Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Vornex: Temporada 1 - Capítulo 109

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Vornex: Temporada 1
  4. Capítulo 109 - 109 Capítulo 109 El guardia élite desatado
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

109: Capítulo 109: El guardia élite desatado 109: Capítulo 109: El guardia élite desatado “El silencio duró apenas un latido…

y luego Cael descendió sobre ellos como si la misma prisión hubiera decidido atacar.” El choque comenzó sin aviso.

Teneb, Drosk, Selanne y Varka se lanzaron contra Cael, intentando rodearlo, cortarle el movimiento, presionarlo por todos los flancos.

Nada funcionó.

Cael era un muro.

Un monstruo.

Cada golpe que recibía, lo devolvía con el doble de fuerza.

Cada avance del grupo terminaba con alguno de ellos volando varios metros hacia atrás.

La pelea se extendió lo suficiente como para desgastarlos, pero no para siquiera incomodar al guardia élite.

Y cuando Cael decidió que ya había jugado bastante, simplemente saltó.

Se elevó sobre todos, el aire tembló, y un aura densa -casi como un peso físico- envolvió su cuerpo.

-Destructor Gaia…

-murmuró con una calma que heló la sangre del grupo.

Cuando vieron ese poder crecer entre sus manos, incluso ellos tragaron saliva.

Si ese ataque caía, no iba a quedar ni tierra.

Cael lo lanzó.

El estallido que descendió desde el cielo era tan brutal que ni ellos, acostumbrados al caos, pudieron moverse.

Pero justo antes del impacto, un escudo enorme apareció frente a todos, atrapó la explosión como si engullera la energía…

y la devolvió directo hacia su dueño.

Cael no tuvo tiempo ni de maldecir.

La detonación lo arrojó al suelo con violencia.

Se levantó herido, temblando, incapaz de procesar qué fuerza lo había frenado.

Todos voltearon sin entender.

Alis fue la primera en notar la ausencia.

-¿Liam…?

Atrás de todos, de pie, exhausto pero firme, estaba Liam.

La V ardía en su pecho, iluminándolo como un faro.

La energía que emanaba le erizaba la piel incluso a los más duros.

Deshizo el escudo con un gesto suave y avanzó.

-Cael…

basta.

No hace falta seguir peleando.

Cael, claro, ignoró cada palabra.

Todavía herido, todavía tambaleante, cargó lo que quedaba de su energía para preparar otro Destructor Gaia.

Liam se movió antes de que pudiera completarlo; Cael lo lanzó igual, casi desesperado.

La explosión envolvió por completo a Liam.

Entre el humo, entre el polvo, la silueta volvió a aparecer: intacta, protegida por un escudo que se desintegró al instante.

Liam avanzó.

Cael atacó.

Liam esquivó.

Y cuando encontró un hueco…

un puñetazo limpio a la cara lo mandó contra el suelo.

Cael intentó levantarse, gruñendo, y Liam respondió con un rayo paralizante que lo dejó rígido, atrapado en su propio cuerpo.

Y ahí, agotado, la V se apagó.

Liam cayó de rodillas y casi se desplomó.

Todos corrieron.

-¿¡Qué fue eso!?

-dijo Selanne, sosteniéndolo del brazo.

-¿Estás bien?

-No…

-Liam respiraba como si le faltara el mundo-.

Estoy más cansado que antes…

y…

no sé qué fue ese poder…

Alis no apartó la vista de su pecho.

-Entonces es verdad…

-susurró-.

El poder de Liam no era un mito.

Se disponían a retirarse, a reagruparse, cuando un sonido áspero los hizo girar.

Cael se levantaba otra vez.

Nadie lo podía creer.

Tenía la mirada ida, furiosa, temblando de orgullo herido.

-Nadie…

me humilla así.

Nadie -escupió-.

Ahora…

ahora van a sentir mi verdadero poder.

Metió la mano en su bolsillo, sacó una poción verde brillante y la tomó sin pensarlo.

Senner, desde la distancia, retrocedió junto a sus guardias.

-¡Ahora sí conocerán el terror!

-gritó.

Cael empezó a crecer.

Aumentaba de tamaño, de fuerza, de aura.

Todo se multiplicaba por veinte.

Una bestia descontrolada.

Y justo ahí, cuando el grupo intentaba huir hacia Alis para recuperar sus fuerzas, una oleada de fuego cayó frente a ellos, separándolos de ella.

Alis intentó atravesar las llamas, pero Cael le cerró el paso.

Liam comenzó a calentarse por detrás, casi al borde de quemarse vivo.

Alis no lo dudó.

Saltó y arrojó todas las pociones hacia Teneb.

