Y se lanzó la siguiente fase del combate… —

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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