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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 111

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  4. Capítulo 111 - 111 Capítulo 111 El poder que se inclina
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111: Capítulo 111: El poder que se inclina 111: Capítulo 111: El poder que se inclina Apenas entraron al santuario, Lujius les explicó con calma —y una seguridad que imponía— cómo iba a organizar todo el entrenamiento: Primero mente, después cuerpo.

Ese era el orden.

No porque sonara bonito, sino porque sin una mente estable, cualquier poder podía volverse un desastre.

Eiden y Karl inmediatamente le contaron lo que habían hecho con Orión: el despertar del multiplicador mental Pre-first power.

Le dijeron que lo dominaban hasta x5, aunque todavía les costaba mantenerlo estable sin que su concentración se rompa.

Lujius se quedó helado.

Azerion… ese multiplicador lo había despertado también, pero recién había logrado x3.

Así que que estos dos ya llegaran a x5… era fuerte.

—Si ya llegaron hasta acá —les dijo—, no voy a enseñarles a “tener más poder”.

Eso cualquiera lo puede conseguir, incluso sin control.

A ustedes voy a enseñarles a usarlo bien.

A volverlo eficiente… Y ahí empezó la parte seria.

— El camino hasta el x15 Para avanzar del x5 hacia adelante, no bastaba con cerrar los ojos y “poner voluntad”.

Lujius los hizo trabajar como si estuviera tallando sus mentes a mano: meditaciones profundas en silencio total; ejercicios de respiración bajo presión energética; simulaciones mentales donde debían pensar mientras soportaban ruido, distracciones y dolor leve; control de pulsaciones internas del aura.

Cada vez que subían un nivel del multiplicador —x6, x7, x8…— lo lograban por unos segundos, tal vez un minuto como mucho, pero no podían mantenerlo.

El aumento era tan rápido que la mente se saturaba y se caía de golpe.

Lujius no se sorprendió.

—Es normal.

Ustedes quieren saltar pasos, pero este multiplicador no es solo “más poder”.

Es sostener ese poder sin que se les quiebre la cabeza.

Día tras día, las fallas seguían: en x10, les temblaba el cuerpo; en x11, perdían precisión; en x12, la mente se les fragmentaba entre muchas ideas a la vez; en x13 y x14, aparecía un pequeño vacío mental, como si por un instante olvidaran lo que estaban haciendo.

El santuario absorbía toda la energía desbordada, evitando que la sobrecarga les hiciera daño.

Pero se notaba: ninguno estaba preparado para sostener ese nivel sin entrenamiento extremo.

Fue recién cuando Lujius los obligó a una última sesión, la más dura: una meditación de horas sin interrupciones, sin hablar, sin moverse, conectando su mente con el flujo natural del santuario.

Eiden fue el primero en sentirlo: un clic interno, una alineación extraña.

Karl lo sintió después, como si todas sus dudas se callaran a la vez.

Cuando ambos se levantaron… podían sostener el x15 por completo.

No perfecto, claro, pero mantenible.

Controlado.

No era poder bruto: era equilibrio.

— Lo que pasaba mientras tanto con Azerion Mientras Eiden y Karl atravesaban esa maratón mental, Azerion estaba completamente absorto en su propio entrenamiento con el Cristal de Ankaris.

El cristal no solo potenciaba su cuerpo.

También hacía crecer su Pre-first power casi sin que él se diera cuenta.

El problema era otro: Azerion podía aumentar ese multiplicador… pero cada vez que pasaba del x15 hacia lo que ya se consideraba “First power completo”, obtenía solo fuerza física, nada de estabilidad mental.

No lo sabía todavía, pero ese desbalance le iba a traer consecuencias más adelante.

Aun así, avanzaba a pasos gigantes, aunque no del modo correcto.

— El papel de Lujius y su propio límite Lujius observaba todo y lo entendía perfectamente.

Él podía usar el First power completo hasta x30 sin perder la cabeza.

Era una barbaridad, pero no lo recomendaba.

Ese tipo de poder servía solo en instantes críticos: un golpe decisivo, una defensa final, un cierre rápido antes de que la mente se parta.

