Waifu yandere(Collection) - Capítulo 132
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132: Weiss schnee part 5 rwby 132: Weiss schnee part 5 rwby Advertencia ⚠️ ⚠️ Futuro contenido para mayores 18 leer bajo su propio criterio Advertencia contenido grafico de violencia y Advertencia ⚠️ temas cuestionables y sensibles se sugiere que si no es de su agrado salga de aquí y de paso aclaro que personajes o imágenes no me pertenecen crédito a sus autores.
Agrego personajes no me pertenecen.
Imágenes y personajes no me pertenece crédito a sus autores.
Advertencia este capítulo contiene escenas para mayores y lenguaje bulgar están advertidos.
Porque hablar contigo es tan difícil,como si el mundo entero se interpusieraentre mi voz y tus oídos.Todos se indignan,todos murmuran de mi manera,pero no comprenden,no entienden que así,así es como sé amarte.
¿Acaso arrancar tu lengua sería cruel,si con ello callara el dolor que hierve en tu garganta?¿Acaso sería un crimen si con mi dureza busco tu paz?Me llaman loca,me llaman desquiciada,pero tú… tú siempre me aceptarás,incluso si tus labios niegan,incluso si tu garganta sangra por no pronunciar mi nombre.
Porque entre tú y yo no hacen falta palabras,ni siquiera las voces del mundo.Solo basta este silencio,que duele, que ata,pero que nos pertenece.
—.
La pelea iba llegando a cierto punto donde parecía casi un baile hipnótico.
Cada movimiento, cada giro, cada choque de acero contra filo resonaba con un ritmo propio.
El disco filoso pasó a centímetros del rostro de Weiss, rozándole un mechón de cabello blanco que cayó suavemente al suelo.
Ella sonrió con una extraña chispa en sus ojos, apuntando su estoque hacia adelante con la precisión de una estocada letal.
Tn reaccionó de inmediato; se agachó en un movimiento rápido y fluido, esquivando el golpe, y con una firmeza sorprendente tomó el brazo de Weiss.
Aprovechó el momento para girar su cuerpo y arrastrarla a una llave, cerrando el espacio entre ambos hasta que su boca quedó peligrosamente cerca del rostro de ella.
Su voz salió baja, apenas un murmullo cargado de provocación.
—Yo gano.
Weiss respiraba pesadamente, la adrenalina bombeando en su interior, pero algo más que pura tensión de combate estaba presente.
Sus mejillas estaban teñidas por un leve sonrojo, aunque lo disimulaba bajo el control de su postura.
Tras unos segundos de resistencia, cedió con una pequeña sonrisa orgullosa, como si aceptar la derrota fuese un secreto compartido solo entre ellos.
Tn la soltó, permitiéndole recuperar el aire.
Weiss dio un par de pasos hacia atrás, llevándose una mano al pecho para regular su respiración.
—Llevamos un par de horas en esto —murmuró entrecortada, pero con una voz serena que no delataba del todo la emoción en su interior.
Tn asintió sin decir mucho, inclinando apenas la cabeza mientras recuperaba su arma del suelo.
Su expresión permanecía tranquila, aunque sus ojos reflejaban la misma chispa de satisfacción que Weiss no se atrevía a admitir en voz alta.
Ella guardó su estoque en su funda con un movimiento limpio y elegante, su sonrisa apenas perceptible mientras comentaba —Podríamos volver a la academia.
—Su tono sonaba casual, pero dentro de sí pensaba en lo extraño que era disfrutar de un entrenamiento de esa forma.
Hacía demasiado tiempo que no se sentía así: no como una Schnee, no como una figura rígida atrapada en expectativas, sino como una persona disfrutando de un combate real.
Con paso firme, Weiss comenzó a caminar hacia adelante, su porte impecable como siempre, aunque la intensidad de sus pensamientos la delataba.
Tn, en cambio, se tomó un momento.
Se acercó a su casillero, lo abrió y guardó su arma dentro con calma.
