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Waifu yandere(Collection) - Capítulo 114

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  4. Capítulo 114 - 114 Blake Belladonna part 2 RWBY
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114: Blake Belladonna part 2 (RWBY) 114: Blake Belladonna part 2 (RWBY) Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

_____________________________________________ Blake meditó en su habitación, el ambiente silencioso salvo por el tenue zumbido de los cables eléctricos fuera de la ventana.

Suspiró, cubriéndose con una manta ligera mientras decía en voz baja.

—Tn…

vuélvete invisible, por favor.

Y bajo ninguna circunstancia dejes que mis padres te vean dentro de la casa.

Que pensarian si notaran a un humano con uniforme en su cuarto durante la noche.

La respuesta llegó de inmediato, grave y calmada, pero sin tono alguno de queja—Entendido, my Master.

Al instante, su presencia se desvaneció del campo visual, aunque Blake aún sentía ese leve escalofrío etéreo que confirmaba que él seguía allí.

Cerró los ojos, deseando poder desconectarse un poco de todo.

La aparición repentina de un Servant, y más aún de uno tan dispuesto, había sido demasiado para asimilar en un solo día.

Respiró hondo.

¿Un arma de destrucción masiva dispuesta a obedecerme…?

—pensó.

Y con ese pensamiento en mente, se dejó vencer por el sueño.

Sin embargo, el descanso no fue normal.

El vínculo mágico con Tn, aún nuevo y en plena sincronización, abrió una ventana, una puerta psíquica al pasado del Servant.

(Nt: memorias compartidas de amo y sirviente y sip…..es hora de enseñar historia mis estimados lectores y no quiero quejas >:v).

Blake no entendía lo que veía al principio.

Parecía un sueño, pero tenía demasiada claridad.

Demasiada emoción…

y sangre.

La escena era sombría, húmeda, cubierta de una bruma salada.

Tn estaba allí, pero con un uniforme diferente, más sencillo.

Sin medallas, sin distinción de mando.

Llevaba un casco de acero opaco, barro en sus botas y en su abrigo, y un fusil Mauser entre sus manos.

Sus ojos eran fríos, no como cuando hablaba con ella.

Eran ojos que habían visto demasiadas cosas.

Y entonces el estruendo empezó.

—¡Schnell!

Beweg dich, beweg dich!

—gritó un soldado cercano, cubriéndose tras una barricada improvisada en la arena.

Explosiones retumbaban, los cielos rugían con el rugido de los cazas y bombarderos.

La playa era un infierno.

Blake jadeó dentro del sueño, tratando de retroceder, de apartar la mirada, pero no podía.

Tn disparaba con precisión mecánica, sin emoción, sin vacilación.

Hombres caían, sangre mezclándose con el agua del mar.

Un grito en francés.

Otro en inglés.

Luego uno en alemán, más cercano.

Tn gritó de vuelta.

—¡Feuerüberlegenheit!

¡Nicht nachgeben!

!BOOM!

Una granada estalló no muy lejos, lanzándolo al suelo.

Su casco salió volando, su cara quedó expuesta.

Sangraba de la ceja, pero no se detenía.

Levantó su fusil y disparó de nuevo.

—¡No…!

—susurró Blake, medio dormida, viéndolo todo.

El Tn de su sueño se arrastró tras una barrera de sacos de arena.

Allí, un compañero, joven, casi un niño, temblaba con el arma entre manos.

—Ich kann das nicht…

Ich will nicht sterben…

—murmuraba el chico.

Tn lo miró, implacable.

Luego simplemente dijo—Entonces mata antes de morir.-Cargo el rifel y una lluvia de disparos contra los soldados enemigos fue dispuesta por el.

Ratatatatatatatatata.

*Disparos*.

Ratatatatatatatatatata.

Y se levantó, enfrentando una lluvia de balas, devolviendo fuego sin piedad.

La imagen cambió, tan bruscamente que Blake apenas tuvo tiempo de comprender lo que sentía.

Era un campo de cuerpos.

El mar se teñía de rojo.

Y en el centro de todo, de pie, con las botas hundidas en la arena mojada, estaba Tn.

Miraba al horizonte, su rostro impasible.

