Vornex: Temporada 1 - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 Capítulo 25 Forjados por la voluntad
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25: Capítulo 25: Forjados por la voluntad 25: Capítulo 25: Forjados por la voluntad “No fue la sangre, ni el poder.
Fue la voluntad.
La decisión de no quebrarse, de arder juntos.
Y en ese instante… fueron forjados.” …
Después de varios días afinando su concentración y aprendiendo a vaciar su mente del ruido del pasado, Hilson los reunió en círculo.
El aire era tranquilo, pero se notaba la tensión energética acumulada.
Cada uno estaba a punto de desbloquear algo especial dentro de sí mismo.
Hilson dio un paso adelante y dijo con voz firme: —Ahora sí… sus mentes ya están despejadas y concentradas.
Están listos para ir más allá.
— LIAM – Habilidad: “Instinto Lúcido” Hilson colocó a Liam en medio de una zona marcada con piedras.
—Cierra los ojos.
No pienses, solo siente —ordenó.
De repente, ramas, piedras y pequeñas ráfagas de energía comenzaron a lanzarse a su alrededor, sin patrón, sin aviso.
Liam debía anticiparse sin ver.
Falló al principio, pero poco a poco, su cuerpo empezó a moverse antes de que el peligro llegara.
No era suerte: su mente veía segundos antes.
La habilidad comenzaba a despertar.
— KARL – Habilidad: “Armonía Explosiva” Karl, siempre impulsivo, fue llevado a una cascada.
—Vas a concentrarte bajo la caída del agua.
Si dejas que la emoción te sobrepase, el agua cambiará de flujo —explicó Hilson.
Cada vez que Karl perdía el control, una ola lo arrastraba.
Solo cuando respiró profundo y convirtió su furia en precisión, el agua fluyó con él.
Entonces, su energía se volvió precisa, más densa, más destructiva.
Su poder ya no era desorden.
Era pura intención.
— EIDEN – Habilidad: “Sincronía Absoluta” Eiden fue llevado al bosque con Liam y Karl.
Hilson le dijo: —Tú serás el puente.
Tu mente debe aprender a sincronizar con las de ellos.
Cuando lo hagas… podrán actuar como uno solo.
Eiden debía sentir a sus compañeros, sin hablar, sin mirar.
Solo percibir su ritmo, su energía, sus intenciones.
Después de horas en silencio, en un ejercicio donde debían esquivar ataques sin coordinarse verbalmente, los tres comenzaron a moverse como si compartieran la misma mente.
La sincronía era total.
Eiden acababa de despertar un poder que aumentaría la fuerza del grupo entero.
Hilson los observó con seriedad y prosiguió: —Ya entrenaron en equipo… ahora lo harán por separado.
Esto es para que no tengan que depender de sus compañeros.
En un combate a muerte, todo puede pasar.
Y si están solos, deben poder defenderse sin ayuda.
Los tres asintieron, con una mezcla de nervios y determinación.
Hilson los guio a distintos puntos del terreno, separándolos por una buena distancia para que se concentraran sin distracciones.
Liam, llevado a una zona con rocas flotantes y vientos intensos, tuvo que aprender a controlar su poder en condiciones extremas.
Hilson le enseñó una técnica llamada “Impacto Aéreo”, que le permitía canalizar energía en el aire a su alrededor y convertirla en una ráfaga destructiva de presión acumulada.
Una técnica que solo funcionaría si su mente estaba totalmente enfocada.
Eiden, en un valle cerrado con fuertes ecos, fue entrenado en la técnica “Duplicidad Estática”, un poder que le permitía crear una copia ilusoria de sí mismo para distraer al enemigo.
La clave estaba en sincronizar mente y cuerpo para engañar incluso a los sentidos más agudos.
Karl, entre árboles y raíces que emergían del suelo, entrenó en la técnica “Rugido Interno”, una habilidad que canalizaba su energía en una onda expansiva de corto alcance, capaz de repeler ataques y desestabilizar al oponente, nacida de su voluntad firme.
Pasaron días.
Los chicos enfrentaron frustración, cansancio, incluso miedo… pero algo en ellos empezaba a cambiar.
Más seguros.
Más despiertos.
Más peligrosos.
Hilson, desde lejos, los observó.
Y pensó para sí: —Están avanzando.
Esto recién empieza.
Liam – Impacto Aéreo Liam se encontraba en lo alto de una meseta, donde el viento era tan fuerte que parecía querer derribarlo.
Hilson le había dicho: —Para dominar el Impacto Aéreo, no solo debes sentir el viento… debes convertirte en él.
Canaliza la energía a través de la atmósfera, y no desde tu cuerpo.
Al principio, Liam solo lograba liberar ráfagas caóticas, sin control.
Una vez se golpeó a sí mismo por error.
Se frustró.
Pero recordó por qué entrenaba: por su hogar… por sus amigos… por él mismo.
Día tras día, se conectó más con el entorno.
Comenzó a sentir la vibración en el aire.
Y en una mañana serena, con un solo grito y su mano extendida, liberó una presión invisible que partió una roca en dos.
—¡Eso!
—gritó Hilson desde la distancia—.
Esa es tu energía, canalizada con propósito.
— Eiden – Duplicidad Estática En un rincón del bosque, Eiden entrenaba en soledad.
Para activar su técnica, tenía que mantener una concentración tan intensa que cualquier pensamiento disperso hacía fallar el intento.
—No se trata de engañar al enemigo.
Se trata de engañarte a ti mismo —le había dicho Hilson—.
Solo cuando creas que el clon es real, funcionará.
Al principio, las copias se desvanecían en un parpadeo.
