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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 138

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Capítulo 138: Capítulo 138: Legado y dominio

…

(Últimos días de entrenamiento de Suli…, días 6 y 7)

(Sexto día…)

Suli despertó antes del amanecer. No era nerviosismo, no era ansiedad. Era la preparación de un cuerpo y una mente que ya conocían el ritmo del entrenamiento, que sabían que cada día contaba y que hoy sería un día clave.

Salió al exterior y respiró el aire fresco, observando el campo de entrenamiento. Las corrientes de agua se movían de forma antinatural, las estructuras de piedra estaban parcialmente sumergidas, y unas marcas que no había visto antes aparecían sobre el terreno. Cada detalle parecía estar vivo, como si el mundo mismo la estuviera preparando para lo que vendría.

Percuson Worker la esperaba en el centro del área, con los brazos cruzados y la mirada fija en ella.

—Hoy —dijo con voz firme— aprenderás a moverte, pensar y pelear sin perder el control que ganaste ayer. Si fallas, tu energía se desbordará. Si lo logras… darás un paso más hacia alguien realmente peligroso.

Suli tragó saliva, consciente de la magnitud de sus palabras. Dio un paso adelante, respiró hondo y se preparó para el desafío.

Percuson comenzó a crear corrientes de energía que surgían desde distintos puntos del campo, simulando ataques imposibles de anticipar. Suli debía leer, prever y contraatacar. Al principio, cada error le hacía sentir que su energía vibraba de manera incontrolable. Tuvo que detenerse varias veces para reajustar respiración y concentración.

—Recuerda —dijo Percuson—, no solo reaccionas. Anticipas, previenes y usas la fuerza de tu oponente a tu favor.

Suli respiró profundo, recordando todos los movimientos aprendidos, y lentamente comenzó a anticipar las corrientes de energía, a esquivar, a moverse con precisión, y a devolver pequeñas ráfagas de energía que Percuson le lanzaba. Cada contraataque era medido y exacto.

Cuando parecía que lo tenía controlado, Percuson aumentó la dificultad: corrientes de agua se cruzaban, rocas se movían, ráfagas de viento aparecían de improviso, simulando ataques de múltiples frentes. Suli sintió cómo su energía se tensaba al límite. Un momento de descuido y un ataque la golpeó directamente, desbordando su energía y haciéndola tambalear.

—¡Respira! —la instó Percuson—. Todo está en tu centro. Canaliza la energía, no la reprimas ni la sueltes sin control.

Suli cerró los ojos y recordó todo lo que había aprendido. Inspiró hondo, concentró cada partícula de energía que sentía, y logró estabilizarse, desviando los ataques y lanzando contraataques precisos que mantenían la armonía de su energía intacta. Su corazón latía con fuerza, pero sentía un poder contenido y confiable que nunca antes había experimentado.

Percuson la miró con una mezcla de orgullo y respeto.

—Bien —dijo—. Has llegado al punto en que muchos entrenadores nunca logran llevar a sus alumnos. Pero hoy te enseñaré algo más… algo que tu padre creó y que es de gran peso.

Suli lo miró sorprendida, atenta y alerta.

—Esta habilidad —continuó Percuson—, la inventó tu padre. Se llama Stinging Magical. No es un ataque cualquiera. Es energía condensada en forma de lanza que atraviesa cosas elásticas o líquidas, no sólidas. Fue diseñada para enfrentar enemigos que dominaban elementos como agua, fuego y viento. Él sabía de lo que eran capaces y mejoró esta técnica antes de la guerra para poder enfrentarlos.

—Y me la enseñó a mí —dijo Percuson con un dejo de nostalgia—, en caso de que él cayera, para que pudiera transmitirla a quienes pudieran seguir su legado. Lamentablemente, eso ocurrió. Pero ahora, tú serás la que continúe esta enseñanza.

Suli tragó saliva, sintiendo el peso de las palabras y del legado que cargaba. Esta no era solo una técnica poderosa: era una herencia, un recordatorio del sacrificio de su padre y una herramienta que podría cambiar el curso de las cosas.

Percuson comenzó a instruirla paso a paso: cómo concentrar la energía, darle forma, lanzarla y retirarla sin perder control. Al principio, Suli falló: la lanza de energía se deformaba o se dispersaba. Pero cada intento la acercaba más al dominio. Se enfocó en analizar el flujo, la densidad y la dirección de la energía, recordando cómo su padre y Percuson habían entrenado esta técnica para que fuese efectiva contra ataques elementales.

Horas pasaron. Finalmente, Suli logró crear la lanza concentrada y estable, lanzarla con precisión y recuperarla sin desbordar su energía. Percuson la observó y sonrió ampliamente.

—Has aprendido algo que pocos logran en toda su vida —dijo—. Esto no es solo poder: es control, estrategia y legado. Algún día, esta será tu habilidad principal. Domínala, úsala con cabeza, y nunca olvides de dónde viene.

