Vornex: Temporada 1 - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 El umbral del conocimiento
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4: Capítulo 4: El umbral del conocimiento 4: Capítulo 4: El umbral del conocimiento Luego de haber dormido profundamente tras los eventos del día anterior, la noche envolvía el pueblo en un silencio extraño, casi pesado.
Las luces de las antorchas parpadeaban como si algo se moviera entre las sombras.
En esa misma noche, cinco figuras con túnicas oscuras se deslizaban sigilosamente entre los tejados y callejones de Beinever.
Eran parte de la Pandilla de Suli, un grupo de jóvenes hechiceros conocidos por moverse en secreto y recolectar información.
Uno de ellos, con el cabello amarrado en una coleta y una cicatriz en la ceja, hablaba en voz baja mientras observaban la posada donde los chicos dormían.
—Esos forasteros…
hay algo raro en ellos.
Hablaron con Paul.
Y escuché algo sobre venir de otro mundo.
—¿Estás seguro?
—preguntó otro—.
Nadie de fuera debería estar aquí.
¡El rey cerró ese portal hace años!
—No tengo duda.
No dijeron exactamente “tercer portal”, pero uno de ellos mencionó que “no saben cómo llegaron” y “quieren volver a su mundo”.
¡Eso basta para sospechar!
—Tenemos que decírselo a Suli.
—Sí.
Y ella decidirá si es necesario informar al rey.
Sin perder más tiempo, desaparecieron en la noche, dejando solo un leve destello púrpura como rastro de su magia.
A la mañana siguiente, los rayos del sol se colaban por las rendijas de la ventana.
Paul ya estaba despierto y preparaba un par de tazas calientes con una bebida local parecida al café.
—Vamos, chicos, arriba —dijo con voz animada mientras les dejaba una taza en la mesa—.
Tenemos un largo día por delante.
Eiden se frotó los ojos, Karl bostezó y Liam se estiró sin muchas ganas.
—¿Y qué haremos hoy?
—preguntó Liam, aún con voz ronca.
—Vamos a visitar a alguien que podría ayudarlos —respondió Paul mientras se sentaba en una silla de madera gastada—.
Se llama Alis.
Vive fuera del pueblo, bastante lejos, pero sabe más de magia y portales que cualquiera que haya conocido.
Podría tener una forma de ayudarlos a volver…
o al menos prepararlos para el camino.
—¿Y por qué vive lejos?
—preguntó Karl—.
¿No sería mejor que estuviera aquí si es tan útil?
Paul suspiró.
—Porque fue exiliada.
Años atrás, después de que el portal a su mundo fue cerrado, Alis logró abrir otro…
pero eso estaba prohibido.
Fue desterrada por desafiar la orden directa del rey Gimson II.
—¿Y ese tal Gimson II vive en esa torre gigante que vimos ayer?
—preguntó Eiden, señalando hacia la ventana.
—Exacto.
Esa torre es la residencia real.
Él es quien gobierna este lugar…
y fue quien ordenó sellar el portal que conectaba con su mundo.
—¿Pero por qué?
—cuestionó Liam—.
¿Qué tiene de malo nuestro mundo?
Paul se levantó y miró por la ventana antes de responder.
—Porque hace muchos años, el rey Gimson II envió un grupo de exploradores a través de un portal hacia otro mundo.
Ninguno volvió.
Nadie supo si murieron, fueron capturados o se perdieron.
Por miedo, y para proteger a su gente, el rey mandó cerrar todo acceso a ese lugar.
Se hizo un breve silencio.
—Entonces, si es Gimson “segundo”…
¿dónde está el primero?
¿Qué pasó con él?
—preguntó Eiden, con curiosidad.
Paul asintió lentamente.
—El rey Gimson I fue el gran unificador.
Él lideró la alianza entre varios mundos para derrotar a un ente que podía manipular la realidad.
Lograron sellarlo, pero el precio fue alto.
El primer rey desapareció poco después de ese evento.
Algunos creen que se sacrificó en el sellado.
Otros…
que está en algún lugar perdido, esperando el momento para volver.
—Vaya…
—murmuró Karl—.
Esto es más grande de lo que pensamos.
Paul se giró hacia ellos, con una expresión seria.
—Por eso quiero que vayan preparados.
Alis puede enseñarles habilidades, hechizos y formas de defensa.
Si van a cruzar este mundo buscando una salida, no pueden ir desarmados.
Los chicos se miraron entre sí.
Sabían que el viaje no sería fácil, pero tampoco podían quedarse quietos.
—Entonces vamos —dijo Eiden con determinación.
—Perfecto.
Salimos en cuanto estén listos.
Mientras tanto, en un rincón secreto del pueblo, la Pandilla de Suli se reunía con su líder.
Suli los escuchaba en silencio, con los brazos cruzados y la mirada fija.
Tras unos segundos, dijo con voz firme: —Esto es importante.
El rey debe saberlo.
Y así, mientras los chicos se alistaban para su viaje, un nuevo peligro comenzaba a gestarse…
uno que pondría a prueba no solo su valor, sino también la verdad detrás de su llegada a este mundo.
