Vornex: Temporada 1 - Capítulo 95
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- Capítulo 95 - 95 Capítulo 95 El llamado interior
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95: Capítulo 95: El llamado interior 95: Capítulo 95: El llamado interior El claro estaba en silencio, roto solo por el crujido de las hojas bajo los pies y el susurro del viento entre los árboles.
Orión permanecía firme en el centro, observando a cada uno con una atención aguda, como si pudiera leer la energía que emanaban con solo mirarlos.
—Muy bien —dijo—.
Hoy comenzaremos con lo más básico: sentir las energías que los rodean.
No se trata de fuerza bruta, sino de percepción.
Cada uno debe concentrarse en su energía principal y aprender a amplificarla desde dentro.
Se separaron en parejas y espacios individuales.
Orión indicó que Eiden, Karl y Suli se enfocaran en la magia; Marla en la celestial; y Ravel en la natural.
Eiden sintió cómo la magia circulaba en su interior y percibió cómo el aire y la luz del claro vibraban con su pulso.
Cada chispa, cada pulso se hacía más clara a medida que concentraba su atención.
Karl, junto a él, combinaba magia y poder, anticipando los movimientos de esferas que flotaban a su alrededor.
Su aura brillaba con intensidad, clara y definida, sorprendentemente superior a la de Eiden.
—No esperaba que fueras tan bueno concentrándote —susurró Eiden, entre admiración y competencia—.
Esto no lo veía venir.
Ravel percibió la fuerza de la tierra, las raíces y el musgo, y comenzó a manipular pequeños movimientos del entorno, sintiendo cómo la vida reaccionaba a sus impulsos.
Marla, flotando ligeramente, armonizaba la energía celestial con el flujo del aire y la luz, generando corrientes suaves que acompañaban sus movimientos.
Suli, por su parte, equilibraba magia y poder, intentando sincronizarse con los demás mientras aprendía a sentir más profundo.
Orión caminaba entre ellos, evaluando cada gesto, cada aura.
—Eiden, Karl y Suli —dijo—, su energía principal es la magia; perfecciónenla.
—Marla —continuó—, tu celestial es fuerte; hazla fluir con precisión.
—Ravel —añadió—, tu natural responde al entorno; poténciala al máximo.
El maestro interrumpió la tensión competitiva entre Eiden y Karl.
—Basta de comparaciones.
Sientan su energía, amplíenla y sincronícenla con lo que los rodea.
Sensire no es fuerza, es comprensión.
Eiden permitió que su magia se fundiera con el flujo del bosque.
Cada latido, cada corriente de aire se convirtió en una extensión de él.
Karl, brillante y firme, ya dominaba su concentración, pero Eiden comenzaba a notar su propio potencial real.
Marla elevó sus manos y un halo de luz surgió a su alrededor; Ravel se integró con la tierra y las raíces, generando un aura protectora; Suli estabilizaba su magia y percibía el pulso de poder de los otros.
—Excelente —dijo Orión—.
Ahora deben amplificar su energía sin perder control.
Este es el primer paso.
Con un gesto, Orión hizo aparecer esferas y obstáculos flotantes que vibraban con distintas energías.
—Esto es un escenario más dinámico —explicó—.
Cada esfera reaccionará a su energía y movimientos.
Sientan, anticipen y actúen.
Cada error es aprendizaje; cada acierto los acerca al dominio de su energía.
Eiden y Karl se movieron entre ellas, percibiendo la magia en cada trayectoria y aprendiendo a proyectarla sin esfuerzo.
Ravel utilizaba la energía natural para manipular el entorno a su favor.
Marla armonizaba la celestial con su respiración y movimientos, manteniendo la precisión y suavidad.
Suli sincronizaba sus gestos con los demás, aprendiendo de cada acierto y fallo.
—Sensire —recordó Orión—.
No se trata solo de percibir, sino de anticipar, adaptarse y proyectar.
Solo quienes logren esto podrán superar los desafíos futuros… incluido rescatar a Liam.
Tras horas de práctica, Orión los reunió: —Ahora darán un paso más.
Localicen un punto de energía fuera de su alcance.
No con los ojos.
Con la percepción.
Una esfera luminosa apareció sobre el claro y luego se desvaneció entre los árboles.
Eiden inhaló profundamente, sintiendo flujos, pulsos y corrientes.
El punto de energía vibraba en la distancia.
—Ahí estás… —susurró, y al instante su cuerpo se disolvió en una corriente de luz, reapareciendo junto a la esfera.
Los demás lo miraron, sorprendidos.
Karl sonrió con orgullo y un toque de fastidio.
—Alguien acaba de adelantarse —dijo.
Orión apenas esbozó una sonrisa, satisfecho: —Lo logró.
No por potencia, sino por escuchar el flujo correcto.
Esto es Sensire.
No importa quién tiene más energía; importa quién la comprende.
Eiden volvió junto al grupo, el pulso acelerado y los ojos brillando: —Esto… es increíble.
Todo se conecta conmigo.
El maestro asintió: —Y esto apenas es el inicio.
Cuando dominen Sensire, podrán moverse por todo el bosque… e incluso más allá.
Todos respiraron, conscientes de que la habilidad no era solo una técnica, sino una puerta hacia el dominio total de su energía y de sí mismos.
Incluso Karl sonrió con respeto y emoción genuina.
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