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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 152

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Capítulo 152: Capítulo 152: El momento de actuar

El viejo templo volvió a cobrar vida.

Marc y Warquer ya estaban allí, de pie junto a la mesa central. No hablaban mucho. No hacía falta. Ambos sabían que lo que estaban a punto de hacer… marcaría un antes y un después.

Yon y Richeld llegaron poco después.

—Supongo que ya es momento —dijo Yon, apoyándose contra una columna cubierta de raíces.

Marc asintió.

—Sí. Vamos a cerrar esto.

Warquer dio un paso al frente.

—Llamemos a los demás.

—

El grupo de Suli:

No tardaron en aparecer.

Teneb entró primero, tranquilo, con esa seguridad de quien ya conoce la situación.

Detrás de él, Varka, Selanne y Drosk.

A diferencia de otros…

Ellos no preguntaron nada.

Ya sabían.

Teneb miró a Marc.

—¿Ya es el momento?

—Sí —respondió Marc—. Solo faltan ellos.

Teneb asintió levemente.

—Entonces los traeré.

—

Los chicos, sin saber nada, estaban tranquilos.

En otra parte del lugar, lejos del templo…

Eiden y Karl estaban sentados, aprovechando uno de los pocos momentos de calma.

—Cuando todo esto termine… —dijo Eiden— voy a desaparecer unos días.

Karl soltó una pequeña risa.

—No duras ni uno sin hacer algo.

—Eso no lo sabes.

—Te conozco demasiado bien.

Liam estaba con ellos.

En silencio.

Escuchando.

Parecía tranquilo… pero en el fondo no lo estaba del todo.

Entonces, unos pasos interrumpieron el momento.

Teneb.

Y detrás de él, los demás.

Eiden levantó la vista.

—¿Qué pasa?

—Vengan —dijo Teneb, directo.

Karl frunció el ceño.

—¿A dónde?

—Al templo.

Liam dudó un instante… pero terminó levantándose junto a ellos.

—

Cuando llegaron…

Lo primero que sintieron fue el ambiente.

Pesado.

Serio.

Distinto.

Había demasiadas miradas sobre ellos.

Eiden avanzó un paso.

—¿Para qué nos trajeron?

Karl miró alrededor.

—¿Qué está pasando?

Liam se quedó un poco más atrás.

Observando.

Sintiendo que algo importante estaba a punto de decirse.

Entonces Teneb habló.

—Vamos a formar un equipo.

Silencio total.

Las palabras se quedaron en el aire.

Eiden parpadeó.

Karl entrecerró los ojos.

—¿Un equipo… para qué?

Warquer respondió.

—Para lo que viene.

Marc dio un paso al frente.

—Para enfrentar a Dark.

—

El impacto fue inmediato.

Esto no era una idea.

Era una decisión.

Eiden apretó ligeramente los puños.

—Entonces… esto va en serio.

—Completamente —respondió Marc.

Karl miró a todos… y luego habló.

—¿Y nosotros?

Marc no dudó.

—Ustedes forman parte.

Silencio.

Pero esta vez fue distinto.

Más profundo.

Eiden dio un paso adelante.

—Entonces no hay nada que pensar.

Su voz fue firme.

—Si estamos aquí… es para eso.

Karl asintió.

—No hemos llegado hasta aquí para quedarnos atrás.

Ambos estaban decididos.

Sin dudas.

Pero…

Liam no dijo nada.

Se quedó quieto.

Con la mirada baja.

Pensando.

Sintiendo algo que no podía decir.

Nadie comentó nada…

Pero Teneb lo notó.

—

El equipo comenzaba a tomar forma.

No por elección.

Sino por necesidad.

Algunos estaban listos.

Otros… aún no.

Aunque no lo dijeran en voz alta.

—

El ambiente en el templo seguía cargado.

Las palabras de Eiden y Karl aún flotaban en el aire, firmes, decididas… pero incompletas.

Marc los observó unos segundos antes de hablar de nuevo.

—Esto aún no está completo.

Warquer asintió lentamente.

—Faltan piezas importantes.

Teneb no dijo nada, pero entendió al instante.

—Entonces… aún no están todos.

Marc negó.

—No.

Hizo una breve pausa.

—Vengan.

—

Pasaron unos minutos.

No muchos.

Pero suficientes para que la tensión no desapareciera… sino que creciera.

Entonces…

Pasos.

