Vornex: Temporada 1 - Capítulo 51
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- Capítulo 51 - 51 Capítulo 51 El Puño que despierta al poder dormido
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51: Capítulo 51: El Puño que despierta al poder dormido 51: Capítulo 51: El Puño que despierta al poder dormido El sol aún no había salido del todo.
Las sombras suaves de la madrugada acariciaban el suelo seco del claro donde Azerion descansaba.
Su respiración era tranquila, pero su cuerpo reflejaba la fatiga del día anterior: entrenamientos intensos, verdades reveladas, y el peso de saber que su viaje apenas comenzaba.
—Despierta, Azerion —dijo una voz grave, firme y calmada, justo al borde de lo paternal.
Una energía chispeó en el aire.
El joven abrió los ojos rápidamente, instintivamente activando un leve flujo mágico en sus palmas.
Frente a él, Lujius lo observaba con los brazos cruzados.
Su mirada no transmitía urgencia, pero sí determinación.
—¿Ya?
—gruñó Azerion, levantándose a medias—.
¿Ni siquiera me dejarás soñar un poco más?
—Tu próxima misión requiere más que sueños.
Pero antes, hay algo que debes enfrentar… algo que no superaste del todo.
Ayer fuiste capaz de perdonarte.
Hoy… deberás superarte.
Lujius alzó una mano hacia un círculo mágico grabado en el suelo.
Este comenzó a brillar con un tono azulado intenso.
El aire se volvió denso, casi líquido.
Y entonces, emergió… una figura idéntica a Azerion.
Mismo rostro, misma mirada, pero con una presencia distinta.
Más fría.
Más feroz.
—¿Otra vez?
—preguntó Azerion, en guardia.
—Esta vez no es un combate mental.
Este no es un reflejo de tu culpa.
Es un reflejo de tu poder… el que podrías llegar a tener, si lo dominas.
La copia avanzó un paso, y el suelo crujió bajo su pie.
El cuerpo era idéntico, pero su aura era más agresiva, más compacta.
No había duda: este era un Azerion que dominaba al 100% el poder que aún dormía en él.
Lujius dio un paso atrás.
—Esta copia fue recreada con la misma técnica, pero esta vez orientada al rendimiento físico y energético.
Tiene tus habilidades, pero potenciadas.
No esperes misericordia.
Y no esperes que se detenga.
Tendrás que ganar.
O seguirás estancado.
Azerion tragó saliva.
Su copia ya estaba adoptando posición de combate.
—Entonces…
empecemos.
— Azerion vs Su Copia – Primera Etapa: Cuerpo a Cuerpo Ambos guerreros se observaban en silencio.
Solo el viento rompía la tensión del aire cargado de energía contenida.
La copia fue la primera en moverse.
Avanzó con velocidad brutal, como si cada músculo estuviera cincelado por años de batalla.
Azerion reaccionó por instinto: esquivó el primer golpe por milímetros, pero el segundo impacto directo lo lanzó varios metros hacia atrás, rebotando contra el suelo con fuerza.
—¡Tch…!
Es más fuerte de lo que pensaba —gruñó mientras se levantaba, sacudiéndose el polvo.
No hubo pausa.
El reflejo volvió a la carga, encadenando una serie de golpes veloces, afilados y técnicamente impecables.
Azerion intentó bloquear con sus antebrazos, pero incluso su defensa empezaba a ceder ante la presión constante.
Este no era solo un sparring.
Era una tormenta viviente.
Sin embargo, en medio de ese asalto, algo empezó a cambiar.
Azerion comenzó a leer los movimientos.
A reconocer los patrones.
A recordar sus propios errores en combate y cómo solucionarlos.
Con un grito firme, interceptó un puñetazo con la palma abierta, desvió el brazo enemigo y contraatacó con un rodillazo al abdomen, haciendo retroceder por primera vez a la copia.
—¡No soy el mismo que hace un día!
—rugió con convicción.
La copia lo miró.
Sin emociones.
Pero aumentó su velocidad.
El segundo asalto fue aún más brutal.
Las rocas del claro estallaban con cada impacto.
Golpes que rompían el aire, patadas que deformaban el suelo.
