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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 108

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  4. Capítulo 108 - 108 Weiss Schnee part 4 Rwby
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108: Weiss Schnee part 4 (Rwby) 108: Weiss Schnee part 4 (Rwby) Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

___________________________________________________________________ Al día siguiente, Weiss se despierta y comienzan su rutina.

6 AM.

Ninguna de su equipo estaría despierta.

Yang dormía roncando, casi quitándose su camisa en medio del sueño, revelando demasiado para la vista decente de Weiss, que suspiró con fastidio y desvió la mirada.

Ruby murmuraba palabras sobre armas, soñando con combates y mecanismos, aferrada a una de sus granadas acolchonadas (almohada peluche).

Blake….

‘mmm~ ah~’.

*Mover*.

‘Ah~’.

*Mover*.

Weiss prefirió no mirar debajo de su sábana.

Algo se movía ahí, pero no quería saber si ella estaria haciendo algo raro, ignoraria ese último gemido por el bien de su cordura.

Con discreción, Weiss se levantó, tomó su toalla, ropa y útiles de aseo, y fue al baño.

La ducha fue rápida, meticulosa.

El vapor no nubló su mente, al contrario, le dio claridad.

Salió envuelta en una determinación elegante, se cambió por su uniforme pulcro, revisó sus tareas, perfeccionó los detalles de su corona de cabello y se roció un perfume apenas perceptible.

Estaba impecable.

Tal y como debía ser.

Una vez lista, y sin una palabra a sus dormidas compañeras, se dirigió con paso firme hacia la habitación de Tn.

Se detuvo justo enfrente.

No tocó la puerta.

No dijo nada.

Se limitó a cruzar las manos delante del regazo y esperar, como una novia dedicada.

No era genuino afecto lo que la motivaba, sino estrategia.

Si iba a mantener este juego con Tn, debía hacerlo bien.

Debía actuar como la compañera ideal.

Algunos alumnos, que ya estaban despiertos por entrenamientos u obligaciones tempranas, comenzaron a notar su presencia.

No era común ver a la heredera Schnee fuera de su rutina.

Y mucho menos… esperando a alguien.

—¿Está esperando a alguien?

—susurró un chico con sus utiles escolares.

—Creo que es la habitación de ese chico mudo, heeeeep me da escalofrios… —comentó una chica con uniforme color lavanda.

—¿La princesa Schnee con él?

¿No sera que la esta chantajeando para tener sexo con ella?

-¡No seas idiota en serio, crees que una Schnee caería en algo asi!-.

Weiss escuchó todos y cada uno de los murmullos.

Sonrió internamente, sin mover un solo músculo del rostro.

Su postura perfecta, la expresión serena, el porte aristocrático… Todo calculado.

“Bien,” pensó.

“Tal como lo planeé.

Primero la confusión… luego los rumores.

Y cuando la historia tome forma, todos verán que estoy por encima de cualquier expectativa.”.

Y sin girar la cabeza, esperó a que Tn saliera, sin mostrar impaciencia.

Después de todo, una Schnee jamás se apresura.

(MInutos despues).

Tn ya estaba despierto y listo para comenzar su día escolar.

Su cama estaba perfectamente tendida, su escritorio ordenado, y su pergamino guardado en su bolsillo.

Se puso una chaqueta larga, negra con bordes azulados, y subió el cierre hasta cubrir casi toda su boca.

La capucha colgaba por detrás, pero no la usó.

Aquel atuendo le daba cierta comodidad… casi como si pudiera esconderse del mundo si lo necesitaba.

Al acercarse a la puerta, no esperaba ver nada más que el pasillo habitual.

Tal vez algún alumno medio dormido o un maestro apurado.

Pero al abrirla….

Ahí estaba.

La heredera Schnee.

De pie.

Del otro lado.

Sus ojos azul hielo lo miraron con una suavidad poco común.

Esa cicatriz delicada bajo uno de sus párpados le daba una belleza dura, casi melancólica.

La luz de la mañana entraba por las ventanas del pasillo e iluminaba su silueta como si ella estuviera diseñada para verse así.

Tn se quedó estático.

Por un momento, sintió que todo su entrenamiento, su compostura, y su razonamiento se congelaban.

Parpadeó, tratando de encontrar palabras, pero no hubo tiempo.