Dos presencias nuevas entraron al templo.

Lujius.

Y Azerion.

El ambiente cambió al instante.

No por ruido.

No por palabras.

Sino por lo que transmitían.

Lujius avanzó con calma, observando todo con una mirada tranquila pero profunda. No necesitaba demostrar nada… se notaba en su postura, en su forma de estar.

Experiencia.

Años.

Control.

Azerion, en cambio, tenía otra energía.

Más activa.

Más precisa.

Sus ojos se movían rápido, analizando el lugar, las posiciones, a cada persona.

No era fuerza bruta.

Era técnica.

Instinto.

Eiden los reconoció.

Karl también.

Pero el grupo de Suli…

Los observaba con atención.

Midiéndolos.

Teneb habló primero.

—Ya están aquí.

Marc asintió.

—Bien.

Dio un paso al frente.

—Ellos también formarán parte del equipo.

Ahora sí…

El murmullo fue más evidente.

—

Varka frunció el ceño.

—¿Ellos también?

Selanne los miró fijamente.

—No los recuerdo como parte de los más fuertes.

Drosk cruzó los brazos, en silencio.

Pero su postura decía lo mismo.

Azerion no reaccionó.

Ni un gesto.

Lujius, en cambio, dio un pequeño paso al frente.

—No es necesario que lo recuerden —dijo con calma.

Su voz no fue agresiva.

Pero sí firme.

—No estoy aquí para competir con nadie.

Eso hizo que algunos se detuvieran.

—Estoy aquí porque sé lo que viene —añadió—. Y porque tengo la experiencia para afrontarlo.

Silencio.

No fue una frase vacía.

Se notaba.

Teneb lo observó con más atención ahora.

—Se nota…

Warquer intervino.

—Lujius no está aquí por potencial.

Pausa.

—Está aquí porque ya ha pasado por cosas que la mayoría no.

Eso cambió la percepción.

No completamente.

Pero sí lo suficiente.

Selanne desvió ligeramente la mirada.

Varka no dijo nada esta vez.

Entonces…

Karl habló.

—Y Azerion tampoco está aquí por casualidad.

Azerion levantó la mirada apenas.

—No soy el más fuerte —dijo directamente—.

Eso sorprendió.

—Pero sé cómo usar lo que tengo.

Eiden añadió:

—Y eso, en una pelea real… importa más de lo que creen.

Drosk lo miró con interés.

—¿Técnica?

Azerion asintió levemente.

—Control.

Eso bastó.

No convenció a todos…

Pero ya no era rechazo.

Era evaluación real.

—

Cambio de percepción…

El ambiente volvió a estabilizarse poco a poco.

Ya no era una negación directa.

Era otra cosa.

Observación.

Comparación.

Teneb dio un paso adelante.

—Entonces ya lo entiendo.

Todos lo miraron.

—No están formando un equipo de los más fuertes…

Pausa.

—Sino de los que pueden sostenerse cuando todo falle.

Marc asintió.

—Exacto.

Warquer añadió:

—Fuerza, experiencia… y control.

Miró a todos.

—Las tres cosas.

Silencio.

Ahora sí…

Empezaba a tener sentido para todos.

—

Mientras todo eso ocurría…

Liam seguía en el mismo lugar.

Sin moverse.

Sin hablar.

Pero ahora era peor.

Porque no solo escuchaba…

Comparaba.

Experiencia.

Control.

Técnica.

Todo lo que estaban diciendo…

Era justo lo que él no tenía.

Apretó ligeramente los dientes.

Sin levantar la mirada.

Sintiendo, por primera vez de verdad…

que estaba un paso atrás.

—

Ahora sí…

El equipo empezaba a tomar forma real.

Ya no eran solo nombres.

Eran piezas.

Distintas.

Pero necesarias.

Y aun así…

Faltaban cosas.

Y todos lo sabían.

—

El silencio que quedó después de eso no fue incómodo.

Fue pesado.

Porque todos sabían lo mismo.

Aún faltaban personas.

Marc lo dejó claro sin rodeos.

—No es suficiente.

Algunas miradas se alzaron.

Warquer asintió.

—Nos faltan al menos uno… o dos más para cerrar el equipo.

Varka habló esta vez, más seria que antes.

—¿Y a quién piensan añadir?

No era una pregunta cualquiera.

Era una decisión importante.

Eiden fue el primero en responder.

—Podríamos incluir a Marla y Ravel.

