Vornex: Temporada 1 - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Capítulo 15 Eco del Encierro y Sombras en Marcha
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15: Capítulo 15: Eco del Encierro y Sombras en Marcha 15: Capítulo 15: Eco del Encierro y Sombras en Marcha El viento soplaba entre los riscos de piedra y los árboles retorcidos, mientras salían del bosque sagrado y entraban al Valle de Ergol.
Tres burbujas flotaban a baja altura, cada una con un joven en su interior.
Liam, Eiden y Karl se encontraban atrapados, suspendidos dentro de aquellas esferas translúcidas creadas por Teneb, quien caminaba al frente del grupo de enemigos guiando su rumbo hacia Beinever.
Dentro de las burbujas, el aire era liviano, casi irreal.
Los movimientos eran lentos, como si el tiempo se estirara.
A pesar del silencio exterior, los tres chicos podían escucharse a través de vibraciones que se filtraban en forma de ecos suaves.
—Esto es ridículo —gruñó Karl mientras golpeaba con sus puños los bordes internos de la burbuja—.
Tiene que haber una forma de salir.
—Calma, Karl.
No sabemos cómo están hechas estas cosas —replicó Eiden, intentando mantener la serenidad mientras inspeccionaba la superficie de la esfera que lo contenía—.
Si están usando energía mágica, podría romperse con la combinación correcta…
pero no desde dentro.
Liam, mientras tanto, permanecía callado.
Sentía una extraña sensación en el pecho.
Bajó la mirada y, por un momento, creyó que era su imaginación.
Pero no: una “V” muy tenue, apenas visible, brillaba en su piel bajo la camiseta desgarrada.
El resplandor era suave, casi imperceptible.
Ninguno de sus captores lo había notado.
Y ni siquiera Eiden o Karl, demasiado centrados en su situación, habían visto ese fulgor en el pecho de su amigo.
—¿Estás bien, Liam?
—preguntó Eiden al notar su silencio.
—Sí…
solo estoy pensando.
Desde el suelo, Suli y su grupo avanzaban entre la maleza.
Teneb caminaba con calma, sin esfuerzo, manteniendo las burbujas flotando con un gesto de su mano extendida.
La energía púrpura que las envolvía centelleaba como luciérnagas atrapadas.
Varka lanzó una carcajada burlona.
—Esto es demasiado fácil.
¡Y pensar que se suponía que eran peligrosos!
Selanne, más prudente, lo observó de reojo sin decir nada.
Suli, en cambio, miró hacia las burbujas con una ceja arqueada.
—Uno de ellos…
tiene algo raro.
Hay un aura que no reconozco.
Pero no importa ahora.
El rey Gimson II sabrá qué hacer.
Esa noche, cruzaron un portal oculto en el bosque, un arco de piedra cubierto de musgo.
Las burbujas pasaron a través sin dificultad, como si fueran parte del mismo flujo mágico que sostenía el portal.
Al otro lado, los caminos hacia Beinever comenzaban a mostrarse más claros.
En otro lugar, lejos de allí, sobrevolando las montañas de Ergol, un grifo de cristal negro surcaba los cielos.
Lener, con su bastón firmemente sostenido y su mirada fija en el horizonte, guiaba a su equipo.
—Espero que no sea demasiado tarde —murmuró.
Makima, sentada detrás de él, levantó una ceja.
—Lener, nunca nos metemos en estos líos.
Dime, ¿estos chicos realmente valen tanto la pena?
—No todos —respondió él sin girarse—.
Pero uno de ellos lleva el sello.
Kim, que jugaba con un amuleto que detectaba rastros mágicos, se tensó al escuchar esas palabras.
—¿El sello de Vornex?
—Exacto —dijo Sertel con un tono bajo—.
Eso cambia las cosas.
Makima se cruzó de brazos.
—Entonces esto ya no es solo una misión de rescate.
Es el comienzo de algo más grande.
Lener asintió.
—Y si ese chico es quien creo, entonces el equilibrio de los portales está a punto de cambiar.
El grifo descendía, preparándose para aterrizar en un claro cerca de la frontera norte.
A lo lejos, las primeras torres de Beinever asomaban entre la niebla.
Y allí, en el silencio de la noche, la “V” en el pecho de Liam continuaba brillando, suave pero persistente, como un eco antiguo que por fin había despertado.
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