Vornex: Temporada 1 - Capítulo 16
- Inicio
- Todas las novelas
- Vornex: Temporada 1
- Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 Sombras en movimiento
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
16: Capítulo 16: Sombras en movimiento 16: Capítulo 16: Sombras en movimiento Surcando el cielo en lo alto de un majestuoso grifo de cristal negro, Lener y sus compañeros avanzaban a gran velocidad.
El viento helado golpeaba sus rostros, mientras la vastedad del valle se extendía abajo como un océano verde.
Kim, Sertel y Makima, cada uno montado tras Lener, mantenían su mirada fija hacia adelante…
hasta que Makima rompió el silencio: —Lener…
—preguntó, alzando un poco la voz para ser escuchada por encima del viento— ¿cómo sabes que uno de esos chicos tiene la marca de Vornex?
Lener, que no perdía de vista el objetivo en el horizonte, respondió con voz firme: —Cuando peleaban contra esa pandilla, yo estaba escondido, observando.
Hilson luchaba contra Teneb y los demás chicos miraban desde atrás…
—hizo una breve pausa—.
Fue entonces que lo vi.
A uno de ellos, por un instante, le brilló el pecho.
Era una “V”, la V de Vornex.
Apenas perceptible, un destello, pero suficiente para saberlo.
Los magos intercambiaron miradas, asombrados.
—¿Estás seguro?
—preguntó Kim, entre desconfiado y nervioso.
—Tan seguro como que estoy respirando ahora mismo —afirmó Lener con total convicción—.
Esa visión me cambió.
Comprendí que no era una coincidencia que estuvieran ahí…
y además —agregó, su voz tornando un matiz más personal—, ver a Hilson protegerlos, arriesgando su vida, me dio una razón más.
Makima arqueó una ceja: —¿Qué razón?
Lener apretó un poco más su mano en el bastón y miró hacia el horizonte con nostalgia.
—Hilson y yo…
fuimos grandes amigos en el pasado.
Casi hermanos.
Pero una discusión tonta…
asuntos personales…
nos separaron hace muchos años.
Ambos éramos tercos.
Nunca volvimos a hablarnos desde entonces.
—Su voz bajó un poco—.
Ahora siento que si salvo a estos chicos…
podré encontrarme con Hilson otra vez.
Quizá tengamos una oportunidad de arreglar las cosas.
El aire se cargó de un leve silencio incómodo.
Kim, curioso, preguntó: —¿Qué fue lo que pasó exactamente entre ustedes?
Pero antes de que Lener pudiera responder, su mirada se agudizó: en la distancia, divisó a Suli y su pandilla acercándose a las puertas de Beinever, con los chicos flotando a su alrededor.
—¡Ahí están!
—exclamó, cortando toda conversación.
Inmediatamente, Lener jaló las riendas del grifo, y todos comenzaron a descender rápidamente hacia un pequeño claro escondido entre árboles y rocas.
Aterrizaron con suavidad y saltaron del grifo; Lener lo deshizo con su mano haciendo que este se desvaneciera, y después se agacharon para no ser vistos.
—Debemos movernos rápido —dijo Lener en voz baja, reuniendo a los demás a su alrededor—.
Ahora empieza el verdadero plan…
— Mientras tanto, en el otro extremo…
Suli y su pandilla avanzaban triunfantes.
Habían cruzado el valle y ahora marchaban por el camino empedrado que llevaba al corazón del pueblo principal.
La gente los observaba desde los costados, algunos murmurando en susurros: —¿No son esos los chicos de hace unos días…?
—¡Mira!
¡Son la pandilla de Suli!
¿Qué habrá pasado?
—¿Quiénes son esos tipos en las burbujas?
Los comentarios crecían como la espuma, pero la pandilla caminaba imperturbable.
La autoridad que emanaban y el temor que provocaban hacían que nadie se atreviera a interponerse en su camino.
Llegaron a las enormes puertas de entrada de Beinever, una muralla de piedra imponente, decorada con banderas del reino.
Los guardias en la entrada los reconocieron inmediatamente.
—¿Suli?
—dijo uno, alzando una ceja.
—Déjennos pasar —dijo Suli con una sonrisa torcida—.
Traemos lo que Su Majestad nos pidió.
Los guardias intercambiaron miradas rápidas, y luego asintieron.
La gran puerta se abrió lentamente, con un chirrido de metal, y la pandilla avanzó.
Aún quedaba una segunda puerta interior, también fuertemente vigilada, pero al verlos llegar, estos guardias también los dejaron pasar sin problema.
Ya dentro de Beinever, un sirviente del rey, vestido con túnica azul y capa blanca, se adelantó: —Por aquí, por favor.
Los guió a través de un majestuoso pasillo de mármol, donde columnas doradas y enormes vitrales daban un aire de gloria antigua al castillo.
Al fondo, sobre un gran trono de plata y piedras preciosas, estaba sentado el Rey Gimson II.
A su lado, dos guardias armados y su fiel ayudante Jim, con papeles en mano, conversaban en voz baja.
Cuando el rey vio de reojo a la pandilla de Suli, sonrió sorprendido: —¡Vaya, fueron muy rápidos!
—comentó, dejando sus papeles a un lado.
—Nosotros hacemos el trabajo rápido y sencillo —respondió Suli, con una reverencia casi burlona.
El rey se levantó levemente de su trono, observando a los chicos flotando.
—Muy bien, aquí está lo prometido —dijo, entregando a Suli una gran bolsa repleta de monedas de oro.
Suli la tomó con gusto: —Muchas gracias, majestad.
Fue un placer trabajar para usted.
Sin más palabras, la pandilla comenzó a retirarse, dejando a los tres chicos flotando aún en sus burbujas.
Entonces el rey levantó una mano y con un sencillo gesto deshizo el hechizo.
Las burbujas desaparecieron y los tres cayeron al suelo, atontados.
Inmediatamente, los guardias apuntaron sus lanzas hacia ellos, haciendo que Eiden, Karl y Liam se incorporaran con dificultad, mirando confundidos a su alrededor.
El Rey Gimson II descendió del trono y se acercó unos pasos.
—Ustedes son de ese supuesto “tercer portal” del que se rumorea…
¿verdad?
Los chicos, aún recuperándose, no sabían qué decir.
Miraban nerviosos uno al otro, sin comprender completamente lo que estaba pasando.
—Síganme —ordenó el rey, su voz resonando con autoridad.
El trío de chicos, sin muchas opciones, lo siguió, mientras los guardias cerraban filas detrás de ellos, escoltándolos firmemente por los pasillos interiores del castillo.
La historia estaba a punto de tomar un giro aún más inesperado…
—
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com