—Llegaremos tarde a clase, Tn —dijo Weiss con una sonrisa perfecta, medida, casi como si la hubiera ensayado.

Antes de que pudiera responder, ella se acercó con paso firme, tomó el borde de su chaqueta… y le bajó el cierre solo lo suficiente para ver sus labios.

Y sin advertencia, sin dar espacio a dudas, Weiss se inclinó y le dio un beso fugaz.

Un roce de labios tan breve que apenas dejó calor, pero suficiente para incendiar el pecho de Tn como si acabara de recibir una descarga directa a su núcleo.

Su mirada se nubló por un segundo.

Quiso decir algo, pero entonces Weiss ya le había tomado la mano.

Su agarre era firme, controlado, pero no incómodo.

Como si la situación ya hubiera sido decidida desde antes.

—Vamos.

El profesor Oobleck no perdona la impuntualidad —mencionó con una sonrisa discreta, arrastrándolo con naturalidad por el pasillo.

Tn… simplemente la siguió.

Sin oponer resistencia.

Su mano encajada en la de ella, su chaqueta bajada, y su rostro ligeramente encendido por el desconcierto.¿Qué acababa de pasar?¿Ese beso había sido real?

¿Había cruzado algún límite sin darse cuenta?¿Estaba soñando?¿Era una trampa?

Las miradas de otros alumnos se clavaban como cuchillas.

Algunos abrieron la boca, otros simplemente se quedaron en silencio, sorprendidos.

La Schnee no era alguien que se mostrara afectuosa con nadie.

Y ahí estaba.

Caminando de la mano con un chico que ni siquiera hablaba mucho.

—¿Viste eso?—¿Fue un beso?—¿¡Están saliendo!?

-Joder que caliente Mmm~ me voy a manosear esta noche.

-Diablos Katy controlate.

Los rumores crecían como fuego en pasto seco.

Weiss no los miraba.

Tn tampoco… pero los escuchaba.

Su mente giraba, confundida, preguntándose qué tanto de eso era real… y cuánto de aquello lo estaba manipulando.

Pero por ahora, no soltó la mano.

.

.

En el dormitorio del equipo RWBY, la mañana había comenzado de forma estimulante, por decirlo suavemente.

—¡¿¡SON LAS SIETE!?!

—gritó Yang con el tono de quien acababa de ver su vida pasar frente a sus ojos.

Saltó de la cama de un brinco explosivo, dejando su camisa enredada en su torso.

Apenas cubierta, con los pantalones medio puestos, se arrastró como un torbellino por la habitación.

—¡RUBY, MUÉVETE!

¡CLASES!

—gritó mientras literalmente arrancaba la cobija de su hermana menor.

—¡Yaaaang!

¡Hace frío!

¡Devuélveme eso!

—Ruby murmuró aún medio dormida, abrazando su Scythe como si pudiera protegerla del deber escolar.

Pero Yang no escuchó súplicas.

La levantó como un saco de papas, le quitó la camiseta de pijama de una sola maniobra y la arrojó al baño medio desnuda.

—¡DUCHA RÁPIDA!

¡30 SEGUNDOS, CARAJO!

Luego, sin perder tiempo, Yang corrió hacia las mochilas del equipo, metiendo tareas, cuadernos, armas a medio ensamblar… incluso un cepillo de dientes que no le pertenecía a nadie.

—¡Blake!

¡Vamos, despierta!

—gritó, lanzando un cojín directo al rostro de la Faunus.

Desde debajo de su manta, se escuchó un siseo…

seguido por el lento asomar de una cabeza con orejas de gato en punta.

Blake abrió un solo ojo y gruñó como una bestia salvaje.

Yang no se inmutó.

La agarró por los brazos y comenzó a peinarla a la fuerza mientras con la otra mano buscaba el uniforme.

—¡Me estás arrancando cabello!

—se quejó Blake mientras intentaba escaparse como un gato al que iban a bañar.

—¡Ya quisieras que te arrancara solo eso si nos ponen otra detención!

Y vaya que la amenaza fue clara cuando le bloquearon el internet a su pergamino y casi descubren sus historial de busqueda.

Mientras tanto, del baño salía Ruby, aún mojada, con el cabello goteando y el rostro lleno de confusión y resentimiento.

—¡Yang, no me diste ni tiempo de secarme!

