Vornex: Temporada 1 - Capítulo 23
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23: Capítulo 23: El inicio del legado 23: Capítulo 23: El inicio del legado El cielo partido se cernía sobre ellos como una herida abierta en el universo.
El viento cargado de ceniza azotaba sus rostros, mientras corrían cuesta abajo, esquivando escombros y raíces fracturadas.
Cada paso los acercaba a la figura titánica que dominaba el paisaje.
En una colina cercana, entre los restos de lo que parecía una plaza destruida, dos figuras luchaban contra el caos: Paul quien lanzaba ráfagas de energía en forma de lanzas desde sus manos, retrocediendo mientras intentaba mantener la línea defensiva, e Hilson, quien lanzaba proyectiles de energía con precisión quirúrgica.
Ambos giraron al ver a los recién llegados.
—¿¡Eiden!?
¿¡Karl!?
¿¡Liam!?
—Hilson abrió los ojos con asombro, casi sin creerlo—.
¡¿Llegaron hasta aquí?!
Corrió hacia ellos, esquivando una explosión cercana, y los abrazó con una mezcla de alivio y emoción.
—¿Y el Rey Gimson II?
—preguntó con urgencia.
Karl se pasó una mano por el cabello, aún jadeando por la carrera.
—Ya nos encargamos de él.
Antes de que Hilson pudiera replicar, una nueva voz rompió la tensión.
—Así que estos son los chicos especiales…-respondio Lener Los chicos lo miraron, un hombre de túnica desgastada, con el cabello revuelto y los ojos brillando con sabiduría, los observaba, un mago de rostro serio pero bondadoso, con la piel ligeramente curtida por el tiempo y la batalla.
No era anciano, pero se notaba que había vivido mucho.
Su respiración era agitada, tenía sangre en un costado de la frente y sus manos temblaban levemente por el desgaste mágico.
Aun así, su presencia imponía respeto: era el antiguo compañero de Hilson… y un hechicero formidable.
—¿Y tú quién eres?
—preguntó Eiden, alerta.
—Lener —dijo él, sonriendo apenas—.
He estado observándolos desde hace tiempo.
Ustedes vinieron de otra dimensión.
Sé que quieren volver a casa… y lo harán.
Todos nosotros los ayudaremos.
Pero antes… hay algo que debemos enfrentar.
¿Nos ayudarán?
Los tres chicos se miraron.
No hubo dudas, solo determinación.
—Claro que sí —respondió Eiden, firme.
—¿Están seguros?
—intervino Paul, aún desconfiado—.
Todavía no tienen el entrenamiento suficiente para enfrentar a alguien como ella.
Eiden dio un paso adelante, su energía comenzando a emanar suavemente.
—Nosotros ya entrenamos.
Ahora es momento de luchar.
Paul alzó una ceja.
Por primera vez, notó que algo había cambiado en ellos.
Ya no eran novatos temblorosos.
Había fuego en sus ojos… y poder.
—Está bien —concedió—.
Pero no pidan ayuda si se meten en un aprieto.
Un estruendo desgarró el cielo.
—Veo que se escaparon del Rey… pero no de mí.
La voz heló la sangre de todos.
Suli apareció entre los escombros, con su cabello agitado por un viento invisible y los ojos ardiendo de rabia.
Karl dio un paso al frente, sin perder la calma.
—Llegamos a un acuerdo con el Rey.
Nos dejó salir.
Ya no tiene caso pelear.
Suli inclinó ligeramente la cabeza, como si considerara la idea por un segundo.
—Puede ser verdad… pero ustedes atacaron a mi pandilla… intentaron destruir el reino del Rey Gimson… Su voz se quebró en una risa oscura.
—…y además, yo ya me emocioné.
No me detendré hasta acabar con todos ustedes.
La energía alrededor de ella cambió.
El suelo tembló violentamente.
Piedras comenzaron a flotar, las ramas se quebraban con chasquidos secos, y una oscuridad densa se alzó como una neblina viviente a su alrededor.
Una aura negra con tonos púrpuras la envolvió por completo.
—¡Atrás!
—gritó Paul—.
¡Está liberando su forma avanzada!
Un chillido grave retumbó como un trueno sin fin.
La transformación comenzó.
Los cristales de las casas cercanas estallaron.
El aire se volvió insoportablemente denso.
El aura de Suli estallaba como una tormenta liberada, arrastrando hojas, derribando postes y haciendo vibrar el suelo con ondas de poder.
El rugido que soltó no fue humano.
Cuando la energía oscura se disipó brevemente, Suli flotaba en el aire.
Su cuerpo irradiaba un brillo siniestro, su cabello ondeaba como si estuviera sumergida en agua, y sus ojos eran dos faros de odio puro.
Todos guardaron silencio.
El pueblo entero había quedado en ruinas con tan solo su transformación.
—Este… es su verdadero poder —murmuró Lener, dando un paso atrás.
—Entonces… —dijo Eiden, avanzando junto a Liam y Karl—.
