Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Waifu yandere(Collection) - Capítulo 119

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Waifu yandere(Collection)
  4. Capítulo 119 - 119 Zhu yuan part 3zzz
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

119: Zhu yuan part 3.zzz 119: Zhu yuan part 3.zzz  Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.

Agrego personajes no me pertenecen.

Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.

Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.

_____________________________________________________________________ Zhu Yuan apenas había apoyado la frente contra su mano, buscando un instante de respiro entre el cansancio, los reportes, el dolor de nariz y los pensamientos que le enredaban el alma, cuando un grito agudo rompió el breve silencio.

—¡Capitana Yuan!

¡Problemas en el sector 17!

¡Grupo mafioso armado, se solicita despliegue inmediato!

Zhu levantó la cabeza, el pulso acelerándose como un resorte comprimido.

No había tiempo para pensar, ni para quejarse.

Su deber la llamaba otra vez.

Se levantó de golpe.

—¡Qingyi!

—llamó mientras se ajustaba el cinturón táctico.

La bioandroide ya estaba de pie, con su bastón-arma de núcleo brillante desplegado, girando lentamente en su mano con precisión robótica.

—Refuerzos activos.

Listo para despliegue —respondió con calma inhumana.

Zhu Yuan revisó rápidamente su cinturón: arma asegurada, dos cargadores, granada de pulso, comunicador.

Todo en orden.

El dolor de cabeza sería un recuerdo lejano cuando el tiroteo comenzara.

.

.

Horas después.

El cielo de Nueva Eridu ardía con reflejos rojizos y nubes bajas.

El sector 17 estaba lleno de casquillos humeantes, manchas de plasma quemado y el hedor de humo y sangre.

Zhu Yuan respiraba con dificultad.

Su cuerpo dolía, había recibido un golpe en el hombro durante el asalto a un escondite improvisado, pero había seguido peleando.

Ahora los mafiosos eran empujados uno por uno a los vehículos de contención, esposados, algunos con heridas leves.

Qingyi caminaba entre ellos sin una sola arruga en su uniforme.

Zhu se apoyó brevemente contra una pared cubierta de grafitis mientras revisaba su teléfono.

Una vibración la sacó de su concentración.

Bajó la mirada.

Un nuevo mensaje.Remitente: Desconocido.Contenido: “Necesito un favor.

—W”.

Su corazón se detuvo.Wise.

Un Phaethon.Un criminal buscado.Y el detonante de todo lo que había salido mal.

Zhu Yuan miró a su alrededor.

Nadie parecía haber notado su expresión, pero su cuerpo estaba tenso, su respiración se había vuelto irregular.

—No… no ahora… —murmuró para sí.

Guardó su arma y dio un par de pasos hacia la sombra de una de las unidades policiales, alejándose del barullo, asegurándose de no estar bajo ninguna cámara cercana.

Recibir un mensaje de Wise… podría costarle todo.

No solo su puesto, sino su libertad.

Y sin embargo…¿Por qué no podía ignorarlo?

La culpa.

Tn.

La decisión que había tomado meses atrás.Su silencio.

Todo volvía de golpe.

Con manos temblorosas, abrió el mensaje completo.

Solo unas pocas líneas.

“Necesito que extraigas un archivo de la base de datos policial.

Un documento específico sobre rutas de vigilancia de las zonas externas.

Nada más.

Lo enviaré por código.

Lo necesitas.

Lo necesito.”.

Zhu Yuan cerró los ojos.

—Esto está mal… esto está muy mal —susurró.Sabía lo que debía hacer.

Lo correcto.

Ignorar.

Reportar.

Cortar comunicación.

Pero no lo hizo.

En lugar de eso, escribió.

“Mándame el código.

Una sola vez.

Después de esto… no me vuelvas a buscar.”.

Envió el mensaje antes de arrepentirse.

Bajó el brazo lentamente.

No supo si sentía asco… o alivio.

Había cruzado una línea que prometió nunca volver a tocar.

Y mientras regresaba a donde Qingyi organizaba el embarque de prisioneros, una parte de ella ya sentía la traición florecer dentro como una espina venenosa.

-!Entra de una vez bastardo!-.*Golpe*.