¡Me voy a resfriar!

—¡Tranquila!

¡Solución rápida!

—Yang sonrió mientras sus ojos brillaban y activaba su semblanza.

En un segundo, su puño brilló, y una llamarada leve emergió de sus palmas.

Se acercó a Ruby como si fuera una secadora humana.

—¡NO TE ACERQUES CON ESO!

—gritó Ruby, retrocediendo meintras cubria el poco pecho que tenia.

Demasiado tarde.

La llamarada alcanzó parte de su cabello y, accidentalmente, una hoja de tarea sobresaliendo de su mochila.

FWOOSH.

El papel se encendió de inmediato.

Ruby chilló.

—¡MIS TAREAS!

¡ESAS ERAN DE GLYNDA!

¡ESTABA BIEN ESCRITA!

Yang trató de apagarlo dándole palmadas, pero solo logró que más hojas se arrugaran y se chamuscaran.

En medio del alborot, Blake, ya parcialmente vestida, observaba todo con una expresión neutra.

—¿Por qué seguimos confiando en ti para despertar?

—¡¿¡PORQUE USTEDES NO HACEN NADA PAR DE IDIOTAS!?

—gritó Yang, lanzando lo que quedaba del papel humeante por la ventana.

Justo en ese momento, la puerta del dormitorio se abrió.

Una alumna del segundo año las observó con incredulidad.

Dentro: humo, gritos, Ruby medio desnuda, Yang aún sin terminar de vestirse, Blake con el uniforme al revés y el cabello esponjado por la fuerza.

—…¿están bien?

—¡Cierra la puerta!

—gritaron las tres al unísono.

La puerta se cerró de golpe con un fuerte ¡clack!

tras el sobresalto de la alumna curiosa, mientras el caos se desataba dentro del dormitorio de RWBY.

Ruby, todavía goteando agua de su cabello, luchaba por abotonarse correctamente la blusa del uniforme mientras bufaba frustrada.

Yang, sin perder tiempo, se dirigió al escritorio y encendió la laptop del equipo para revisar las tareas que aún no imprimían… pero su rostro cambió en cuanto la pantalla mostró el contenido.

—¡Oh, por amor a Oum…!

¡Blake!

—gritó Yang, echándose para atrás con expresión de horror exagerado— ¡¿Es en serio?!

¡Esto es un chingo de porno!

Blake, que aún intentaba desenredarse el cabello mientras terminaba de ponerse el uniforme, levantó la cabeza con alarma.

—¡Yang, no veas eso!

¡¡Son archivos personales!!

—¿Personales?

¡¡Como que personales!!

—Yang pasó rápido por las carpetas— “GAng bang”, “el mono invertido”, “y que diablos es un all vs one”…

¡Blake, ¿tienes categorías?!

—¡Me olvidé de borrar algunos archivos antiguos!

—gimió Blake, ahora con el rostro completamente encendido como una linterna— ¡¡No es lo que parece!!

Yang la miró como si acabara de descubrir que su compañera habia metido posiblemente tantas paginas pornograficas que las suspenderian por dias.

—¡¿No es lo que parece?!

Blake, necesitamos quemar esta laptop, enterrarla y fingir que jamás existió.

¡Esto va más allá de lo criminal, esto es degenerado!

Ok algo hipocrita de Yang pero ella jamas uso la laptop del equipo.

Una laptop que su hermanita podria ver por accidente y Ruby era demaciado pura para eso.

—¡No tienes derecho a juzgarme!

—Blake trató de recuperar la laptop, pero Yang la sostenía por encima de su cabeza.

En medio de ese escándalo, Ruby —que apenas acababa de ponerse las botas— se acercó curiosa.

Al ver la pantalla abierta, sus ojos se abrieron como platos.

Silencio.

Luego, con absoluta calma, desenfundó a Crescent Rose, la cargó, apuntó con una precisión escalofriante…

y.

¡BOOM!

un disparo retumbó por la habitación, dejando la laptop hecha chatarra fundida contra la pared.

El cuarto quedó en completo silencio.

Solo el humo saliendo de la carcasa derretida del dispositivo llenaba el ambiente.

Ruby, con una expresión seria y ojos entrecerrados, giró hacia sus compañeras.

—Ninguna palabra de esto…

¿entendido?

