Vornex: Temporada 1 - Capítulo 153
- Inicio
- Todas las novelas
- Vornex: Temporada 1
- Capítulo 153 - Capítulo 153: Capítulo 153: Primera chispa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 153: Capítulo 153: Primera chispa
Teneb se puso de pie y miró a todos los presentes con firmeza, asegurándose de que todos comprendieran la importancia del momento.
—Bien —dijo—, me voy a llevar a Liam al Santuario del Poder. Es hora de que empiece a entrenar de verdad.
Los demás lo observaron en silencio, entendiendo que era un paso necesario. Eiden y Karl asintieron levemente, mientras Liam bajaba la cabeza, consciente de la responsabilidad que estaba a punto de asumir.
—No se preocupen —agregó Teneb—. Todo estará bajo control, y cuando regresemos, habremos dado un gran paso.
Con eso, Teneb se giró y condujo a Liam fuera de la sala. El eco de sus pasos se fue perdiendo mientras se dirigían hacia el Santuario, dejando atrás a los demás.
Los chicos, Eiden, Karl y Liam, junto a Lujius y Azerion, se dirigieron luego a un espacio más tranquilo para descansar y recuperar fuerzas. La tensión del día y las noticias recientes habían dejado a todos agotados, y necesitaban estar listos para los desafíos que se avecinaban. Conversaban en voz baja, repasando mentalmente lo que habían vivido y los planes a futuro, sin revelar del todo sus miedos ni expectativas, pero compartiendo un sentimiento común: debían fortalecerse.
Mientras tanto, Marla y Alis se pusieron en marcha para localizar a Orión y convencerlo de unirse al equipo. Caminaban con determinación, discutiendo los detalles de cómo presentar la idea y la mejor manera de asegurar que Orión comprendiera la importancia de su rol.
El grupo de Suli —Teneb, Varka, Selanne y Drosk— también decidió dispersarse por el momento, retomando sus propios preparativos y fortaleciendo sus habilidades. Sabían que, aunque no estuvieran todos juntos, cada uno debía aprovechar el tiempo para crecer y estar listos para lo que vendría.
Finalmente, los rebeldes —Marc, Warquer, Yon y Richeld— comenzaron a abandonar la sala de piedra en Beinever, asegurándose de dejar todo en orden y reflexionando sobre la magnitud del plan. Cada paso que daban fuera de la sala era un recordatorio de la responsabilidad que tenían y de la importancia de formar un equipo fuerte y unido.
Poco a poco, la sala quedó vacía, con solo los ecos de las voces y los pasos que se alejaban. El silencio que quedó atrás era pesado, cargado de expectativas y determinación. El equipo estaba comenzando a formarse, y cada uno debía seguir su camino por ahora, hasta que todos estuvieran listos para enfrentarse a los desafíos que se avecinaban.
—
El camino hacia el Santuario del Poder era tranquilo, pero el aire estaba cargado de una sensación extraña. Teneb caminaba a paso firme a un lado de Liam, notando cada movimiento, cada respiración agitada. Aunque Liam intentaba mantener la calma, Teneb percibía la tensión que emanaba de él.
—Lo noto —dijo Teneb con voz calmada, sin mirar atrás—. Estás nervioso. Sé exactamente por qué.
Liam bajó la cabeza, intentando ocultar sus manos temblorosas. Teneb continuó:
—Toda la responsabilidad que llevas sobre los hombros te pesa, y lo entiendo. Pero escucha bien… no estarás solo en esto. Yo te acompañaré, y tus amigos también, pero debes comprender algo importante: ni ellos, ni yo, podemos hacer lo que tú eres capaz de hacer. Tu poder… supera al de todos nosotros juntos. Apenas alcanzamos a igualarlo, y apenas ahora nos damos cuenta.
Liam tragó saliva, sin saber qué responder. Teneb no parecía exigir palabras, solo quería que comprendiera la magnitud de lo que tenía entre manos.
—Por eso —continuó Teneb—, voy a entrenarte ahora. No hay más tiempo que perder. No podemos darnos el lujo de esperar. Sé que vienes de haber estado encerrado en una prisión, que viste lo que hizo ese mago… y no podemos permitir que el tiempo pase mientras tu poder sigue dormido. Aunque no te guste, esto es necesario. Puede que algún día me lo agradezcas, pero no será ahora; sé cómo te sientes.
Liam asintió apenas, consciente de que no podía negarse, aunque su corazón latía con fuerza y su mente se debatía entre miedo y determinación.
A medida que avanzaban, Teneb señalaba hacia la gran estructura que se alzaba entre los árboles, sus muros de piedra cubierta de musgo y runas antiguas.
—Aquí es donde entrenaron miles de guerreros del Rey Gimson —comentó Teneb—. Supongo que ya lo sabes, pero aun así vale la pena mencionarlo.
Liam lo escuchaba atentamente, con la mirada fija en el Santuario que se acercaba. Teneb prosiguió:
—Yo y mis compañeros fuimos entrenados aquí una vez, y Suli también. No volvimos más después porque, con ese único entrenamiento, superamos los poderes de muchos guerreros que habían entrenado aquí varias veces. Fue entonces que descubrimos que éramos buenos en esto… tan buenos que el Rey Gimson nos asignó como un grupo de guerreros más fuertes que el promedio, y junto a Suli creamos un equipo propio.
Se detuvo un momento, observando cómo Liam absorbía cada palabra.
—Suli era la líder, porque era la más fuerte. El Rey la llamaba cuando las cosas se complicaban, cuando su ejército no podía con la amenaza, y siempre salía victoriosa. Nuestro equipo nunca vio la necesidad de mejorar, confiados en nuestra fuerza, pero hoy maldigo esos años en los que no entrené más de lo que debía.
