Vornex: Temporada 1 - Capítulo 14
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- Capítulo 14 - 14 Capítulo 14 El plan del mago blanco
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14: Capítulo 14: El plan del mago blanco 14: Capítulo 14: El plan del mago blanco La noche cubría con su manto oscuro los bosques cercanos a la zona donde se había llevado a cabo la feroz batalla.
El silencio reinaba, salvo por el crujido de las hojas bajo los pasos de una figura que se movía entre los árboles, observando con detenimiento.
Sus ojos centelleaban con determinación.
Había visto todo: desde la caída de Hilson y Paul, hasta el momento en que los tres chicos fueron atrapados en burbujas flotantes y transportados hacia Beinever.
Aquella sombra no era un simple testigo.
Era un hombre de edad, con una túnica blanca de viaje, un bastón de madera adornado con runas y un sombrero de mago que delataba su oficio.
Su rostro tenía una cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda, señal de una antigua batalla.
Su nombre era Lener, y había visto suficiente.
Al llegar a su guarida, una cabaña perdida en medio del bosque, encendió una linterna colgada del techo.
Su interior estaba lleno de libros, frascos con pociones, amuletos y mapas viejos.
Caminó hacia su mesa, donde había pergaminos en blanco.
Con una pluma de cuervo y tinta azul, comenzó a trazar esquemas.
Era el boceto de un plan para rescatar a los chicos capturados.
—No puedo quedarme de brazos cruzados…
si Hilson está tan débil, no tendrá la fuerza para enfrentarse a Suli y su pandilla —murmuró Lener mientras anotaba puntos estratégicos en los mapas.
Dibujó caminos, horarios posibles de traslado y hasta los accesos a Beinever.
Tras unas horas de trabajo, guardó los documentos en un tubo de cuero y salió hacia un bar mágico en un pueblo cercano, un lugar donde los magos solían reunirse para compartir hechizos, secretos y trabajos.
El bar “La Vara del Tiempo” estaba apenas iluminado por velas flotantes.
Lener empujó la puerta con su bastón, y todos los presentes lo observaron un segundo antes de seguir con lo suyo.
Caminó hasta una mesa donde tres magos charlaban animadamente.
—Kim, Sertel, Makima —saludó con voz firme.
Kim, un hombre pelirrojo de apariencia despreocupada, levantó la vista.
—Vaya, si es el viejo Lener.
Pensamos que te habías retirado a estudiar runas en el fin del mundo.
—Aún tengo energía para unas cuantas misiones más —respondió Lener con una leve sonrisa.
Makima, una mujer elegante de cabello blanco trenzado, lo miró fijamente.
—No vienes aquí solo para saludar, ¿verdad?
—No —Lener se sentó frente a ellos y desplegó uno de los mapas—.
Tres chicos del Portal Norte fueron capturados por Suli y sus hombres.
Los llevan a Beinever.
¡Tenemos que hacer algo!
Sertel, un mago robusto con gafas redondas, chasqueó la lengua.
—Estás loco, Lener.
No nos vamos a meter contra esa panda de locos.
Además, Beinever está fuertemente protegido.
—Tú mismo dijiste hace años que no volverías a arriesgarte por niños desconocidos —dijo Kim con tono severo.
Lener apoyó el bastón sobre la mesa.
—Estos chicos son importantes.
Y no sólo eso…
¡Vi la marca!
Uno de ellos tiene el sello de Vornex.
Y si están en manos del rey Gimson II, podría desencadenarse algo que ni siquiera ustedes pueden imaginar.
Makima entrecerró los ojos.
—El sello de Vornex…
hace siglos que no escuchaba eso.
Pensé que era un mito.
Lener negó con la cabeza.
—No es un mito.
Y si ese chico muere o cae bajo el poder del rey, no sólo el Portal Norte estará en peligro.
Los tres magos intercambiaron miradas silenciosas.
—Aún así, necesitaríamos oro, ingredientes, y…
garantías —dijo Sertel cruzando los brazos.
Sin decir palabra, Lener dejó caer una pequeña bolsa sobre la mesa.
Al abrirla, Kim no pudo evitar sonreír.
Había gemas raras y monedas encantadas.
—Está bien —suspiró Makima finalmente—.
Me parece que esta noche, vamos a tener una misión interesante.
Lener asintió.
—Necesito que estén listos en menos de un día.
Vamos a interceptarlos antes de que lleguen a Beinever.
Yo haré la primera parte del viaje y enviaré señales con magia blanca.
Cuando vean la luz dorada, síganla.
Kim dio un trago a su copa y sonrió.
—Siempre me gustó trabajar contigo, Lener.
Pero si esto sale mal, no quiero volver a ser sapo por tres días, como la última vez.
—No prometo nada —dijo Lener entre risas.
Makima se levantó.
—Iremos contigo.
Suli no es rival fácil.
Pero con los cuatro juntos, podríamos hacerle frente.
Lener salió del bar con una leve sonrisa.
El plan había comenzado.
No solo Paul, Hilson y Zero estarían involucrados en el rescate.
Ahora, otro grupo de poderosos magos se movilizaba en las sombras, con la determinación de evitar que el poder del sello de Vornex cayera en manos equivocadas.
Mientras caminaba hacia su guarida, Lener alzó la vista al cielo estrellado.
—Tranquilo, Hilson…
yo los traeré de vuelta.
—
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