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Vornex: Temporada 1 - Capítulo 8

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8: Capítulo 8: Sin margen 8: Capítulo 8: Sin margen El sol comenzaba a desaparecer detrás de las montañas, tiñendo el cielo de tonos rojizos y naranjas.

La cabaña se había llenado de un aire pesado de concentración mientras los chicos se preparaban para la última parte del entrenamiento.

Ya no era solo sobre mejorar sus cuerpos o aprender a controlar su energía, sino entender cómo enfrentar la realidad que los rodeaba.

Hilson los observaba en silencio desde el centro de la sala, cada uno concentrado en lo que estaba por venir.

Aunque parecía haberles enseñado todo lo que sabía en tan poco tiempo, había algo en su mirada que sugería que aún no habían alcanzado todo su potencial.

-Hoy es el último día de su entrenamiento -les dijo mientras se acercaba a Karl, Eiden y Liam-.

Lo que aprendieron aquí no será suficiente para enfrentar lo que les espera.

Pero es un comienzo.

Un comienzo de algo más grande.

Karl, que no podía mantenerse quieto, ya estaba haciendo movimientos con las manos, como si estuviera ensayando lo que había aprendido.

Su rostro reflejaba una mezcla de determinación y nerviosismo.

Eiden, por otro lado, observaba a Hilson en silencio, procesando todo lo que había aprendido hasta el momento, mientras Liam se mantenía apartado, con los ojos fijos en las sombras del bosque, sintiendo que algo se acercaba.

-Espero que hayan aprendido todo lo que les enseñé -dijo Hilson, su voz seria, pero cargada de una extraña esperanza-.

En este momento, ya no soy su maestro.

Ahora, son ustedes quienes deben defenderse.

Sin embargo, la sensación de calma y preparación que había envuelto a los chicos cambió de repente.

Una presencia extraña se cernió sobre el lugar.

El aire se volvió más denso, como si algo estuviera presionando la atmósfera.

Eiden fue el primero en notarlo, sus ojos se agrandaron cuando sintió una energía familiar, pero peligrosa.

-¡Hilson!

-exclamó Eiden, alertando al resto.

Antes de que pudiera decir más, un rugido bajo se escuchó a lo lejos, seguido por el sonido de pasos firmes que retumbaban en el suelo.

No eran animales.

Eran personas.

Y no venían con buenas intenciones.

Hilson se adelantó, su rostro grave como nunca antes.

Sabía que el momento había llegado.

Sin que los chicos pudieran decir una palabra, una figura apareció en la entrada de la cabaña: Suli, acompañada por su pandilla, emergió de entre los árboles, sus ojos brillando con una intensidad peligrosa.

-Así que, finalmente, los famosos chicos del bosque…

-dijo Suli, su voz suave pero cargada de una amenaza latente-.

El Rey Gimson II está esperando por ustedes.

Es hora de que regresen a su lugar.

El grupo de Suli, con su presencia oscura, se dispersó alrededor de la cabaña, sin mostrar ninguna intención de permitirles huir o evitar lo inevitable.

Los chicos, aún sin comprender completamente qué les esperaba, comenzaron a tensarse.

-¿Nos entregarán al Rey II?

-dijo Karl, frunciendo el ceño-.

No tenemos intención de regresar.

Suli sonrió, como si hubiera escuchado una broma privada.

-No tienen elección.

El Rey II ya ha hablado.

Ustedes son…

necesarios.

De repente, la atmósfera cambió.

Hilson dio un paso adelante, poniendo su mano en el pecho de los chicos para detenerlos.

-No quiero que mueran hoy -dijo con seriedad, mirando a cada uno de ellos-.

No es el momento.

Ustedes no están listos, pero esto no es algo que se pueda evitar.

-Hilson se giró hacia la pandilla de Suli-.

Si quieren luchar, lo harán conmigo.

Una tensión palpable llenó el aire cuando Suli dio una señal a su equipo.

El primer enfrentamiento estaba a punto de comenzar.

— Karl vs.

Varka Karl, aunque aún inexperto en comparación con los demás, no dudó ni un segundo.

Su deseo de demostrar que podía ser más fuerte, más rápido, lo impulsó a lanzarse hacia Varka sin pensarlo.

Su cuerpo, ahora más ágil gracias al entrenamiento, saltó al frente, buscando conectar un golpe directo.

Varka, con su mirada fría y calculadora, no mostró ni un ápice de sorpresa.

En un movimiento fluido, desvió el ataque de Karl con un simple giro de su muñeca, como si estuviera jugando con un niño.

-¿Eso es todo?

-preguntó Varka, burlándose, mientras observaba a Karl, quien intentaba mantenerse firme a pesar de la derrota inminente.

Karl, furioso, no retrocedió.

Estaba decidido a darlo todo, a mostrar que había aprendido a controlar algo más que su fuerza física.

Intentó reunir lo que había aprendido sobre el control de energía, concentrando todo su poder en un solo golpe.

De su cuerpo surgió una chispa, pequeña pero peligrosa, que iluminó la oscuridad del bosque.

Varka no pudo evitar sonreír.

-No basta con voluntad, niño -dijo mientras avanzaba hacia él, tomando el aire con la misma seguridad que alguien que sabe que está a punto de aplastar a su oponente-.

Necesitas control.

Con un giro, Varka desarmó a Karl, haciendo que su energía se desvaneciera tan rápido como había surgido.

El chico cayó al suelo, jadeando, con la frustración escrita en su rostro.

-No has aprendido todo lo que te enseñaron -murmuró Varka, preparándose para dar el golpe final.

Pero antes de que pudiera hacerlo, una voz profunda y firme resonó.

-¡Basta!

-gritó Hilson, quien había dado un paso adelante, su presencia imponente.

La mirada de Varka se encontró con la de él, y en ese momento, ambos sabían que la batalla apenas comenzaba.

Hilson extendió su mano hacia Karl, levantándolo con facilidad.

-Aún tienes mucho que aprender, Karl, pero hoy no es tu día.

-Le susurró en el oído-.

Esta batalla no está perdida, pero no es el momento para que mueras.

— La tensión continuó elevándose, pero por ahora, el primer enfrentamiento había terminado.

Sin embargo, la guerra solo estaba comenzando.

— El último día de entrenamiento y la confusión de los chicos Mientras todo esto sucedía, una conversación importante tenía lugar en la mente de los chicos, especialmente porque aún no entendían del todo lo que estaba sucediendo.

Al principio, pensaban que aún quedaba un día más de entrenamiento, pues se habían concentrado tanto en mejorar su técnica que no se dieron cuenta de la cercanía del final.

Fue Eiden quien, al principio, se mostró confundido cuando Hilson pronunció esas palabras: -Hoy es el último día para que aprendan todo lo que les enseñé.

-Pero…

¿no es mañana?

-preguntó Eiden, frunciendo el ceño, mirando a Karl y Liam.

Hilson, al ver la confusión en sus rostros, sonrió débilmente.

Sabía que el tiempo había pasado volando para ellos, pero la situación no dejaba espacio para más días de preparación.

-No.

Hoy.

Ya no hay tiempo.

Siento que la pandilla de Suli está cerca…

-dijo con seriedad, su mirada fija en el horizonte.

Lo que en principio parecía ser un error de percepción de los chicos, en realidad era un presagio.

Hilson, con su intuición aguda, sentía que el momento había llegado.

El tiempo se había agotado, y lo que estaba por venir no podía ser detenido.

Este “último día” marcaba el fin de una etapa.

Lo que los chicos habían aprendido hasta ahora, aunque insuficiente, debía ser suficiente para enfrentar lo que se avecinaba.

—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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