Vornex: Temporada 1 - Capítulo 20
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- Capítulo 20 - 20 Capítulo 20 El rugido de la lucha; Suli vs Hilson
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20: Capítulo 20: El rugido de la lucha; Suli vs Hilson 20: Capítulo 20: El rugido de la lucha; Suli vs Hilson La batalla en Beinever estaba alcanzando su punto máximo.
Los habitantes corrían por las calles aterrados, mientras Suli y Hilson se enfrentaban con una intensidad que parecía sacudir el mismo aire a su alrededor.
Suli, en una postura de confianza, observó a Hilson y le dijo con desdén: —Te mostraré por qué soy la líder.
Hilson, con una sonrisa confiada y un toque de entusiasmo, respondió: —Pues adelante, quiero ver qué tan fuerte eres, Suli.
De inmediato, el choque comenzó.
Hilson, con su estilo de combate más técnico, controlaba el ritmo al principio.
Sus ataques eran rápidos, certeros, como si quisiera acabar con todo de un solo golpe.
Suli, sin embargo, esquivaba cada embestida con una gracia peligrosa.
Su actitud parecía relajada, pero su agudeza no dejaba espacio para sorpresas.
—No eres tan malo…
para un calentamiento —dijo Suli, mientras desataba su poder.
Hilson, confiado en su victoria, desató su golpe final, lanzando su mejor ataque, una descarga de energía pura que apuntaba directamente al corazón de Suli.
Pero, para su sorpresa, Suli no solo lo esquivó, sino que se rió.
—Bueno, ahora sí gracias por el calentamiento —dijo, mientras sus ojos brillaban con determinación.
En un abrir y cerrar de ojos, la situación cambió.
Suli, antes relajada, se lanzó con furia hacia Hilson.
Golpes, patadas y ráfagas de energía surgían de su cuerpo como un torbellino.
Cada ataque de Suli era un recordatorio brutal de la diferencia de poder.
Hilson, ahora consciente de su desventaja, adoptó una postura defensiva, usando su agilidad para esquivar, buscando la mínima abertura en el ataque de Suli.
Pero Suli sabía exactamente lo que él quería hacer.
Con un movimiento preciso y veloz, lo atacó sin descanso, sin darle tiempo para reaccionar.
El poder de Suli era abrumador, su rapidez y fuerza sin igual.
Hilson, sintiendo cómo la presión aumentaba, fue empujado hasta el límite.
Intentó resistir, pero la brutalidad de Suli era imposible de detener.
Finalmente, Suli, en un último movimiento con toda su fuerza, lanzó una patada que impactó directamente contra Hilson, enviándolo a volar a través de las calles de Beinever.
Hilson chocó violentamente contra la fachada de una tienda, atravesando la pared con su cuerpo.
El dueño, dentro, salió despavorido, gritando y corriendo a toda prisa.
Suli observó el caos con una sonrisa desafiante mientras se acercaba a la escena.
Hilson, ahora tirado en el suelo, se levantó lentamente, herido, pero no dispuesto a rendirse.
—Sí, eso es, ponte de pie —dijo Suli con tono burlón—.
Sería una pena que murieras tan rápido.
Hilson, con el rostro marcado por el dolor y la determinación, se reincorporó, aunque apenas podía sostenerse.
Con un rugido de esfuerzo, se lanzó hacia ella con lo que le quedaba de energía.
Pero Suli lo detuvo con un simple movimiento de su brazo, desplazándolo a un lado como si fuera una hoja al viento.
—¿Así que todavía crees que tienes oportunidad?
Vamos, no me hagas reír —dijo Suli mientras se acercaba a él.
En ese momento, Hilson, con sus últimas fuerzas, intentó lanzar un hechizo de distracción, invocando su Nieblina.
Una espesa niebla comenzó a envolver a Suli, cubriendo sus ojos y reduciendo su visibilidad.
Hilson, al ver su oportunidad, se desplazó rápidamente detrás de ella.
Preparó su ataque más devastador, el Destello Final, reuniendo toda su energía en un solo golpe, y lo lanzó con todo lo que tenía.
Suli, atrapada en la niebla, no podía ver el ataque, pero su sentido de combate era agudo.
En un parpadeo, la niebla se disipó, y el destello de Hilson atravesó el aire, alcanzándola directamente.
La explosión fue tan potente que el aire mismo vibró con la fuerza del impacto.
La luz cegó todo a su alrededor, y Hilson no pudo creer lo que vio.
Cuando la niebla se desvaneció, el cielo estaba cubierto de polvo, y el rastro de la explosión dejó un enorme vacío.
Pero algo inverosímil sucedió.
En medio de la nube de polvo, Suli apareció, completamente rasgada y herida, pero viva.
Su ropa estaba hecha jirones, su cuerpo cubierto de heridas, pero su mirada desafiante seguía intacta.
—Tranquilo, no me diste de verdad —dijo con una sonrisa confiada.
Y en un abrir y cerrar de ojos, Suli desapareció como humo.
Hilson miró a su alrededor, completamente atónito, sin entender lo que había pasado.
Pero en ese momento, Suli apareció detrás de él, revelando que todo lo que había hecho hasta ese momento había sido una ilusión, un simple clon que había creado para engañarlo.
Hilson había malgastado su energía en un ataque que ni siquiera había tocado a su objetivo.
Antes de que pudiera reaccionar, Suli lanzó un rayo oscuro con una velocidad aterradora.
Hilson esquivó por poco, pero la fuerza del ataque lo empujó hacia atrás.
En el caos, vio a una niña atrapada en medio de su próximo movimiento.
Sin pensarlo, se lanzó hacia ella, protegiéndola de la explosión con su propio cuerpo.
El impacto lo dejó gravemente herido.
Su brazo colgaba, su ropa hecha jirones y la sangre brotaba de su cuerpo.
Pero, a pesar del dolor, sus ojos no se llenaron de desesperación.
En cambio, miró a la niña y le dijo con voz débil: —Vamos niña, vete de aquí.
Yo me encargo.
Suli observó con desdén, acercándose con calma mientras veía cómo Hilson luchaba por mantenerse en pie.
—Vamos, levántate.
Tú armaste esta guerra.
Ahora sufre las consecuencias.
Hilson intentó levantarse, pero Suli, rápida como el rayo, se acercó a él y lo derribó nuevamente, pisoteando su espalda.
El dolor era insoportable, y Hilson gritó de agonía mientras Suli presionaba más con su pie, destruyendo lo que quedaba de su resistencia.
—No te mueras, vamos, sé que puedes hacer más.
O tal vez todo esto fue en vano —dijo Suli con una risa burlona.
La escena se oscureció un momento mientras el dolor y la derrota de Hilson eran evidentes.
En ese preciso instante, en otro lugar del gran pueblo, Paul, Zero y Lener escucharon los gritos de Hilson.
Paul, decidido a ayudar a su amigo, dio un paso al frente, pero Zero lo detuvo.
—No vayas, es un suicidio.
Pero Paul no iba a quedarse de brazos cruzados.
Lener, viendo la determinación de su amigo, lo apoyó.
Finalmente, Makima utilizó sus últimos poderes para curarlos y crear un escudo protector para ambos.
Paul y Lener estaban listos para salir al rescate de Hilson, mientras Zero observaba, mudo de asombro.
—Vaya, eso sí es coraje —murmuró Zero, mientras veía a sus amigos marchar al combate.
Y así, con el destino de Hilson aún en el aire, el capítulo terminaba, dejando un mar de incertidumbre y promesas de una batalla aún más grande.
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