Pero Azerion empezaba a responder mejor: no solo resistía, comenzaba a encontrar su ritmo, sus aperturas, su ventaja.
No era más fuerte.
Pero sí era más resiliente.
Y esa resiliencia se volvía su mayor arma.
Desde la distancia, Lujius observaba con una leve sonrisa.
—Eso es, Azerion… aprendé en movimiento.
No es la fuerza lo que define a un guerrero.
Es lo que hace con ella mientras sangra.
— Azerion vs Su Copia – Segunda Etapa: Duelo de Técnicas La copia retrocedió unos pasos, su mirada seguía sin emociones.
Pero de pronto, alzó el brazo derecho… y una intensa energía negra comenzó a envolver su puño.
El aire vibró.
El suelo tembló ligeramente.
—¿Qué es eso…?
—susurró Azerion, preparándose para lo peor.
—Lanza Oscura —la voz de la copia resonó como un eco distorsionado.
Una lanza de energía oscura surgió del brazo de la copia y fue lanzada a una velocidad endemoniada.
Azerion saltó a un lado por instinto, pero la lanza explotó en cuanto tocó el suelo, generando un cráter de varios metros.
—Eso…
yo no tengo esa técnica.
¡Pero sí puedo crear la mía!
Canalizando su energía interior, intentó recordar los principios de concentración que Lujius le enseñó en sesiones anteriores.
Respiró hondo, centró su energía en sus manos, y la proyectó hacia adelante.
—¡Vamos… vamos…!
¡No quiero igualarlo!
¡Quiero superarlo!
Con un rugido que sacudió el campo de batalla, creó una nueva técnica improvisada: —Pulso Energético —una ráfaga de energía concentrada salió disparada desde sus manos, chocando con el proyectil de la copia a medio camino y causando una explosión de luz violeta.
Lujius, desde la distancia, entrecerró los ojos y murmuró con una mezcla de asombro y aprobación: —Pulso Energético… lo nombró instintivamente.
Eso significa que esa técnica ya es parte de él.
La copia respondió elevando ambos brazos al cielo.
Las nubes comenzaron a oscurecerse y caer una lluvia negra.
—¡No puede ser…!
—dijo Azerion.
—Cúpula de Sombra —una cúpula de sombra envolvió a Azerion, aislándolo del entorno.
Dentro, sentía una presión brutal, como si todo su cuerpo pesara el triple.
—¡Tengo que salir… ahora!
Cerrando los ojos, recordó lo que había aprendido con Lujius.
Respirar, concentrar, transformar.
Canalizó su energía a los pies, a las piernas, luego a todo su cuerpo.
Y lo sintió… una vibración nueva, una energía distinta que se activaba.
—¡Ahora!
—gritó con una mezcla de miedo y coraje.
—Impulso Ígneo —un impulso de fuego interno lo rodeó y lo disparó hacia arriba, rompiendo la cúpula de sombra con un estallido flamígero, liberándolo.
Aterrizó de pie.
Agitado, sudando, con el cuerpo tembloroso…
pero sonriendo.
—No soy el mismo.
Y esta vez, no pienso perder.
— …
La copia se recompuso rápidamente, observando a Azerion con fría indiferencia.
—Crees que con eso puedes vencerme…
—dijo mientras juntaba sus manos frente al pecho—.
Es hora de acabar esto.
Un resplandor oscuro comenzó a envolver su cuerpo, aumentando su tamaño y poder en cuestión de segundos.
—Golpe del Abismo —la copia lanzó un puñetazo con una fuerza titánica, que hizo temblar la tierra bajo sus pies.
Azerion apenas logró esquivar, sintiendo la ráfaga de viento cortar su piel.
—No puedo quedarme atrás —pensó—.
Necesito usar todo lo que aprendí.
Respiró profundo, elevó su mano derecha y la energía comenzó a girar alrededor de su brazo, formando una esfera brillante.
—Furia Solar —la técnica que Lujius le enseñó con tanto esfuerzo, su técnica “épica”.
Con un grito lleno de determinación, lanzó la esfera con toda su fuerza hacia la copia.
