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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 39

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  4. Capítulo 39 - 39 Capítulo 39 La marca del cazador de sombras
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39: Capítulo 39: La marca del cazador de sombras 39: Capítulo 39: La marca del cazador de sombras Karl y Suli se detuvieron en seco.

Sus ojos se clavaron en la figura que avanzaba entre la neblina espesa del pueblo fantasma.

El silencio era tan profundo que parecía contener el aliento mismo del aire.

—¿Quién eres?

—preguntó Karl, alzando la voz mientras mantenía la guardia en alto.

Sus manos temblaban apenas, listas para cualquier movimiento.

La figura encapuchada levantó lentamente la cabeza, dejando ver un rostro curtido por cicatrices y una mirada que destilaba calma y advertencia al mismo tiempo.

—He estado esperándolos —dijo con voz firme y grave, un eco antiguo resonando en el aire—.

No hay mucho tiempo.

Lo que ocurre aquí va más allá de lo que pueden imaginar.

Suli entrecerró los ojos, desconfiada, pero con la curiosidad encendida.

—¿Qué quieres decir?

¿Por qué aquí?

¿Cómo sabes quiénes somos?

El encapuchado dio un paso más.

En su mano brillaba una runa que latía como un pulso vivo, irradiando una energía cálida y primitiva.

—Este pueblo no está abandonado —explicó—.

Es un punto de convergencia.

Y ustedes… son la llave que puede equilibrarlo o romperlo.

Karl sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Suli apretó los puños.

—Si quieres que confiemos en ti, tendrás que demostrarlo —advirtió Karl.

El hombre asintió con una sonrisa leve.

—Entonces prepárense.

Porque lo que viene no es un entrenamiento más… es la prueba que definirá su destino.

— Con un gesto lento, el desconocido bajó la capucha.

Su rostro quedó a la vista: surcado de cicatrices, pero con una mirada serena y segura.

—Mi nombre es Orión —dijo sin titubear—.

Y he venido a prepararlos.

Karl dio un paso adelante, sin bajar la guardia.

—¿Prepararnos para qué?

—Para sobrevivir a lo que está por venir —respondió Orión—.

Este pueblo es un límite entre dos planos.

Aquí, la energía vital fluye sin control… y eso atrae cosas que no deberían existir.

Suli cruzó los brazos, escéptica.

—¿Y por qué deberíamos creerte?

—Porque si no lo hacen —replicó Orión con calma—, no saldrán vivos de aquí.

El silencio volvió a caer entre los tres.

Finalmente, Karl asintió.

—Muy bien.

Enséñanos.

Orión sonrió, apenas.

—Eso quería oír.

— Durante horas, los entrenó sin descanso.

Les enseñó a canalizar la energía latente del lugar, a no temer al flujo invisible que lo envolvía todo.

Aprendieron que esa fuerza no era magia, ni luz, ni oscuridad.

Era algo más profundo: su energía vital, el pulso que mantenía su existencia.

—Sientan el aire —decía Orión—.

No es solo viento.

Es la memoria viva del mundo.

Cada respiración conecta su energía con la de este lugar.

Aprendan a escucharla, a guiarla, a fusionarla con su voluntad.

Suli cerró los ojos.

Las sombras a su alrededor parecían respirar con ella.

Karl sintió su cuerpo más pesado, pero su mente más clara que nunca.

Al caer la noche, Orión los reunió junto a una pared derruida.

—Ya dieron el primer paso —dijo—.

Pero para enfrentar lo que viene necesitarán algo más que control.

Necesitarán vínculo.

Karl lo miró con atención.

—¿Qué tipo de vínculo?

Orión extendió las manos.

En sus palmas apareció una runa luminosa, de líneas cambiantes, que vibraba al compás de su respiración.

—Esto se llama La Marca del Cazador de Sombras —explicó—.

No es una marca común.

Es un canal directo hacia su propia energía vital.

Con ella podrán tocar y dañar a las entidades que no pertenecen al plano físico, pero también a todo lo corrompido por la oscuridad: maldiciones, sellos prohibidos o cualquier forma de energía distorsionada.

—La marca no solo ataca —continuó—, también revela y purifica.

Si la usan con equilibrio, será su aliada.

Pero si se dejan dominar por el miedo o la rabia… el mismo sello los consumirá desde dentro.

Suli frunció el ceño.

—¿Y si la perdemos?

—No se pierde —respondió Orión, colocando sus manos sobre las de ambos—.

Solo se apaga cuando olvidan quiénes son.

Una corriente de energía los recorrió por completo.

Fue como si una chispa interna despertara algo dormido en su interior.

Las runas aparecieron sobre sus brazos, brillando con un resplandor dorado-rojizo que pulsaba al ritmo de su respiración.

—Esto… se siente vivo —dijo Karl, sorprendido.

—Lo está —afirmó Orión—.

Esa luz es su propia energía vital en forma pura.

Contrólenla, y podrán enfrentarse a las sombras que dominan este pueblo.

Pero si fallan… el mismo sello los arrastrará al plano donde ellas existen.

Orión se apartó, dándoles la espalda.

—El campo está activado.

Desde este momento no podrán salir hasta que hayan purificado cada rincón del pueblo.

Las sombras que verán no son ilusiones… son restos de lo que alguna vez fue vida.

Luchen, sobrevivan y aprendan a dominar su propio pulso.

Karl y Suli se miraron, sintiendo el peso del desafío.

El aire se volvió más frío, más denso… y de las ruinas comenzaron a surgir figuras translúcidas, deformes, que se movían con un sonido susurrante.

Suli tomó aire, firme.

—Hora de demostrar quiénes somos.

Karl asintió, su sello brillando con fuerza creciente.

—Vamos a limpiar este lugar… juntos.

Las sombras avanzaron, y el eco de la primera batalla resonó entre las ruinas del pueblo fantasma.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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