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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 145

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  4. Capítulo 145 - Capítulo 145: Capítulo 145: Cuando contenerse dejo de ser una opción; Suli vs Akram
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Capítulo 145: Capítulo 145: Cuando contenerse dejo de ser una opción; Suli vs Akram

El silencio que siguió fue extraño.

No porque Grimolt estuviera en calma -las casas seguían ardiendo, el suelo aún estaba marcado por impactos mágicos-, sino porque Akram ya no sonreía.

Observaba.

Desde su posición, con los brazos cruzados, había visto algo que no esperaba ver:

una sola persona moviéndose entre múltiples ataques, calculando trayectorias, protegiendo civiles mientras esquivaba, destruyendo magia elemental sin tocar a quienes la lanzaban.

-Interesante… -murmuró.

Los bandidos restantes jadeaban, frustrados.

Algunos ya temblaban.

-¿Cuántos ataques ha bloqueado ya…? -pensó Akram-.

¿Diez? ¿Quince? ¿Y aún así no contraataca de verdad?

Alzó la voz.

-No -dijo con calma-. Esto ya no es suficiente.

Sus hombres lo miraron.

-Quiero que la presionen -ordenó-.

No dejen que respire.

Los de atrás, magia a distancia.

Los de adelante, distracción.

Y los demás…

Giró ligeramente la cabeza hacia las calles.

-Vayan por los civiles.

El efecto fue inmediato.

Gritos.

Una llamarada cayó cerca de una casa aún habitada.

Un filo de viento cortó el aire hacia un grupo que intentaba huir.

Los ojos de Suli se abrieron de par en par.

-¡No…!

Se movió.

Desapareció de un punto y apareció en otro, rompiendo el hechizo de fuego antes de que tocara el suelo, desviando el viento con una descarga precisa de energía.

Pero no se detenían.

Uno tras otro.

Desde todos los ángulos.

Suli empezó a forzarse más.

Sus pasos eran apenas visibles.

Sus reflejos, antinaturales.

Leguer la observaba desde el suelo, con el corazón desbocado.

-Se está moviendo… demasiado rápido…

Akram, en cambio, sí podía seguirla.

No con claridad absoluta, pero lo suficiente.

Y eso le confirmó algo.

-Así que todavía te estás conteniendo…

Entonces ocurrió.

Un ataque pasó demasiado cerca.

No fue grave.

No fue profundo.

Pero rozó su cabello, cortando algunos mechones que cayeron al suelo.

Suli se quedó quieta por una fracción de segundo.

El pueblo entero contuvo el aliento.

Ella bajó la mirada, tocó su pelo… y respiró hondo.

-Ya veo… -dijo en voz baja.

Alzó la cabeza.

-Si tanto insisten en que muestre mi verdadero poder…

El aire a su alrededor cambió.

No explotó.

No rugió.

Pero su energía se elevó.

A la mitad.

Fue suficiente.

Los bandidos se detuvieron en seco, con la piel erizada.

-¿Q-qué es eso…?

Akram abrió los ojos con genuina sorpresa.

-…Así que este es tu nivel real cuando dejas de jugar.

Suli se movió.

Esta vez no esquivó.

Atacó.

Uno.

Dos.

Tres.

Golpes limpios. Precisión absoluta.

Energía concentrada que dejaba fuera de combate sin matar.

En segundos, casi todos cayeron.

Solo quedó uno.

El último bandido retrocedió desesperado hasta colocarse junto a Akram.

-¡J-jefe…! ¡Ayúdeme…!

Akram ni siquiera lo miró.

Sus ojos estaban fijos en Suli.

-No me has decepcionado -dijo-.

Aún no es tu máximo… pero esto ya es algo.

El bandido tragó saliva.

-¿Jefe…?

Akram lo agarró del cuello.

-Piensa rápido.

Y lo lanzó.

El cuerpo salió disparado directo hacia Suli.

-¡No…!

Ella reaccionó al instante, lanzándose para atraparlo.

Y en ese exacto momento-

Un rayo.

Suli bajó por puro instinto.

El bandido explotó en el aire, lanzado hacia atrás, cayendo al suelo entre sangre y polvo, aún con vida… apenas.

Suli se giró, horrorizada.

-¡¿Por qué hiciste eso?! ¡Ya no podía moverse!

Akram caminó hacia adelante.

-Porque era débil -respondió sin emoción-.

Y lo débil no sirve.

Un segundo ataque.

Esta vez no falló.

El bandido dejó de moverse.

Suli apretó los puños.

-…Mataste a uno de los tuyos.

-No -corrigió Akram-.

Eliminé un estorbo.

Levantó la mirada hacia ella.

-Ahora solo quedamos tú y yo.

Su energía comenzó a elevarse.

No de golpe.

De forma controlada.

A la mitad.

El suelo vibró.

Suli sintió el impacto en el pecho.

-…Es casi igual a la mía…

Pero no exactamente.

La superaba.

Por poco.

-Ahora entiendes a quién enfrentas -dijo Akram-.