Hubo un pequeño silencio.

Selanne negó levemente.

—No están al nivel.

Drosk asintió.

—Podrían apoyar… pero no para el grupo principal.

Karl no discutió eso.

Sabía que tenían razón.

—Entonces no —dijo simplemente.

Warquer cruzó los brazos.

—No podemos forzar nombres solo para llenar espacios.

Marc añadió:

—Si entran, deben estar preparados para lo peor.

Silencio otra vez.

Más pesado ahora.

Porque las opciones empezaban a acabarse.

Fue entonces cuando la conversación cambió.

Varka miró directamente a Eiden y Karl.

—Entonces díganlo claro…

Pausa.

—¿Ustedes están por encima de nosotros ahora?

La pregunta cayó fuerte.

No como provocación.

Sino como una verdad incómoda que necesitaba respuesta.

Eiden no respondió de inmediato.

Karl sí.

—Sí.

Sin rodeos.

Sin suavizarlo.

El ambiente se tensó.

Selanne entrecerró los ojos.

Drosk se mantuvo firme.

Pero nadie respondió al instante.

Karl continuó.

—No fue fácil.

—Ni rápido —añadió Eiden—. Pero pasó.

Varka bajó la mirada un segundo… y luego sonrió apenas.

No con burla.

Sino con aceptación.

—Entonces eso lo cambia todo…

Drosk suspiró levemente.

—Nos quedamos atrás.

Selanne no dijo nada.

Pero no lo negó.

Teneb, que había estado en silencio todo ese tiempo, dio un paso al frente.

—Entonces no hay mucho que pensar.

Todos lo miraron.

—Yo entro.

El ambiente cambió de nuevo.

Warquer asintió sin dudar.

—Contábamos con eso.

Marc lo miró fijamente.

—Eres el único que puede mantener ese nivel ahora mismo.

Teneb no respondió a eso.

Solo miró al grupo.

—No me interesa quedarme atrás.

Simple.

Directo.

Pero suficiente.

Ahora el equipo empezaba a sentirse completo.

O casi.

Karl frunció ligeramente el ceño.

—Aún falta alguien…

Eiden lo miró.

—¿Quién?

Karl tardó un segundo en decirlo.

Pero cuando lo hizo…

todo encajó.

—Orión.

El nombre cayó con peso.

Selanne levantó la mirada.

Varka se tensó levemente.

Incluso Drosk reaccionó.

Teneb sonrió apenas.

—Tiene sentido.

Marc asintió.

—Más que sentido.

Warquer añadió:

—Si alguien debe estar… es él.

El ambiente cambió otra vez.

Pero esta vez no por duda.

Sino por certeza.

Eiden dio un paso adelante.

—Entonces solo hay que hablar con él.

Antes de que alguien respondiera…

una voz intervino desde atrás.

—Yo puedo hacerlo.

Todos giraron.

Alis.

Había estado escuchando.

Observando.

—Si me dicen dónde está, iré a hablar con él —continuó—. No perderemos tiempo.

Marla apareció a su lado.

—Yo sé dónde encontrarlo.

Eso resolvió todo.

Warquer asintió.

—Entonces háganlo.

Marc añadió:

—Cuanto antes.

Alis asintió sin dudar.

—Nos pondremos en marcha ahora mismo.

Antes de irse, miró al grupo una vez más.

—Y los que no estén en el equipo…

Pausa.

—También serán necesarios.

Eiden entendió al instante.

—Apoyo.

Alis asintió.

—Si algo falla… necesitaremos a todos.

Nadie discutió eso.

Porque todos sabían que era verdad.

El equipo principal no era todo.

Era solo la primera línea.

Y si esa línea caía…

todo lo demás dependería de los que quedaran atrás.

El ambiente comenzó a romperse poco a poco.

No en tensión…

sino en movimiento.

Cada uno empezaba a entender su lugar.

Su rol.

Lo que tenía que hacer.

Fue entonces cuando Teneb habló de nuevo.

—No hay tiempo que perder.

Su mirada se movió entre todos…

hasta detenerse en alguien en concreto.

Liam.

—Si vamos a hacer esto…

Pausa.

—Todos deben estar preparados.

El silencio volvió.

Pero esta vez…

era distinto.

Más directo.

Más personal.

Porque ya no hablaban del equipo.

Hablaban de alguien en específico.

Y Liam lo sabía.

No levantó la mirada.

