Waifu yandere(Collection) - Capítulo 127
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127: Maki zenin part 3 jjk.
127: Maki zenin part 3 jjk.
Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
____________________________________________________________________________________ Tn cayó al suelo jadeando, el sudor resbalando por su frente y empapando su camiseta.
Frente a él, Maki permanecía de pie, con el bastón de práctica descansando sobre un hombro, como si todo el entrenamiento no le hubiera costado ni un ápice de esfuerzo.
Sus gafas brillaban bajo la luz de la tarde, ocultando su mirada, pero su expresión seria dejaba claro que no había intención de frenar por compasión.
Llevaban dos días en esa rutina.
Dos días en los que Maki lo había apaleado sin piedad, bajo el pretexto de “endurecerlo” y enseñarle a no bajar la guardia.
Pero, a esas alturas, Tn se sentía más como un saco de boxeo que como un alumno.
Intentó levantarse una vez más, pero el dolor agudo en su brazo derecho lo hizo retroceder con una mueca.
Maki bajó el bastón y se acercó, notando el color amoratado que recorría parte de su brazo, desde el hombro hasta el codo.
La tonalidad púrpura no solo era producto de los golpes, sino también del uso excesivo de su técnica maldita, que había forzado hasta el límite.
—Ya es suficiente por hoy —declaró con un tono que no admitía discusión.
Con un movimiento ágil, colocó el extremo del bastón debajo del brazo de Tn y lo levantó suavemente para examinarlo con más detalle.
Frunció el ceño y chasqueó la lengua—.
Tienes que dejar que Shoko te revise.
Si sigues así, un día de estos vas a quedarte sin brazo.
Y de quien era la culpa.Quiso responder Tn, pero decidio quedarse callado.
Si se quejaba, Maki lo golpearia de nuevo.
Tn soltó un suspiro, medio cansado, medio resignado.
—No es para tanto… solo duele un poco.
—Un poco —repitió Maki con sarcasmo—.
Vamos, que si fuera “solo un poco” no estarías temblando cada vez que lo mueves.
A regañadientes, él se incorporó y siguió a Maki en dirección a la enfermería de la academia.
El pasillo estaba silencioso, salvo por el sonido de sus pasos y la brisa que entraba por las ventanas abiertas.
Al llegar, el olor característico a desinfectante se mezclaba con algo más… un aroma a tabaco.
Como de costumbre, Shoko estaba recostada en su silla, con una expresión aburrida y un cigarrillo medio consumido entre los dedos.
Al verlos entrar, arqueó una ceja y dio una última calada antes de apagarlo.
—Déjenme adivinar —dijo sin levantarse—.
Otro entrenamiento de Maki y otra vez tengo que armar este brazo como si fuera un rompecabezas.
Sus ojos se posaron en el hematoma, y dejó escapar un suspiro cargado de fastidio.
—Ya me estoy cansando de repararte después de cada sesión.
¿Planeas romperte así todos los días o es algún tipo de ritual masoquista?
Tn se sonrojó un poco, no porque disfrutara recibir golpes por parte de su senpai Maki, pero después de todo, ella siempre se esforzaba para que él no muriera en las misiones.
Sus entrenamientos eran duros, exigentes, y más de una vez había terminado en el suelo sin poder levantarse, con el cuerpo adolorido y los pulmones ardiendo.
Sin embargo, Tn sabía que, de no ser porque Maki lo obligaba a aprender y a superarse, probablemente ya estaría muerto.
Y aunque dolía, convivir con ella casi a diario le había dado una extraña sensación de rutina… algo que no había tenido en mucho tiempo.
Al final del día, él no tenía a nadie.
Igual que Maki.
Esa soledad compartida era algo que nunca habían admitido en voz alta, pero que se hacía evidente en los silencios prolongados, en las miradas fugaces y en la forma en que ninguno de los dos se alejaba demasiado del otro.
Maki solo resopló cuando lo vio con el brazo herido y lo empujó hacia Shoko, sin darle siquiera oportunidad de discutir.
—Sánalo para que podamos irnos —ordenó con voz seca.
Shoko la miró de reojo y asintió, como si ya estuviera acostumbrada a ese trato no planeaba discutir con una estudiante y menos si era de Gojo.
Luego, revisó el brazo de Tn con una expresión neutra, colocando sus manos sobre la herida.