No era un héroe.

No era un monstruo.

Era simplemente un soldado.Algunos soldados buscaban entre los cuerpos algo de valor o simples municiones.

Blake despertó con un jadeo, el sudor frío en su frente.

El reloj marcaba las 3:47 a.

m.

y la oscuridad aún reinaba en su cuarto.

Se sentó en su cama, respirando agitadamente.

Frente a ella, aunque invisible, sentía la presencia del Servant.

—¿Estás despierta?

—preguntó Tn, su voz flotando en la penumbra.

—Sí…

—murmuró Blake, tragando saliva—.

Vi algo…

algo horrible.

—¿El desembarco?

—respondió, sin asombro alguno—.

El día que los Aliados pisaron Normandía.

La mayoría lo llama “Día D”.

Para mí…

fue otro jueves desde que el Reich ordeno guerra.

Blake lo miró, aunque no podía verlo.

Su voz era seca, serena.

Como si esa masacre fuera solo una página más de un libro leído muchas veces.

—¿Cuántos mataste ese día?

Hubo un largo silencio.

—En el Día D, se estima que alrededor de 4,415 soldados aliados perdieron la vida durante el desembarco en Normandía.

Esta cifra incluye soldados estadounidenses, británicos, canadienses y de otras naciones aliadas que participaron en la operación.

Además de las muertes, hubo miles de soldados heridos y desaparecidos.

—respondió él, con voz neutra.

-…..Pero se estima que las perdidas totales fueron mas de nueve mil, el numero que yo haya causado seria poco ante tal sifra.

Blake abrazó sus piernas, su cuerpo temblando sin entender del todo.

—No eres lo que esperaba cuando pensaba en un “protector”.

—Tampoco tú eres lo que esperaba de un “líder rebelde”.

Otro silencio.

No era un reproche.

Era una observación fría, objetiva.

Blake sintió cómo su garganta se cerraba.

—¿Y te arrepientes…?

¿De haber sido parte de eso?

La voz de Tn se mantuvo en calma.

—Lo que fui…

me trajo aquí.

A ti.

A un nuevo propósito.

No me arrepiento, porque el pasado no puede cambiarse.

Pero esta vez…

si tú me lo ordenas, puedo usar ese pasado para proteger tu presente.

De nada podia reprochar, fue soldado por amor a su nacion,sirvio y murio por ella.

Blake no supo qué decir.

Solo bajó la cabeza.

Afuera, la noche seguía su curso.

Pero dentro de la habitación, la guerra del ayer aún latía en el aire.

*Temblar*.

Blake tembló un poco, sentada en su cama con las sábanas arrugadas entre sus dedos, aún con los ecos del sueño grabados en su mente.

La playa, los gritos, los casquillos rebotando, el mar tiñéndose de rojo.

Todo parecía tan real, tan brutal.

—¿Por qué… por qué no reconozco esa guerra?

—preguntó en voz baja, con los ojos aún clavados en el lugar donde había visto a Tn en el sueño, empapado de barro y pólvora.

Tn, aún en su forma invisible, guardó silencio unos segundos.

Se materializó con suavidad, como una sombra que cobró cuerpo, y se sentó al borde de la cama, quitándose el sombrero mientras pensaba.

—Tal vez —comenzó con una voz apagada— fui convocado desde otra línea de la historia humana.

Otra Tierra.

Otra humanidad.

En mis recuerdos…

no hay faunos.

Ni Dust.

Ni academias para cazaristas.

Obviamente sabia algunos mitos sobre Grecia incluso el panteon nordico que profetizaba su Reich.

Pero jamas noto extremidades de animales en ninguna persona en su epoca.

La lógica de lo que decía parecía imposible, pero al mismo tiempo, Blake no podía negar lo que acababa de ver.

Ni el sonido de las balas.

Ni la desesperación de los hombres que peleaban a su lado.

Era un campo de batalla como los de los libros de historia… pero también muy diferente.

Mucho más crudo.

Más cercano.

Más real.

—¿Universos separados…?

—murmuró, más para sí que para Tn—.

Entonces no soy tu primera… ¿maestra?

Tn negó lentamente con la cabeza.