Suli respiró hondo, sintiendo cómo su cuerpo y su mente trabajaban como uno solo. Por primera vez, entendió que su entrenamiento, su control y esta técnica heredada podían ser la diferencia entre el fracaso y el éxito.

—Mañana —finalizó Percuson— será tu último día de entrenamiento. Pondremos a prueba todo lo que has aprendido hasta ahora, y yo estaré aquí para guiarte y asegurarme de que estés lista.

Suli cerró los ojos, sonrió levemente y respiró profundo. Sabía que estaba más cerca de convertirse en la guerrera que su padre había imaginado, y que su propia fuerza crecería junto al legado que ahora llevaba consigo.

—

Sexto día – Recorrido y despedida antes del último paso

Suli luego del entrenamiento camino, con los rayos de la luna filtrándose entre las nubes de Zelaryn. Su cuerpo ya estaba acostumbrado a la rutina, y su mente más clara que nunca.

Decidió que antes de dormir, quería recorrer Zelaryn una vez más. No por ansiedad, ni por entrenamiento, sino por disfrutar del mundo que había sido su campo de pruebas, de las corrientes de agua, las piedras parcialmente sumergidas, los paisajes que tantas veces había usado para mejorar su control y concentración.

Caminó con paso firme, observando cada detalle: los reflejos en los lagos, el movimiento del viento sobre la hierba, el sonido del agua chocando contra las piedras. Todo parecía más intenso, más vivo. Suli sonrió. Notaba cómo su energía se sentía más fuerte y su control más natural, algo que incluso la hacía sentir más segura de sí misma.

Mientras avanzaba por un sendero junto al río, un entrenador la vio a lo lejos. Se acercó y la observó un instante, notando el aura diferente que emanaba de ella.

—Suli —dijo con una sonrisa—. He estado buscándote. Todos queríamos invitarte a una cena especial antes de que termine tu entrenamiento. Quieren que compartas un momento con tus compañeros entrenadores. Percuson también estará ahí.

Suli lo miró sorprendida, pero aceptó sin dudar.

—Está bien… iré —respondió con una leve sonrisa—. Gracias por avisarme.

Antes de salir hacia el lugar de la cena, se dirigió a su cabaña. Se dio un baño rápido, dejando que el agua lavara el cansancio del día y los recuerdos de cada entrenamiento. Se vistió con ropa cómoda y elegante, suficiente para la ocasión, y respiró hondo antes de salir.

Cuando llegó al salón donde la esperaban, la encontró lleno de sus compañeros entrenadores. Algunos conversaban animadamente, otros observaban los detalles de la sala, pero todos se detuvieron un momento al verla entrar.

—Suli —dijo Percuson, acercándose y colocándole una mano sobre el hombro—. Estos son tus aprendices, como tú. Antes de tu último día de entrenamiento, quiero que comas, hablen y pasen un buen momento. El descanso también es parte del aprendizaje.

Suli sonrió, un poco tímida, y se acercó a los demás. La mesa estaba llena de comida variada, suficiente para alimentar a un grupo de guerreros en plena fuerza. La conversación fluyó de manera natural: historias de entrenamiento, anécdotas, risas compartidas y consejos entre ellos. Percuson la observaba desde un extremo, satisfecho de ver cómo su energía y confianza habían cambiado, cómo ahora irradiaba calma y determinación.

Suli participó de la charla, escuchó las historias de los otros entrenadores y contó algunas de sus experiencias. No todo era entrenamiento, y eso le hacía darse cuenta de la importancia de aprender a descansar y disfrutar lo logrado, incluso si su objetivo final era dominar la Stinging Magical y prepararse para lo que vendría.

La cena avanzó entre risas, comentarios sobre técnicas y recuerdos del día. Percuson intervino de vez en cuando, guiando la conversación y asegurándose de que Suli se sintiera cómoda.

Cuando finalmente terminó la cena, Suli se levantó y se despidió de todos. Respiró hondo mientras caminaba de regreso a su cabaña. Afuera, la noche se desplegaba con un manto profundo y claro, la luna llena iluminando el paisaje de Zelaryn.

Se recostó en su cama, cansada pero satisfecha. Observó por última vez la luna reflejada sobre los lagos, las estructuras de piedra y el río que tantas veces había usado para entrenar. Su corazón latía tranquilo, pero lleno de determinación.

Mañana sería el séptimo día, el último, el día en que repasaría todo lo aprendido, perfeccionaría la Stinging Magical y se prepararía para los desafíos que ya se acercaban. Pero por esta noche, solo disfrutó de la calma, del legado de su padre, de Percuson y de todo lo que Zelaryn le había enseñado.

—

(Séptimo y último dia del entrenamiento de Suli…)

El sol apenas asomaba sobre Zelaryn cuando Suli abrió los ojos. No había ansiedad, no había miedo. Solo una certeza: hoy era el último día de entrenamiento.