Pero lo sintió.

Teneb dio un paso hacia él.

—He visto lo que puedes hacer.

La voz fue firme.

—Pero eso no sirve de nada si no puedes controlarlo.

Nadie intervino.

Nadie lo detuvo.

Porque era necesario.

—Si quieres estar en este equipo…

continuó Teneb,

—tienes que demostrarlo.

Eiden dio un paso adelante.

—No lo presiones—

—No lo estoy presionando —lo cortó Teneb sin mirarlo—. Estoy diciendo la verdad.

Silencio.

Pesado.

Directo.

Y entonces…

Teneb habló una vez más.

—Ven conmigo.

Ahora sí lo miró directamente.

—Al Santuario del Poder.

El ambiente se congeló por un instante.

Karl abrió ligeramente los ojos.

Eiden se quedó en silencio.

Liam…

no se movió.

Pero por dentro…

todo cambió.

Porque sabía…

que ya no podía evitarlo.

—

El ambiente empezaba a romperse, cada uno asimilando su papel, cuando una voz volvió a detenerlo todo.

—Aún no hemos terminado.

Fue Alis.

No habló alto.

Pero fue suficiente para que todos volvieran a centrarse.

Dio un paso al frente, con la mirada seria.

—Hay algo que algunos ya saben… pero no todos.

El silencio regresó.

Marc y Warquer no dijeron nada.

Teneb tampoco.

Eso ya decía mucho.

Alis continuó.

—Antes de reunirnos aquí… nos enfrentamos a alguien.

Eiden frunció ligeramente el ceño.

Karl también.

—¿Alguien? —preguntó.

Alis asintió.

—Un mago.

Pausa.

—Y no era alguien común.

La tensión empezó a subir otra vez.

Teneb dio un paso adelante.

—Nos derrotó.

Directo.

Sin rodeos.

Eso sí cayó fuerte.

Las miradas cambiaron al instante.

Varka se tensó.

—¿A todos?

Teneb asintió.

—Sin esfuerzo.

El silencio fue total.

Ahora sí.

No había duda.

No era una exageración.

Era una advertencia.

Lujius entrecerró ligeramente los ojos, interesado.

—Entonces no estamos hablando de alguien cualquiera…

—No —respondió Alis—. Estamos hablando de alguien que podría ser tan peligroso como lo que viene… o incluso peor en este momento.

Karl apretó la mandíbula.

—¿Y dónde está?

—No lo sabemos —respondió Teneb.

Eso hizo que el ambiente se volviera aún más incómodo.

—Desapareció —añadió Alis—. Después de derrotarnos… simplemente se fue.

Eiden miró a los demás.

—¿Y esperan que vuelva?

Teneb respondió sin dudar.

—Sí.

Silencio.

—Y si lo hace… —continuó— no estaremos listos si seguimos como ahora.

Warquer intervino.

—Por eso este equipo no es solo para Dark.

Marc añadió:

—Es para cualquier amenaza que supere lo que ya conocemos.

Alis cruzó los brazos.

—No sabemos cuándo aparecerá.

—Ni dónde —añadió Teneb.

—Pero sabemos algo —dijo Marc.

Todos lo miraron.

—Si vuelve…

Pausa.

—No tendremos una segunda oportunidad.

El peso de esas palabras cayó sobre todos.

Incluso los más confiados…

se quedaron en silencio.

Liam sintió cómo algo se le apretaba en el pecho.

No era solo presión.

Era miedo.

Real.

Porque ya no era una posibilidad lejana.

Era algo que ya había pasado.

Y podía volver a pasar.

Teneb habló una última vez.

—Por eso dije que no hay tiempo.

Su mirada recorrió a todos una última vez…

hasta detenerse en Liam.

—Todos deben estar preparados.

Y esta vez…

nadie discutió eso.

Porque ya no era una opinión.

Era una necesidad.

Todos se pusieron manos a la obra a hacer lo mejor posible para prepararse, Teneb se llevó a Liam a el santuario del poder donde los chicos junto a Lujius y azerion habían entrenado, para mejorar también.

Mientras tanto, alis y Marla se fueron a convencer a Orión para unirse a su equipo y los chicos junto a Lujius y azerion se fueron a descansar para recuperarse.

Edien y Karl le dijeron a Liam que ahora era su turno de mejorar y que les deseaban suerte a él y a Teneb.

Y así todos se pusieron en marcha.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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