Yang y Blake asintieron lentamente, demasiado aturdidas como para protestar.

El reloj marcaba las 6:50 a.m.

Ruby tomó aire, se colgó su arma a la espalda, y musitó:—Ahora sí…

vamos a clase.

.

.

En la tranquila atmósfera del aula, Weiss y Tn se encontraban ya sentados juntos en la mesa delantera, esperando a que el profesor terminara de escribir los apuntes en el pizarrón.

Weiss mantenía su compostura impecable, sentada recta, sin una sola arruga en su uniforme, el cabello recogido con precisión.

A su lado, Tn se veía más relajado, pero se acomodaba nerviosamente el cierre de su chaqueta hasta cubrirle la boca.

Aún podía sentir el eco del beso que Weiss le había dado más temprano.

No sabía exactamente qué significaba, pero lo tenía dando vueltas en su cabeza como un torbellino.

Había leído algunas cosas —fragmentos sueltos de revistas de consejos, entradas de blogs viejos, incluso comentarios extraños en foros— sobre cómo ser un buen novio.

Atento.

Detallista.

Escuchar.

Recordar fechas importantes.

No hablar de estupideces a menos que ella saque el tema…

lo básico, o eso creía.

No entendía del todo por qué Weiss había hecho eso.

¿Estaban juntos?

¿Raro?

¿Un gesto de afecto genuino?

¿Había un protocolo que se le escapaba?

Mientras intentaba mantenerse serio, el bullicio de la puerta atrajo la atención de todos.

El equipo RWBY irrumpió en el aula con una mezcla de incertidumbre, vergüenza reprimida y gotas de sudor todavía visibles en sus frentes.

Yang entró primero con la mochila medio abierta, sus carpetas sobresaliendo.

Ruby la seguía, despeinada, con un olor a pólvora que aún flotaba débilmente en su ropa.

Blake tenía una expresión muerta y la capucha más abajo de lo usual.

Caminaba como quien ha sufrido una guerra interna.

Y finalmente Weiss alzó una ceja al verlas, sin emoción.

—Tarde.

—murmuró con tono cortante, mientras las observaba tomar sus asientos con movimientos torpes.

Yang se dejó caer en la silla como si hubiera corrido una maratón, tirando la mochila al suelo.

Ruby se sentó tiesa, con las manos juntas, como si temiera que alguien le preguntara por qué su Crescent Rose aún olía a plástico quemado.

Blake simplemente apoyó la cabeza sobre el escritorio, deseando desaparecer.

—No me digas… —susurró Weiss mientras giraba ligeramente la cabeza hacia Tn—.

Se quedaron dormidas otra vez.

Y probablemente destruyeron algo.

Tn no respondió, solo asintió con una mirada disimulada.

Aunque no lo diría en voz alta, notaba que había algo raro en las tres.

No solo nervios por llegar tarde, sino culpa, ira contenida y una pizca de ¿miedo?

Desde las filas traseras, alguien los miraba fijamente.

Jaune Arc, con los brazos cruzados, fruncía el ceño.

Su mandíbula ligeramente apretada y su mirada fija en Tn hablaban más que mil palabras.

No estaba contento.

Pyrrha, a su lado, parecía notarlo y le dio un codazo suave para que se calmara, pero Jaune solo desvió la mirada un momento antes de volver a fijarla en el “novio” de Weiss.

—Hmpf…

Cómo si eso fuera real.

—murmuró por lo bajo, pero su voz se perdió entre los murmullos del aula.

Tn, por su parte, no lo notó.

O al menos, fingía no notarlo.

Estaba más concentrado en parecer alguien que sabía lo que hacía en una relación, aunque no entendía por qué Weiss no había dicho nada más desde aquel gesto afectivo.

¿Debía decir algo?

¿Tomarla de la mano?

¿Eso era permitido?

¿Sería raro?

Como si sintiera su duda, Weiss desvió la mirada un instante hacia él, y con una voz baja pero clara, le dijo:.

—Mantén la cabeza en clase, querido.

Lo demás puede esperar.

Ese “querido” lo descolocó por completo.

Tn parpadeó, se aclaró la garganta, y asintió sin decir palabra.

Anotó mentalmente esa frase como una posible señal afectiva.

Aunque también podría ser una amenaza velada.

No estaba seguro.