No dijo nada, solo ajustó el cierre de su chaqueta y lo bajó un poco, después de la pelea.
Al cerrar el casillero, levantó la vista y observó a Weiss caminar delante de él, un rastro de determinación y elegancia que parecía inquebrantable… aunque él ya había notado que debajo había algo más.
.
.
.
Weiss avanzaba con pasos firmes por el pasillo, la postura perfecta de siempre, pero su mente no lo estaba.
-Gracias por hacistir conmigo al entrenamiento-.
El la miro un poco meintras bajaba un poco mas la cremallera de su abrigo.
-No fue…nada, te agradezco por invitarme, Weiss.
Aunque fue apenas un murmuro, estaban tan cerca que ella pudo escucharlo facilmente.Tn miro el rostro de Weiss sus ojos de un azul perfecto el ojo derecho marcado por una lijera cicatriz que le recorria en diagonal.
Era……hermosa en muchos aspectos.
Tal vez podria.
Solo.
Estaria bien,.
Pero antes de seguir pensando.
Unos suaves labios tocaron su mejilla.
Sus ojos se abrieron para verla sonriendo.
-Nos vemos luego~ T-n-.Y se marcho caminando con una elegancia que parecia seguirla a donde fuera, el vestido blanco balaceandose a su paso.
-….Supongo-.Toco levemente su mejilla, la putna de sus dedos recorieron con delicadesa,era raro.
Delirante.
Y le gustaba.
.
.
.
El beso fugaz que le había dado a Tn en la mejilla se repetía una y otra vez en su cabeza.
Fue un gesto minúsculo, apenas un roce… pero lo había sentido demasiado.
—No debí hacerlo… —susurró entre dientes, aunque su corazón latía con fuerza y le traicionaba.
Al llegar a su habitación, encontró el pergamino encendido con varios mensajes.
Lo tomó y frunció el ceño al ver el nombre del remitente.
—Winter… —murmuró, con un suspiro pesado.
Leyó los mensajes con rapidez:.
Winter: “¿Así que tienes novio?”Winter: “¿Quién es ese chico, Weiss?”Winter: “Me llegó esta foto, explícamelo.”.
La joven Schnee apretó los dientes al ver la foto de ella y Tn en la cafetería.
El aire relajado de él contrastaba con la mirada cálida —demasiado cálida— que ella le dirigía.
—¡¿Cómo se enteró tan rápido?!
—soltó con irritación.
Se dejó caer en la silla y agitó la mano con fastidio.
—¿Acaso Atlas entera está pendiente de mis asuntos ahora?
Guardó silencio unos segundos, mirando el pergamino como si este le devolviera la mirada inquisitiva de su hermana.
Luego lo apagó de golpe.—No pienso darle ninguna explicación ahora… —gruñó, aunque la sola idea de responderle más tarde ya le hacía doler la cabeza.
Se levantó y caminó hasta el espejo.
Allí, sus ojos se detuvieron en el mechón cortado durante el entrenamiento con Tn.
Apenas un cambio, pero suficiente para alterar su apariencia.
—Tú… —murmuró, tocando con cuidado el mechón distinto—, ¿por qué tuviste que dejar algo tan… marcado?
Una sonrisa leve se formó en sus labios, pero pronto se torció en algo irregular, casi contradictorio.
—Ni siquiera sé si quiero arrancarte de mi vida o dejar que te acerques más… —dijo en voz baja, como si confesara un secreto al reflejo.
Un silencio pesado llenó la habitación hasta que volvió a mirar el pergamino apagado.
—Si Winter vuelve a insistir… —apretó los puños y suspiró—, tendré que inventar algo.
No pienso dejar que me sermonee sobre… “relaciones”.
Weiss se recostó en la cama, dejando escapar un suspiro largo.
No es que le desagradara su hermana Winter, al contrario, la admiraba profundamente, pero… sabía demasiado bien lo que vendría después de esos mensajes.