Una suave luz azul comenzó a envolver la zona mientras la energía maldita inversa fluía a través de su piel.
Tn sintió primero un cosquilleo, luego un calor profundo que se expandía por sus músculos, como si la carne se acomodara lentamente en su lugar.
El dolor fue cediendo, y poco a poco, el brazo recuperó su estado original, sin rastro de la lesión.
—Listo —dijo Shoko con un ligero bostezo—.
Intenta no romperte otra vez, ¿sí?
Antes de que Tn pudiera responder, Maki lo tomó del cuello de la camisa y, sin darle tiempo a reaccionar, lo arrastró fuera de la enfermería.
Sus pasos eran firmes y rápidos, como si tuviera prisa, aunque en realidad era solo su manera habitual de moverse.
Llegaron a la habitación de Tn, y Maki lo soltó con un pequeño empujón.
—Desvistete y dúchate rápido —ordenó mirandolo fijamente mientras ella sequitaba la parte superior de su vestimenta—.
Vamos a cenar a la cafetería, y no pienso esperarte toda la noche.
Tn suspiró resignado.
No era la primera vez que ella le hablaba así, y sabía que discutir solo terminaría en más dolor… físico.
Así que simplemente asintió y comenzó a seguir las órdenes, preguntándose en silencio por qué, pese a todo, no le molestaba tanto como debería.
.
.
-Me pasas el champu?.
Murmura Maki mientras tenia los ojos cerrados tallandose el cabello, Tn estaba del otro extremo de la ducha tallando su brazo y asiente tomando el embase y dandoselo a Maki.
Tener lo que podria decirse una belleza de mujer duchandose con el seria merito de un sonrojo y vistas fugases, Pero Tn no era idiota como para eso.
Maki lo moleria a golpes si se le quedaba mirando por demasiado tiempo.Aunque apreciara la vista de un fisico perfecto.
Unos pechos copa C o D un trasero firme, musculos definidos incluso un six pack.
Era lo que podia apreciar de la chica a su lado.
-Lalala~ mmmm~ let me~ love~ you mmmm~-.Maki tarareaba una melodia suave dejando que el agua callera sobre ella quitando el jabon y tallando sus pechos redondos, pasando su mano por cada uno sintiendo debajo de su palma sus pezones.
Una entrepierna recortada donde algo de bello puvico verde estaba recortado en forma de triangulo aunque el restod e su vagina estuviera suave y limpia.
Observo por el rabillo del ojo a Tn terminar de lavar su cabello y siguio en lo suyo.
Ducharse juntos……..era cotidiano.Costumbre.
Casi luego de cada entrenamiento.
Ella jamas lo admitiria, pero apreciaba a ese tonto.
A pesar de que Tn tenia muhco mas energia maldita que ella podria pedir, su mirada se oscurecio un poco.
La regadera se apago.
Tn salió de la ducha secándose el cabello con una toalla, el vapor todavía escapaba de la habitación, dejando en su piel una sensación de calor que contrastaba con el aire fresco del pasillo.
Maki venía detrás de él, también con el cabello húmedo, la piel limpia y libre de sudor y raspaduras después del entrenamiento intenso que habían tenido.
Secandose las piernas mientras se agachaba dejando su trasero expuesto Maki murmuro.
-Pasame mi pijama, esta en la silla de ahi.
Tn se puso su camiza para luego mirar a donde apuntaba Maki y se acerca, tomo la ropa y se la entrego.
-……Mhp cenaremos ligero y vendremos a dormir, nos queda un dia para el evento.
-Esta bien-.
Ambos caminaban hacia la cafetería con paso relajado, sin demasiada prisa; era tarde, y la mayoría de los estudiantes ya estarían descansando.
Sin embargo, esa tranquilidad se rompió cuando Maki, al girar hacia la cocina de la cafetería, notó un destello de cabello azul moverse con rapidez.
No era una ilusión: alguien estaba husmeando entre las estanterías.
Tn, intrigado, se detuvo a un lado del marco de la puerta y observó.
Allí, bajo la luz tenue de la cocina, había una chica con pijama holgado de color celeste, moviéndose de un lado a otro mientras rebuscaba en la despensa con la concentración de un ladrón de medianoche.
La chica —que parecía demasiado enfocada en su misión— sintió de repente que la observaban.
Giró sobre sus talones y, al verlos, dio un respingo que casi fue un chillido.