Y mientras el profesor por fin terminaba de escribir en la pizarra, y los alumnos abrían sus libretas para copiar, el aula regresó a una falsa normalidad… excepto por el aura de destrucción silenciosa que flotaba sobre el equipo RWBY, la tensión flotando entre Weiss y Tn, y la mirada intensa de Jaune que parecía afilarse como una cuchilla.

El día apenas comenzaba.

.

.

La clase avanzó rápido, y finalmente el profesor indicó que debían dejar sus hojas de tarea sobre el escritorio antes de salir.

Yang, Blake, Ruby y Nora intercambiaron miradas nerviosas cuando se dieron cuenta del desastre: las hojas de RWBY estaban quemadas o arruinadas, y Nora ni siquiera había hecho la suya.

—¡¿Qué demonios pasó con estas tareas?!

—exclamó el profesor, levantando una ceja con evidente desaprobación—.

¿Quién se cree que es responsable de esta ineficiencia?

Ruby señaló a Yang con la mirada, quien trataba de evitar la culpa.

—¡Yang!

—dijo Ruby en voz baja, fulminándola con los ojos—.

Esto es culpa tuya.

Yang bufó, encogiéndose de hombros.

—No fue mi intención, solo intentaba ayudar a Ruby a secarse el cuerpo…

pero ya ves cómo terminó.

Blake, intentando defenderse, añadió—Yo olvidé borrar algunos archivos y eso complicó las cosas, pero no es como si lo hubiera hecho a propósito.

—¡Eso no es excusa!

—replicó el profesor—.

Quiero que estas tareas estén listas para mañana y sin errores.

Ruby cruzó los brazos y le lanzó a Yang una mirada asesina, que Yang devolvió con una sonrisa de disculpa.

Mientras tanto, Weiss se acercó a Tn, que permanecía tranquilo y atento.

—Tn —dijo con una ligera sonrisa—, ¿quieres venir a entrenar conmigo después de clases?

Podemos practicar con mis armas.

Tn asintió con voz baja pero decidida—Sí, me gustaría.

Weiss sonrió ampliamente, tomándole suavemente del brazo.

—Perfecto.

Vamos, te mostraré algunos trucos.

Desde lejos, Jaune los observaba, su rostro reflejaba celos y frustración.

Intentó dar un paso hacia ellos, pero Pyrrha le sujetó firmemente del brazo.

—Si haces algo estúpido —le susurró con seriedad—, seré yo quien te pateará el trasero.

No dejaré que un idiota egoísta como tú arruine una bonita relación como la de Weiss y Tn.

Jaune tragó saliva, sorprendido por la determinación de Pyrrha.

En el fondo, sabía que ella tenía razón; esa relación, aunque extraña, parecía sincera y valiosa.

Y Pyrrha, con sus propias experiencias y sentimientos, ya hubiera querido tener algo así abierto y real.

Campo abierto.Fuera de la escuela.

Weiss y Tn llegaron al campo abierto, un espacio amplio y despejado donde la hierba se mecía suavemente bajo la brisa matutina.

Weiss, con un movimiento decidido, presionó un botón en su pergamino.

Desde el cielo, con un leve zumbido, descendió un casillero flotante que contenía su arma y su ropa de combate.

El objeto aterrizó con precisión justo a su lado.

Tn replicó la acción, y su propio casillero apareció de manera similar, aterrizando a su derecha.

Weiss abrió su casillero con elegancia y sacó su estoque, Myrtenaster, la hoja brillante reflejando la luz del sol.

A su vez, Tn extrajo un arma peculiar: un chakram — un disco circular afilado con un agujero en el centro.

Weiss frunció el ceño ligeramente, preguntándose por qué Tn usaría un arma tan simple.

Pero entonces notó algo interesante.

Cerca del borde del chakram había un mecanismo sutil, apenas perceptible, que parecía diseñado para almacenar y canalizar Dust de viento.

Esto haría que la cuchilla se afilara aún más en combate, incrementando su eficacia.

Tn, con voz baja y un tanto distraída, murmuró—Debido a mi semblanza, el uso de armas es casi innecesario… pero prefiero tener algo con qué luchar cómodamente.

Weiss asintió, impresionada por la combinación de simplicidad y tecnología en el arma.

Por dentro, admiraba ese equilibrio entre la austeridad de Tn y la elegancia de su propio estilo.

