Vornex: Temporada 1 - Capítulo 21
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- Capítulo 21 - 21 Capítulo 21 Hasta el último aliento
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21: Capítulo 21: Hasta el último aliento 21: Capítulo 21: Hasta el último aliento Paul y Lener corren por las calles devastadas de Beinever.
La desesperación es palpable, pero su determinación pesa más que el miedo.
Mientras tanto, Suli continúa pisoteando a Hilson.
La sangre de su espalda forma pequeños charcos bajo su cuerpo.
La gente del pueblo, desde lejos, observa temblando, incapaz de intervenir.
Suli, con una sonrisa fría, se prepara para el golpe final.
Concentra energía oscura en su mano y la alza en dirección a Hilson, lista para acabarlo de una vez por todas.
En ese instante, Paul y Lener irrumpen en escena, lanzándose directamente hacia ella.
¡Ataque sorpresa!
Paul activa una habilidad especial llamada “Ira del León”, que le permite potenciar su fuerza durante un breve periodo.
Lener usa su técnica “Corte Celestial”, un tajo de energía que atraviesa el aire como un relámpago.
Suli, sorprendida pero no aterrada, esquiva con una agilidad bestial, pero recibe de lleno el impacto de Lener, que logra rasguñarle el hombro.
Suli retrocede unos pasos, por primera vez viéndose un poco irritada.
Su risa desaparece.
Ahora sabe que no puede subestimar a estos dos.
Paul se acerca rápido a Hilson, le pone una mano en el hombro y activa una pequeña poción de recuperación que llevaba en su cinturón.
No lo cura del todo, pero le da la energía suficiente para que vuelva a ponerse en pie, aunque sea tambaleándose.
Suli, viéndolo, exclama: —¿Qué creen que lograrán?
Solo están alargando su sufrimiento…
Pero Paul, con una mirada desafiante, responde: —No luchamos para vivir, luchamos para proteger a quienes no pueden hacerlo.
Si eso significa morir, entonces ¡será una muerte digna!
La frase enciende algo en Hilson, quien aún de rodillas levanta su cabeza, con una chispa de esperanza encendida en su interior.
En ese momento, los tres se posicionan en formación: Paul adelante, Lener cubriendo el flanco derecho, Hilson, aunque herido, preparado en el centro.
¡Una batalla 3 vs 1 inicia!
Suli, lejos de amedrentarse, sonríe aún más sádica: —Perfecto…
ahora se siente como una verdadera cacería.
Y aquí explotará la pelea, donde veremos: Paul y Lener coordinándose para cubrir a Hilson.
Suli desplegando técnicas más peligrosas: ataques de área, maldiciones rápidas, ilusiones para confundir.
Hilson buscando su momento preciso para contraatacar usando su astucia, ya que su poder está muy disminuido.
El capítulo puede terminar en pleno clímax de la batalla, justo cuando parece que todo va a acabarse para uno de ellos…
¡pero sin decir quién!
Deja la tensión en el aire, obligando al lector a devorar el siguiente capítulo.
La batalla comenzó con un estruendo.
Paul fue el primero en lanzarse.
Con la “Ira del León” aún activa, su cuerpo parecía envuelto en un aura dorada.
Sus golpes eran tan rápidos y pesados que el mismo suelo temblaba bajo sus pisadas.
Lener, ágil como el viento, usaba su habilidad “Corte Celestial” una y otra vez, generando ondas de filo que viajaban a gran velocidad hacia Suli, obligándola a moverse constantemente.
Suli, por su parte, mostraba por qué era una amenaza de nivel superior.
Con un chasquido de dedos, creó “Sombras Vivas”, entidades oscuras que surgieron del suelo para atacar desde ángulos inesperados.
—¡Cuidado!
—gritó Lener, saltando hacia atrás para esquivar un tentáculo negro que intentó envolver su pierna.
Paul bloqueó uno de los ataques con su brazo envuelto en energía, pero un segundo tentáculo lo sorprendió, haciéndolo retroceder unos pasos.
Hilson, tambaleante pero determinado, aprovechó una brecha.