—¡Ah kyaaa!
—exclamó llevándose una mano al pecho, como si hubiera visto un fantasma.
Maki frunció el ceño y cruzó los brazos.
—¿Y tú quién eres?
—preguntó con un tono más inquisitivo que amigable.
La chica tragó saliva y, algo nerviosa, se presentó con una voz suave—Soy… Kasumi Miwa, estudiante de la escuela de Kyoto.
Tn no pudo evitar notar el tazón de sopa instantánea que Miwa sostenía con ambas manos, mientras ella, algo avergonzada, se explicaba.
—Es que… me dio hambre, y pensé que… bueno… podía buscar algo para comer… —dijo desviando la mirada.
Maki arqueó una ceja y señaló el ramen con un leve gesto.
—¿Y por eso estás saqueando la cocina de la cafetería?
Miwa se removió incómoda, pero asintió con una sonrisa tímida.—Sí… supongo que sí.
Tn observó la escena en silencio unos segundos antes de encogerse de hombros y murmurar—¿Por qué no comemos los tres?
Podríamos preparar algo más… —dijo con naturalidad, como si invitar a una intrusa nocturna fuera lo más normal del mundo.
Aunque no seria grosero con otra estudiante de Jujutsu, Gojo sensei podria enojarse si se metian en problemas.
Como si a Satoru le molestara que sus alumnos se metieran con la escuela rival.
Maki giró lentamente la cabeza hacia él y, sin decir nada, apretó su mano con una fuerza que dejaba claro que estaba a un paso de darle un golpe por la sugerencia.
Sin embargo, antes de que pudiera protestar, Miwa intervino con una expresión entusiasmada.
—¡Eso sería agradable!
Comer en grupo suena mucho mejor.
Maki soltó un suspiro pesado, dándose por vencida.—Bien… pero Tn cocina.
—dijo, señalándolo como si fuera una orden y si refutaba habria consecuencias.
—Perfecto… —respondió él con media sonrisa, tomando otro par de paquetes de ramen y poniéndolos sobre la encimera.
Su plan no era hacer solo una sopa, sino un estofado de ramen, algo más consistente y calórico para los tres.
Encendió la estufa, colocó una olla grande con agua y comenzó a cortar algunos vegetales y carne que encontró en el refrigerador, mientras las dos chicas lo miraban.
Miwa se sentó en una de las sillas altas junto a la barra, balanceando los pies mientras hablaba nerviosamente de cosas triviales para disimular su timidez.
Maki, en cambio, permanecía de pie, vigilando cada movimiento, con los brazos cruzados y esa mezcla de molestia y curiosidad en su mirada.
El aroma comenzó a llenar la cocina, y aunque era un plato sencillo, el olor reconfortante del caldo hirviendo hizo que el ambiente se sintiera más cálido y menos tenso.
.
.
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Tn estaba frente a la pequeña olla, inclinándose apenas para vigilar cómo el estofado de ramen burbujeaba con un aroma intenso y cálido.
El vapor ascendía en remolinos, cargado del perfume de los ingredientes que había logrado reunir: trozos de carne, verduras frescas que había picado con paciencia y un caldo espeso que desprendía ese olor hogareño capaz de hacer que cualquiera olvidara el frío que azotaba afuera.
Con una cuchara de madera, removía con calma, probando un poco para asegurarse de que el sabor estuviera justo en su punto.
A unos pasos, Miwa conversaba animadamente con Maki.
Aunque su tono era amistoso, sus ojos parecían fijos en la olla, siguiendo cada movimiento de Tn como si la hipnotizara.
—Ese aroma… —murmuró Miwa, cerrando los ojos un instante y aspirando con gusto— me está dando un hambre….
Su voz sonó suave, casi como un suspiro.
Maki, con los brazos cruzados, giró apenas la cabeza y le dirigió una mirada fría.
No dijo nada al principio, pero por dentro la estaba catalogando sin piedad.
Perra molesta, pensó, sintiendo cómo un leve fastidio le subía por el pecho.
Ella había planeado que ese momento fuera sólo para Tn y para ella, un rato tranquilo sin distracciones.
Y sin embargo, ahí estaba esta chica, escuálida y frágil, con esa cara de inocencia que a Maki no le inspiraba ni una pizca de respeto.
Claro que no se iba a dejar ver molesta tan fácilmente.
La sonrisa que dibujó era leve y engañosa.