No soy líder por ser el más fuerte…

sino porque sé cuándo, cómo y a quién destruir.

Sonrió.

-Prepárate.

Esto no terminará rápido.

Suli adoptó su postura.

Sabía una cosa con certeza:

Ese entrenamiento…

había sido para este momento.

—

El aire estaba cargado.

No por el humo.

No por el fuego.

Sino por la energía contenida entre ambos.

Suli dio un paso al frente, pero no atacó.

Akram hizo lo mismo.

Durante unos segundos, nadie habló.

El pueblo entero observaba en silencio, como si incluso respirar pudiera provocar el inicio del desastre.

Suli fue la primera en romperlo.

-Si vas a pelear conmigo… -dijo con firmeza- hazlo fuera de Grimolt.

Akram ladeó la cabeza, curioso.

-¿Fuera?

-Este pueblo ya sufrió suficiente -continuó-.

No voy a permitir que nadie más salga herido por esto.

Algunos civiles, escondidos, alzaron la mirada.

Leguer sintió un nudo en la garganta.

Akram soltó una risa baja. No burlona.

Más bien… entretenida.

-Así que incluso ahora sigues protegiéndolos -dijo-.

Interesante elección para alguien que dice estar preparada.

Suli no bajó la guardia.

-Acepta.

O demuestra que todo esto no era más que cobardía disfrazada de fuerza.

Por un instante, la sonrisa de Akram se tensó.

Luego, suspiró.

-Como quieras.

Abrió los brazos lentamente.

-Si igual vas a morir…

qué más da el lugar.

Se giró apenas hacia el pueblo.

-Grimolt no va a desaparecer hoy -dijo-.

No porque tú lo merezcas…

sino porque quiero que vean cómo caes.

Suli apretó los dientes.

-Entonces muévete.

Akram dio media vuelta y comenzó a caminar, con total calma, hacia las afueras del pueblo.

Cada paso suyo hacía vibrar el suelo.

Suli lo siguió.

Nadie se atrevió a detenerlos.

Salieron de Grimolt, dejando atrás casas humeantes, miradas llenas de miedo…

y esperanza.

Cuando llegaron a un campo abierto, sin construcciones cerca, Akram se detuvo.

-Aquí está bien -dijo-.

No hay nadie a quien salvar.

Suli tomó aire.

Activó sensire.

La energía de Akram era clara ahora.

Densa.

Controlada.

No salvaje como la de otros enemigos que había enfrentado.

-No es impulsivo… -pensó-.

Cada movimiento suyo está calculado.

Akram la observaba con atención.

-¿Sabes qué es lo que más me molesta de ti? -preguntó.

-No vine a escucharte.

-No es tu poder -continuó-.

Es que aún ahora… no me miras como a un enemigo imposible.

Suli levantó la mirada.

-Porque no lo eres.

El silencio volvió a caer.

Akram sonrió por primera vez con verdadera intención.

-Bien.

Dio un paso adelante.

Su energía aumentó apenas.

No lo suficiente para atacar.

Solo lo justo para presionarla.

Suli sintió el peso en los hombros.

-Ahí está… -pensó-.

Esto empieza ahora.

Adoptó su postura.

Rodillas flexionadas.

Centro bajo.

Respiración controlada.

Akram inclinó levemente el cuerpo.

-Primera regla -dijo-: no subestimes a quien pelea sin apuro.

Y entonces-

Ambos se movieron.

No para atacar.

Solo para probar.

Un paso.

Un amague.

Una presión invisible que chocó en el aire entre ellos.

El combate había comenzado.

Lento.

Pero inevitable.

—

El primer choque no fue un impacto.

Fue un cruce.

Suli avanzó con un paso corto y rápido, lanzando un golpe directo al torso.

Akram giró apenas el cuerpo, lo suficiente para que el puño rozara el aire, y respondió con un golpe bajo dirigido a las costillas.

Suli retrocedió medio paso.

No por miedo.

Por cálculo.

-Rápida -dijo Akram, sin atacar de inmediato-.

Pero todavía te mueves como alguien que espera reaccionar.

Suli no respondió.

Volvió a entrar.

Esta vez fue una combinación: golpe alto, barrido bajo y un giro del cuerpo para cambiar el ángulo.

Akram levantó el brazo para bloquear el primero, saltó el barrido con facilidad y, al caer, lanzó una patada directa al pecho.

Suli cruzó los brazos.

El impacto la empujó varios metros atrás, dejando marcas en el suelo.

No cayó.

-Fuerza limpia… -pensó-.

No depende de energía todavía.

Akram avanzó con calma.

-Tu postura es buena -continuó-.

Pero dudas cuando atacas.

Suli frunció el ceño.

Se lanzó otra vez, esta vez sin pensarlo tanto.

Golpeó con el codo, seguido de una rodilla al abdomen.

Akram bloqueó el codo, pero la rodilla alcanzó su objetivo.

Un impacto seco.

Akram retrocedió un paso.

Solo uno.

Suli no se detuvo.