Concentró lo poco que le quedaba de energía y utilizó su técnica “Explosión de Impacto”: un golpe de choque que rompió el suelo bajo sus pies y envió una onda expansiva hacia Suli.
La explosión fue potente, levantando una nube de polvo que cubrió todo.
—¡Ahora!
—gritó Lener.
Sin perder el ritmo, Lener saltó alto y conjuró una nueva técnica: “Ráfaga Astral”.
Una lluvia de espadas de energía cayó sobre el área donde estaba Suli.
Por un segundo, parecía que la habían alcanzado.
Pero en el corazón de la nube de polvo, se escuchó una carcajada gutural.
Cuando el humo se disipó, Suli emergió…
apenas con unos rasguños visibles.
Su piel parecía endurecida, cubierta por una capa de energía negra que repelía gran parte de los ataques.
—Son mejores de lo que pensé…
—musitó, relamiéndose los labios—.
Pero no lo suficiente.
De un giro rápido, levantó ambas manos y conjuró una nueva habilidad: “Lamentos de la Desesperación”.
Una serie de ilusiones comenzaron a aparecer alrededor de Paul, Lener y Hilson.
Imágenes de su pueblo en ruinas, sus seres queridos llorando, visiones de derrota y muerte.
Paul apretó los dientes.
—¡No es real!
¡No se dejen atrapar!
Pero la ilusión era tan vívida que los tres comenzaron a flaquear mentalmente.
Suli aprovechó ese momento de debilidad para atacar.
Con una velocidad imposible, se lanzó hacia Hilson, su mano envuelta en energía letal, dispuesta a atravesarlo.
—¡NO!
—rugió Paul.
Despertando su último aliento de fuerza, Paul invocó “Golpe del León Ancestral”, una embestida de pura energía que se estrelló contra Suli, desviándola apenas a tiempo.
El golpe fue tan potente que rompió la protección oscura de Suli, haciéndola retroceder varios metros y resbalar sobre el suelo.
Lener, jadeando, se acercó a Hilson y lo ayudó a ponerse en pie.
—¡No te rindas, viejo!
—dijo, sonriendo entre jadeos.
Hilson, tosiendo, asintió.
—No mientras ustedes estén luchando también…
Suli, furiosa, se incorporó.
Su mirada ahora era la de una bestia completamente desatada.
—Ya no me contendré…
—gruñó.
Su cuerpo comenzó a emanar aún más energía oscura, envolviéndola como una tormenta.
Paul, Lener y Hilson se miraron brevemente, sabiendo que lo peor apenas comenzaba.
La tensión era máxima.
El clímax estaba a punto de estallar.
Mientras la batalla ardía abajo, Eiden, Karl y Liam esperaban en un gran salón, inquietos.
El Rey les había ordenado: —No se muevan de aquí.
La situación afuera está fuera de control.
Pero el estruendo de la magia y los gritos era imposible de ignorar.
El suelo temblaba ligeramente, como si la mismísima tierra temiera el desenlace.
Liam no pudo más.
Se acercó a una ventana polvorienta y forzó la vista entre las cortinas.
—¡Chicos!
¡Rápido, miren esto!
Eiden y Karl corrieron a su lado, asomándose.
Lo que vieron los dejó sin aliento: Hilson, Paul, y un mago desconocido —Lener— estaban luchando desesperadamente contra Suli, que parecía una fuerza imparable.
Los edificios colapsaban, el suelo estaba agrietado, y la energía en el aire era tan pesada que costaba respirar.
—¡Es Hilson!
¡Y Paul también está ahí!
—gritó Karl, incrédulo.
—¡No podemos quedarnos aquí mirando!
—rugió Eiden, la sangre ardiéndole en las venas.
Sin dudarlo, los tres salieron corriendo del salón, empujando las puertas con un estruendo que hizo eco por todo el castillo.
Desde atrás, el Rey los observó mientras corrían hacia el peligro.
Cerró los ojos por un momento y susurró: —Vaya, veo que el fuego en sus corazones no puede ser contenido…
Sin pensarlo más, el Rey también salió corriendo tras ellos, sabiendo que la verdadera batalla apenas acababa de comenzar.
—
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