Después de todo, ella ya se había encargado, con paciencia y estrategia, de que Tn sólo tuviera ojos para un tipo de mujer: fuerte, decidida, con carácter.
Como ella.
No había más candidatas en el entorno que cumplieran con eso, así que estaba tranquila… en teoría.
Nobara era dmasiaod molesta y egocentrica comp para encajar en el estereotipo.
Shoko era una mujer mayor amargada.
La profesora MeiMei solo se interesaria en chicos con dinero.
Akari nitta estaba mas ocupada en su trabajo.
Sip…….Tn no se fijaria en nadie mas y aunque su hermana estuviera ahi, no seria un problema.
El pensamiento se disolvió en cuanto Tn se acercó a la mesa con dos platos rebosantes.
Los dejó frente a ambas con un gesto sencillo, pero que para Maki tenía algo especial.
—Provecho —dijo, antes de servirse su propio plato y tomar asiento.
Miwa no perdió tiempo.
Tomó los palillos y comenzó a comer de inmediato.
El primer bocado le arrancó un pequeño gemido de placer.
—Mmm… sabe muy bien… —murmuró, sonrojándose ligeramente mientras sonreía hacia Tn.
Maki, en cambio, no reaccionó de inmediato.
Bajó la vista hacia el estofado, observando el brillo del caldo y el vapor que se elevaba.
Tomó un bocado con calma, como si no tuviera prisa, pero en el fondo estaba midiendo cada gesto, cada mirada, y sobre todo… cada sonrisa que Miwa le dedicaba a Tn.
Golpear………
Tenia su cuello a la vista.
Un solo golpe.
Su fuerza….solo un poco de ella.
A donde mira?.
-Mmm~ ah~.!Que rico!.
Maki comió cerrando sus ojos, no tanto por disfrutar el sabor, sino para evitar mirar por más tiempo a Miwa.
Los constantes gemidos suaves de Algeria al comer de la chica ya le parecían molestos, un ruido de fondo que la sacaba de quicio.
Tn, en cambio, comía tranquilo, sin inmutarse por nada de aquello.
Miwa, algo decaída, murmuró que el estofado sabía tan bien… y luego, con un tono casi nostálgico, comentó que en Kyoto había un puesto de ramen que preparaba un plato excelente, pero que era algo caro.
—¿Caro para quién?
—preguntó Tn con simple curiosidad, sin malicia.
Que tanto podia costar un plato de ramen, generalmente cuesta entre 500 y 1500 yenes.
El precio puede variar dependiendo del tipo de ramen, la ubicación del restaurante y los ingredientes añadidos.
En general, es una comida bastante asequible.
Miwa sonrió de forma nerviosa y bajó la mirada hacia su cuenco, explicando con cierta vergüenza que era pobre, y que gran parte del sueldo que recibía como hechicera lo enviaba a sus padres para que pudieran vivir mejor.
No había resentimiento en sus palabras, solo un sentido del deber que la definía.
Tn sintió un leve calor en el pecho al escuchar aquello.
Miwa le parecía amable… genuinamente buena.
No se trataba de fuerza ni de talento, sino de un corazón limpio que no buscaba reconocimiento por sus sacrificios.
Maki, en cambio, lo ignoró.
La idea de que la familia de Miwa dependiera de ella le resultaba una broma irónica.
En su propio clan, el Zenin, lo único que había recibido fue desprecio, humillaciones y la etiqueta de ser inútil.
Las mujeres allí no eran más que criadas glorificadas, sirviendo té y limpiando pasillos mientras los hombres ocupaban los puestos de honor.
Sintió su ojo temblar al recordar esos días, la impotencia de no poder alzar la cabeza sin recibir una reprimenda.
Fue ese veneno, esa herida que no cerraba, lo que la impulsó a convertirse en una hechicera de jujutsu del más alto rango.
No aceptaría un lugar secundario jamás.
Tendría el poder para obtener todo lo que quisiera… y a quien quisiera.
Sus ojos se movieron hacia Tn.
Al menos, pensó con una ligera satisfacción, ya lo tenía a él.
Y no lo perdería, sin importar quién o qué intentara arrebatárselo.
-Creo que eres bastante amable jaja.Que ayudes a tu familia arriesgandote a este tipo de oficio….es admirable.
Tn menciona con sonriendole un poco por que Miwa le parecía bastante agradable, sin darle mayor importancia a sus propias palabras.