Cuando vio que Eiden y Karl finalmente estabilizaron el x15, sonrió con esa expresión suya que mezcla orgullo y desafío.

—Bien… ahora que pueden mantener la mente firme, les voy a enseñar cómo usar el cuerpo con esto.

Y sin avisar, activó el x30 frente a ellos.

El aire vibró.

El piso tembló.

Hasta el santuario retumbó, como si se quejara pero lo aceptara.

Ese era el Lujius real: el que podía entrenar mientras entrenaba a otros.

Ahora que habían terminaron de entrenar su mente y podian usar su multiplicador hasta el x15 sin ningún problema, Lujius sabía que ahora pasarían finalmente al entrenamiento físico.

—Defiéndanse —dijo, con calma, como si no hubiera activado un monstruo dentro de él—.

Quiero ver cuánto aguantan.

Eiden tragó saliva.

Karl se acomodó la postura.

Y los dos se lanzaron a la siguiente etapa… la física.

— Entrenamiento Físico – Lujius vs Eiden y Karl (Mientras Azerion entrena con el Cristal de Ankaris) El santuario tembló apenas Lujius dejó caer el peso del x30.

No era una explosión; no era ruido.

Era silencio… pero uno tan pesado que te presionaba el pecho.

Y apenas lo activó, habló con una tranquilidad que descolocaba: —Cuando controlen por completo el x30… ahí sí podrán entrar al First power real sin perder la cabeza.

Eiden frunció el ceño, atento.

Karl lo miró rápido.

—Pero… ¿no era peligrosísimo usar el máximo?

—preguntó Karl.

Lujius ni dudó.

—Sí.

Para los que no tienen experiencia.

—Se adelantó medio paso, y hasta el aire se comprimió—.

Cuando uno se multiplica x30 sin control, no piensa.

El cuerpo actúa por instinto, pura fuerza bruta, sin frenos.

Es ahí donde puedes lastimar a cualquiera… incluso a tí mismo.

Se tocó la sien con un dedo.

—Pero si dominás perfectamente el x15, que es la mitad exacta, tu mente ya entiende cómo sostener el flujo completo.

Después de eso, controlar el x30 no es un suicidio… es una extensión natural.

Ambos chicos se quedaron procesando esto.

Lujius sonrió apenas, como si disfrutara ver que lo entendieron.

—Bien.

Ahora sí… entrenamiento físico.

Y ahí comenzó.

— PRIMERA FASE: LA PRESIÓN ABSOLUTA Lujius no se movió a lo loco.

Nada de correr en círculos ni lanzarse en ataques explosivos.

Simplemente dio un paso.

Un solo paso.

El impacto de aura forzó a Eiden y Karl a activar su x15 de inmediato solo para no caerse.

—No se defiendan con fuerza —dijo Lujius—.

Defiéndanse con decisión.

Karl cargó primero, directo, un golpe al torso buscando medirlo.

Lujius lo bloqueó con dos dedos.

—Demasiado impulso.

Estás confiando más en el multiplicador que en tu técnica.

Sin darle tiempo a reaccionar, Lujius giró la muñeca y lo empujó con un toque.

Karl voló hacia atrás, pero Eiden lo atrapó antes de que chocara con la pared del santuario.

Eiden, tomando el relevo, fue con una patada baja y un puño recto, esta vez cambiando la estrategia para no ser leído.

Lujius lo elogió mientras lo esquivaba: —Así sí.

Atacas pensando, no por instinto.

Pero aun así, no logró tocarlo.

Ni uno.

— SEGUNDA FASE: TEMPO Y RESISTENCIA Lujius desapareció.

Para los chicos, solo fue un parpadeo.

Reapareció detrás de Eiden con un codazo que apenas rozó su hombro, pero el impacto lo hizo retroceder cinco metros con un dolor sordo.

—¿Ves?

Esto es el x30 sin agresión.

Si yo quisiera, te quiebro el brazo —dijo sin maldad, solo para explicar—.

Pero si ustedes dominan el x15 así de bien, ya están listos para sentir este ritmo.

