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VRMMO: El Primer Nacido de Glifos del Mundo - Capítulo 38

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  3. Capítulo 38 - 38 ¡Tengo Visión Oscura
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38: ¡Tengo Visión Oscura 38: ¡Tengo Visión Oscura Los huesos crujían bajo sus pies mientras se adentraba más en la cueva, donde hasta el crujido más pequeño sonaba ensordecedor al resonar y amplificarse a lo largo de esta.

Durante todo el rato, Belladonna no dejaba de mirar por encima del hombro y de hacer pausas para escuchar los sonidos a su alrededor, asegurándose de que el oso no regresara demasiado pronto.

Tras unos metros, la luz del sol que entraba desde el exterior empezó a menguar y fue sustituida por la oscuridad de la cueva, pero justo cuando empezaba a preguntarse cómo podría fabricar algún tipo de antorcha, su visión cambió.

La oscuridad ante ella se disipó para revelar un mundo compuesto únicamente por tonos de grises.

«¿También tengo Visión Oscura?

Vaya…

Esta raza es una auténtica chetada.

De hecho, ahora que lo pienso, el juego ya ha salido.

Me pregunto si el sistema gacha que esperaba está realmente implementado.

No pienso reiniciar para comprobarlo, desde luego, así que supongo que tendré que mirar los foros cuando me desconecte».

Tras tomarse unos instantes para acostumbrarse a su nueva Visión Oscura, Belladonna volvió a mirar por encima del hombro antes de adentrarse con paso decidido en la serpenteante caverna.

Mientras ella se encontraba en la ardua búsqueda de su nueva clase, otros obtenían las suyas a montones de los instructores del pueblo inicial.

Cada día entraban más y más jugadores al juego, y ya había decenas de millones correteando por aquellas tierras en busca de nuevas aventuras.

Dio la casualidad de que una de las personas que entraba al juego por primera vez en ese preciso instante era el propio hermano de Valerie: Jason.

***
Recostado en su desgastada silla de oficina, Jason se deslizó la Corona Neural sobre la cabeza.

Mientras lo hacía, sus ojos seguían recorriendo las múltiples pantallas que tenía delante, cada una de las cuales mostraba múltiples documentos y publicaciones de foros que describían el juego, las peculiaridades de la creación de personajes y el pueblo inicial.

No pudo evitar soltar una risita para sí, mientras miraba a su lado, donde su nov…

No…

Su nueva prometida estaba tumbada en la cama, sumida ya en las profundidades de la creación de su propio personaje.

«No voy a tomarme esto tan en serio…

Esto es por ellas dos y para divertirme de verdad.

Aun así…

supongo que la cabra tira al monte».

Cuando estaba en los E-sports, solían pasarse horas en equipo leyendo los dosieres de información que sus analistas habían tardado aún más tiempo en recopilar y compilar.

Patrones de jefes, debilidades, rutas óptimas para ahorrar tiempo en la partida, cálculos matemáticos exagerados para arañar 0,9 segundos en la eliminación de un jefe si lanzaban sus habilidades de esta manera con este equipo.

Todo era tan complicado y serio para algo que estaba diseñado para ser entretenido.

Pero eso es lo que pasaba cuando había dinero de por medio.

Tras apagar el ordenador, una suave sonrisa se dibujó en los labios de Jason mientras activaba la Corona Neural y caía en un profundo sueño.

Instantes después, se encontraba de pie en un abismo blanco, convertido en un ser de fuego.

Sin embargo, no pestañeó ante la extraña situación en la que se encontraba, simplemente se lo tomó con calma mientras esperaba las instrucciones del tutorial.

El Mago, el mismo que se le había aparecido a Valerie, alzó una ceja rebosante de curiosidad al ver a aquel ser.

No solo por su apariencia, sino por los detalles que mostraba su estado.

Pero eso fue todo.

No hizo ningún comentario, ni sugerencia, ni ninguna observación ingeniosa.

Se limitó a alzar una ceja ante el gigante de rostro pétreo antes de instruirlo en el proceso de creación de su personaje como a todos los demás.

Si hubiera estado jugando para su antiguo equipo de E-sports o haciendo gala de su reputación, habría creado el mismo personaje de siempre y le habría puesto el mismo nombre: Segador de Estrellas.

El nigromante, un azote que dominó incontables campos de batalla en docenas de juegos, masacrando a sus enemigos y sometiéndolos a su voluntad.

Sin embargo, antes de empezar, ya había decidido que no iba a jugar con ese personaje.

Jugaba por diversión y por la familia, así que tanto él como Lucy lo habían hablado con Valerie para ver cómo podían colaborar.

Parte de su investigación se había centrado en las clases que la gente encontraba habitualmente, así como en unas cuantas opciones raras de las que solo se conocían los nombres.

En el caso de estas últimas, era poco probable que revelaran sus habilidades y se pusieran en desventaja, pero no todo el mundo podía resistir el impulso de presumir.

Así, conocía la gran mayoría de las clases y su distribución, siendo el Espadachín DPS el principal atractivo.

Pero las clases que le llamaron la atención fueron las que implicaban Sanadores y Tanques, para completar la trinidad clásica.

«Solo espero que Lucy no se obsesione demasiado con embellecer a su personaje y se olvide de lo que le dije.

Hay un montón de clases diferentes que pueden encajar con su rol, dependiendo de su estilo de juego».

La parte difícil eran las razas.

Sus afinidades eran, según su investigación, superiores a la media, con unas cifras del 91 % de Hellion, 84 % de Sangre Salvaje y 79 % de Engendro de Fells como sus tres principales.

Su ventaja sobre Valerie era que sabía, gracias a su investigación, que la afinidad actuaba como un límite para la pureza.

Si tenías un 30 % de afinidad, nunca podrías obtener más de un 30 % de pureza, sin importar cuántas tiradas hicieras para conseguirlo.

Un streamer rico lo había aprendido por las malas, tras gastar cientos para intentar conseguir con nuevas tiradas la raza perfecta, una Súcubo, que atraería a los espectadores, incluso después de que la IA del Mago le informara de que era imposible.

Como era de esperar, se quejó cuando no consiguió lo que quería, pero simplemente se rieron de sus quejas.

Jason no pudo evitar levantar el puño en señal de victoria cuando vio aquellos números.

Justo lo suficiente para su subraza perfecta.

Sin dudarlo, seleccionó de inmediato la raza que había esperado y empezó a hacer tiradas para la pureza.

Sin embargo, cuando le salió un mísero 12 %, no se desesperó.

En lugar de eso, se giró hacia el Mago con una sonrisa de confianza, recitando ya mentalmente los números de su tarjeta de débito.

Era hora de que todos esos años ganando un dineral dieran sus frutos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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