La reacción de Kasumi fue inmediata: un leve sonrojo en sus mejillas, acompañado de una tímida sonrisa antes de bajar la mirada.
—Yo… yo no soy para nada especial —murmuró con voz baja, casi como si no quisiera que la escucharan—.
Solo soy una inútil… no podría vencer maldiciones fuertes ni aunque lo intentara.
Hizo una pequeña pausa, tragando saliva antes de añadir, con un tono más apagado—: Apenas soy una hechicera de rango 3….
La mandíbula de Maki se tensó de inmediato, y Tn lo notó.
No era un gesto dramático, pero la presión en la comisura de sus labios y la ligera rigidez en su cuello eran claros signos de que no estaba disfrutando de la conversación.
Ella misma era rango 4, no por falta de habilidad, sino porque no poseía ni una gota de energía maldita.
Todo lo que había logrado era fruto de entrenamiento, esfuerzo y un cuerpo forjado hasta el límite.
Por eso, que Tn comentara de manera tan despreocupada sobre la “agradable” Miwa mientras esta se autodepreciaba… bueno, no ayudaba a calmar su carácter.
Tn, por su parte, calculaba que él podría estar en un nivel similar a rango 3 o incluso 2, pero su cuerpo estaba lejos de tener la fuerza bruta y resistencia que Maki poseía.
—No creo que seas inútil, Miwa —dijo él, con tono sincero, mirando de reojo a la hechicera de Kioto—.
Kasumi, sin embargo, bajó aún más la voz, casi como un susurro—: Yo solo sé el estilo básico de la sombra… el dominio del Nuevo Estilo de Sombras, y algo de manejo de energía maldita para crear herramientas y técnicas como el Dominio Simple o el Desenvainado Batto….
Tn asintió con una pequeña sonrisa.—Al menos tienes eso.
Es más de lo que muchos podrían—.
Un golpe seco y contundente bajo la mesa interrumpió sus palabras.
No fue suficiente para hacerle daño, pero sí lo bastante fuerte como para que entendiera el mensaje.
Tn parpadeó, procesando lo que acababa de pasar.
Giró la cabeza apenas lo necesario para mirar los ojos de Maki… y lo entendió todo al instante.
Esos ojos, fijos en él, transmitían un mensaje claro: “Cierra la boca ahora o me aseguraré de que lo lamentes.”.
Tn tragó saliva y se recostó levemente hacia atrás, dejando que la conversación se desviara a otros temas, mientras Maki mantenía una ligera sonrisa que no engañaba a nadie.
Maki terminó su plato con la misma rapidez con la que había llegado a la mesa, dejando los palillos a un lado con un golpe seco.
Se levantó con una expresión firme y dijo sin rodeos.
—Tenemos que irnos a dormir.
Miwa, que parecía estar distraída mirando algo en su teléfono, levantó la vista y sonrió con amabilidad.
—Bueno… entonces los veré en el evento de intercambio —comentó, como si nada.
Maki asintió de forma breve, pero por dentro ya imaginaba cuántos golpes le daría a esa “mocosa” cuando se encontraran en el evento.
En su cabeza ya se veía el sonido seco de cada impacto y la cara de terror de Miwa.
Tn caminaba detrás de ella, algo nervioso.
No estaba seguro de qué había dicho exactamente para que Maki se molestara tanto, pero la tensión en sus hombros lo dejaba claro: había tocado un nervio.
El pasillo de la academia estaba en silencio, solo se escuchaban sus pasos y el suave crujido de la madera bajo sus pies.
Cuando estuvieron lo bastante lejos de cualquier mirada, Maki se giró de golpe y lo arrinconó contra la pared.
Su fuerza era tan firme que apenas dejó espacio para que Tn pudiera moverse.
Su boca quedó peligrosamente cerca de su cuello, y sus ojos, afilados como cuchillas, lo atravesaban con una intensidad sofocante.
—No vuelvas a subestimarme —murmuró con un tono bajo y cortante, casi un gruñido sus dientes rozando la piel—.
Y mucho menos delante de esa chica.
Tn tragó saliva y respiró profundamente, sintiendo el calor de su aliento tan cerca que le erizaba la piel.—Lo… siento —susurró, intentando no sonar nervioso.
Maki lo soltó con un leve empujón y se dio media vuelta.