Respiró hondo, con la mirada fija en el Santuario que se alzaba imponente.
—Aprendí que no siempre serás el más fuerte. Llegará un día, como hoy, en que aparecerán amenazas que te superen, que incluso tus aliados tendrán que ser más fuertes para vencerlas, y si no entrenas, te quedarás atrás. Ahora me doy cuenta de que entrenar no es solo por uno mismo, sino también por proteger lo que amas. Por eso te entrenaré, Liam, y aprenderás a controlar tu poder.
Finalmente llegaron frente a las puertas del Santuario del Poder. Teneb se detuvo y giró hacia él:
—Tus amigos ya entraron con Lujius y Azerion, y mejoraron muchísimo. Ahora les toca a nosotros. Voy a enseñarte a controlar esa energía que aún no comprendes, esa que es increíblemente poderosa. Y créeme… yo tampoco me quedaré atrás. Esto será difícil, pero es nuestro deber.
Liam inhaló hondo, apretando los puños. Por primera vez, sintió una mezcla de miedo y determinación. Sabía que no podía fallar, que debía aprender a controlar ese poder, aunque no supiera todavía de qué era capaz.
Teneb sonrió levemente y empujó las enormes puertas del Santuario, dejando que Liam lo siguiera. La luz que entraba a través de los vitrales iluminaba los antiguos símbolos grabados en el suelo y las paredes, y un escalofrío recorrió la espalda de Liam. Sabía que estaba a punto de dar un paso que cambiaría todo: su entrenamiento en el Santuario del Poder había comenzado.
—
Al cruzar las grandes puertas del Santuario, Liam sintió cómo el aire cambiaba. No era solo la frescura de la piedra antigua ni el aroma a musgo; había algo más, una vibración que recorría cada rincón del lugar, como si el mismo Santuario reconociera a quienes entraban.
—Antes de comenzar —dijo Teneb, mientras recorría con la mirada el enorme salón—, necesitas esto.
De su capa sacó un conjunto de ropa ligera de entrenamiento, hecha de un material flexible y resistente. Lo sostuvo frente a Liam.
—Póntelo —ordenó—. No es solo ropa; te ayudará a moverte sin restricciones y a sentir tu energía sin que nada te detenga.
Liam la tomó, dudando por un instante, pero terminó por vestirse. Cada prenda se ajustaba perfectamente a su cuerpo, y por un momento se sintió diferente, más concentrado, más preparado, aunque el nudo en su estómago no desapareció.
Teneb cruzó los brazos y se paró frente a él, serio pero no sin una leve sonrisa que intentaba transmitir confianza.
—Liam, lo que vamos a hacer no será fácil. Tu energía es poderosa, lo sé, pero si no aprendes a controlarla, no servirá de nada. Ni yo, ni tus amigos, ni nadie podrá usar tu poder por ti. Y créeme… lo que tienes dentro es más grande que lo que nosotros podemos generar.
Liam asintió, apretando los puños. Teneb caminó un par de pasos y señaló hacia el centro del Santuario.
—Primero, respira. Olvida todo lo que está afuera. La responsabilidad, el miedo… todo. Aquí solo existimos tú y yo, y tu energía. Vamos a empezar con algo simple: concentración. Cierra los ojos y siente cómo tu energía fluye dentro de ti. No intentes cambiarla ni liberarla todavía. Solo siéntela.
Liam obedeció, cerrando los ojos y respirando profundamente. Al principio, no sintió nada fuera de lo común. Pero Teneb permaneció a su lado, paciente, observando cómo su pecho subía y bajaba, cómo su respiración se sincronizaba con la ligera vibración que recorría el Santuario.
—Bien —dijo Teneb después de un momento—. Ahora imagina que tu energía es como un río. Si intentas controlar el flujo de golpe, se desbordará y te arrastrará. Pero si aprendes a guiarla, podrás mover montañas.
Liam abrió un poco los ojos, viendo cómo pequeñas chispas azules empezaban a aparecer alrededor de sus manos. Su respiración se aceleró.
—Eso… eso no debería pasar todavía —murmuró, casi para sí mismo.
—Por eso estamos aquí —respondió Teneb con firmeza—. Para que aprendas a controlarlo. No es solo fuerza; es disciplina. Si pierdes el control, incluso tu poder se volverá en tu contra.
Poco a poco, Teneb lo guió a través de una serie de ejercicios: mover objetos pequeños con la mente, concentrar la energía en su brazo y liberarla con precisión, e incluso técnicas de respiración para calmar la mente mientras su poder aumentaba. Cada intento era un desafío. Cada chispa de energía que Liam no podía controlar le recordaba que aún estaba lejos de dominar su capacidad.
—No te preocupes si no sale perfecto —le dijo Teneb, mientras ajustaba la postura de Liam—. La perfección llegará con práctica, paciencia y fuerza de voluntad. Solo confía en ti mismo, y yo estaré aquí para guiarte.
Liam respiró profundo y asintió nuevamente. Por primera vez, no estaba huyendo de su poder ni negando su miedo. Sabía que tenía que enfrentarlo, y que Teneb lo acompañaría en cada paso.
El Santuario parecía observarlos, silencioso y majestuoso, como si aprobara ese primer contacto entre un joven guerrero y la energía que aún no comprendía completamente. Y así, mientras la luz del día se filtraba a través de los vitrales, Liam comenzó su verdadero entrenamiento, con la guía firme y paciente de Teneb.
—
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com