Es ahora o nunca.
Y así, comenzó la batalla que marcaría el destino de su mundo… y del suyo.
El campo de batalla estaba envuelto en una neblina densa de energía y polvo.
La pelea final contra Suli estaba por comenzar.
Todos se lanzaron al frente con determinación… excepto Liam, Karl y Eiden, que se quedaron ligeramente atrás.
Los demás ya sabían cómo liberar su energía, aunque de forma rudimentaria.
Los tres amigos, en cambio, se sentían torpes e inseguros, como si sus cuerpos tuvieran un poder dormido que no sabían cómo despertar.
Uno a uno, Eiden y Karl comenzaron a descubrir pequeños destellos de control.
Lanzaban ondas de energía caóticas, pero efectivas, aprendiendo en el campo de batalla, improvisando.
Eiden concentró su poder en sus palmas y disparó una ráfaga hacia Suli, que bloqueó sin problemas.
Karl, por su parte, reunió energía desde su pecho, liberándola en forma de una explosión directa.
Aún así, ambos sabían que apenas entendían lo que estaban haciendo.
Pero Liam… Liam iba muy atrás.
Su cuerpo temblaba, su energía se activaba solo cuando estaba a punto de ser golpeado.
No podía hacerlo a voluntad.
Era como si su poder estuviera encerrado, exigiendo más que desesperación para revelarse.
Mientras Suli peleaba con agresividad salvaje, los compañeros de los chicos caían uno por uno.
El campo de batalla era un caos de gritos, energía, golpes y polvo.
Hilson, desde lo lejos, gritaba instrucciones, pero nadie podía escucharlo ya.
Eiden cayó primero, agotado.
Luego Karl, malherido, fue lanzado contra una roca, quedando inconsciente.
Paul y Lener apenas podían moverse.
Todos los aliados estaban en el suelo… y Liam, jadeando y en shock, era el único en pie.
Suli, herida y cansada, se acercó lentamente.
Liam temblaba.
Su cuerpo estaba al límite.
Y entonces… lo sintió.
Una presión en el pecho.
Algo ardía desde adentro.
Una luz brotó de su camisa rasgada: una “V” brillante apareció en su pecho, latiendo como un corazón.
—¡AHHHHHHHHH!
—gritó Liam con todas sus fuerzas, liberando una explosión de energía que estremeció todo el campo de batalla.
Un haz de luz pura se disparó directamente hacia Suli.
La explosión fue tan potente que levantó una nube gigante de energía.
Cuando la luz se disipó, Suli estaba en el suelo, sorprendida, jadeando.
Todos, aún heridos, miraron con los ojos abiertos de par en par.
—Es… es verdad… —dijo Lener, levantando la cabeza con dificultad—.
Mis afirmaciones son ciertas… Él es el guerrero definitivo… ¡Quien tiene el sello de Virtex!
—¿El guerrero definitivo con el sello de Virtex?
—dijeron Eiden y Karl al unísono, aún desde el suelo.
Suli, con dificultad, se puso de pie tambaleando, con el rostro lleno de asombro.
—No puede ser… pensé que solo era un mito… no puedo matar a alguien así… Liam, con la respiración agitada, la miró con firmeza.
—Oye, Suli… creo que no hay que pelear más.
Mira a tu alrededor: tus compañeros, el reino, el pueblo… todo destruido por tu furia y por querer acabar con nosotros por ser “malos” para ti… cuando la verdadera mala aquí has sido tú.
¿Vas a seguir destruyendo?
¿O vas a parar y arreglar esto?
Si sigues así, tu propio poder te consumirá… Suli bajó la cabeza, escuchando.
El aura violenta a su alrededor comenzó a desvanecerse poco a poco.
—Está bien… pararé.
Pero no lo hago por ustedes, ni por ti… lo hago porque entendí que estoy destruyendo mi hogar… Se hizo el silencio.
La tensión desapareció como humo en el viento.
Todos comenzaron a ponerse de pie.
Hilson, sonriendo, dijo: —¡Impresionante!
No puedo creer que hayan aprendido tanto en tan poco tiempo.
¡Bien hecho!
Eiden miró a Lener.
—Lener… ¿habías dicho algo sobre un guerrero definitivo?
Karl intervino: —Sí, y también dijiste que tenía una V… ¡y a Liam se le iluminó en el pecho!
¿Eso quiere decir que es él?
Liam dio un paso atrás, confundido.
—¿El guerrero definitivo?
No… eso no puede ser… yo no soy diferente a ustedes… Paul lo miró con asombro.
—¡Sí que puedes!
¡Lo vimos todos!
¡Se te iluminó la “V”!
Yo también creía que era un mito, pero es verdad… ¡el guerrero definitivo está aquí!
Liam, sacudiendo la cabeza, replicó: —¡No puede ser yo!
¡No sé nada de esto!
¡No estoy listo!
¡Solo quiero irme a casa!
Hilson se acercó, serio.