—No.Pero dudo que sea facil de explicar.

—Su tono fue suave, casi cansado—.

Lo del “Día D”…

eso fue uno de los tantos infiernos que caminé con otros.

No por gloria.

Ninguna guerra merecia tal masacre.

Blake bajó la mirada, apretando sus labios.

Sus dedos se cerraron inconscientemente sobre la tela de su sábana, sintiendo una mezcla extraña de respeto, incomodidad y…

algo parecido a lástima.

Un pitido leve sonó en el reloj digital de su escritorio.

Las 4:02 AM.

Blake parpadeó, sintiendo su garganta seca como el polvo.

Se llevó una mano al cuello y murmuró—Necesito agua….

Antes de que pudiera moverse, Tn se levantó de la cama, alisó la chaqueta con una mano, se puso nuevamente el sombrero y se volvió transparente como neblina disipándose en la noche.

—Permítame ir yo, my Master —dijo con una formalidad que hizo que Blake pestañeara—.

Usted necesita descansar.

No llamaré la atención.

—Ten cuidado —susurró ella, ya sola en la habitación, la brisa nocturna entrando por la ventana entreabierta.

Aún podía oler la pólvora.

Y en el silencio, Blake se recostó otra vez.

Aunque sabía que ya no dormiría.

Porque ahora, cada vez que cerraba los ojos, veía la guerra de otro mundo…

a través de los ojos de un soldado que le juró lealtad sin condición.

Un soldado llamado Tn.

.

Tn caminó por la casa Belladonna con pasos suaves, cuidando cada movimiento como si el más mínimo error pudiera alertar a alguien.

Aunque invisible, no quería tentar a la suerte.

A cada paso sentía la diferencia entre este mundo y el suyo —todo parecía más limpio, menos desgastado por la guerra.

Al llegar a la cocina, localizó un vaso de cristal y lo sostuvo con ambas manos, sus dedos firmes, pero tensos.

—Controla la presión…

—murmuró para sí mismo, mientras lo llenaba con agua fría del grifo.

Sus estadisticas como servant eran elevadas.

Una vez listo, volvió al cuarto de Blake con el vaso lleno.

Ella, aún sentada en la cama, aceptó el agua y bebió con lentitud, sintiendo el alivio en su garganta seca.

—Gracias…

—murmuró entre suspiros.

Sus ojos, aunque algo enrojecidos por la falta de sueño, mostraban una mezcla de curiosidad y cautela.

Se recostó de nuevo sin decir más.

—Descansa, my Master —dijo Tn, manteniéndose firme en la habitación, de pie junto a la ventana, cual centinela.

La noche transcurrió tranquila.

Aunque Blake dormía, su vínculo con Tn mantenía una corriente de emociones entre ambos: su ansiedad latente, su duda, pero también una pizca de…

confianza.

Tn no durmió.

Solo vigiló.

Cuando el alba empezó a pintar de naranja el cielo, Tn notó que los primeros rayos se colaban por la ventana.

Se permitió una breve exhalación y luego, en un gesto automático, caminó hacia la cortina y la abrió con decisión.

—¡En pie, señorita Belladonna!

—dijo con tono firme pero contenido, imitando la forma en que solía despertar a sus compañeros de escuadrón.

Blake gimió levemente, murmurando algo incoherente antes de tallarse los ojos con sus puños.

Aun medio dormida, se estiró como una gata, sus movimientos suaves y perezosos.

Parpadeó varias veces antes de ver a Tn de pie, formal y derecho como un soldado.

—¿Es necesario ese entusiasmo tan temprano…?

—balbuceó mientras caminaba hacia el baño.

Tn simplemente le respondió con una inclinación militar.

Tras unos minutos, Blake salió con el cabello peinado, una blusa sencilla y pantalones ajustados.

Aun estaba algo desorientada, pero se veía más compuesta.

—¿Planeas seguir saludándome así cada mañana?

—preguntó mientras recogía su mochila.

—Hasta que se me ordene lo contrario, mi señora —respondió Tn sin una pizca de ironía, como si su lealtad fuera un lazo de acero forjado en siglos de deber.

Blake lo miró con una ceja alzada, pero no dijo nada.