Winter siempre había sido protectora, demasiado incluso, y si llegaba a sospechar algo de su “relación” con Tn, no tardaría en llenarla de preguntas incómodas.
Preguntas que ella misma aún no podía responder.
Se llevó una mano a la frente, tratando de ordenar sus pensamientos.
Al inicio, todo había sido una mentira práctica, una simple excusa para mantener a raya a los idiotas que buscaban acercársele.
Esa era la idea: usar a Tn como un muro, un “repelente” de oportunistas.
Y funcionaba, vaya que sí.
Pero ahora… ahora las cosas ya no parecían tan sencillas.
—Esto se suponía que era solo conveniencia… —murmuró, observando sus propias manos como si ellas le revelaran la respuesta.
Lo que antes había sido un juego comenzaba a sentirse demasiado real.
Había momentos, incluso, en los que disfrutaba estar a su lado más de lo que jamás habría querido admitir.
Era, en esencia, el tipo de compañero que siempre había deseado tener desde que empezó a forjar sus propios criterios, pero que jamás pudo.
Los recuerdos pesados regresaron como sombras.
Su padre, frío y dominante(bastrado), jamás le permitió tener una relación propia; todo debía ser calculado, provechoso, digno del apellido Schnee.
Y los hombres que intentaron acercarse en fiestas o reuniones no eran mejores: buitres avariciosos que veían en ella una conexión política, no una persona.
Cerró los ojos con fuerza.
Incluso en Beacon, rodeada de jóvenes de su edad, la historia no había cambiado demasiado.
Los “simios pervertidos” que la miraban como si fuera un trofeo, o idiotas patéticos como Jaune, que creían que una sonrisa torpe y un cumplido hueco eran suficientes para acercársele.
—Qué ridículo… —dijo con un deje de ironía amarga.
Y entonces, inevitablemente, pensó en Tn.
No era perfecto, claro que no; podía ser terco, distante en ciertos momentos incluso falto de tacto o afecto… pero no la veía como un premio ni como un medio.
Con él no se sentía cazada, ni vigilada, ni tratada como un objeto de valor.
Se sentía… normal.
Y esa normalidad, por primera vez en su vida, le resultaba preciosa.
EL no era normal, pero era culpa de su semblansa y posible crianza que llego ser asi.
—¿Será que en verdad estoy…?
—la palabra no quiso salir de su boca.
Su pecho se apretó.
Era absurdo, casi ridículo aceptar que algo que empezó como un acuerdo falso estaba logrando derribar las murallas que había construido por años.
Y sin embargo, mientras su corazón latía con fuerza, supo que ya no podía engañarse tan fácilmente.
Tomo su almohada cubriendose el rostro mientras exhalaba.
“Kyaaa~”.
Weiss gimió otra vez, apretando la almohada contra su rostro mientras sus piernas pataleaban suavemente contra las sábanas.
Era un gesto infantil, uno que jamás habría permitido que nadie viera, pero en la soledad de su habitación podía desahogarse de esa manera.
Giró de un lado a otro, rodando sobre la cama hasta que su estoque cayó con un tintineo seco al suelo.
Se incorporó rápidamente, sus mejillas sonrojadas de frustración y vergüenza, y murmuró entre dientes.
—Weiss Schnee… compórtate como una adulta… no como una… niña ridícula.
Sin embargo, su voz temblaba.
Por mucho que intentara imponerse reglas y disciplina, la verdad era clara: estaba experimentando algo nuevo.
Algo peligroso.
Su corazón no obedecía las mismas normas que su porte aristocrático.
Con un suspiro resignado, dejó la almohada a un lado y se quedó tendida boca arriba, mirando la cama superior de la litera: la de Ruby.
Nadie estaba allí.
Nadie podía verla perder la compostura.
Su mirada se endureció poco a poco.
Se levantó, recogió el estoque y lo sostuvo frente a ella, admirando la forma elegante del arma.
Fue inevitable recordar las palabras de aquella alumna entrometida, la que había osado gritarle que no merecía a Tn.