El choque entre “Golpe del Abismo” y “Furia Solar” creó una explosión que iluminó el cielo, lanzando ondas expansivas en todas direcciones.
Cuando el polvo se asentó, ambos guerreros estaban de pie, agotados, respirando con dificultad.
La copia sonrió por primera vez, sin emoción pero con respeto.
—Has mejorado… pero aún queda mucho por aprender.
Azerion, con el rostro sudado y la mirada firme, respondió: —Entonces seguiré mejorando… hasta ser imposible de vencer.
— Ambos guerreros respiraban agitadamente, el sudor les corría por la frente y el polvo cubría sus cuerpos.
Frente a ellos, la montaña mostraba ya una grieta enorme, y el bosque cercano estaba casi arrasado por la intensidad del combate.
La copia rompió el silencio: —Has aprendido rápido.
La “Furia Solar” no es algo que cualquiera pueda usar con tal control.
Azerion respondió, con voz entrecortada: —Fue Lujius quien me la enseñó…
pero solo es una parte.
Tu “Lanza Sombría” y la “Cápsula de Luto” me hicieron ver cuánto me falta.
—El poder sin control es una carga —replicó la copia—.
¿Entiendes eso?
Azerion asintió, mirando su puño abierto.
—Sí.
Debo aprender a dominarlo, no solo a usarlo.
Si no, me destruiré a mí mismo.
—Entonces este combate no solo es físico —dijo la copia—.
Es también para que descubras quién eres.
Ambos se miraron intensamente, una mezcla de respeto y desafío en el aire.
De repente, la copia levantó sus brazos y conjuró una lluvia negra que empapó la tierra.
—Vamos a terminar esto —dijo con firmeza—.
“Lanza Sombría”, ¡Karvak!
Azerion respondió sin titubear, invocando su técnica favorita: —“Furia Solar” —exclamó, lanzando la esfera ardiente.
El impacto fue brutal.
La montaña tembló, y una explosión de energía la hizo pedazos, lanzando rocas y polvo por todas partes.
El choque finalizó con ambos guerreros agotados, pero de pie.
—No es el fin —jadeó Azerion—, pero esto me ha enseñado lo que necesito.
La copia desapareció en un destello oscuro, dejando a Azerion solo, respirando fuerte, consciente de que apenas había comenzado su verdadero camino.
— (Al final de la batalla) …
Después de destruir la montaña y dejar el bosque casi en ruinas, Azerion apenas pudo mantenerse en pie.
Su cuerpo estaba magullado, la respiración entrecortada, y el cansancio lo aplastaba como una losa.
Pasaron dos horas en silencio, en las que lentamente fue recomponiéndose.
El dolor le recordaba cada golpe, cada esfuerzo, pero también le enseñaba cuánto había avanzado.
Finalmente, apareció Lujius a su lado.
Su mirada firme pero orgullosa transmitía más que palabras.
—Lo hiciste muy bien, Azerion —dijo—.
Has demostrado más que fuerza y resistencia.
Has aprendido a usar tu poder con intención y control.
Pero esto es solo el comienzo.
Azerion, aún recuperando el aliento, lo miró expectante.
—¿Cuál es el siguiente paso?
—preguntó con determinación.
Lujius sacó un mapa antiguo y señaló un punto en él, una región oscura y peligrosa.
—Debes encontrar un cristal especial.
Viene de un lugar lleno de peligros, donde solo los más fuertes y prudentes pueden sobrevivir.
Ese cristal es la clave para que tu poder crezca y se estabilice.
—¿Qué tipo de cristal?
—quiso saber Azerion, con curiosidad y cautela.
—El Cristal de Ankaris —respondió Lujius—.
No solo aumenta tu fuerza, también te enseñará a controlar lo que adquieres.
Pero no es un poder que se dé fácilmente.
Tendrás que entrenar mucho, y volver aquí para que te guíe en su uso.
Azerion asintió con convicción.
—Entonces, encontraré ese cristal y regresaré.
No solo para mejorar, sino para ser digno de ese poder.
Lujius sonrió.
—Ese es el espíritu.
Vamos, prepárate.
El camino que te espera no será fácil, pero sé que estás listo.
—
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