En el fondo…

no se sentía tan mal.

Era extraño, pero reconfortante, como si ese muchacho —sacado de otra era, de otra guerra— fuera una constante en un mundo cada vez más inestable.

Lo que no sabía…

era que su mera presencia, tarde o temprano, alteraría ese mundo.

Y también, su corazón.

.

.

Blake bajó al comedor donde su padre y madre ya estaban sentados.

El desayuno estaba servido: frutas frescas, pan caliente y té humeante en finas tazas de porcelana.

Ghira, como siempre, comía en silencio, evitando cruzar miradas con su hija.

Apenas terminó su comida, se levantó y se retiró a su habitación sin decir una palabra.

Blake lo observó con una mezcla de resentimiento y decepción.

Para ella, seguía siendo un cobarde.

Alguien que abandonó la causa fauno justo cuando más lo necesitaban.

Su padre, otrora líder del movimiento, ahora vivía apartado de los conflictos, escondido tras las murallas de una mansión.

Kali, por su parte, comía en silencio, más atenta al lenguaje corporal de su hija que a los alimentos.

Aquel silencio tenso, cargado de palabras no dichas, era casi insoportable.

Cuando terminaron de comer, Blake se levantó bruscamente de la mesa.

—Saldré.

No volveré hasta tarde —anunció, con una voz fría y cortante.

—Blake…

—intentó decir Kali, preocupada, pero su hija ya se dirigía a la puerta, sin detenerse.

Fue entonces cuando la voz de Tn sonó a su lado, tan puntual como una sombra.

—¿Y qué haremos exactamente, my Master?

Blake apenas giró el rostro hacia él, aún con el ceño fruncido.

—Honestamente… no tengo idea.

Para empezar, no puedo acercarme a mi líder en el Colmillo Blanco sin levantar sospechas.

Y tampoco puedo enviarte a atacar a las élites de Atlas.

Eso ocasionaría una guerra inmediata… y dudo que tú solo puedas con eso.

La última frase fue dicha con tono cínico, aunque sin querer sonar hiriente.

Tn giró ligeramente el rostro, y su expresión permaneció neutra, pero sus ojos destellaron con un brillo apenas perceptible.

Estuvo a punto de responder que sí, que por supuesto que podía hacerlo solo… que ya lo había hecho antes, en otras guerras, en otros mundos.

Sin embargo, se contuvo.

No porque necesitara probarle algo, sino porque entendía que en este universo todo era distinto.

—Podría hacerlo —murmuró con calma, como quien afirma un hecho, no como quien presume.

Blake se detuvo en seco y lo miró de reojo, entre incrédula y reflexiva.

Tal vez estaba subestimando lo que acababa de invocar.

Tal vez Tn no era simplemente una criatura de fantasía o un guerrero cualquiera.

Quizá era algo más… y eso, por un instante, le provocó un escalofrío.

Mientras caminaban por las calles de Menagerie, Blake reflexionaba en silencio.

¿Cómo podía usarlo?

No como una herramienta, no como un peón.

Pero… ¿como un aliado?

¿Como un recurso de guerra?

El Colmillo Blanco estaba dividido, el conflicto con Atlas era una olla de presión a punto de estallar, y ella… estaba atrapada entre el pasado que no podía soltar y el futuro que no podía construir.

—Quizá —empezó a decir Blake, con la mirada perdida en el horizonte marino— podrías ayudarme a encontrar a algunos viejos contactos.

Personas que aún creen en la causa.

Si las cosas siguen así, vamos a necesitar aliados, armas.

Tn asintió sin hablar, caminando a su lado como una sombra inquebrantable.

Observaba el mundo con ojos entrenados, como si cada esquina pudiera esconder un enemigo.

Su gorra le cubría ligeramente los ojos, pero la tensión en su cuerpo lo mantenía en alerta constante.

Era un soldado, sin duda.

Uno con disciplina.

Pero también… algo más.

Blake lo sabía.

No podía seguir viéndolo como un simple error mágico.

Había algo inquietante y atractivo en su existencia.

Como si cada paso que daba le recordara que el mundo en que vivía estaba a punto de cambiar.

Y quizá… ya había empezado a hacerlo.