El eco de esa frase la hizo sonreír, pero no de la forma usual.
Era una sonrisa torcida, quebrada en los bordes.
—¿No soy digna…?
—susurró, casi divertida, con una chispa sombría en los ojos—.
Soy Weiss Schnee.
No existe nadie que pueda decidir a quién merezco o no.
Apretó más fuerte la empuñadura del estoque y lo llevó hasta el pecho, como si se tratara de un recordatorio de quién era y de lo que valía.
Luego dejó escapar un leve suspiro, más suave, dejando caer el arma sobre la cama.
Sus pensamientos giraron hacia Tn, y sus labios se curvaron en una sonrisa diferente: dulce, expectante.
—Quizá… debería invitarlo a salir en una cita de verdad… —murmuró, apoyando la barbilla en el dorso de su mano—.
¿Pero a dónde podría llevarlo…?
El problema era claro: nunca había tenido citas, nunca había vivido lo que ahora estaba sintiendo.
Su mente, siempre estratégica, se detuvo un instante en un detalle distinto: su Semblanza.
La duda empezó a crecer como una semilla peligrosa.
—Si su poder funciona con palabras… —susurró, pensativa, con un destello analítico en los ojos— ¿qué clase de palabras serían las más dañinas?
¿Las más letales?
Su voz se apagó, pero la pregunta quedó rondando en su cabeza, oscureciendo poco a poco la emoción que la había embargado minutos atrás.
Weiss se quedó sentada en el borde de la cama, aún con su estoque apoyado contra la pierna, reflexionando con seriedad.
La idea había brotado como una chispa en su mente, y cuanto más la meditaba, más sentido tenía.
Tn controla demasiado bien su semblanza como para no liberar todo su poder…
pero eso también significa que la reprime constantemente.
Aquello limitaba no solo sus interacciones sociales, sino hasta el cómo hablaba y se relacionaba con los demás.
Una vida encadenada a un don tan peligroso debía ser sofocante.
Weiss apretó suavemente las sábanas con sus dedos enguantados, sus pensamientos girando con precisión.
―Tal vez yo pueda ayudarle… ―murmuró para sí misma, su voz apenas un hilo.
Ella dominaba sus glifos con casi maestría; no al nivel de Winter, claro está, pero suficiente como para sostener invocaciones completas y hasta ejecutar complicadas combinaciones.
Pero era consciente: su semblanza era refinada, sí, pero no era un escudo contra el peso del poder de otros.
Necesitaba algo más… algo externo.
El nombre de Atlas apareció en su mente con la claridad de un destino escrito: su nación natal, el lugar con la mayor tecnología de armamento y desarrollo en todo Remnant.
Si había un lugar donde se podía diseñar un mecanismo capaz de contener o estabilizar la semblanza de Tn, era allí.
Weiss sonrió apenas, la idea floreciendo en su interior.
―Winter… ―susurró el nombre con un dejo de duda y de esperanza mezcladas.
Su hermana era sobreprotectora, inquisitiva hasta la incomodidad, pero también era su mejor opción.
Si Winter tenía tanta curiosidad por Tn, si ya había mostrado ese interés tan insistente en conocerlo y juzgarlo, entonces podría aprovecharlo.
Podría darle todas las respuestas que deseara, una por una, en persona, a cambio de lo que realmente quería: un favor.
La joven Schnee cerró los ojos y visualizó la escena: ella de pie frente a Winter, explicando con calma, con diplomacia, lo mucho que Tn significaba y lo importante que era buscar un medio para que su semblanza no lo aislara más.
El favor sería simple en apariencia, pero profundo en sus consecuencias: un mecanismo, un soporte, algo que redujera el impacto de la habilidad de Tn en los demás, permitiéndole convivir con libertad.
Si lo lograba, si Winter accedía, no solo conseguiría que Tn viviera sin temor de dañar a quienes lo rodeaban… también significaría que él podría permanecer a su lado sin límites de tiempo ni de circunstancias.