-!AGHGHGH BRUTALIDAD POLICIAL!-.

Qingyi empujó de una brutal patada al último mafioso capturado.

El tipo cayó dentro del camión de contención como un saco de carne inerte, soltando un gemido apagado mientras las puertas se cerraban con un clack metálico y autoritario.

-idiotas….recursos humanos pueden irse al diablo.

La bioandroide giró ligeramente la cabeza, sus sensores aún activos, y notó que Zhu Yuan no se había movido.

Estaba de pie, con la vista clavada en su comunicador, el ceño fruncido, la mandíbula apretada.

Demasiado tensa.Demasiado callada.

—Zhu —dijo con voz neutra—.

¿Te pasa algo?

Zhu Yuan levantó la mirada de golpe, como si la hubieran despertado bruscamente de un sueño peligroso.

Guardó el comunicador demasiado rápido.Demasiado torpe para ser natural.

—¿Eh?

No… nada.

Estoy bien.

Solo… solo cansada.

Ya sabes, el golpe de antes… y la tensión —respondió con una sonrisa falsa y forzada.

Qingyi ladeó un poco la cabeza, sus ojos mecánicos analizando la postura de su capitana.

Mentira.

Clarísima.

Pero no dijo nada.

No era su asunto.No aún.

—Hmm.

Bueno.

Si te metes en problemas, no digas que no lo noté —murmuró, girando sobre sus talones y marchando hacia el siguiente vehículo con sus coletas moviendose por el leve viento.

Zhu Yuan forzó una exhalación, aliviada de que la conversación terminara ahí.

Subió a su patrulla, cerró la puerta con fuerza, y dejó que el motor la envolviera con su zumbido familiar.

Pero no arrancó aún.

Tenía miedo de ver el teléfono.

Y lo hizo de todos modos.

Un nuevo mensaje.De Wise.

“¿Por qué no quieres que te llame más?¿Te pasa algo, Zhu?¿Alguien sospecha?¿Te sientes en peligro?”.

Zhu Yuan apretó el volante con ambas manos, sus nudillos blanqueando por la presión.

Su mandíbula temblaba ligeramente, como si contuviera una maldición.

—Claro que me pasa algo… maldita sea —murmuró en voz baja, mirando la ciudad a través del parabrisas sucio.

Todo empezaba a derrumbarse.

La Seguridad Pública estaba cada vez más severa.

Había más inspecciones, más redadas, más interrogatorios a agentes por cosas que antes se ignoraban.

El miedo a la corrupción se sentía en cada rincón del sistema, y los superiores querían cabezas que mostrar.

Zhu lo sabía.

Buscarian cualquier idiota para arrojar la culpa y mantener la poblacion feliz.

Y el crimen… el crimen era una maldita epidemia.

Mafias que se reproducían como bacterias.Drogas nuevas que volvían locos a los adictos.Secuestros.

Tráfico.

Chantajes.

Información vendida al mejor postor.

Y ahí estaban ellos.

Los Phaethon.

Wise.

Belle.

Los malditos hermanos Proxy.

Hackers imposibles de rastrear, fantasmas digitales con piel humana.

Lo peor no era que traficaran información.

Era que no sabían —o no les importaba— a quién se la vendían.

Una vez, Zhu había creído que lo hacían por necesidad.

Ahora… ya no lo tenía claro.

El problema es que esa misma información había terminado, más de una vez, en manos de traficantes de armas.

De esclavistas.

De asesinos.

Y aun así… ahí estaba.

A punto de volver a ayudarlos.

De mancharse las manos.

Otra vez.

Sintió náuseas.

El mensaje seguía abierto en pantalla, como un testigo silencioso de su indecisión.

“¿Por qué no quieres que te llame más?”.

Apretó el botón de bloqueo del teléfono sin responder.

Encendió el motor.

—Porque si lo haces otra vez… puede que no vuelva a salir viva de esto —murmuró para sí misma.

La patrulla arrancó, deslizándose por el asfalto húmedo.

La ciudad de Nueva Eridu parecía dormir, pero Zhu sabía que solo estaba esperando a que alguien bajara la guardia.