Karl atacó otra vez, pero esta vez con estrategia: un paso falso a la izquierda, un quiebre de cintura hacia la derecha, y luego un directo a las costillas.

Lindo movimiento.

Pero Lujius lo atrapó de la muñeca antes de que conectara, lo giró sobre sí mismo y lo dejó arrodillado en un segundo.

—Buen engaño.

Falta velocidad mental.

Le dio un toque en la frente.

El x30 de Lujius hizo que Karl sintiera como si lo empujara un camión.

Eiden entró de inmediato para cubrirlo, lanzando una ráfaga de golpes rápidos para alejar a Lujius.

La coordinación entre ambos era impecable… y aun así, el maestro avanzaba como si la presión física no lo tocara.

—Eso es —dijo mientras esquivaba—.

No se trata de quién pega más fuerte.

Es quién mantiene el ritmo bajo presión.

— TERCERA FASE: ADAPTACIÓN AL PELIGRO Lujius finalmente se puso serio.

—Ahora entiendan bien esto… Activó un poco más de intensidad del x30.

Solo un poco.

Pero para ellos fue como si la gravedad aumentara.

—Cuando yo usé este nivel sin control, años atrás, casi mato a alguien por error —confesó mientras avanzaba—.

Por eso les digo: el máximo es peligroso… solo para los que no tienen experiencia.

Ustedes ya están aprendiendo lo que yo no sabía de chico.

Los chicos intercambiaron una mirada rápida.

Y fueron juntos.

Karl subió un instante el x15 al límite exacto, llevándolo a una frecuencia más estable.

Eiden lo siguió con una técnica parecida a la que le enseñó Orión.

Ambos entraron en sincronía como pocas veces lo habían logrado.

Lujius sonrió al verlos venir.

Y ahí sí se movió de verdad.

Golpes cortos, precisos, sin buscar daño serio.

Parecía que los corregía mientras los atacaba: —¡Eiden, tu guardia derecha está baja!

—¡Karl, no te inclines hacia adelante cuando aumentás la presión!

—¡Ambos, respiren!

¡El multiplicador se estanca si aguantan la respiración!

Entre esquives y bloqueos, los chicos empezaron a adaptarse.

Primero sobrevivieron cinco segundos.

Luego diez.

Luego veinte.

La presión los aplastaba, pero algo se notaba claro: estaban evolucionando en tiempo real.

— CUARTA FASE: EL CHOQUE FINAL Lujius decidió cerrar la sesión.

El santuario ya estaba vibrando de tanto uso del x30.

—Bien.

Último ejercicio.

—Clavó los pies en el suelo—.

Quiero que me hagan retroceder un paso.

Solo uno.

Eiden y Karl activaron el x15 al máximo de estabilidad que habían conseguido ese día.

Los dos cargaron.

Los dos gritaron.

Los dos pusieron todo lo que tenían.

Y Lujius los recibió con un puño cerrado que detuvo ambos ataques al mismo tiempo.

El impacto generó un viento circular que recorrió el santuario.

Por un instante, todo quedó en silencio.

Y Eiden y Karl… lograron mover a Lujius medio paso hacia atrás.

No un paso entero.

Pero medio.

Suficiente para que, por primera vez, él bajara completamente el x30 y respirara hondo.

—No puedo creer que… —dijo Karl, exhausto—.

¿Lo movimos?

—Sí —respondió Lujius, genuinamente impresionado—.

Y eso… chicos… eso es muchísimo.

— Mientras tanto: AZERION Y EL CRISTAL Azerion, lejos, dentro de la cámara secundaria del santuario, estaba completamente poseído por el entrenamiento del Cristal de Ankaris.

Sus ojos se encendían con un brillo extraño.

Su aura se volvía más feroz a cada uso.

Estaba expandiendo su Pre-first power a un ritmo antinatural… Pero sin equilibrio mental.

No sabía que estaba cruzando un límite.

No sabía que su multiplicador ya estaba mutando hacia el First power completo… y que solo ganaba fuerza, nada de control.

El peligro estaba sembrado.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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