O simplemente no aparecían.
Eiden se frustró, pensaba que no lo lograría.
Pero un día, al recordar una batalla pasada, sintió una mezcla de urgencia y claridad.
Su mente se ancló.
Y sin pensarlo, un clon suyo emergió con solidez, corriendo en otra dirección.
—¡Sí!
—sonrió Eiden—.
Ahora sí…
La técnica no era solo una ilusión: era una extensión mental.
Cuanto más confiaba en ella, más perfecta se volvía.
— Karl – Rugido Interno Entre los árboles, Karl tenía que aprender a liberar su poder desde el centro de su pecho.
Era una energía que nacía del interior, no de la fuerza física.
—El Rugido Interno no se grita… se siente —dijo Hilson con firmeza—.
Y solo se libera cuando aceptas tus emociones.
Karl lo intentó muchas veces.
La energía apenas vibraba, y no causaba ningún efecto.
Pero un día, en medio del silencio, recordó la última vez que vio su hogar… pensó en lo que quería proteger.
Y con un rugido contenido, liberó una onda de energía tan potente que derribó los árboles cercanos.
Hilson apareció entre las hojas rotas, con una sonrisa contenida.
—Lo lograste.
Pero esto solo es el primer paso.
Tercera semana de entrenamiento – Dominio avanzado Liam ya no dudaba al usar Impacto Aéreo.
Había aprendido a modular su fuerza, usando desde ráfagas suaves para distraer, hasta explosiones potentes que dejaban cráteres en el suelo.
Su mente se había vuelto precisa, como el filo de una lanza.
Eiden había perfeccionado su Duplicidad Estática.
No solo podía mantener su clon durante minutos, sino que incluso comenzó a coordinar ataques simultáneos con él.
Sus movimientos eran casi imposibles de leer, y ya empezaba a pensar estratégicamente en combate.
Karl se volvió el más impredecible.
Con su Rugido Interno ya no solo liberaba energía destructiva, sino que podía enfocar el impulso en sus extremidades, aumentando la potencia de sus ataques físicos sin gritar.
Estaba empezando a controlar su energía como una segunda piel.
— El reto final de Hilson – Enfrentamiento Una mañana fresca, Hilson los llamó al centro del campo de entrenamiento.
El sol apenas iluminaba el lugar, y su tono era más serio que nunca: —Ahora que han avanzado… es hora de que se enfrenten.
—¿Entre nosotros?
—preguntó Karl, sorprendido.
—Sí.
Una batalla a tres —confirmó Hilson—.
No para ver quién es el mejor… sino para probar si pueden pensar, adaptarse y reaccionar bajo presión.
Esta será su prueba final.
Los tres se miraron, primero con duda… luego con respeto.
Liam rompió el silencio: —Estamos listos.
No para vencer al otro… sino para demostrar lo que aprendimos.
Hilson sonrió.
—Empiecen cuando estén listos.
Recuerden, conténganse… pero no se contengan demasiado.
Campo de entrenamiento — Duelo entre tres El viento agitaba las hojas secas.
El cielo era claro, pero una tensión invisible nublaba el aire.
Los tres se posicionaron formando un triángulo.
—Comiencen —ordenó Hilson.
Instantáneamente, Eiden creó su clon con Duplicidad Estática, lanzándolo contra Liam mientras él se movía por el flanco derecho.
Liam esquivó con una voltereta y elevó su puño: —¡Impacto Aéreo!
Una ráfaga comprimida explotó justo delante del clon, dispersándolo como humo eléctrico.
Karl, que había permanecido quieto hasta ese momento, se lanzó contra Eiden con una velocidad brutal.
Al llegar, canalizó energía en su brazo: —¡Rugido Interno… versión Focal!
El golpe resonó como un trueno y Eiden apenas logró bloquearlo con una barrera improvisada de energía.
Liam aprovechó para flanquear a ambos, lanzando tres ráfagas más con precisión quirúrgica.
Una fue desviada por Karl, otra golpeó a Eiden en la pierna y la tercera explotó entre los dos, separándolos.
—No están mal —dijo Hilson para sí mismo, observando—.
Pero aún les falta sincronía emocional.
Eiden, jadeando, usó su clon nuevamente, esta vez para distraer a Liam mientras él se escondía entre los árboles.
Liam cayó en la trampa.
El clon se le acercó, y al momento de golpearlo, Eiden apareció detrás y lo empujó con una onda eléctrica que lo dejó tambaleando.
Karl, sin embargo, no desaprovechó la apertura.
Se abalanzó sobre Eiden, girando con un salto giratorio potenciado por su energía interna: —¡Explosión en giro!
El golpe casi le da de lleno, pero Eiden se desmaterializó justo a tiempo, dejando solo chispas eléctricas en el aire.
Liam volvió al combate, con su brazo envuelto en energía pulsante.
—Voy con todo —murmuró.
Y canalizó por primera vez una variante del Impacto Aéreo: lo concentró todo en un solo punto, formando una esfera de compresión que lanzó al centro de los otros dos.
¡BOOM!
El estallido fue enorme, pero ambos lograron bloquear con sus técnicas.
Cuando el polvo se asentó… los tres estaban en pie, exhaustos, pero sonriendo.
— Hilson se acercó, cruzado de brazos.
—No ganaron.
No perdieron.
Pero lo lograron… ya no son los mismos que hace unas semanas.
—Gracias, maestro —dijo Liam, respirando hondo.
—Aún no terminamos —agregó Hilson—.
Mañana comienza el entrenamiento físico extremo.
No habrá clones, no habrá energía… solo músculo, resistencia y voluntad.
—
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