.

.

Tn preguntó quiénes eran las potencias del mundo.

Blake se descolocó un poco con la pregunta, ladeando la cabeza.

—¿A qué te refieres con potencias?

—inquirió.

Tn simplificó su lenguaje.—Las naciones más fuertes.

Sus ejércitos.

Sus soldados más formidables.

Blake meditó un instante.—Cada reino tiene su propia estructura militar.

Atlas, por ejemplo, es la más tecnológicamente avanzada y posee el ejército mejor equipado.

Vacuo es impredecible, Mistral tiene mucha influencia en el bajo mundo…

pero en general, los cazadores son quienes equilibran el poder.

Algunos son muy fuertes, excepcionales incluso… pero muchos son promedio.

Tn asintió con seriedad, asimilando la información.

Dudaba que un simple humano pudiera ser rival de un servant como él, incluso si estos cazadores eran entrenados.

No lo subestimaba, pero su existencia misma era una anomalía sobre el plano de lo común.

Si todo fallaba aun tenia la carta del salvador de la humanidad.

“Main Hitler”.

Sin embargo, actuar con arrogancia o imprudencia sería estúpido.

La victoria no se lograba sólo con poder, sino con estrategia y sutileza.

Y si quería ayudar a que los faunos se elevaran en la jerarquía mundial, debía avanzar como pieza clave, no como un titán que llama la atención.

—¿Qué plan tienes en mente, my master Blake?

—preguntó finalmente tarareando.

Ella se detuvo.

Miró a un costado, pensativa, como si aquel plan que antes creía claro, ahora se desdibujara frente a su nuevo aliado.—Al principio…

—empezó—, pensaba infiltrarme en la academia Beacon.

Convertirme en cazadora.

Ganar reputación, y desde esa posición, defender a los faunos.

Cambiar el sistema desde dentro.

—¿Pero?

—Pero eso llevaría años —admitió, bajando la mirada con frustración—.

Años que muchos faunos no tienen.

Mientras nosotros esperamos a que el mundo cambie, ellos siguen muriendo, siguen siendo oprimidos, arrestados, ignorados.

¿Cuánto tiempo más debemos esperar?

Tn cruzó los brazos, su mirada fija en el horizonte.—Entonces la pregunta real es… ¿cuánto estás dispuesta a arriesgar?

Blake lo miró de reojo.

El sol filtraba por las copas de los árboles, dorando su cabello oscuro.—Todo.

—respondió sin titubear— Pero sin perder a los inocentes por el camino.

Imposible………….pero algo hacerse.

Tn sonrió levemente, un gesto casi imperceptible.—Entonces tenemos trabajo que hacer.

Ella frunció el ceño.—¿Trabajo?

—Crear una red.

Espías, rutas, aliados, acceso a información sensible.

Debemos saber cómo, cuándo y dónde atacar.

No será una guerra directa… será una guerra de precisión.

Si me das libertad de acción, Blake Belladonna, yo derribaré a los verdugos de tu gente, uno a uno, como sombras en la noche.

El corazón de Blake se aceleró.

Una parte de ella temía esa clase de violencia… pero otra, una más oculta, la deseaba.

—Primero… necesito mostrarte algo —murmuró.

—¿Qué es?

—El lugar donde todo comenzó.

El antiguo cuartel del Colmillo Blanco.

Tn asintió sin una palabra más.

Y así, bajo la luz de un nuevo día, ambos caminaron hacia el pasado de Blake… y el posible comienzo de una revolución.

.

.

.

Llegar a la sede del Colmillo Blanco era posible para cualquier miembro de la organización, aunque no todos podían cruzar las puertas interiores sin una buena razón.

Blake, como miembro de bajo nivel —y, para muchos, una desertora que apenas había regresado— no tenía permitido hablar directamente con la líder Sienna Khan.

Sin embargo, aún podía moverse por la base sin levantar sospechas, y eso era todo lo que necesitaba.

Blake le pidió a Tn que se acercara a Sienna y tratara de presentarse como alguna clase de comodín, alguien dispuesto a servir, a ayudar… o incluso a ensuciarse las manos cuando otros no podían.

Tn no estaba convencido.