Se levantó con calma, estiró sus brazos y piernas, respirando profundamente. Cada músculo de su cuerpo sabía lo que debía hacer; cada pensamiento estaba centrado en aprovechar al máximo este día. Mientras recorría el sendero que la llevaba al domo de entrenamiento, recordó todo lo que había aprendido en los días anteriores: el control de la energía, la meditación, la concentración, la disciplina… y, sobre todo, la habilidad que Percuson le había enseñado: Stinging Magical, el legado de su padre, Erec Farcker.

—Hoy lo dominaré por completo —murmuró, con los puños apretados—. Nada me detendrá.

Al llegar al domo, Percuson la esperaba con la calma que lo caracterizaba.

—Bienvenida, Suli —dijo con voz firme—. Hoy repasaremos todo lo aprendido y llevaremos tu entrenamiento al límite.

Suli asintió, consciente de que este día no sería fácil. Comenzó por repasar todo lo aprendido: control de la respiración, concentración máxima, análisis de su entorno y movimientos coordinados. Cada paso, cada giro, cada bloqueo y contraataque era ejecutado con precisión. La sensación de fluidez se apoderaba de ella; podía sentir su energía como un hilo que conectaba cada músculo y cada pensamiento.

Después llegó el momento de Stinging Magical. Durante los días anteriores había practicado sin descanso, y aunque no era una técnica extremadamente complicada, requería un nivel de control que normalmente tomaría semanas para un aprendiz promedio. Para Suli, gracias a su entrenamiento intenso y su talento heredado, dominarla le tomó apenas dos días.

Se concentró, sintiendo cómo la energía fluía desde su interior hacia sus manos. La forma de lanza comenzó a materializarse frente a ella, perfecta, precisa, poderosa. Cerró los ojos, respiró y lanzó la energía hacia un objetivo flotante. La lanza atravesó el blanco sin dificultad. Una y otra vez, hasta que cada lanzamiento, cada giro, cada proyección era impecable.

—Excelente —comentó Percuson con una sonrisa—. Has superado lo que esperaba. Estoy seguro de que tu padre también estaría orgulloso.

Suli sonrió por un instante, y luego se concentró nuevamente. Era el momento de la técnica Sensire, la que le permitía sentir la energía de los demás. Gracias a Orión había logrado recibir esta habilidad, pero nunca la había dominado completamente. Hoy combinó su control de energía con Sensire y, por primera vez, pudo sentir y anticipar los movimientos de cualquier objetivo en su radio de acción. Su cuerpo se movía casi por instinto, como si su mente y su energía fueran uno solo.

—Perfecto, Suli —dijo Percuson—. Ahora, vamos a ponerlo a prueba.

Los aprendices del domo se alinearon frente a ella, listos para un combate de práctica. No hubo piedad; cada uno atacaba con fuerza, con velocidad, usando todas las técnicas que habían aprendido. Suli, gracias a su control y Sensire, contrarrestaba, anticipaba y contraatacaba sin perder el ritmo. Uno por uno, los aprendices cayeron ante ella, impresionados.

—Nunca había visto a alguien adaptarse tan rápido —admitió uno de los aprendices mientras se levantaba—. Eres realmente… formidable.

—Gracias —dijo Suli, respirando con fuerza—. Esto no termina aquí.

Pero la prueba final estaba por venir: los entrenadores de Percuson. Ellos eran más fuertes, más experimentados, más agresivos. Los movimientos de Suli se volvieron más calculados, medidos. Cada lanzamiento de Stinging Magical era preciso, cada defensa perfecta. Durante un momento, casi pierde el control; un ataque combinado de fuego y viento la obligó a retroceder, desequilibrándola. Pero recordó todo lo que había aprendido: respiración, concentración, control de energía, Sensire. Ajustó su postura, contrarrestó y respondió con un Stinging Magical que la devolvió al control total.

Uno a uno, los entrenadores cayeron ante ella. Sus ojos brillaban de sorpresa y respeto.

—Suli… en verdad eres la hija de Erec Farcker —dijo Percuson, con orgullo—. Has demostrado no solo fuerza, sino inteligencia, control y estrategia. Esto ha sido una semana intensa, pero lo lograste. Estás lista.

Suli respiró hondo, sintiendo cómo cada fibra de su cuerpo estaba exhausta pero satisfecha.

—No dejaré de entrenar —dijo con firmeza—. Esto es solo el comienzo.

Antes de finalizar el día, Suli caminó hacia la tumba de su padre. El sol comenzaba a ocultarse y la luz bañaba el lugar con un tono dorado. Se arrodilló, puso su mano sobre la piedra y susurró:

—Gracias, papá. Prometo que no desperdiciaré todo lo que me enseñaste. Estoy lista para enfrentar lo que venga.

El viento movió suavemente su cabello y el murmullo del agua cercana parecía responderle. Suli se levantó, con el corazón fuerte y la mente clara. Había terminado su entrenamiento. Ahora, verdaderamente, estaba lista…

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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