Y ella ya lo había hecho una vez.

No cometería el mismo error dos veces.

¿O sí?

Dejo de pensarlo cuando llego a la estacion.Estacio la patrulla y corrio rapidamente.

Aprobecharia que casi todos los oficiales se habian ido a la redada.

Zhu Yuan entró a la estación con paso apresurado, el sudor seco aún pegado a su nuca por las horas de patrullaje y el reciente tiroteo.

No saludó a nadie.

No miró a nadie.

Solo cruzó el pasillo directo hacia el ala administrativa, donde sabía que las terminales auxiliares permanecían menos vigiladas.No podía usar su estación personal.

No podía dejar huellas.

Eligió una computadora vieja, con el marco gastado y un teclado que crujía al teclear.

Cerró la puerta del cubículo y se sentó.

Con dedos rápidos y una respiración tensa, buscó las rutas de patrullaje externas, justo como Wise había pedido.

Un archivo comprimido, encriptado pero accesible con su nivel de autorización.

No era información clasificada… pero sí sensible.

Trazos de vigilancia.

Sectores vulnerables.

Intervalos de cambio de turnos.

Sabía exactamente lo que estaba entregando.Y lo hizo de todos modos.

Adjuntó el archivo.

Abrió un canal cifrado momentáneo.

Envío directo.

“Aquí está.

No me busques más.”.

Después, sin dudarlo, bloqueó el número de Wise.Para siempre.

Se recostó en la silla, soltando un largo suspiro.Era como si por fin pudiera respirar.

Como si esa presión constante en el pecho se desvaneciera un poco.

—Esa fue la última vez… —se dijo a sí misma, como un mantra desesperado—.

La última.

Pero ni ella lo creía del todo.

No habían pasado ni diez minutos cuando las puertas del calabozo se abrieron de golpe.

Qingyi entró con paso firme, acompañada por tres oficiales más, empujando a un nuevo grupo de mafiosos capturados.

Algunos seguían ensangrentados.

Otros gritaban insultos o escupían en el suelo.

Y, como siempre, los comentarios comenzaron.

—Mmm… las oficiales de Nueva Eridu son más sabrosas cada año…—¿Eh, muñeca?

¿Me das una revisión completa tú sola?—Con ese bastoncito, puedes jugar con el mio cuanto quieras….

-Mira esos muslos como para poder ahogarte.

-Vistes las tetas de esa zorra de cabello rosa, apostaria que seria mejor prostituta.

-Y mira la de mechones rojos uffffff hermano ese trasero estan gordo que quiro meter mi Polla en ella y escucharla gritar.

Qingyi se detuvo en seco.

Su expresión no cambió, pero sus ojos mecánicos brillaron levemente.

Sin una palabra, alzó su bastón.

¡CRACK!

Un golpe seco en la cabeza del más bocón.El hombre cayó al suelo con un quejido para luego darle una patada en la entre pierna.

—Pervertido.

—dijo ella con tono plano, mientras lo arrastraba hacia la celda.

Los demas se callaron cuando notaron a donde queria apuntar ese baston.

-Una palabra mas y les metere esto por el recto hasta la garganta-.

La amenaza fue clara y mas cuando la punta del baston brillo con electrisidad.

Uno a uno, los demás fueron arrojados tras las rejas.Las celdas, sin embargo… ya no tenían espacio.

—¡No cabemos, idiotas!

—gritó uno de los internos—.

¡Nos tienen como ratas aquí!

—¡Quiero mi llamada!

¡Quiero un abogado!

—¡Voy a reportarlos con recursos humanos, carajo!

Zhu Yuan llegó justo a tiempo para escuchar los reclamos.

Sus ojeras eran más marcadas que nunca, pero fingió compostura.

—Ya, silencio —ordenó, pero su voz carecía del fuego habitual.

El problema era real.

La estación ya no daba abasto.

Cada día había más detenidos.

Más operaciones.

Más violencia.

Y recursos humanos, en vez de enviar ayuda o fondos, presionaba aún más al personal operativo.

Quejas por hacinamiento.

Reprimendas por maltrato.

Sanciones por exceso de fuerza.