Aquel chico callado y aparentemente torpe tenía mucho más de lo que mostraba a simple vista.

—Bien —dijo Weiss, ajustándose la empuñadura del estoque—.

Vamos a ver de qué estás hecho.

Tn asintió, preparándose mentalmente.

Ambos dieron un paso adelante, el campo se volvió su escenario, y el aire comenzó a llenarse de expectación.

Tn y Weiss se observaron fijamente, sus ojos cruzándose como hojas antes del choque.

El silencio se volvió denso, como si el mundo mismo contuviera la respiración.

Tn fue el primero en moverse.

—Prometo ser sutil —murmuró, con una ligera sonrisa mientras tomaba una posición casi agachada, el chakram sujetado con firmeza.

Weiss alzó una ceja, esbozando una sonrisa fría.

—No me subestimes, Tn.

Y así comenzó.

Weiss avanzó con una estocada baja, precisa y elegante.

Pero Tn giró el cuerpo con fluidez, como si su columna fuera líquida, esquivando por apenas centímetros.

Aprovechó el impulso para hacer girar su chakram alrededor de su torso y desatar una serie de cortes veloces, como una tormenta de acero danzante.

Weiss, rápida, posicionó su estoque de lado, bloqueando cada impacto con destreza y control, aunque sus botas se deslizaron unos centímetros hacia atrás con cada golpe.

El último choque fue más fuerte: Tn cargó con el cuerpo, presionando su chakram contra la fina hoja del estoque de Weiss, la fricción generando chispas tenues entre los metales.

Weiss apretó los dientes, ejerciendo más fuerza con un elegante giro de muñeca, y logró empujar a Tn hacia atrás.

—¿Eso es todo?

—provocó, entre jadeos.

Tn no respondió.

Solo ajustó el cierre de su chaqueta, bajándolo apenas para liberar su semblanza.

Weiss giró el mecanismo de su estoque.

Una cápsula de Dust de viento se activó y lanzó una ráfaga cortante hacia Tn, una tormenta en espiral a quemarropa.

Pero Tn, en voz apenas audible, murmuró.

—Quítate.

La ráfaga se desvaneció en cuanto rozó el espacio frente a él, como si el viento mismo le obedeciera o perdiera propósito al tocar su aura.

Weiss abrió los ojos con sorpresa.

—¿Tu semblanza…

anula los elementos?

—No del todo…

solo los ignoro —respondió Tn, antes de abalanzarse de nuevo.

clink.

clink.

clink.

clink.

Ambos chocaron otra vez, esta vez sin palabras, solo miradas.

Cada golpe era seguido por una esquiva, cada paso por una contracción de músculos perfectamente calculada.

Sus armas cruzaban con ritmo, el sonido del metal era como una sinfonía.

Y sin notarlo, Weiss sonreía.

Por primera vez en mucho tiempo, su corazón se aceleraba no por miedo, ni por orgullo, sino por emoción.

En el cruce de armas, entre el roce de acero y el sudor contenido, algo despertaba.

Algo salvaje, elegante y puro: una emoción que florecía en lo más profundo de su helado pecho.

Una conexión.

Weiss se apartó de un giro, su aliento agitado, su rostro levemente sonrojado.

—Eres…

mejor de lo que pareces.

Tn inclinó la cabeza.

—Tú también.

Pensé que solo eras buena hablando.

Era raro para el hablar mas de lo necesario pero el sudor y el corazon latiendo nublaon su vocabulario, emocion empezaba a filtrarse en el.

Weiss rió con un tono que casi parecía musical, pero también amenazante.

—Voy a destruirte por eso, Tortolito~.

Y volvió a lanzarse, ahora con una mezcla peligrosa de técnica y juego.

Tn respondió con igual intensidad.

Lo que comenzó como práctica…

se transformaba en un lenguaje íntimo.

Golpes que eran preguntas, esquivas que eran respuestas.

Un baile silencioso entre dos almas encontrándose.

Ambos no lo sabían aún, pero algo había cambiado en ese campo abierto.

No estaban peleando… estaban conectando.

________________________________________________________________ (perdon pero me tarde porque tenia que actualizar mis otros fics, un hadou en chaldea y escribirle 9k no fue facil y este tiene 4k……..necesito un cafe).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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