Giró sobre sí misma y lanzó una patada lateral directa al rostro.

Akram alzó el antebrazo para bloquear, pero el golpe lo obligó a inclinar la cabeza.

Por primera vez, su expresión cambió.

-Ahí está -murmuró-.

Cuando atacas sin pensar… eres peligrosa.

Akram respondió.

Entró en corto.

Demasiado corto.

Un puñetazo al hombro.

Un segundo al costado.

Un tercero al estómago.

Suli sintió el aire salir de sus pulmones.

Retrocedió, clavando un pie para no caer.

-No te precipites -dijo Akram-.

Esto no es una pelea contra bandidos.

Suli levantó la vista, respirando hondo.

Activó sensire, pero sin liberar energía.

Leyó su movimiento.

-Se mueve antes de golpear… -pensó-.

No después.

Cuando Akram volvió a avanzar, Suli ya estaba en movimiento.

Se deslizó a su costado, esquivó el golpe y respondió con un puño directo a la mandíbula.

Impacto.

Akram giró la cabeza.

Sonrió.

-Aprendes rápido.

Agarró el brazo de Suli en pleno movimiento y la lanzó por encima del hombro.

Suli giró en el aire y cayó de pie, deslizando varios metros hacia atrás.

Ambos se quedaron quietos otra vez.

Sudor.

Respiraciones controladas.

Ninguno usaba energía aún.

Akram se estiró el cuello.

-Esto recién empieza -dijo-.

Y todavía no has cometido tu primer error grande.

Suli apretó los puños.

-Entonces ven -respondió-.

Y obligame a cometerlo.

El viento pasó entre ambos.

La presión aumentó.

Y esta vez…

ya no iban a contenerse tanto.

—

Akram dio un paso al frente, y su expresión cambió por completo.

-Ya no me voy a contener.

En el instante siguiente, desapareció.

Suli apenas tuvo tiempo de reaccionar.

Akram reapareció frente a ella, atacando con una velocidad muy superior a la de antes. Sus golpes eran precisos, constantes, no le dejaba respirar. Cada movimiento estaba calculado para no abrir huecos.

Suli esquivaba como podía, retrocediendo, girando, desviando golpes por centímetros.

Hasta que uno pasó.

Un puñetazo directo al rostro.

El impacto la lanzó por los aires, su cuerpo giró descontrolado mientras atravesaba el aire.

Antes de que pudiera estabilizarse, Akram salió disparado tras ella, cerrando el puño para darle otro golpe en pleno aire.

Pero esta vez, Suli reaccionó.

En pleno vuelo, torció el cuerpo, esquivó por un instante, y usando ese mismo impulso le devolvió el golpe con todas sus fuerzas.

Akram salió disparado hacia el suelo.

El impacto destrozó la superficie, levantando polvo, rocas y formando un cráter bajo su cuerpo.

Por un momento, silencio.

Akram se incorporó lentamente.

Suli lo observaba desde la distancia, respirando con dificultad.

Akram llevó una mano a su boca.

Frunció el ceño.

Había sangre.

La limpió con el dorso de la mano, la miró un segundo… y la escupió al suelo.

-Nada mal.

No dijo nada más.

Desapareció otra vez y fue directo hacia ella.

Suli logró esquivar el primer ataque, luego el segundo… pero Akram aumentó aún más su fuerza y velocidad.

Un golpe directo al estómago la tomó por sorpresa.

El aire abandonó sus pulmones.

Suli dio varios pasos atrás, casi cayendo, pero se mantuvo en pie. No tenía opción.

Aumentó su poder.

El ambiente cambió ligeramente cuando Akram se detuvo, cerró los ojos y se concentró.

Su energía se dividió.

Dos figuras idénticas a él se formaron a sus lados.

Clones.

Los tres fueron contra Suli al mismo tiempo.

Por primera vez, se le complicó.

Retrocedió, bloqueó, esquivó por poco. Entonces levantó las manos y ráfagas de electricidad recorrieron el aire, alcanzando a los clones y paralizándolos al instante.

Sin perder tiempo, concentró su magia.

-Finshink.

Dos esferas se formaron en sus manos:

fuego envuelto en electricidad violeta.

Lanzó una contra cada clon.

Las explosiones los deshicieron por completo.

Pero fue un error bajar la guardia.

Akram apareció detrás de ella.

Iba a atacarla, pero Suli lo sintió en el último segundo.

Se agachó, giró y golpeó directamente sus pies, desestabilizándolo.

Akram perdió el equilibrio.

Antes de que pudiera recuperarse, Suli reunió toda su fuerza restante.

-Finshink.

La esfera impactó de lleno en su pecho.

Akram salió despedido por varios metros, atravesando el terreno hasta estrellarse contra una pequeña montaña, levantando una nube de polvo y rocas.

Pasaron unos segundos.

Entonces, una silueta se movió entre el polvo.

Akram salió de entre los escombros, sacudiéndose la ropa con calma.

Sonrió.

-Bien… -dijo-. Ya era hora de pelear con mi máximo poder.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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