No le gustaba la idea de parecer un peón en medio de una cadena de mando que no fuera su actual contratista, pero comprendía que, por ahora, debía jugar el papel que su “maestra” le encomendaba.

Así que accedió.

.

Sienna Khan se hallaba sentada en su improvisado trono de piedra, adornado con telas rojas y emblemas del Colmillo Blanco a sus espaldas.

Su postura era la de una reina cansada.

Una mano sostenía su rostro mientras la otra hojeaba informes llenos de quejas: agentes protestando por el maltrato recibido durante las operaciones con Roman Torchwick, cargamentos incompletos, escasez de Dust, disputas internas entre células más radicales… Era un caos contenido, y su paciencia colgaba de un hilo.

—¿Otra queja más?

—gruñó al terminar de leer el último informe—.

Si tanto les molesta Torchwick, que renuncien.

O que lo enfrenten.

Pero no tengo el lujo de elegir aliados ahora mismo…

Un soldado fauno se le acercó discretamente y le susurró algo al oído.

Sienna alzó una ceja, claramente aburrida, pero al oír que había “un sujeto extraño pidiendo audiencia directa con ella”, frunció el ceño.

Y era un humano, pero los escalofrios ocacionados dejaban en claro que debia ser otra cosa.

—¿Extraño cómo?

—Dice que no pertenece a ninguna célula, que no está en nuestros registros, pero…

su aspecto es inusual.

No parece ni de Atlas ni de Mistral.

Y habla como si ya supiera quién es usted.

Sienna suspiró, interesada por el misterio y por el cambio de ritmo.

Asintió con la cabeza y con un gesto ordenó que lo dejaran entrar.

De ser una trampa ella podria facil contra cualquier cazador enemigo.

Tn entró al salón de piedra con paso firme.

Vestía aún su uniforme, y su mirada era la de un lobo que analizaba todo: desde los soldados en las esquinas hasta la reacción de la misma Sienna.

Esta lo observó con curiosidad, notando la postura marcial, el aura densa que lo envolvía…

y esa sensación extraña de que ese sujeto no era del todo normal.

—¿Tú eres el que quiere “ayudar”?

—preguntó Sienna sin moverse de su trono.

Tn asintió con calma.

—Puedo ofrecer mis servicios al Colmillo Blanco —dijo con una voz serena pero autoritaria—.

En combate, espionaje, ejecución… o eliminación de problemas más delicados.

Sienna apoyó ambos codos sobre sus rodillas y entrelazó los dedos, interesada.

—¿Y qué ganamos nosotros con confiar en alguien como tú?

—Resultados —respondió Tn sin vacilar—.

No doy discursos.

No me interesa su política.

Solo su causa… y sus enemigos.

Sienna se quedó en silencio unos segundos.

Luego sonrió, apenas un poco.

—Hablas como alguien que ha matado antes.

—He matado—respondió Tn.

Un silencio tenso se extendió en la sala.

Nadie se rió.

Nadie lo contradijo.Sienna se levantó de su trono, caminando lentamente hacia él.

—Bien… Supongamos que me interesa tu propuesta.

¿Estás dispuesto a obedecer órdenes?

—Mientras no sean estúpidas —respondió él, sin arrogancia, solo con firmeza.

Sienna se detuvo frente a él.

Lo observó más de cerca.

Su aura era como un río oscuro bajo una superficie serena.

Algo en él no encajaba con este mundo.

—Entonces, “comodín”, tengo una misión para ti —dijo al fin—.

Una prueba.

Hay un escuadrón que no ha regresado de una entrega con los humanos.

Ve, encuentra lo que pasó.

Si vuelves con algo útil…

hablaremos de tu “lugar” en esta causa.

Tn asintió con seriedad.

Sin más palabras, giró y se retiró para cumplir su cometido.

Desde un rincón fuera, Blake observaba en silencio, oculta entre las sombras.

No sabía si sentirse aliviada… o preocupada por lo fácil que Tn encajaba en un mundo hecho de sangre, venganza y secretos.

(Nt;ok hare esta cosa poco a poco metiendo lo yandere y la trama de un servant en un mundo cmo rwby….ojala les haya gustado).

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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