—Quizá quieras irte… pero si esa amenaza de la que habla la profecía regresa… tendrás que estar listo para detenerla.
—No lo sé… —respondió Liam—.
Esto es demasiada responsabilidad… ustedes son más poderosos, hasta Suli… no quiero estar metido en profecías ni fantasías.
Suli se cruzó de brazos y dijo: —Déjenlo.
Si lo presionan así solo se estresará más.
Si es ese tal guerrero definitivo, primero debe aprender a controlar sus poderes antes de enfrentar a Dark.
—¿Dark?
—preguntó Eiden.
—Sí —afirmó Suli—.
Una entidad que puede distorsionar la realidad misma… abrir agujeros negros… crear portales.
Fue sellado por el Rey Gimson I hace muchos años.
Si Liam es el guerrero de la profecía… Dark pronto se liberará.
Liam palideció.
Todo era demasiado.
Eiden y Karl le pusieron una mano en el hombro.
—Tranquilo —dijo Eiden—.
No lo entendemos todo ahora, pero pronto saldremos de aquí.
—Y estaremos contigo hasta el final —agregó Karl.
Hilson, con tono decidido, dijo: —Entonces los entrenaré.
Esta vez… con tiempo de sobra.
En ese momento llegó el rey, seguido de los compañeros de Lener y Zero.
El rey se detuvo frente a Liam.
—Vi todo… no lo puedo creer… ¿tú eres el guerrero definitivo?
¡La profecía de mi padre… se está cumpliendo!
Liam bajó la mirada.
—Tal vez… pero necesito tiempo.
Esto es demasiado… —Te entiendo —dijo el rey—.
Nosotros te ayudaremos a ti y a tus amigos.
Estarán listos cuando llegue el momento.
Hilson agregó: —Tienen una semana de descanso.
Después, entrenaremos por un mes.
Y cuando terminen, los enviaré con el rey para una misión de prueba.
—¡Sí!
—gritó Eiden emocionado.
—Pero recuerda por qué lo hacemos —le dijo Karl—.
Para volver a casa.
Liam, no te preocupes.
Estaremos contigo.
El rey sonrió.
—Bienvenidos.
Esta es su casa también.
Hilson entonces reveló: —Por cierto… ustedes no solo son visitantes de otra dimensión.
Son de la raza Místic, como nosotros.
Sus padres eran Místics que, por alguna razón, terminaron en la tercera dimensión.
Por eso nacieron allá y crecieron como humanos, pero en realidad… su sangre, su esencia, es Místic.
Eso explica por qué tienen esos poderes.
Todos se quedaron en silencio.
Suli, Lener, Paul e incluso el rey abrieron los ojos con sorpresa.
—¿Entonces… no son forasteros de otra dimensión?
—dijo Suli, impactada—.
¿Son de aquí?
Hilson asintió con una sonrisa.
—Así es.
Su poder proviene de su herencia Místic.
Lo que pasa es que ustedes usan la energía antigua, la fuerza interior que los Místics manejábamos hace generaciones.
Ahora nosotros usamos magia, una evolución de ese poder.
Por eso ves que Lener, Paul, el rey, yo y muchos más peleamos con hechizos, con sellos y con manipulación de elementos.
Es más refinado, más eficiente… pero su poder base es el mismo.
—Incluso quienes no eran Místics originalmente, como Alis o Zero —agregó Lener—, al llegar aquí aprendieron a canalizar la magia.
Pero ustedes… ustedes la llevan en la sangre.
El rey dio un paso adelante, emocionado.
—Entonces… ¡ustedes son de aquí!
¡Son parte de nuestra tierra!
No son forasteros, no están perdidos ni abandonados… ¡están en casa!
Karl, aún aturdido, murmuró: —Entonces… ¿no somos simplemente humanos?
Hilson negó con la cabeza.
—No del todo.
Son mitad humanos por haber nacido allá, pero su naturaleza es Místic.
Por eso su poder es distinto, más caótico… más fuerte en ciertos aspectos.
Y por eso uno de ustedes tenía que ser el guerrero de la profecía.
El rostro de Suli se suavizó.
—Entonces todo este tiempo… los tratamos como intrusos… y en realidad, ustedes también son de los nuestros.
Paul sonrió, acercándose a Liam, Eiden y Karl.
—Eso lo cambia todo.
Ya no están solos… ni perdidos.
Están donde pertenecen.
El rey, conmovido, alzó los brazos.
—¡Bienvenidos!
Esta… también es su casa.
Entonces Paul los llevo hasta su casa.
Cuando llegaron vieron que tenía otra casa más grande y comoda.
—¿Tenías otra?
—preguntó Karl.
—Este es mi verdadero hogar —respondió Paul.
Y así, con la verdad revelada y la batalla finalizada, todos descansaron.
Pero en una dimensión desconocida… Una sombra oscura, una entidad sin forma, observaba desde su prisión.
Dark.
El caos hecho carne.
Y ahora sabía que el guerrero definitivo… había aparecido y entonces pronto él se liberara…
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