Nadie podría cuestionar su relación, nadie podría arrebatarle aquello que estaba empezando a florecer entre ellos.
Weiss se levantó con decisión, caminó hacia el espejo de la habitación y observó su propio reflejo.
Sus labios temblaron apenas en una sonrisa contenida, calculada, pero sus ojos brillaban con determinación.
―Con esto… ―murmuró, acariciando el borde frío de su estoque antes de enfundarlo―, lo tendré conmigo para siempre.
Y por primera vez en mucho tiempo, la heredera Schnee sintió que tenía el control total de su destino.
Era muy reconfortante, Winter era buena opcion para eso, si hermana era una agente especialista.
Con los privilegios que tenia fabricar algo para Tn podria resultar mas facil.
Obviamente no seria barato y aunque Weiss tubiera dinero, su Padre seria un dolor de cabeza cuando pregunte a donde envio tanto dinero.
-Como si le importara mi vida.
Enojo…..claramente.
Peor dejo eso de lado abriendo en contactos a Winter.
Weiss repasó mentalmente cada palabra antes de enviarla en su pergamino.
La idea de involucrar a Winter requería paciencia y precisión; no quería que su hermana sospechara de su plan, ni que malinterpretara la intención de acercarse a Tn.
Por eso decidió escribirle primero a Winter, pidiéndole que aclarara todas sus dudas únicamente cuando pudiera venir a Beacon.
Con eso, al menos, se aseguraba de controlar el tiempo y lugar del encuentro, manteniendo la iniciativa en sus manos.
Sin perder tiempo, comenzó a redactar un segundo mensaje, esta vez para Tn.
Sus dedos temblaban ligeramente sobre la pantalla mientras escribía, midiendo cada palabra: quería invitarlo a salir al día siguiente, nada extravagante, solo un paseo para visitar algunas tiendas de ropa y dust.
Sabía que eso era lo máximo que podía planear sin parecer demasiado inexperta o ridícula, y esperaba que Tn lo aceptara.
Para su alivio, la respuesta no tardó en llegar.
Tn había aceptado la cita, con un breve “sí” que, a pesar de su simplicidad, transmitía amabilidad y consideración.
Cuantos chicos aceptarian ir a una tienda de ropa sin que los chantajearan o los obligaran a ir.
Ademas podria tomarse siertas libertades.
-Je..jeje si, ya quiero probar eso aunque para una dama refinada como yo.Ta les actos podrian ser bulgares,pero si es solo para mi pareja supongo esta bien.
Weiss sonrió ligeramente mientras leía la respuesta; incluso para comunicarse por pergamino, parecía reflexionar antes de escribir, algo que le recordaba lo cuidadoso que era con las palabras.
Un pensamiento cruzó su mente: al menos no es grosero ni idiota… y no usa emojis absurdos como Ruby.
Weiss frunció el ceño con una mezcla de diversión y desaprobación.
No entendía la obsesión de su capitana de equipo pequeña por esos símbolos digitales, y la sola idea de que alguien pudiera reemplazar palabras reales por dibujitos la sacaba de quicio.
Se recostó un poco en su cama, dejando escapar un suspiro mientras sostenía el pergamino con la respuesta de Tn.
La emoción y la ansiedad se mezclaban en su pecho; por primera vez, sentía que todo estaba bajo control, y al mismo tiempo, que el futuro con Tn empezaba a tomar forma de manera real.
—Bueno… parece que mañana será interesante —murmuró para sí misma, con una sonrisa apenas perceptible—.
Al menos puedo confiar en que él no me decepcionará.
Weiss guardó el pergamino y se levantó, preparando sus cosas para el día siguiente, mientras en su interior un calor desconocido comenzaba a expandirse: anticipación, curiosidad… y algo más que aún no estaba lista para nombrar.
_____________________________________ (Les di mas de un dia para las votaciones así que ya tengo a las elegidas.).
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