—Dormiremos temprano —dijo sin mirarlo—.
Mañana te despertaré al amanecer para el último entrenamiento.
Mas te vale dormir bien.
Sin esperar respuesta, siguió caminando hacia su habitación.
Tn quedó unos segundos en el pasillo, apoyado contra la pared, intentando procesar si Maki estaba más molesta… o más posesiva.
.
.
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Miwa terminó de comer y siguió viendo su teléfono.
Eran mensajes de Mai y Momo, preguntando dónde estaba y si ya volvía a su habitación.
Miwa suspiró.
Como estudiantes invitados, se les había asignado dos habitaciones: una para los hombres y otra para las mujeres.
No es que a Miwa le entusiasmara mucho la idea de pasar tiempo con Mai y Momo.
Ambas siempre encontraban alguna manera de bajarle la autoestima con sus críticas: a su ropa, a su forma de comportarse, incluso a su situación económica.
Mai lo hacía con un tono burlón y directo, como si cada palabra fuese un disparo certero; mientras que Momo, más sutil, disfrazaba sus comentarios con una sonrisa amable, pero con el veneno escondido entre las sílabas.
Para Miwa, soportar eso era como caminar con una piedra en el zapato: pequeño, pero doloroso con el paso del tiempo.
Aquellas bromas, aunque a veces parecían inofensivas para los demás, a ella le dolían más de lo que admitía.
Siempre terminaba preguntándose si realmente era tan inútil como insinuaban.
Apagó su teléfono sin responder y se levantó de la mesa, caminando lentamente hacia la habitación que compartían.
Al abrir la puerta, el olor a perfume y producto para el cabello le golpeó de inmediato.
Mai estaba recostada en su cama, mirando videos en su teléfono con una mueca divertida, mientras que Momo se encontraba frente a un espejo portátil, peinando su cabello con paciencia, como si prepararse para dormir también fuera un acto elegante.
Ambas apenas levantaron la vista para notar que Miwa había llegado.
Mai cruzó los brazos y miró fijamente a Miwa, con un dejo de impaciencia en la voz.
—¿Dónde estabas?— preguntó.
Miwa bajó la mirada, evitando el contacto visual, y respondió con un suspiro —Estaba comiendo algo en la cafetería.
No quise molestar a nadie.
Momo, que se peinaba frente al espejo, soltó una risita burlona sin dejar de arreglarse el cabello.
—Seguro que otra vez estaba escondiéndose para evitar hablar con alguien —comentó con una sonrisa sarcástica.
Miwa no dijo nada y se dejó caer en la cama con un suspiro pesado, deseando que la conversación terminara pronto.
Pero Mai no se dio por vencida y, con tono curioso, preguntó—¿Te encontraste con algún estudiante de Tokio?
Miwa levantó apenas la cabeza y, con un tono más neutral, respondió: —Sí, conocí a una chica llamada Maki y a un chico llamado Tn.
Mai arqueó una ceja, sorprendida.
—¿Maki?
¿Mi hermana?
¿Y ese Tn quién es?
Momo siguió peinándose sin prestar mucha atención, como si la conversación no fuera con ella.
Mai sonrió con malicia y preguntó —¿Qué te pareció la “gorila” de mi hermana?
Miwa miró al techo y contestó con voz tranquila pero sincera: —Muy tensa.
Luego bajó la voz, ruborizándose un poco.
—Pero Tn fue bastante amable… y, bueno, algo guapo.
Mai se mordió el labio para no reírse.
—¿Y quién demonios es ese tal Tn?
Desde la esquina, Kasumi intervino con indiferencia.
—Llegó con Maki a la cafetería.
Mai frunció el ceño y se cruzó de brazos pensativa.
—¿Será que mi hermana tiene novio?
¿Y si ese novio sea Tn?
Momo, sin apartar la vista del espejo, comentó distraída.
—Ya veremos cómo les va a ese “equipo” en el evento.
Miwa se cubrió un poco con la manta, intentando disimular el sonrojo que teñía sus mejillas, mientras Mai ya comenzaba a planear cómo sacarle más información a su hermana.
_____________________________________________________________________________________ Pondría imágenes suculentas de las waifus pero…..wattpad y los tards no me dejarían en paz 😑 así que ni modo.
(10 estrellas y al menos 6 opiniones sobre que les parece el cap).
Siguiente en llegar.
esdeath 3.
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