Y multas por supuesta discriminacion racial…….No era culpa de ellos que casi todos los criminales fueran del mismo color.

Zhu se pasó una mano por el rostro.

El ambiente olía a sudor, plástico viejo y horrible hedor.

—No podemos seguir así… —murmuró, casi sin darse cuenta de que lo decía en voz alta.

Qingyi, desde su esquina, la miró.

—¿Y cuál es tu plan, capitana?

—preguntó con tono neutral, aunque sus ojos brillaban con algo más… ¿curiosidad?

Zhu no respondió.

Porque no tenía un plan.

Y porque una parte de ella sabía que su decisión de hoy —el archivo, el envío, el mensaje final— era solo el primer paso hacia algo peor.

Pero por ahora…Solo podía seguir actuando como si todo estuviera bien.

Justo cuando Qingyi abría la boca, a punto de presionar con otra de sus preguntas incómodas, la puerta de la sala de calabozos se abrió con brusquedad.

Un par de agentes se cuadraron al paso de un hombre de rostro serio, uniforme impecable y un aura de autoridad que silenciaba incluso a los más habladores.

—¡Atención!

—rugió una voz—.

Todos los oficiales disponibles, sala de conferencias.

Ahora.

Era el teniente en jefe Han Zhong, una figura respetada e inflexible dentro de Seguridad Pública.

La orden fue clara, y en menos de cinco minutos, toda la división operativa estaba reunida en la sala de reuniones, en fila, de pie, como si esperaran una inspección militar.

Zhu Yuan llegó con el resto, el sudor frío bajándole por la espalda.

Su corazón retumbaba con un ritmo descompasado, mientras el miedo a ser descubierta se enroscaba en su garganta.

El teniente habló.

—Hemos recibido información de alto valor estratégico.

Gracias a la labor encubierta de la agente Jane Doe, ahora tenemos coordenadas, nombres clave y registros de contacto asociados a los Phaethon.

Un murmullo leve se esparció entre los presentes.

Zhu Yuan tragó saliva y no dijo una palabra.

Mantenía su expresión firme, pero por dentro, los latidos se aceleraban.

¿Qué hizo Jane?

¿Cuánto sabe?

¿Es la misma información que Wise buscaba?

Uno de los oficiales levantó la mano.

—¿La agente Doe no está aquí para dar el informe directamente?

El teniente bajó la mirada brevemente.

Sus dedos se cruzaron sobre la mesa.

—No.

Jane se encuentra hospitalizada.

La misión… no terminó como se esperaba.

Un informe fue entregado y mostrado.

Heridas catalogadas como horribles y depravadas.

Zhu Yuan alzó un poco la cabeza, sorprendida.

—Durante la operación, Jane infiltró un círculo cercano a un líder mafioso de la zona 12.

Utilizó tácticas de seducción y manipulación para obtener acceso a sus terminales de datos.

Consiguió lo que necesitábamos, pero al intentar salir… fue interceptada.Sufrió heridas múltiples antes de que nuestro equipo la extrajera.

Está estable… pero fuera de servicio.

EL catalogo de heridas era……….abrumador.

Varios huesos rotos.

Cortes.

Tortura.

Golpes.

Algunos dejaron de leer cuando llegaron a las heridas internas y no de las que se sintieran comodos.

Las mujeres presisamente.

Un murmullo aún más tenso recorrió la sala.

Algunos oficiales bajaron la mirada en señal de respeto.

Otros cruzaron los brazos, incómodos.

Jane Doe.

Una leyenda dentro de Seguridad Pública.Camaleónica, fría como el acero, capaz de obtener información donde otros fallaban.

Pero incluso ella… había caído……..

El raton no escapo de la ratonera.

Zhu Yuan se sintió aún peor.

¿Ella también?

¿Por mi culpa?

¿O por algo más?

—La capitana Miyabi estará a cargo de la recuperación de la agente Jane mientras continúa la vigilancia desde el hospital central.

Agradecemos su sacrificio.

No olvidaremos lo que ha hecho por esta ciudad —declaró el teniente con solemnidad.

Silencio.

Un momento de respeto pesado, donde ni Qingyi hizo un solo gesto.