Cael intentó bloquearlas con una ráfaga de fuego, pero Teneb -por pura determinación- las atrapó igual.

El fuego lo envolvió, lo quemó, lo dejó ardiendo…

pero no soltó nada.

Casi cayéndose, abrió una poción y se la bebió.

Las heridas se cerraron al instante.

-¡Varka!

¡Selanne!

¡Drosk!

-rugió mientras les lanzaba las restantes.

Todos bebieron.

Todos se levantaron.

Todos volvieron a sentir vida en los músculos.

Y ahora sí…

estaban listos para enfrentar al Cael potenciado.

— El suelo tembló con cada paso que daba Cael.

Ya no era un guardia élite: era un monstruo hecho a base de furia, músculo y un poder que su cuerpo apenas podía contener.

Las venas brillaban debajo de la piel como si ardieran.

Teneb fue el primero en adelantarse.

-Vamos a darle pelea…

hasta que no pueda ni parpadear -escupió, y se lanzó.

Cael giró la cabeza apenas, y su brazo se convirtió en un látigo de fuerza.

El golpe mandó a Teneb a rodar por el piso, pero esta vez no cayó como un muñeco; frenó, se levantó y volvió aún más rápido.

Varka apareció por el costado, chocando su puño contra el de Cael.

El impacto levantó una onda de choque que hizo vibrar los dientes de todos.

-¡Odio cuando se ponen así de gigantes!

-gruñó Varka mientras recibía empujones que lo dejaban marcas moradas en los brazos.

Selanne entró sin esperar señal -rápida, limpia, silenciosa-.

Cortó el aire con dos esferas de energía que golpearon directo el costado de Cael.

Por primera vez, Cael gruñó.

No de dolor…

pero sí de molestia.

Drosk aprovechó el hueco.

-¡Abrite paso, gigante!

Con una embestida baja, le pegó directo en las piernas y logró hacer que Cael perdiera la estabilidad por un segundo.

Un segundo…

pero suficiente.

Ahí Teneb volvió con un salto, su aura negra trepándole por los brazos.

-¡Tomá esto, cara de horno!

Le dio un derechazo tan fuerte que el cuello de Cael giró casi 90 grados.

Cualquier otro hubiese caído.

Cael no.

Solo se enderezó la cabeza con un crujido que heló el aire y sonrió con los dientes tensos.

-Eso…

sí dolió.

Y se desató el infierno.

Cael estalló hacia el frente con una velocidad que ni en su estado normal tenía.

Apareció detrás de Varka y lo tiró contra una columna.

Del otro lado, lanzó una ráfaga de fuego que obligó a Selanne a cubrirse con todo lo que tenía.

A Drosk lo atrapó por el tobillo y lo revoleó como si fuera un saco de arena.

Teneb fue el único que se mantuvo firme, bloqueando golpe tras golpe aunque cada impacto le vibraba en los huesos.

-¡Teneb, atrás!

-gritó Selanne.

Demasiado tarde.

Cael reunió fuego en su mano, pero no era una llamarada normal.

Era denso, blanco, cargado.

Un golpe directo de eso podía derretirle la piel.

-¡Explosión Magna!

El golpe alcanzó a Teneb de lleno y lo arrojó atravesando dos muros derrumbados.

Todos corrieron hacia él, pero Teneb, tosiendo sangre, levantó la mano.

-Estoy bien…

-dijo, aunque estaba claro que no-.

Podemos ganarle…

lo estamos haciendo retroceder…

apenas un poco, pero lo hacemos…

Y era verdad.

Cael, pese a estar potenciado, ya no se movía tan fluido.

La poción estaba forzando su cuerpo más allá del límite.

Pequeñas quemaduras aparecían en su piel.

La respiración era pesada.

Selanne lo notó.

-Está colapsando…

si seguimos presionando, podemos- No alcanzó a terminar la frase.

Cael rugió, y algo en el aire cambió.

Un temblor profundo, como si algo se estuviera rompiendo.

La tierra se abrió debajo de él y surgió una columna de energía descontrolada.

No era un ataque.

Era su cuerpo fallando.

Y la poción estaba a punto de reventar desde adentro…

— El camino hacia Beinever había sido tranquilo, pero la sensación de anticipación crecía en el grupo.

Karl y Eiden avanzaban con cautela, pensando en los entrenamientos que les esperaban y en cómo podrían mejorar sus habilidades para fortalecerse ante futuras amenazas.

Cuando llegaron a las puertas del reino, notaron a Nyrek conversando con un joven que no conocían.

Ambos se giraron al verlos, y Nyrek sonrió al reconocerlos.

