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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 40

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  4. Capítulo 40 - 40 Capítulo 40 Más allá de la fuerza
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40: Capítulo 40: Más allá de la fuerza 40: Capítulo 40: Más allá de la fuerza …

“Cuando las sombras acechan, solo aquellos preparados pueden alzar la luz que las disipe.” …

(Unas horas antes en el pueblo de Beinever) La luz tenue de la tarde entraba por los altos ventanales de la habitación real.

Eiden y Liam descansaban en el amplio aposento, las cicatrices recientes aún visibles en sus cuerpos, pero sus ojos mostraban determinación intacta.

—No podemos quedarnos quietos —dijo Eiden, estirándose—.

Mientras Karl y Suli están allá, nosotros también debemos prepararnos para lo que viene.

Liam asintió, levantándose de la cama.

—El rey creó un lugar especial para el entrenamiento de guerreros aquí en Beinever.

Es una arena donde podemos pulir nuestras habilidades y aprender nuevas técnicas.

Eiden sonrió, encendiendo una chispa en su mirada.

—Entonces no perdamos tiempo.

Cada segundo cuenta.

Sin perder un momento, ambos se dirigieron hacia la puerta, dejando atrás el descanso para sumergirse en la preparación que el destino les demandaba.

— La sala del trono en el reino de Beinever estaba llena de una atmósfera solemne, pero esperanzadora.

Eiden y Liam se encontraban frente al rey Gimson II y Nyrek.

—Su Majestad, Nyrek —comenzó Eiden con firmeza—, hemos decidido entrenar en el recinto especial que el reino tiene para guerreros.

Queremos prepararnos para lo que se avecina y no quedarnos atrás.

Nyrek asintió, con su usual mirada aguda.

—Es una decisión sabia.

La oscuridad que enfrentamos no perdona errores.

El rey Gimson II sonrió con orgullo y les colocó una mano en el hombro a ambos.

—Muy buena idea, muchachos.

Este lugar ha sido testigo de muchos guerreros que crecieron aquí.

Espero que ustedes mejoren muchísimo y se conviertan en la esperanza que este reino necesita.

Eiden y Liam se miraron, sintiendo el peso de las expectativas y la responsabilidad.

—No los defraudaremos —prometió Liam.

Tras despedirse con respeto, los jóvenes guerreros salieron del castillo, sus pasos resonando firmes en los corredores del reino.

El viaje hacia la arena de entrenamiento no era largo, pero cada minuto estaba cargado de emoción y determinación.

Mientras atravesaban las calles del reino, Eiden no pudo evitar mirar hacia el horizonte, donde se encontraba el santuario de piedra rodeado de columnas y estatuas, símbolo del poder que buscaban alcanzar.

—Llegó el momento —murmuró—.

Es hora de enfrentarnos a nosotros mismos para ser más fuertes.

Liam asintió, apretando los puños.

—Vamos allá.

Que comience el verdadero entrenamiento.

Después de un rato, finalmente llegaron al recinto sagrado donde el poder y la leyenda se entrelazaban, listos para marcar el siguiente capítulo de su historia.

— El recinto sagrado se alzaba imponente frente a ellos, una estructura ancestral de piedra cubierta por runas brillantes que parecían latir con una energía propia.

Columnas talladas con figuras de guerreros legendarios rodeaban el lugar, y el aire estaba impregnado de un aura de poder y desafío.

Eiden respiró hondo y dio un paso adelante, seguido por Liam, quienes sintieron de inmediato que aquel no era un lugar común.

—Este lugar…

es más que una simple arena —dijo Eiden en voz baja—.

Aquí entrenaron los más grandes.

Liam observó las inscripciones en el suelo, donde se dibujaban complejos símbolos que brillaban débilmente con una luz azulada.

—Es como si el propio reino nos estuviera retando a superar nuestros límites —respondió, con una sonrisa decidida.

Sin perder tiempo, comenzaron con ejercicios de resistencia y agilidad, moviéndose entre columnas y saltando sobre plataformas de piedra que parecían desafiar la gravedad.

Cada movimiento activaba las runas del suelo, que emitían destellos estimulantes, como si respondieran al esfuerzo de los guerreros.

Luego, pasaron a practicar técnicas de combate, combinando ataques físicos con canalización de energía.

Eiden probó una nueva técnica de concentración que le permitía enfocar su poder interior en golpes más precisos y potentes, mientras Liam experimentaba con manipulaciones de viento para aumentar su velocidad y fuerza.

A medida que avanzaba el entrenamiento, el cansancio comenzaba a aparecer, pero la mirada de ambos nunca perdió el fuego del compromiso.

—Esto apenas comienza —dijo Eiden, respirando con dificultad pero sin bajar la guardia—.

Vamos a convertirnos en la fuerza que este reino necesita.

Liam asintió, sintiendo la misma determinación arder en su pecho.

Mientras el sol ya estába puesto, casi de noche, dejando que la arena se bañara en tonos rojizos, sabían que cada instante en ese santuario los acercaba más a su destino.

— Mientras Eiden y Liam entrenaban en el recinto especial del reino de Beinever, sus movimientos eran rápidos, poderosos, pero faltaba algo.

La fuerza bruta no era suficiente para el verdadero desafío que les esperaba.

De repente, las grandes puertas de piedra que daban acceso al santuario se abrieron suavemente y una figura apareció en el umbral.

Era Nyrek, el ser que alguna vez fue un ángel hecho piedra, ahora convertido en un ser vivo, aunque con un aura tranquila y una mirada que parecía ver más allá del presente.

—He estado observando —dijo Nyrek con voz calmada, acercándose sin prisa—.

Vuestros movimientos son fuertes, pero también deben ser precisos y controlados.

La fuerza sin control puede volverse en contra de uno mismo.

Eiden y Liam detuvieron sus ejercicios, mirándolo con atención.

—Pensábamos que cuanto más duro entrenáramos, mejor —respondió Liam, algo dudoso.

Nyrek sonrió, una sonrisa suave, casi paternal.

—Eso es común.

Pero para enfrentar a Dark y al nuevo ente que se acerca, necesitarán mucho más que fuerza.

Deben aprender a manejar su energía, a comprender sus límites y a superarlos sin perder el control.

Nyrek se acercó a la pared del santuario y tocó una antigua inscripción que comenzó a brillar con una luz tenue.

—Este lugar fue creado para eso —explicó—.

Aquí no solo aumentarán su fuerza física, sino que desarrollarán su resistencia, concentración y dominio del espíritu.

El verdadero poder nace de la armonía entre cuerpo y mente.

Eiden y Liam asintieron, comprendiendo que su entrenamiento debía cambiar de rumbo.

—¿Nos enseñarás?

—preguntó Eiden con esperanza.

Nyrek asintió, con una mirada llena de confianza.

—Es mi deber ahora.

Aunque creía que mi misión había terminado, veo que aún puedo ayudarles a estar preparados.

Vengan, empezaré por enseñarles a sentir y controlar su energía interna.

Así, bajo la guía de Nyrek, los dos guerreros comenzaron un entrenamiento diferente.

Aprendieron a canalizar su fuerza, a respirar con intención, a moverse con gracia y a atacar con precisión.

Trabajaron en sus puntos débiles, en la resistencia mental y en la paciencia, sabiendo que la batalla que se avecinaba no perdonaría errores ni impulsos sin control.

El primer día de este entrenamiento apenas comenzaba, pero ya sentían la diferencia.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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