Zhu Yuan no pudo sostener la mirada.

Sus dedos estaban tensos, cruzados tras la espalda.

Todo se complicaba.

Todo.

Había creído que enviando ese archivo a Wise podría saldar su culpa, romper el lazo, proteger a Tn.Pero ahora….

Esa misma información —o una variante de ella— había sido obtenida por Jane, por medios extremos, y ella pagó el precio.

Y si lo que Jane había descubierto contradecía la información filtrada que Zhu envió… Entonces alguien lo notaría.

El margen de error se hacía más estrecho.

Mucho más.

Y Zhu Yuan estaba caminando sobre hielo delgado, cargando el peso de decisiones que empezaban a tener consecuencias más allá de ella misma.

El teniente en jefe Zhong terminó de leer el informe frente a los oficiales reunidos, con la mirada pesada de quien ya anticipa días aún más complicados.

—Esto no se detendrá aquí —dijo, su voz tan cortante como un bisturí—.

A partir de hoy, aumentaremos la frecuencia y severidad de las redadas.

Los Phaethon ya no son solo un problema de vigilancia: ahora son prioridad de seguridad publica.

Y para eso… necesitamos espacio.

Giró hacia el holograma en el centro de la sala.

Un mapa de Nueva Eridu apareció, con múltiples zonas en rojo parpadeante.

—Los presos actuales serán trasladados a la cárcel de alta contención del Distrito 9.

No podemos mantenerlos aquí.

Recursos Humanos ya ha aprobado la operación.

Tres oficiales recibieron la orden directa de tomar huellas digitales, ADN y registros visuales de cada preso antes del traslado.

Qingyi fue designada como jefa del convoy de transporte.

Ni se inmutó.

Aceptó con una leve inclinación de cabeza.

Y luego el teniente se giró hacia Zhu Yuan.

—Capitana Yuan… tendrá usted el honor de lidiar con el equipo de auditoría y cumplimiento de Recursos Humanos.

Ya están solicitando justificaciones por la sobrepoblación carcelaria, las quejas de maltrato y la pérdida de presupuesto del último mes.Gane tiempo.

No quiero una sola sanción en mi escritorio, ¿entendido?

Zhu Yuan apenas pudo contener el gemido que subió por su garganta.

Sintió la presión taladrándole las sienes, pero aun así… asintió con rigidez.

—Sí, señor….

Todos se dispersaron a sus tareas.

El caos ordenado de Seguridad Pública volvió a funcionar.

Pero Zhu Yuan no fue directo a Recursos Humanos.

Algo tiraba de ella.

Volvió a su escritorio, cerró la puerta, bajó la persiana de vidrio templado y activó el modo privado de su consola.

Accedió al sistema de archivos confidenciales.

Buscó por nombre:“Jane Doe.”.

Un informe apareció.

Clasificado.

Censurado.

—Maldita sea… —murmuró.

La mayor parte del texto estaba oculta tras bloques negros de autorización restringida.

Solo oficiales de nivel tres o superior podían acceder a los detalles.

Y Zhu no tenía ese nivel.Ni se acercaba.

Lo poco que podía leer era general: infiltración, contacto, extracción de datos.

Nada más.

Pero luego notó otro archivo en la misma carpeta.

“Informe Médico.

Centro Clínico de Seguridad Pública.Paciente: Doe, Jane.”.

Zhu Yuan dudó por un segundo… y luego abrió el documento.

Sus ojos se abrieron como platos.

El documento no estaba censurado.Y era… espantoso.

Jane había sido encontrada con múltiples fracturas: costillas, brazo derecho, mandíbula dislocada.Contusiones severas, heridas punzantes en la espalda, dos dedos parcialmente amputados.Indicios de descargas eléctricas en pies y pecho.Síntomas de asfixia por bolsa plástica.Desnutrición por encierro.Signos claros de abuso prolongado.

Todo lo que la mafia hacía con los traidores…Se lo habían hecho a Jane.

Zhu Yuan sintió cómo su estómago se revolvía.

Tuvo que cubrirse la boca.

Cerró el archivo con un clic torpe y respiró profundo, temblando.

Le temblaban las manos.