— A la mañana siguiente…
El sol comenzaba a ascender lentamente, bañando el mundo en una luz suave que parecía ignorar las tensiones que se gestaban en las sombras.
Los chicos, listos para continuar su aventura, se reunieron con Paul frente a la posada, donde la brisa fresca les acariciaba el rostro.
Las mochilas, ligeras pero llenas de incertidumbre, colgaban de sus hombros mientras se preparaban para salir.
—¿Estamos seguros de esto?
—preguntó Liam, viendo a sus amigos con una mezcla de duda y determinación.
El día anterior había sido difícil, y lo que les esperaba parecía aún más desconcertante.
—Sí —respondió Eiden, con la mirada fija al frente—.
Si esto nos puede ayudar a regresar, tenemos que hacerlo.
Y tal vez Alis sea la clave.
Karl, que había estado callado todo el tiempo, asintió con la cabeza.
—Vamos a averiguarlo.
Paul, al escuchar sus palabras, sonrió con amabilidad, pero en sus ojos había una preocupación oculta, como si en su interior algo le inquietara.
Sin embargo, no dijo nada más al respecto y les indicó que le siguieran.
Caminaban por las callejuelas del pueblo mientras Paul les explicaba un poco sobre Alis.
—Alis es una hechicera muy poderosa, aunque no todos la ven de esa manera —les dijo mientras avanzaban—.
Después del incidente con el portal, fue desterrada por el rey Gimson II, pero no hay nadie en todo el reino que sepa más sobre magia de portales que ella.
Si alguien puede ayudarnos a entender lo que está pasando, es ella.
Los chicos asintieron, cada uno sumido en sus propios pensamientos, mientras las casas y edificios se iban quedando atrás.
La caminata les llevó por bosques densos, donde los árboles parecían susurrar entre sí con el viento, y riachuelos cristalinos les cruzaban el camino.
Tras un par de horas, llegaron a un claro, donde una pequeña cabaña solitaria se alzaba en medio de la naturaleza.
—Aquí es —dijo Paul, señalando la cabaña.
La puerta de madera crujió cuando la abrió, y dentro, una mujer de cabellera plateada, vestida con túnicas oscuras y ojos penetrantes como el abismo, los observó con una mezcla de interés y desconfianza.
—¿Qué quieren?
—preguntó Alis, sin esconder la cautela en su voz.
Paul, sin perder la compostura, habló en tono firme.
—Alis, estos chicos han llegado a este mundo sin saber cómo, y necesitan respuestas.
Sé que no esperabas verlos, pero…
¿puedes ayudarlos?
Alis los miró por un largo momento, sus ojos brillando con una luz intensa, como si tratara de ver algo más allá de sus apariencias.
Finalmente, después de unos segundos que parecieron eternos, suspiró.
—¿Así que sabías que llegábamos?
—preguntó Liam, desconcertado—.
¿Cómo es que sabías de nosotros?
Paul sonrió levemente, consciente de que los chicos tenían esa duda.
—La verdad es que los vi cuando llegaban, a la distancia.
Noté algo raro en su llegada.
Los vi entrar al pueblo, vi cómo se movían…
Y cuando se acercaron al centro, me di cuenta de que algo fuera de lo común estaba ocurriendo.
Así que decidí contarle a Alis lo que vi.
No sabía qué esperar, pero sabía que Alis podría comprender algo de esto.
Alis asintió con seriedad, mientras observaba detenidamente a los chicos.
—No es raro que algo como esto suceda.
Los portales, aunque raros, no son imposibles de abrir.
Y si lo habéis cruzado, hay algo mucho más grande de lo que parece ocurriendo.
Algo que el rey Gimson II no ha previsto.
Liam, aún algo confundido, se cruzó de brazos.
—Entonces, ¿por qué nos estás ayudando?
¿No estás exiliada?
¿No te debería preocupar el rey?
Alis, sin cambiar su expresión, respondió con calma: —El rey ha cerrado muchas puertas.
No solo las que los afectan a ustedes, sino a muchos que, como yo, buscan respuestas.
Yo no temo al rey Gimson II.
Mi lealtad está con la verdad.
Y si ayudaros a vosotros significa entender qué está pasando realmente, entonces es lo que haré.
Los chicos intercambiaron miradas, ahora con una sensación de alivio y a la vez de incertidumbre.
Sabían que este camino no sería sencillo, pero tener a alguien con el conocimiento de Alis podría marcar la diferencia.
—Entonces, ¿qué tenemos que hacer?
—preguntó Eiden, su tono firme, decidido.
Alis los miró fijamente.
—Primero, debéis entrenar, conocer la magia de los portales.
Y lo más importante…
entender la conexión que tenéis con este mundo y el portal que los trajo aquí.
Puede que no sepamos todo lo que hay detrás de esto, pero está claro que algo grande está por suceder.
Karl asintió, mirando a sus amigos.
—Preparémonos entonces.
Estamos listos.
Alis sonrió, aunque en sus ojos se reflejaba una preocupación profunda.
—Eso es lo que quería escuchar.
—
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