—Llegan justo a tiempo —dijo Nyrek con calma—.

Estaba esperando por ustedes.

Eiden frunció el ceño y preguntó, curioso: —¿Y este?

—señalando al joven a su lado—, ¿quién es?

Nyrek asintió y respondió con paciencia: —Ese es Bertel.

Y él les ayudará a entender lo que está pasando.

Eiden y Karl se miraron intrigados mientras Nyrek continuaba.

Les explicó que Marc y Warquer estaban formando un equipo de diez guerreros con la finalidad de derrotar a Dark.

Bertel era un aliado de Lujius y Azerion, y había sido enviado junto a Nyrek para coordinar la llegada de los nuevos miembros y preparar los entrenamientos.

—Entonces… —dijo Eiden, con sorpresa—, ¿Bertel trabaja con Lujius y Azerion?

—Así es —confirmó Nyrek—.

Ahora mismo ellos están en el santuario entrenando.

Ustedes podrán unirse y mejorar sus habilidades junto a ellos.

Karl asintió, impresionado.

—Perfecto, entonces iremos a verlos y entrenaremos también.

Mientras tanto, Suli, Marla y Ravel observaban con curiosidad, sin entender del todo quiénes eran Lujius y Azerion ni qué planeaban.

Nyrek se acercó a ellas y les indicó: —Sigan adelante.

Todo quedará más claro cuando lleguemos al santuario.

Bertel se unió al grupo y comenzaron a caminar hacia la ubicación, una construcción cercana al reino que parecía aislada pero poderosa.

Al abrir las puertas del santuario, un brillo intenso captó su atención.

Allí, Lujius y Azerion estaban en medio de un entrenamiento, concentrados en un fragmento del cristal de Ankaris que Azerion sostenía en la mano.

La energía que emanaba era palpable, y aunque nadie más conocía los secretos del cristal, su presencia llenaba el lugar de una sensación de poder latente.

Al percatarse de la llegada del grupo, Lujius se giró rápidamente y sus ojos mostraron sorpresa.

Azerion también detuvo su práctica, mirando a los recién llegados.

—Vaya, llegaron justo cuando estábamos en plena sesión —dijo Lujius, con una leve sonrisa mientras se acercaba—.

Nos avisaron que serían parte del equipo para enfrentar a Dark.

Suli frunció el ceño, confundida: —¿Equipo?

No entiendo bien… ¿de qué están hablando?

Lujius respiró hondo y comenzó a explicar con detalle.

Les contó cómo Marc y Warquer estaban reuniendo guerreros con el fin de crear un grupo fuerte y coordinado capaz de detener a Dark.

Además, les explicó que estaban buscando a Liam, pero mientras tanto, ellos podían entrenar aquí y mejorar sus capacidades.

Eiden se acercó a Azerion, mirando el cristal en su mano.

—¿Y esto?

¿Qué es ese cristal?

—Es un fragmento del Cristal de Ankaris —respondió Lujius—.

Quien entrena con él obtiene un aumento significativo en sus habilidades físicas y mágicas.

Mientras más tiempo pases entrenando, más fuerte te volverás, hasta alcanzar el límite que puede otorgar, que es 100.

No es sencillo de controlar, y requiere esfuerzo y disciplina.

Karl asintió con entusiasmo: —Entonces podemos entrenar aquí con ustedes hasta que llegue Liam, ¿cierto?

—Exactamente —dijo Lujius—.

Pueden aprender de nuestra técnica y fortalecer sus habilidades antes de que el equipo esté completo.

Suli, Marla y Ravel intercambiaron miradas, empezando a comprender la magnitud de lo que sucedía.

Nyrek añadió: —Mientras ustedes entrenan, los demás seguirán buscando a Liam.

Todo está coordinado para que, cuando él regrese, puedan enfrentarse juntos y de manera más efectiva.

Bertel sonrió y dijo: —Yo también estaré aquí para apoyarlos y guiarles en lo que necesiten.

Eiden y Karl intercambiaron una mirada determinada y asintieron.

—Entonces no perdamos más tiempo —dijo Eiden—.

Vamos a entrenar y aprovechar cada oportunidad para fortalecernos.

Con eso, todos comenzaron a acomodarse para entrenar junto a Lujius y Azerion.

Mientras se preparaban, el ambiente se llenó de expectativa y energía, sabiendo que cada esfuerzo los acercaba más a estar listos para enfrentar a Dark y proteger los reinos.

Suli y los demás decidieron descansar un momento, observando cómo los nuevos miembros se integraban al entrenamiento, conscientes de que el equipo estaba tomando forma y que el futuro del grupo dependía de su esfuerzo conjunto.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo