Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Vornex: Temporada 1 - Capítulo 29

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Vornex: Temporada 1
  4. Capítulo 29 - 29 Capítulo 29 Reflejos que no queríamos ver
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

29: Capítulo 29: Reflejos que no queríamos ver 29: Capítulo 29: Reflejos que no queríamos ver El pedestal tembló apenas Liam posó su mano sobre él.

Un anillo de luz se expandió desde la base, haciendo que el suelo vibrara suavemente bajo sus pies.

Entonces, una sección del piso crujió y comenzó a abrirse.

Una escalera espiral descendía hacia la oscuridad.

-No es una trampa…

es un camino -dijo Liam, seguro, bajando el primer escalón.

Eiden y Karl lo siguieron en silencio, y Nyrek los acompañó unos pasos detrás.

Bajaron sin hablar, solo escuchando el eco de sus pasos en la piedra húmeda.

Al llegar al final de la escalera, encontraron una sala redonda iluminada tenuemente por antorchas azules.

En el centro, una mesa de piedra sostenía una esfera de cristal flotante, brillante como si tuviera un pequeño universo dentro.

La esfera comenzó a emitir un resplandor suave y una proyección se alzó sobre ella, una figura etérea con forma vagamente humana, sin rostro.

-Para continuar, deberán enfrentar lo que más temen…

No aquello que los amenaza desde fuera, sino lo que vive en lo más profundo de sus almas.

No hay otra salida, ni otro camino.

La oscuridad que nieguen, será la que los consuma.

-dijo la voz, antes de desvanecerse.

Apenas las últimas palabras se apagaron, la escalera por la que habían descendido comenzó a cerrarse como si nunca hubiera existido.

La piedra se encajó sin dejar rastro.

-¿Qué está pasando?

-preguntó Karl, retrocediendo.

La mesa con la esfera bajó lentamente por una compuerta oculta, y de ese mismo hueco emergió un nuevo pilar.

Estaba cubierto de pequeños orificios que comenzaron a expulsar un humo blanco, espeso y denso.

-¡Atrás!

-exclamó Eiden, pero era inútil.

El humo lo cubría todo.

Nyrek, de pie junto a la puerta cerrada, no se movió.

-Es una prueba…

Ellos tienen que atravesarla.

No puedo intervenir -susurró para sí.

Dentro de la niebla, los tres comenzaron a toser y a perder el equilibrio.

Luego, cayó el silencio…

y la alucinación comenzó.

Liam se encontró de pronto en una versión distorsionada de Beinever, en ruinas, completamente solo.

Voces le susurraban que nunca fue suficiente, que solo fue elegido por azar, no por mérito.

Que todos los que ha salvado lo hicieron por sí mismos y que él solo era un símbolo vacío.

Eiden caminaba por un bosque en llamas, donde escuchaba los gritos de quienes no pudo proteger.

Veía rostros conocidos entre las llamas: su familia, sus antiguos compañeros…

y una figura encapuchada que lo acusaba de ser demasiado impulsivo, de no saber quién es en realidad.

Karl despertó encadenado en una sala fría, viendo cómo versiones de sus amigos lo abandonaban.

Enfrentaba una imagen de sí mismo riéndose cruelmente y diciéndole: “Nadie confía en ti porque ni tú sabés quién eres.

Solo estás aquí por suerte, no por valor.” En medio de sus pesadillas, los tres debían tomar una decisión: rendirse y creer en esos miedos…

o enfrentarlos.

Mientras tanto, Nyrek esperaba, sentado frente a la puerta sellada, inmóvil pero sereno.

Sabía que el humo no era solo una prueba…

era un espejo.

-Solo si se enfrentan a su verdad podrán salir de ahí…

y estar un paso más cerca de lo que deben ser -dijo en voz baja.

— Liam caía de rodillas en esa falsa Beinever destruida.

Las voces no cesaban, como cuchillas en su mente: -No eres especial…

Solo eras el que estaba ahí.

Si no hubieras estado tú, hubiera sido otro.

La ciudad se derrumbaba a su alrededor y, entre los escombros, aparecía una figura: él mismo, con la mirada vacía y una capa rasgada.

-¿Qué harás cuando ya no haya nadie que te llame “el elegido”?

-le preguntó su reflejo.

Liam apretó los puños.

Todo dentro de él quería creer esas palabras.

Pero recordó la mirada de confianza de Eiden, las bromas torpes de Karl, la flor que le dio aquella anciana, la voz de Nyrek diciendo que había dado un paso importante…

Se levantó con fuerza.

-No soy perfecto, pero cada decisión que tomé, la hice porque creo en algo.

No soy “el elegido” por poder…

lo soy porque elegí seguir adelante.

¡Y seguiré, aunque me rompa mil veces!

La imagen distorsionada gritó, rompiéndose en mil fragmentos de cristal antes de desvanecerse.

La niebla alrededor de Liam empezó a disiparse.

— Eiden, atrapado en el bosque en llamas, retrocedía mientras los rostros de los que perdió se acercaban.

-¡No pude salvarlos!

¡Lo intenté!

-gritaba.

-Siempre llegas tarde.

Siempre piensas que eres más fuerte de lo que eres…

pero no sabes quién sos -susurró la figura encapuchada.

El fuego lo rodeaba y Eiden sintió cómo su pecho se llenaba de culpa.

Pero algo brilló entre las llamas: la cara de Karl, sonriendo después de una victoria.

Liam, poniéndole una mano en el hombro cuando falló una vez.

Nyrek, diciéndole que su fuego tenía sentido.

-¡Yo no soy un error!

¡No soy solo poder y velocidad!

¡Soy leal, soy un amigo, y sigo aquí porque tengo algo que proteger!

Con un grito, Eiden lanzó una llamarada hacia el suelo, que explotó en luz blanca.

El bosque desapareció, y él quedó solo, respirando profundamente.

El humo se disolvía.

— Karl, encadenado y humillado por su reflejo, bajaba la cabeza, sintiéndose un impostor.

-No soy como ellos…

no tengo la fuerza de Liam ni la pasión de Eiden.

Soy solo…

yo.

Su doble lo miraba con desprecio.

-Exacto.

Solo tú.

¿Y quién eres tú, Karl?

Karl cerró los ojos…

y vio escenas: cuando salvó a un niño en Beinever, cuando ideó un plan en batalla que les dio ventaja, cuando calmó a Eiden en una pelea con Liam.

No era el más fuerte, pero siempre estaba allí.

Y eso bastaba.

-Soy el que no se rinde.

El que piensa cuando todos se nublan.

El que aguanta…

porque si no lo hago yo, ¿quién lo hará?

Las cadenas estallaron en mil luces, y su otro yo desapareció como cenizas.

— La niebla se disipó del todo.

Los tres chicos cayeron de rodillas en el suelo de piedra, jadeando pero más livianos, más claros.

Habían cruzado un umbral invisible.

La gran puerta frente a ellos se abrió lentamente, y Nyrek, aún sereno, los miró con orgullo.

-Lo han logrado.

Liam, todavía recuperando el aliento, sonrió levemente.

-Lo necesitábamos…

Nyrek asintió.

-Y apenas ha comenzado.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo