Vornex: Temporada 1 - Capítulo 59
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- Capítulo 59 - 59 Capítulo 59 Camino a la taberna del lobo
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59: Capítulo 59: Camino a la taberna del lobo 59: Capítulo 59: Camino a la taberna del lobo Mientras tanto, en Eldrys, el pueblo continuaba con su rutina habitual.
Las calles de piedra estaban llenas de movimiento: comerciantes ofreciendo sus productos con voces fuertes, niños corriendo entre los puestos y campesinos cargando sacos llenos de hierbas y grano.
El olor a pan recién horneado se mezclaba con el humo de las forjas, y en cada esquina parecía haber alguien ocupado con algo.
Los chicos caminaban entre la multitud, atentos a todo lo que los rodeaba.
Algunos habitantes los miraban con curiosidad, otros con indiferencia, pero el ambiente en general era animado, casi festivo.
—No puedo dejar de pensar en lo diferente que es todo esto —murmuró Eiden, observando un puesto lleno de espadas y armaduras.
—Sí… es como si hubiéramos viajado siglos atrás —agregó Liam, mirando a su alrededor con ojos grandes.
Karl soltó una risa nerviosa mientras esquivaba a un hombre que llevaba un barril sobre los hombros.
—Ahora que me doy cuenta… —dijo con un gesto exagerado— se nota muchísimo que estamos en un mundo medieval.
Los tres rieron, aunque en el fondo sabían que esa verdad tenía un peso mayor del que querían admitir.
Tras avanzar unas calles más, las voces de la gente fueron quedando atrás, y al girar en una esquina pudieron ver la construcción que buscaban: la Taberna del Lobo, un lugar famoso en Eldrys tanto por sus tragos fuertes como por las historias que se contaban en su interior.
La madera oscura de la fachada, marcada por los años, contrastaba con un gran emblema tallado en forma de lobo que colgaba sobre la puerta.
El murmullo desde dentro dejaba claro que, incluso a esa hora, el lugar estaba lleno.
Los chicos se miraron entre sí, sabiendo que al cruzar esa puerta comenzaría una nueva parte de su búsqueda.
— Los tres chicos, Liam, Eiden y Karl, llegaron frente a la pesada puerta de madera de la Taberna del Lobo.
Se miraron un instante entre ellos, como buscando valor, y fue Liam quien empujó con firmeza.
El chirrido de la puerta anunció su entrada.
El lugar era lo que esperaban: mesas llenas, jarras golpeando contra la madera, carcajadas, discusiones animadas y olor a vino mezclado con carne recién asada.
Sin embargo, algo fue distinto… el murmullo bajó un poco, y varios pares de ojos se posaron sobre ellos, mirándolos con cierta extrañeza.
Karl, incómodo, tragó saliva y murmuró en voz baja: —Nos miran como si tuviéramos dos cabezas… No pasó mucho antes de que una camarera se acercara, sonriente aunque con un toque de curiosidad en la mirada.
—Buenas noches, muchachos.
¿Qué puedo hacer por ustedes?
¿Una mesa para sentarse y tomar algo?
Liam negó con la cabeza con decisión.
—En realidad, no venimos a pasar el rato.
Estamos buscando a alguien… alguien que, según dicen, sabe sobre cosas oscuras.
Sobre entes.
La camarera levantó las cejas, sorprendida, y durante un instante los observó como si dudara si hablaban en serio.
Finalmente, bajó la voz y contestó: —Entiendo… el único que podría encajar en lo que dicen es Yercal.
Viene aquí casi todos los días a beber, pero hoy ya se marchó hace un rato.
Eiden se adelantó, un poco ansioso: —¿Sabe a dónde pudo haber ido?
¿O con quién?
Ella se mordió el labio, pensando.
—No lo sé.
Pero… tal vez alguien más pueda.
—Entonces los guió hacia el fondo del local, hasta una mesa apartada donde una mujer de cabellos oscuros estaba sentada, sola, con la mirada perdida en su jarra.
Sin añadir una palabra más, la camarera se dio media vuelta y desapareció entre las mesas.
Los chicos intercambiaron miradas extrañadas.
Fue la mujer la que rompió el silencio.
—¿Y bien?
¿Qué quieren?
Liam dio un paso al frente y explicó con calma: su llegada a Eldrys, lo que sabían de Yercal y por qué necesitaban encontrarlo.
La mujer los escuchó en silencio, hasta que al final esbozó una leve sonrisa irónica.
—Claro que sé dónde encontrarlo.
Siempre va al mismo sitio… como un reloj.
Karl arrugó el ceño.
—¿Y cómo sabes tanto de él?
¿Lo vigilas?
Ella no respondió a eso.
Solo se inclinó hacia adelante y murmuró: —Pero no les diré dónde está… al menos no todavía.
Eiden frunció el ceño, frustrado.
—¿Por qué?
Si sabes dónde está, ¿por qué no nos ayudas?
La mujer soltó una carcajada breve.
—Porque nada es gratis, chicos.
¿Qué gano yo si los ayudo?
Se hizo un silencio pesado.
Hasta que Liam, con firmeza, preguntó: —Entonces… ¿qué quieres que hagamos?
La mujer apoyó los codos sobre la mesa, satisfecha.
—Ahora sí hablamos el mismo idioma.
—Se acomodó y prosiguió—.
Quiero que me traigan algo.
No es mucho, pero para mí lo significa todo.
Y así comenzó a relatarles su historia: el objeto que buscaba recuperar, un sombrero que había pertenecido a su padre, un hombre recordado como honorable y justo.
Les explicó que había caído en manos de Senner, líder de una base de cazadores conocida como Perquil, situada a unos kilómetros de allí.
Senner era su enemigo de toda la vida, un hombre cruel que le arrebató ese recuerdo preciado solo por desprecio.
—El sombrero está colgado en un gancho, dentro de su residencia en el centro de la base.
Pero escúchenme bien: si entran de frente, estarán rodeados de cazadores.
La única manera es tomar el atajo por detrás.
—Hizo una pausa, observándolos con seriedad—.
Los viernes apenas hay vigilancia en esa zona.
Si se mueven rápido, lo recuperarán sin problemas.
Los tres chicos escuchaban atentos, intercambiando miradas entre sí.
Era peligroso, sí, pero no tenían otra opción si querían dar con Yercal.
Finalmente, Liam habló en nombre de los tres: —Está bien.
Recuperaremos ese sombrero.
La mujer asintió, y cuando se levantaron para marcharse, Karl se giró y preguntó con naturalidad: —Por cierto… ¿cómo te llamas?
Ella sonrió, un poco más sincera esta vez.
—Selindra.
Recuerden mi nombre… porque si cumplen su parte, yo cumpliré la mía.
Los chicos asintieron, prometiendo volver.
Y mientras se retiraban, notaron que los ojos de varios en la taberna aún los seguían, como si ya se hubieran metido en algo más grande de lo que imaginaban.
Con paso firme, salieron a la noche de Eldrys, llevando consigo una nueva misión que, aunque pequeña en apariencia, sería la llave para acercarse a ese misterioso Yercal… y a las respuestas que tanto buscaban.
— REFLEXIONES DE LOS CREADORES Sylver_ARG “A veces, lo más simple en apariencia —como recuperar un sombrero— puede ser el primer paso hacia desafíos que nunca imaginamos.
En este mundo, nada es tan fácil como parece.”
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