Las rodillas.

Ese era el precio.

Ese era el precio por involucrarse con los Phaethon.

Por jugar a doble bando.Por saber demasiado.

Y si Jane, con sus habilidades y su fama, había acabado así…¿Qué podría pasarle a ella?

“Que carajos me harian a mi”.

Cerró la consola.

Respiró otra vez.—Concéntrate —se dijo—.

Recursos Humanos.

Tiempo.

Gana tiempo.

Salió de la oficina con el rostro pálido, pero con los pasos firmes.

Aún no era el fin.Pero se sentía como si una bomba estuviera empezando a hacer tic-tac… justo bajo sus pies.

.

.

.

Cafeteria FIVE’S.

Mientras las luces cálidas del local iluminaban el ambiente y el aroma de café recién hecho aún flotaba en el aire, Tn terminó de limpiar las últimas mesas del día.

Pasó el trapo húmedo con movimientos lentos, metódicos, sin apuro.

Ya era de noche, y la mayoría de los clientes se habían ido.

El silencio solo se interrumpía por el zumbido sutil de las máquinas y el leve sonido de una cuchara chocando contra una taza.Fue entonces cuando notó a Five sentado en la esquina, más pensativo de lo habitual.

Tenía los codos sobre la mesa, la mirada fija en algo que no estaba ahí.

Tn se acercó mientras acomodaba una bandeja.

—¿Algo te pasa?

Five no respondió de inmediato.

Sacó de su abrigo una pequeña petaca de metal pulida con grabados demasiado raros, la destapó y bebió un sorbo corto de su contenido.

Por el leve gesto que hizo al tragar, no era agua.

—Te recomiendo —murmuró sin mirarlo— que empieces a traer tu arma contigo.A partir de mañana.

Tn lo observó con cierta incredulidad.

—¿De nuevo con eso?

—preguntó en tono relajado—.

¿La razón?

Five cerró la petaca y la volvió a guardar con calma.

—Porque cada día la gente allá afuera está más desesperada.

Porque a veces uno no puede contar con la policía.

Y porque… si un mafioso entra aquí de nuevo, preferiría que tu puñal hable por los dos.

Lo miró de reojo.

Sus ojos, aunque jóvenes, parecían cargados de siglos.

—Considera esto una orden tácita: si alguien entra con malas intenciones, tienes permiso de volverte loco.

Usa tu arma, y sin piedad.Este lugar es más importante de lo que parece.

Tn soltó una pequeña risa, en parte por el tono dramático de Five, en parte porque había algo de razón en sus palabras.

—No sé, mi arma no es tan práctica.No dispara ni tiene mejoras… es un katar.

¿Recuerdas?

Five alzó una ceja.

—¿Sabes para qué se usaban los katar en la India?

—Para pelear.

—Para matar tigres.

—respondió con una sonrisa torcida—.

Y te aseguro que un mafioso medio no es más peligroso que un felino hambriento.

Tn se quedó pensando unos segundos, y luego negó con la cabeza.

—…Voy a necesitar comprarle crotetas al Señor Chikis.

Five rió con una carcajada breve y seca, como si le hubieran hecho el primer chiste en años.

—Ese perro tuyo es una alarma viviente.

Solo no dejes que ataque a los clientes.

Otra queja y tendremos que ponerle uniforme.

Un chiahua usando un sombreor y camisa blanca…….

alos eridutTubers les encantaria.

Mas clientes queriendo presumir una foto en las redes.

Tn sonrió.

El ambiente era más ligero, a pesar de todo.

Y aunque la sombra de violencia se cernía sobre Nueva Eridu… en Five’s, al menos por un momento, las cosas parecían estar bajo control.

Tn penso en su katar sobre el estante.

Mañana lo traería con él.

________________________________________________________________________ Pondría imágenes suculentas de las waifus pero…..wattpad y los tards no me dejarían en paz 😑 así que ni modo.

(10 estrellas y algunas opiniones sobre que les parece el cap).

Siguiente en llegar (aclaro que esta es la lista en la que llegaran los capitulos les di mas de un dia para que se pusieran de acuerdo >:v).

jalter 6.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo